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Decision-making guide for joint development of new practices

Con las entrevistas realizadas no podemos generalizar cambios en la relación familiar al llegar a la ciudad, porque esta cuestión depende de las características de la familia. Por ejemplo, una entrevistada considera que en el campo la familia era más atenta, mientras que otros entrevistados consideran que con la llegada a la ciudad la relación mejora por que disponen de mayor tiempo para los hijos. Igualmente, los cambios en la conformación familiar, ocurren por situaciones muy puntuales de cada familia, ya que en el campo algunas son familias completas y otras familias fragmentadas, y debido a las características individuales, la conformación familiar se va modificando.

Los actores de esta investigación cuentan que en sus sitios de origen hay relaciones de solidaridad, “en el campo uno es muy servicial, (…) dicen que más saludables que un agua e malva”T P

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PT. Los vecinos se conocen, se colaboran y hay generosidad, hay préstamo de jornales,

intercambio de productos, apoyos frente a problemas de salud. En la ciudad, el nivel de confianza disminuye, por ello no es fácil hacerse favores, “aquí por ejemplo usted no va a salir y así sea el vecino más confiado de usted va a decirle ¡hay no tengo allí una cucharada de sal, hágame el favor y me la presta! porque ellos no lo hacen”TP

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PT.

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PT Entrevista a Bildad Domínguez, mujer de 35 años, desplazada, vive en el barrio Verbenal, localidad de Ciudad Bolívar. TP

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En el campo las personas se levantaban entre 3 y 6 de la mañana y las ocupaciones eran múltiples, no había tiempo para ver televisión… “se la pasaba uno siempre todo el día ocupado, cuando no era una cosa era la otra”P

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P

. Esta situación cambia en la ciudad principalmente para las mujeres, puesto que se levantan más tarde, en la mayoría de casos no trabajan remunerativamente, su principal dedicación es el cuidado del hogar, “a la final pues uno ya no tiene tanto oficio como en el campo”P

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P y “uno la pasa más en la casa, como más descansadito”P

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P.

En el campo “lo teníamos todo, no lujos ni nada sino lo necesario lo teníamos todo, pero llegar acá y pues, llegamos a pagar arriendo, los espacios eran tan pequeñitos que yo en la cocina no cabía”TP

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PT. En Bogotá todo se paga, incluyendo el agua… “acá por ejemplo todos los servicios

pagos, el agua por allá es corriente entonces se puede tomar uno un vasado de agua, acá si cobran el gas, allá, por ejemplo si uno no tiene pa gas pues se va es pal monte y leña”T P

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PT . El costo

de vida en la ciudad se incrementa, y no se cuenta con la diversidad de recursos con los que un campesino dispone en zonas rurales.

Al analizar de fondo el discurso de algunos entrevistados, especialmente de la población desplazada y víctima de la violencia, se infieren tres elementos característicos en la descripción de sus lugares de origen que pueden ser el motivo por el cual, cuando se les pregunta acerca de los recuerdos en el campo, nace un suspiro de su interior, una emoción y un anhelo por lo vivido en el campo, mientras piensan en responder. Estos elementos son: tranquilidad, seguridad alimentaria y autonomía. “En el campo uno vive es tranquilo, muy tranquilo”TP

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PT, “la gente es muy sana”T P

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PT. En el

campo se “consigue las cosas fresquitas, las frutas… tiene allá el plátano, la yuca, el cachita y el chime, bueno una cosa y otra, la panela porque ahí, hay trapiche donde se muele (…) no toca comprar ni el café porque uno le tuesta”T P

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PT. De manera transversal se denota un marco de

autonomía, que se hace evidente en el discurso de apropiación: “usted tiene sus gallinas, sus huevos, su leche, no le falta nada” TP

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PT, “uno se acuerda de todo, de mis flores, de mis matas, mis

matas de plátano, bañarse uno al pie de la quebrada con un balde”T P

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PT Entrevista a Esperanza Ayar, mujer de 37 años, vive en el barrio Edén, localidad de Ciudad Bolívar. TP

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PT Entrevista a Esperanza Ayar, mujer de 37 años, vive en el barrio Edén, localidad de Ciudad Bolívar TP

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PT Entrevista a Bildad Domínguez, mujer de 35 años, desplazada, vive en el barrio Verbenal, localidad de Ciudad Bolívar TP

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PT Entrevista a Nora Guerrero, en el barrio Altos del Pino, Altos de Cazucá TP

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PT Entrevista a María, mujer de 55 años, falso positivo, vive en el barrio Domingo la In, localidad de Ciudad Bolívar TP

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PT Entrevista a Bildad Domínguez, mujer de 35 años, desplazada, vive en el barrio Verbenal, localidad de Ciudad Bolívar TP

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PT Entrevista a Bildad Domínguez, mujer de 35 años, desplazada, vive en el barrio Verbenal, localidad de Ciudad Bolívar TP

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PT Entrevista a Dora Montañés, mujer de 60 años, desplazada, vive en el barrio Vista Hermosa, localidad de Ciudad Bolívar TP

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PT Entrevista a Bildad Domínguez, mujer de 35 años, desplazada, vive en el barrio Verbenal, localidad de Ciudad Bolívar TP

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Probablemente los desplazados y otras víctimas de la violencia se refieren con mucha tristeza y con cierto tono de idealización a las cosas que perdieron cuando vivieron en el campo, puesto que

“el impacto para los pobladores rurales al perder sus lugares de residencia y trabajo por la vía del terror y la amenaza, se refleja en las grandes diferencias que establecen entre el antes y el ahora, poniendo en evidencia aquello que, por formar parte de lo cotidiano, pasaba desapercibido, pero que ahora, por su ausencia, cobra forma propia, se nombra, se añora y hasta se idealiza” (Osorio, 2007:1). La vida de escasez y precariedad en la ciudad hace que “su vida en el campo se vuelva la situación ideal, inclusive para dar cuenta de lo que podría ser “el paraíso” y lo que podría ser una posibilidad de reparación.” (2007:9).

Estos planteamientos de los entrevistados dan cuenta de los referentes identitarios básicos, pues como plantea Flor Edilma Osorio (2007:2) la identidad se constituye por dos elementos: a) la temporalidad manifiesta en la memoria y en las experiencias y b) el espacio. En este sentido los elementos tranquilidad, seguridad alimentaria y autonomía, dibujan parte de la identidad y el territorio habitado por los campesinos que vivieron el desplazamiento.

Debemos tener en cuenta que 3 mujeres no cuentan con estos recuerdos gratos porque crecieron en medio de una marcada pobreza rural representada en exceso de trabajo o maltrato, y adicionalmente llegaron a la ciudad en busca de oportunidades económicas, más no por el desplazamiento, razones que explican el no anhelo de su lugar de origen.

Sin ser objetivo de esta investigación, pero considerándose relevante, se halló que la mayoría de personas desplazadas (6 de 9 personas) rodaron de un lado al otro, hasta llegar a los lugares actuales, después de esto pensaron en hacer AU. Probablemente hacer la huerta significa tener un lugar estable, a esto se refiere Mougeot (2007) cuando dice que las personas practican AU cuando llevan un tiempo habitando en la ciudad; o Martha Nubia Bello (2004) cuando afirma que la población desplazada vive 4 etapas, las 2 últimas se refieren a la búsqueda de la sobrevivencia y a la proyección de un nuevo lugar, seguido de la estabilización y recuperación de la capacidad de pensar, desear y hacer proyectos a futuro, la estabilización y recuperación solo se logra si el desplazado cuenta con una red familiar, comunitaria e institucional de apoyo, de acuerdo a su experiencia de vida. Es decir, estas familias demandaron de un proceso de estabilización basado principalmente en conseguir vivienda, redes sociales y medios de sustento.