4.5 Developing a Conceptual Model of FRIS Bi-Stability
4.5.3 Solutions to Conceptual Model Equations
La capacidad de Obama para mantenerse “sereno en los problemas” resalta como una cualidad que impresiona a muchas personas. Como él
mismo observó durante la campaña presidencial, “Resulta que incluso bajo esta clase de estrés tengo un temperamento bastante ecuánime. No se eleva demasiado, no se baja demasiado”.23
La importancia de un temperamento ecuánime puede ser más aparente cuando se contrasta con la reacción pública de líderes que han fracasado para mostrar tal estabilidad. Recuerde el grito am- pliamente divulgado que profi rió Howard Dean durante la campaña presidencial de 2004. Este desliz le costó a Dean su futuro político, cuando los estadounidenses concluyeron que no podían confi ar la presidencia a un hombre que había demostrado un comportamiento tan errático, aún cuando el grito representó una falla momentánea. El senador John McCain también debilitó su reputación cuando des- plegó ataques de furia en público y cuando apareció agitado durante un debate presidencial contra Obama en 2008. Algunos medios se refi rieron a esto como el elemento “exaltado” de la personalidad de McCain y cuestionaron si se podía confi ar en que mantuviera la cal- ma cuando tomara decisiones nacionales críticas, en particular de- cisiones que afectaran las operaciones militares y las relaciones con otras naciones.
Ha sido conocido durante mucho tiempo por mantener la sereni- dad bajo presión. Como exrepresentante y mentor de Obama, Abner Mikva, que lo ayudó a hacerse de un nombre en el Senado de Illinois, observó: “Nunca he visto a alguien en la arena política que pueda ser tan deliberado y sereno como él en las decisiones. En todos los años en que lo he conocido, nunca lo he visto emocio-
nalmente enojado. Estoy seguro que lo ha estado —quiero decir, puedo decir que ha estado alterado en ocasiones, pero las emociones nunca entraron al proceso de las decisiones”.24
Al observar lo sereno que permaneció bajo presión, muchos estadounidenses concluyeron que podía confi ar en el como senador de Illi- nois, senador de Estados Unidos y a la larga,
Al observar lo sereno que permaneció bajo presión, muchos estadounidenses concluyeron que podía confi ar en el como senador de Illinois, senador de Estados Unidos y a la larga, como presidente de Estados Unidos.
como presidente de Estados Unidos. Se ha benefi ciado de la idea de que los líderes que se mantienen en calma harán mejores y más sabias elecciones. Ciertamente, después de los primeros 100 días en el puesto como presidente de Estados Unidos, muchos comentaristas felicita- ron a Obama sobre el efecto tranquilizante que había tenido sobre el público estadounidense que, al fi nal de la administración Bush, carecía de optimismo en el futuro y temía un colapso económico. Como co- mentó David Gergen, profesor permanente de Harvard y co-director del Centro para Liderazgo Público de Harvard, “La forma en que mantiene su ecuanimidad es uno de los misterios del día, pero posee una calma interior —casi un “Sen hawaiano”— que es tranquilizan- te para el país. FDR y Reagan trajeron un optimismo contagioso al puesto que le dio esperanza a la gente, él trae la calma que le ayuda a desvanecer el miedo y le da a la gente fuerza para trayecto”.25
De manera similar, cuando el presentador de noticias de ABC, George Stephanopoulos le preguntó a sus invitados “¿Qué es lo más importante que ha averiguado del presidente Obama y su administra- ción en los primeros 100 días?”, la comentarista política Donna Bra- zile observó, “Su comportamiento, su calma… él le ha dado al pueblo estadounidense una visión de esperanza… la sensación de que sabe cómo se ve la luz al fi nal del túnel”.26 Su temperamento y habilidad para mantenerse en calma en circunstancias difíciles han reforzado su reputación como un líder altamente capaz.
CÓMOUTILIZARLASLECCIONES
A través de múltiples ejemplos hemos visto la importancia que Barack Obama pone en desarrollar y mantener una sólida reputación. Él ha for- jado cuidadosamente una sólida reputación por su comportamiento alta- mente ético y esto le ha servido como una fi rme base para su liderazgo. Su fuerte Tefl ón le ha permitido persuadir a millones de personas de que apoyen su visión y le ha ayudado a enfrentar y vencer la controversia.
Mientras piensa acerca de cómo las prácticas y los principios que han posibilitado a Barack Obama desarrollar y apalancar una sólida reputación podrían mejorar su propio liderazgo y estilo, considere estas preguntas:
• ¿He desarrollado adecuadamente mi Teflón? • ¿Transmito una ética sólida?
• ¿Me perciben los demás como una persona honesta y directa? ¿Se beneficiaría mi liderazgo de esto?
• ¿A qué grado me percibe la gente como alguien que está dispuesto a escuchar, es justo y muestra respeto por los otros? ¿A qué grado me percibe la gente como leal? ¿Se beneficiaría mi liderazgo de esto? • ¿Soy conocido por “mantenerme por encima de la refriega”? ¿Se
beneficiaría mi liderazgo de esto?
• ¿Pongo suficiente énfasis en irradiar fortaleza mientras trato de per- seguir un liderazgo de principios?
• ¿Soy siempre percibido como alguien bien preparado para los pro- blemas a mano?
• ¿Puedo mejorar mi capacidad para aparecer “sereno bajo fuego”? • A la luz de cómo la sólida reputación de Barack Obama le ha ayu-
dado a hacer frente a las tormentas y prosperar en el periodo subse- cuente, ¿qué pasos puedo tomar para fortalecer mi reputación como un líder altamente ético y confiable?
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lgunos líderes viven con el mantra que dice que “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”. En su lugar Barack Obama pregunta: “¿Por qué tengo enemigos?”Varios observadores se han burlado, llamando “utópica”, “poco realista” o “ingenua” su fi losofía. Incluso, su punto de vista lo ha hecho blanco de sátiras, todo en broma, de grupos tales como JibJab, que ofreció una popular caricatura de Barack Obama sentado a horcajadas encima de un unicornio blanco brillante, en vuelo sobre un arco iris mientras promete el cambio lejos del “intercambio que genera divi- siones”. Sin embargo, hasta hoy, la mano y buscar un terreno común le ha producido notables resultados positivos. De otra manera, ¿quién se hubiera imaginado que la ascensión de Obama a la presidencia del
Harvard Law Review se debería en parte al apoyo de los editores con-
servadores? ¿Quién hubiera predicho que personalidades tan diversas como Al Sharpton, Pat Buchanan, Warren Buff ett, Maria Shriver y