3.2 Constant Investment Opportunities
3.2.3 Decentralized Problem without a Benchmark
relación directa entre la universidad, el comunismo y la subversión implicando por ende que requería de intervención en los claustros el rever a los docentes y vigilar los contenidos.
115 El 28 de junio de 1966 un golpe militar derrocó al gobierno constitucional de Arturo Illia. Un mes después, el gobierno de facto presidido por el general Juan Carlos Onganía decidió intervenir las universidades nacionales que se regían por los principios de la autonomía y el cogobierno desde finales de la década de 1950. El Rector de la Universidad de Buenos Aires, Hilario Fernández Long, y los integrantes del Consejo Superior rechazaron la medida y grupos numerosos de estudiantes y docentes ocuparon los edificios de varias facultades en señal de protesta. Esa misma noche, fueron desalojados de forma violenta por fuerzas policiales. Estos episodios luego se conocieron como "La Noche de los Bastones Largos" y constituyen uno de los momentos más trágicos y dolorosos de la historia universitaria argentina.
El 28 de junio de 1966, el general Onganía derrocó al gobierno Arturo Illia y entre las medidas que tomó estuvieron la disolución del Congreso, destituyó a la Corte Suprema y prohibió los partidos políticos. Al mes siguiente (29 de julio) el decreto ley 16.912 puso a las autoridades universitarias bajo las órdenes del Ministerio de Educación, desasiendo su autonomía. Varias facultades fueron ocupadas por estudiantes y docentes en protesta ya que el Rector y el Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires no aceptaron subordinarse al poder político. Esa noche ingresaron policías con cascos y palos en la sede de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Fueron forzadas puertas, rompieron ventanas, en las aulas y en el patio tiraron gases lacrimógenos, insultaban y golpearon a los estudiantes y docentes, al decano y los miembros del Consejo Directivo, llevándose varios detenidos.
Según lo plateado por la Mg. Jorgelina Méndez y el Prof. Rubén Peralta a los 40 años del Golpe de Estado en marzo del 2016, la explosión de la participación y la matrícula en las universidades se dio en 1973, pero a partir de julio de 1974 las cosas fueron diferentes: María Estela Martínez de Perón llegaría a poder generando un giro conservador y autoritario.
El camino iniciado por su ministro de Educación, Ivanissevich, se inició con el cambio de los rectores normalizadores designados en el ‗73 y con cesantías del personal, aplicando normas legales como la Ley de Prescindibilidad y la Ley Universitaria, promoviendo una ―depuración‖ de la educación superior. (Cano, 1985en Méndez y Paralta, 2016)
Varias Universidades fueron intervenidas, se colocó al frente de ellas hombres ajenos a la vida universitaria que asumieron por la fuerza acompañados de grupos paramilitares y parapoliciales. Los rectores que estaban asociados con los revolucionarios del peronismo
116 renunciaron ante las amenazas de la Triple A y otras organizaciones parapoliciales. Los centros de estudiantes en su mayoría fueron clausurados y la participación política prohibida y perseguida. En el 1975 se expulsaron estudiantes y continuaron los despedidos, se produjeron secuestros de delegados de los estudiantes y docentes, apareciendo muchos de ellos asesinados, lo que implicaba un vaciamiento intelectual.
En varias universidades nacionales se cerraron carreras consideradas focos subversivos, fundamentalmente en el área de las ciencias sociales y humanas, tales como Ciencias Políticas, Ciencias de la Educación, Sociología, etc. cuyos contenidos se consideraban propicios para el accionar de la subversión.
Se consideró al sistema universitario como sobredimensionado y entonces se ―decidió atacar el problema por dos vías: por un lado, una política de admisión con exámenes de ingreso y cupos; por el otro, el establecimiento de aranceles. Se redujo deliberadamente la matrícula universitaria y en 1977 se redujo en un 45% el presupuesto universitario con respecto al año anterior.‖ (Ídem) La contracción de matrícula en las universidades nacionales, llevo a que se produzca un aumento en la participación del sector privado. Según el informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) el 21% de los desaparecidos eran estudiantes.
Virginia Siede (2016) contaba cómo fue la vida universitaria en aquel momento: ―El declive en Argentina es en ‗74, ‗75 porque cuando ya empieza a ver la intervención en las universidades dentro del peronismo, en plena muerte de Perón ya empieza a ver persecución y ya después lo que hay del ‗76 es muy residual.‖ A lo que sumó su opinión con relación al Documento de Tandil y un hecho que fue clave para entender el contexto de la época:
De hecho si lees el documento del ‗78 tampoco es más resistencia que otra cosa, ni tiene demasiada incidencia. Lo que si hago es marcar la diferencia por ejemplo Selecciones cierra por falta de suscriptores, Hoy en el Servicio Social de ECRO cierra porque le ponen una bomba en la editorial, claramente hay una persecución político ideológico y el otro lo que tiene es una crisis. (Siede, 2016)
Demostrando que era un Documento elaborado con ―ciertos cuidados‖, no del todo de avanzada según lo entendía Virginia Siede, propio de la crisis del movimiento de
117 Reconceptualización o más que crisis propio de aquel contexto donde estaban coartadas las libertades hubo sectores que se la jugaron por el todo como lo fue la Editorial ECRO, pero hay que entender que por miedo otros tomaban otras actitudes, como también vale aclarar que hubo un sector que estaba a favor de los militares (lamentablemente).
Retomando la formación en la ciudad de Tandil, en la faz pedagógica de la profesión los máximos responsables del aparato represivo, la Prof. Sela Sierra los entendía no por fuera sino le adjudicaba la responsabilidad a quienes estaban por adentro de los claustros y de las instituciones en general a lo que atribuyó su ida de la Universidad de Buenos Aires. Ella misma decía: ―Fui llamada a colaborar de inmediato en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, invitada por el Departamento de Servicio Social de su Facultad de Humanidades, por iniciativa de algunos jóvenes colegas ex-alumnos míos, y poco después me hacía cargo de la dirección del mismo.‖ (Sela Sierra, 1987:40)
En la entrevista realizada por la Lic. Selso Eugenia, la Dra. Berkunsky (abogada y Asistentes Social en Criminología) reconoció haber traído a Sela Sierra a la ciudad:
Yo traje a la señora Sela Sierra de Villaverde a Tandil, porque veía que se venía todo lo del Proceso de represión y que a mí me sacaban, me iban a correr, me consideraban de izquierda (…) La propuse a Sela, porque ella tenía el perfil que nosotros necesitábamos y queríamos darle a la carrera. Sabíamos que la dictadura iba a atacar a la facultad, y la carrera y si fue. Gracias a la incorporación de ella (que para ese entonces ya era una persona muy conocida y de renombre, tenían junto a su marido la editorial ―Humanitas‖ o algo por el estilo) se mantiene en pie, no se cierra, la carrera en nuestra ciudad, y se continúa trabajando con lo que yo había iniciado. (Berkunsky en Selso, 2008)
Las dificultades fueron muchas pero también hubo gratificaciones, Sela llegó a la ciudad de Tandil en 1976. Una vez ya en Tandil Sela entendió en qué contexto se encontraba: ―La carrera recién se iniciaba, había gran desconocimiento de la misma en la comunidad y en el propio ámbito universitario como para asegurarse su defensa, y no disponíamos de recursos económicos ni de los humanos en grado necesario.‖ (Sierra: 1987:49)
Los cambios con la incorporación de nuevos docentes, el clima que se vivía de agitación estudiantil fueron el escenario en donde se incorpora Mabel Berkunsky como directora de la carrera. El nuevo plan de estudios que inicia a elaborarse en Tandil para el 1976 (dependiente de la Facultad de Humanidades) abandonando la denominación de Asistente Social para luego
118 denominar la carrera Trabajo Social/Servicio Social. Tanto la Asistente Social Paloma Cabana como Sela Sierra participaron del cambio del plan de estudios.
Se buscó la comparación de éste con los de otras entidades formativas en Servicio Social del país, para poder así alcanzar algunos de los objetivos que se habían propuesto. Entre ellos se buscaba: reabrir el diálogo entre la comunidad profesional, la cual había sido silenciada. Desde 1974 hasta el ‘77 se habían detenido las Jornadas de trabajo social (más que nada por causas internas). A su vez se buscaba llegar a un acuerdo entre las Escuelas universitarias de Trabajo Social, que redimiera el pensar y sentir de la comunidad profesional entendiéndolo como un modelo base para una política educativa en Trabajo Social.
Las circunstancias fueron favorables, a partir de dos nexos providenciales con el Ministro de Educación:
El propio Secretario de Cultura y educación doctor Gustavo Perramón Pearson, largamente vinculado al Servicio Social, y la Directora de Cooperación Internacional, órgano ligado a la Unesco, ella misma asistente social de amplios recursos relacionales. Ambos dieron su más cálida adhesión al proyecto, institucional y personalmente, lo que dio por garantizada la ―potabilidad‖ del mismo. (Sela Sierra, 1987:39)
Se consiguió la autorización para que Tandil fuera el lugar donde se llevaría a cabo el primer intento de reunión nacional en un momento donde no se podía dar un carácter multitudinario ya que se encontraban suspendidas las garantías constitucionales, en pleno estado de sitio. Por lo tanto la estrategia que se tomó fue convocar a las Escuelas por delegaciones, Director/a (miembro invitado), dos docentes asistentes sociales (miembros titulares) y uno de las "estudiantiles que hubiera sido ―altamente peligroso‖. Esa representación la tuvimos que reducir a nuestros propios alumnos que por ser ―de la casa‖ y colaborar ampliamente en las tareas organizativas, ―pudieron‖ estar presentes en las deliberaciones‖. (Sela Sierra, 1987:42) Dejando entre ver que fue una participación ―media clandestina‖, seguramente cuidando y preservando a los estudiantes.
El proyecto denominado ―Documento de Tandil‖ por sugerencia de la Asistente Social Saira Arias, cuando se pensó en su convocatoria se lo limito al ámbito estatal ya que para una primera aproximación a la apertura pareció lo más prudente. A raíz del carácter restringido con que se tenía que actuar dado los tiempos que se vivían, se acordó que para que las conclusiones fueran realmente representatividad, toda la comunidad docente (previa difusión
119 en cada entidad participante) debía tomar conocimiento y discutir los diversos puntos del Documento.
Sela con relación a lo anterior aclaraba ―lo que proyectaba difundir, era nada menos que la proyección didáctica de algunas de las ideas madres explicitas o implícitas durante el proceso reconceptualizador, cuyos enunciados fueran precisamente el primer objeto de la desatada
censura escolástica que se vivió.‖52
(Sela Sierra, 1987:44) Es decir, hay una dependencia de argumentos de autoridad, abandono de la ciencia y el empirismo. Retomando la cita de la Prof. Sela, el momento de la Reconceptualización buscaba repensar el trabajo social para no quedarse en el tiempo, hubo sectores que estaban en contra del Trabajo Social Tradicional, por ende, de las ―autoridades‖ hasta ese momento consideradas ―validas‖ para opinar.
En ese momento estaban proscriptas del lenguaje no sólo académico sino del coloquial común palabras tales como: pueblo, compromiso, latinoamericanidad, comunidad entre otras, donde el Documento de todas formas incluye. Sela recordaba:
Título de anécdota y para precisar a qué extremos llegaba a recurrirse por el peso de la proscripción, recuerdo la palabra inventada por mi entonces Decano en la Facultad de Humanidades, en Tandil…para preservarse de la censura (a veces autocensura…) que también rondaba en torno al término ―socialización‖ (ampliamente utilizada por Juan XXIII) lo reemplazó por ―socialidarización‖. La fusión de la palabra ―solidaridad‖ lo limpiaba del matriz sospechoso que contenía todo lo social. (Sela Sierra, 1987:45)
Es decir, se llegaba a esos extremos de fusionar palabras pero a veces era la única forma de poder expresar sus opiniones.
Otro de los signos que muestra que había proscripción es cuando en Selecciones de Servicio Social N°33 (1977) se reproduce parte de un documento sobre la situación de las escuelas de servicio social en el país y se aprovechó para informar a los lectores que:
En dos de las universidades nacionales, las de Patagonia y Río Cuarto, fue suspendida la inscripción en primer año durante el ciclo 1977. Cabe mencionar además, que la carrera ha sido suprimida, definitivamente, en las Universidades del Sur, Centro de la Provincia de Buenos Aires y San Luis. (Selecciones de Servicio Social, 1977:105)
52Para poder explicar dicha cita considero relevante entender el concepto de escolástica ―movimiento filosófico y
teológico que intentó utilizar la razón natural humana, en particular la filosofía y la ciencia de Aristóteles, para comprender el contenido sobrenatural de la revelación cristiana (...) Los escolásticos consideraron a Aristóteles la máxima autoridad filosófica, llamándole de modo habitual "el filósofo" (…) En teología, los textos principales eran la Biblia.‖ (El Escolásticismo, s.f.)
120
3.3.-El Documento de Tandil y la influencia notable de Sela Sierra.
El Documento de Tandil interesante de por sí para la época en que se vivía, podría ser considerado como el último documento elaborado en el período de ―crisis‖ del movimiento de Reconceptualización.
En su portada el documento se presentaba como Primer Encuentro de Servicio Social de las Universidades Nacionales: La formación en Servicio Social dentro de la Política Universitaria Nacional. Cada una de las palabras reflejando el esfuerzo de cada uno de los que pudieron hacer posible dicha experiencia. Se realizó entre el 27 y 30 de julio de 1978.
Haciendo un poco de historia, el Departamento de Servicio Social de Tandil fue creado en 1973, estando como rector el doctor Cruz, por iniciativa de las Asistentes Sociales Paloma Cabana y Mercedes P. de Domínguez, con colaboración de profesionales de la zona.
El primer director de la carrera fue un sociólogo el profesor Gabriel Prieto, luego le sucedió la abogada y asistente social criminológica Mabel Berkunsky. Y en el año 1977 asume la dirección Sela Sierra. Es decir, hubo una serie de cambios pero se aclara en el documento que ―los cambios de dirección del Departamento no se han sucedido con características de fractura, sino de continuidad y búsqueda en el proceso educativo y de proyección social‖ (Documento, 1978:1). Esto se dio ya que la Asistente Social Berkunsky era quien había traído a la Prof. Sela Sierra por ser el perfil que querían, además ella decía:
Porque veía que se venía todo lo del Proceso de represión y que a mí me sacaban, me iban a correr, me consideraban de izquierda… y nada que ver. La propuse a Sela, porque ella tenía el perfil que nosotros necesitábamos y queríamos darle a la carrera (…) Sela era una mujer muy señora, diplomática y mantenía una relación buena con Cruz (rector en ese período), un milico entre nosotras. (Berkunsky en Selso, 2008)
Gracias a la reincorporación de la Prof. Sela Sierra la carrera sólo se cerró por un año, es decir en la entrevista realizada a Andrea Oliva (2016) decía: ―Ella no contaba que habían hecho para que se reabriera la carrera y de hecho en un año se reabrió la carrera, otras que se cerraron Bahía Blanca, Salta no se abrieron más.‖
El Documento fue pensado de común acuerdo entre docentes y estudiantes, por ende teniendo responsabilidad compartida y en el caso de la Dirección y vice-dirección tenían como
121 funciones orientar, coordinar la tarea planeada y ejecutada. El Departamento de Servicio Social de Tandil se pensó en una doble función a raíz de una misma intencionalidad humanizadora: la función pedagógica o académica de formación profesional y la función de acción social o de transformación o proyección al medio. (Documento de Tandil, 1978)
Eran realmente tiempos donde la calidad de los profesionales que intervinieron era muy buena, podían expresar a través del documento sus conocimientos. Entendían al hombre como ser en situación y ser con los demás, a modo de fundamente ontológico. La interpretación del hombre como ser con los demás, conlleva a establecer nuestro modelo de hombre dentro de un modelo de sociedad. Y lo entendían como una sociedad basada en los principios humanistas del personalismo, del pluralismo y del comunitarismo. Es decir, una sociedad en la que:
Esté asegurado el respeto a lo que de personal e intransferible tiene cada ser humano; en la que cada hombre y cada grupo social, en la búsqueda de un destino común, tenga el derecho a elegir su propio camino. Y en la que el impulso de las apetencias individualistas sea superado por el intento solidario del logro del bien común. (Documento de Tandil, 1978:4)
Es decir, el Documento basa su concepto de sociedad en los principios filosóficos del ―personalismo‖ de Ander-Egg. El cual extrae como bien retoma la Prof. Sela de la Escuela personalista de Emmanuel Muonier, referente del Humanismo-cristiano. (Sela Sierra, 1987) Esto es un dato importante ya que permite ver los nexos que se dieron y la influencia del Humanismo-Cristiano en el Documento de Tandil.
Todo lo expresado hasta aquí fueron algunos puntos abordados en la introducción del Documento que son más bien aclaratorio, luego se trabajaron cuatro subtemas.
En el Primer subtema se trató de abordar el qué, el para qué y el cómo de la profesión. Se retomó la definición de servicio social elaborada por Herman Kruse:
El Servicio Social es la rama de las Ciencias Sociales que procura conocer las causas y el proceso de los problemas sociales y su incidencia sobre las personas, los grupos y las comunidades, para promover a éstos a una acción de corrección de esos efectos, erradicación de sus causas y rehabilitación de los seres afectados, teniendo como meta final el más amplio bienestar social en el marco de desarrollo nacional auténtico y sostenido. (Documento de Tandil, 1978:6)
122 Haciendo la salvedad que todavía no consideraban al Servicio Social como ciencia. Por lo que tomar tal definición muestra que era un referente destacado, aceptable para este grupo que pensó y organizo dicho Encuentro.
Pero por otra parte el Departamento de Servicio Social de Tandil elaboró una definición propia: ―actividad profesional de fundamentación científica que tiene como fin participar en la solución de situaciones sociales límites y en la búsqueda permanente de formas más humanísticas de vida y convivencia.‖ (Documento de Tandil, 1978:6) Ya que la consideraba a la definición propuesta por Kruse como amplia pero aceptable de todas formas. Tratando de comprender la última definición cuando menciona formas más humanísticas de vida y convivencia,
Los objetivos que perseguía el Departamento cuando pensaba en sus alumnos eran: lograr que adquieran conocimientos que les permita contactarse correctamente con la realidad humana y social; adquirir conocimientos que permitan interpretar la realidad y conocimientos que le permitan intervenir en la misma.
Se realiza una clasificación de las materias y los fines a los que apuntan, dato aclaratorio importante. Es decir hay materas orientadas a la caracterización la realidad; orientadas a la interpretación de la realidad; orientadas a la instrumentación para el actor en la realidad; orientadas a la caracterización de la realidad y a la instrumentación para actuar en ella; orientadas a conocer, interpretar y actuar en la realidad; y aquellas especificas del Servicio Social. (Documento de Tandil, 1978)
Con relación al subtema 2, este se vincula a la correlación teoría-práctica. En este considero importante retomar lo siguiente:
El departamento de Servicio Social desde su creación se insertó dentro de las nuevas orientaciones del servicio Social latinoamericano, en una actitud conjugatoria a la vez de aspectos que hacen el Servicio Social tradicional y con otros que hacen a la llamada Reconceptualización del mismo. Esa actitud es sustancialmente la de no vivir dicho proceso de Reconceptualización como una ruptura con la anterior identidad profesional, sino como una continuidad histórica en el proceso de maduración y realización de la misma, acorde con las nuevas situaciones con que nos enfrenta el presente histórico.