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3. Risk Attitudes and Household Migration Decisions

3.3. Background and Data

3.3.2. Data and samples

La experiencia con el acuerdo de libre comercio entre los Estados Unidos y el Canadá demuestra que aún en las mejores circunstancias y con la buena voluntad de ambas partes, un ALC de ningún modo resuelve todas las dificultades del comercio entre los socios. Tanto la existencia de dificultades y tensiones presentes, así como la naturaleza de las mismas, debieran ser instructivas para los PALs cuando se enfrenten a las negociaciones para una ZOLCHO en el futuro. Las dificultades existentes, tres años después de la iniciación del acuerdo de libre comercio entre los Estados Unidos y el Canadá y a más de un tercio del camino hacia la meta del 1998, — fecha en que se eliminarían todos los aranceles aduaneros— , demuestran la gran importancia de un mecanismo efectivo para la solución de controversias comerciales. Esto no será fácil de reconciliar con el unilateralismo implícito en la legislación comercial estadounidense tal como la sección 301 y la determinación unilateral de daño a los productores nacionales en lugar de someterse a los procedimientos del GATT o solucionar las disputas mediante un acuerdo

H ans W. Singer

negociado. (El problema puede, asimismo, suscitarse al revés si los países latinoamericanos desean evitar daño a los productores nacionales frente a importaciones baratas desde los Estados Unidos.) Con el objeto de evitar desilusiones futuras y fricciones, este asunto debe ser claramente solucionado como parte de las negociaciones para una ZOLCHO. Existen ya precedentes de países latinoamericanos que han sido objeto de medidas amparadas en la Sección 301 de la legislación comercial de los Estados Unidos. Entre 1980 y 1985, de 252 casos de aplicación de derechos compensatorios iniciados por los Estados Unidos, 51, o sea, el 20 por ciento de ellos, fueron contra Brasil y México.11 El Acuerdo de Libre Comercio entre los Estados Unidos y el Canadá proporciona un modelo esperanzador de solución de controversias, sobre la base de procedimientos binacionales, que podría ser extendido fácilmente a la ZOLCHO.

La naturaleza de las tensiones en las relaciones entre Estados Unidos y Canadá también es instructiva. En gran medida, se centran en un dictámen que determina que los automóviles ensamblados en Canadá no alcanzan a cumplir con la proporción de contenido local exigida en el Acuerdo de Libre Comercio para tener acceso libre de derechos arancelarios a los Estados Unidos. La definición de contenido local y la aplicación de las reglas de origen constituyen un tema difícil que puede ocasionar fricciones. En el caso de la ZOLCHO existiría el problema adicional si el origen se determinara sobre una base puramente nacional o bilateral — vale decir que las mercancías procedentes de Brasil, por ejemplo, se admitirían libre de derechos en los Estados Unidos si tuviesen un 50 por ciento de contenido brasileño o sobre una base hemisférica, es decir, que tendrían entrada liberada en los Estados Unidos si el 50 por ciento o más tuviese origen en el hemisferio occidental. Se podría pensar, que en el espíritu de la ZOLCHO, esto último constituiría la regla. La determinación de reglas de origen y de contenido local sería especialmente importante para los PALs en una ZOLCHO ya que una de las principales ventajas de la ZOLCHO para ellos sería la atracción de inversión extranjera desde fuera del hemisferio, debido a los salarios más bajos y al libre acceso al mercado norteamericano. En vista de que muchas de estas inversiones tendrían un elemento de ensamblaje y se basarían en componentes globales, la determinación del origen local deviene una cuestión especialmente difícil e importante.

Las dificultades en el Acuerdo de Libre Comercio entre los Estados Unidos y el Canadá sobre las exportaciones de madera son, asimismo, instructivas como una señal de problemas a considerar, y si es posible, prevenir. El Departamento de Comercio de los Estados Unidos impuso un arancel a la madera canadiense sobre la base de que los aserraderos canadienses están subsidiados por restricciones a las exportaciones de rollizos. Bajo una ZOLCHO, los PALs tendrían un interés natural en aumentar el valor agregado de sus exportaciones de productos básicos mediante la elaboración adicional. En apoyo a esta estrategia de desarrollo, podrían desear frenar las exportaciones de productos básicos de poca elaboración. ¿Se consideraría esto como un subsidio desleal a los que procesan estos productos básicos a ser penado con un arancel u otra restricción a la importación bajo una ZOLCHO?

11. Véase Paolo Bifani, ’International Trade from the 1980s to the 1990s: The Latin American Perspective’,

IDS

Bulletin,

January 1990, p. 80

Más allá del ALCAN:

Efectos de una Zona de Libre Comercio del Hemisferio Occidental, sobre

el empleo, el crecimiento y la distribución de los ingresos1

Robert A. Blecker y

William E. Spriggs Introducción

Las negociaciones para el establecimiento de un Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (ALCAN) entre Estados Unidos, México y Canadá ni siquiera habían empezado cuando se comenzaron a fomentar propuestas para establecer una zona de libre comercio para el hemisferio occidental. El ex presidente, George Bush,' pronto apoyó la idea con su Iniciativa Para las Américas (IPA). En la práctica, sin embargo, la integración hemisférica pasó a segundo plano y las negociaciones del ALCAN tomaron la delantera. El presidente actual de los Estados Unidos, Bill Clinton, ha prometido negociar "acuerdos paralelos" sobre mano de obra y normas ambientales antes de ratificar el ALCAN.

Entretanto, se ha producido un debate de amplio alcance sobre las posibles consecuencias del ALCAN para los tres países miembros. En el curso de este debate, se ha observado con frecuencia que el ALCAN ampliará y profundizará un proceso de integración Estados Unidos-México que ya se encuentra en marcha. En los últimos cinco años, México ha abierto sus puertas al comercio y a la inversión extranjera en una medida que no tiene precedente, revirtiendo setenta años de esfuerzos por desarrollarse en forma autónoma. Como demostraremos, en estos cinco años México ya ha adquirido una importancia nunca antes vista para las inversiones estadounidenses en el extranjero, y para el empleo fabril generado por empresas estadounidenses.

Por este motivo, si bien es difícil pronosticar (o creer), es posible inferir la forma en que es probable que el ALCAN afecte a las economías de los Estados Unidos y de México, extrapolando datos sobre los efectos del proceso de integración entre ambos que ya se encuentra en marcha.2 Por supuesto, sería ingenuo simplemente proyectar tendencias actuales hacia el futuro, especialmente cuando las dos economías están experimentando profundos cambios estructurales. Así y todo, pensamos que todo debate serio sobre el ALCAN debe comenzar con un análisis de la manera en que la integración Estados

1. Los autores desean agradecer los útiles comentarios de Hans Singer, Ron Sprout y otros participantes al Quinto Coloquio. Las opiniones expresadas pertenecen únicamente a los autores, y no son atribuibles a la organización patrocinadora ni a las instituciones a que pertenecen los autores.

2. Es algo más difícil inferir sobre los posibles efectos del ALCAN en Canadá, puesto que (como demostraremos más adelante) el comercio entre Canadá y México es mínimo. Puesto que el interés de los autores de este trabajo radica principalmente en los Estados Unidos y México, nos concentraremos en gran medida en estos dos países.

R o b e n A. Blecker y W illiam E. Spriggs

Unidos-México ya ha afectado a las economías de los dos países, antes que con predicciones derivadas de modelos teóricos de liberalización comercial.3

Desde esta perspectiva, la mejor manera de considerar al ALCAN (al menos para Estados Unidos

y México) es como la

oportunidad de regular y manejar un proceso ya en curso

que probablemente sea

imposible detener. La cuestión no era si México y los Estados Unidos reforzarían sus lazos económicos, sino cómo se realizaría la conexión, y cómo se distribuirían los costos y beneficios del proceso de integración entre los diferentes grupos, en los dos países y, por extensión, en Canadá. Por el momento, la movilidad de capitales supera con mucho la capacidad de las organizaciones obreras, de las comunidades locales o de los gobiernos nacionales para responder a los desafíos que tal movilidad les presenta. Del texto del ALCAN, surge con claridad que la principal intención del tratado es extender el

status quo,

otorgando mayores protecciones e incentivos a la inversión extranjera en México, con una mínima protección al medio ambiente y ninguna protección a las normas ni a los derechos de los obreros.

En este trabajo, los autores se basarán en gran medida en información extraída del debate que ha tenido lugar en los Estados Unidos, y en menor medida en México y Canadá sobre los probables efectos del ALCAN, con el objetivo de ofrecer algunas hipótesis sobre los probables efectos de una Zona de Libre Comercio del Hemisferio Occidental (ZOLCHO). Si bien el análisis del ALCAN puede proseguir sobre la base de tendencias actuales, el análisis de una ZOLCHO se ve impedido por un grado muy inferior de integración económica entre los Estados Unidos (o Norteamérica en su totalidad) y la mayor parte de Sudamérica. Unicamente en ciertas partes de Centroamérica y el Caribe el nivel de integración económica existente con los Estados Unidos se asemeja al que existe con México, y dichas regiones ya forman parte de un acuerdo comercial preferencial con los Estados Unidos, al amparo de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (CBI).

Es verdad que todos los países de Latinoamérica y el Caribe han aumentado su integración al sistema de comercio mundial en la última década. La mayor parte de los países latinoamericanos, en mayor o menor medida, han reducido sus barreras comerciales y de inversión desde la crisis de la deuda de principios de los años ochenta. Se han adoptado medidas de liberalización del comercio y la inversión como parte de "políticas de ajuste estructural" fomentadas por el gobierno de los Estados Unidos junto con el FMI, el Banco Mundial y otras organizaciones internacionales, en respuesta a lo que se consideró el fracaso de pasadas políticas económicas nacionalistas. Pero la mayoría de estas medidas de liberalización contemplan el comercio y el flujo de capital entre todos los países, no solamente con los Estados Unidos. (La liberalización comercial y de inversión que México adoptó a fines de los años ochenta también es multilateral, pero la proximidad de México con el mercado estadounidense llevó a una concentración del comercio y del flujo de capital en esa dirección.) En este sentido, en comparación con México (o el Caribe y los países centroamericanos comprendidos en la CBI), para los países

3. Para encontrar una crítica de los modelos teóricos de liberalización comercial entre Estados Unidos y

México en relación con el ALCAN, véase Stanford (1992). 152

Liberalization del comercio en el Hemisferio Occidental

sudamericanos, el movimiento hacia una ZOLCHO sería menos una extensión de las medidas actuales de liberalización, y más un cambio de orientación de la liberalización multilateral hacia convenios comerciales preferenciales.4 Por lo tanto, en especial con respecto a Sudamérica, para discernir el punto hasta el cual estos países seguirían o no el modelo mexicano tras la formación de una ZOLCHO, hace falta adoptar una perspectiva comparativa.

En el resto de este trabajo se estudiarán las tendencias recientes del comercio, el empleo y las inversiones entre los Estados Unidos y México, como punto de partida para un análisis comparativo de la integración hemisférica. Procederemos en tres etapas, avanzando del mercado de productos al de capitales, pasando por el de mano de obra. En la Sección I analizamos las tendencias del desarrollo económico y las relaciones comerciales entre diferentes países y regiones del hemisferio occidental. En la Sección II nalizamos los efectos que ha tenido la apertura comercial sobre el empleo, los salarios y la distribución de los ingresos. Por último, en la Sección III estudiamos las relaciones entre los flujos de capital y la macroeconomía, tanto en el hemisferio occidental como entre éste y otras regiones de la economía mundial. En cada caso, comenzamos por el territorio más conocido de las relaciones entre Estados Unidos y México, y pasamos a evaluar hasta dónde nuestras conclusiones son generalizares a otras partes del hemisferio. Por último, en la Sección IV, extraemos conclusiones sobre las políticas de manejo del proceso de integración hemisférica, basadas en los puntos elaborados en el resto del trabajo. Nuestra intención no es llegar a conclusiones definitivas, sino suscitar cuestiones que todos aquéllos auténticamente interesados en este proceso deben tener en cuenta.

I