5.5 Databases
5.5.1 Declaration of the different database types
Cuando entramos a las salas de Al-Anon por primera vez, muchos sentimos una gran sensación de consuelo. Un miembro comentó que se sentía como estar arropado en una manta cálida. A menudo percibimos que podemos respirar con mayor facilidad en compañía de gente que sabe cuál es nuestra situación. En el pasado, tal vez tratamos de compartir nuestros problemas con amigos, colegas o vecinos, nada más para que nos tuvieran lástima o no nos comprendieran. Puede ser que en Al-Anon nos sintiéramos sorprendidos y aliviados cuando nos dimos cuenta de que no teníamos que explicarle nada a nadie. En lugar de eso, descubrimos una afinidad singular con otras personas que nos comprendieron porque las dificultades que comentaban que tenían eran similares. Simplemente darnos cuenta de que no estábamos solos fue una fuente enorme de consuelo para muchos de nosotros.
Una reunión podría ser el único lugar seguro para hablar con toda franqueza. No obstante, nos puede preocupar que si vamos a una reunión, la situación en nuestro hogar caótico y lleno de tensión será aun peor a nuestra vuelta. Podemos confiar en que estaremos mejor preparados para hacerle frente a lo que nos espere en nuestro hogar porque nos preocupamos por cuidar de nosotros al asistir a una reunión.
"Simulé ante el mundo que todo estaba bien creyendo que mi dolor era demasiado personal como para
compartirlo"
Si la confianza o la vergüenza son un problema para nosotros, puede ser que no nos sintamos a gusto al hablar con extraños de inmediato. A lo mejor los que hemos guardado el secreto del alcoholismo durante tantos años necesitemos dejar pasar algún tiempo antes de que nos sintamos lo suficientemente a gusto para hablar sobre nuestros problemas. Quizás en el pasado otras personas que nos ignoraron o que descartaron nuestros sentimientos nos hayan herido profundamente, y puede ser que a raíz de eso nos hayamos convencido a nosotros mismos de que no podemos ofrecer nada que valga. A los que hemos
148 Abramos el corazón, transformemos nuestras pérdidas
pasado por esto se nos puede hacer muy difícil expresar en voz alta nuestros pensamientos más ínti- mos en una reunión. Algunos podríamos tardar meses en tan sólo decir nuestro nombre.
"Entré a las salas con tanta tristeza y dolor que no pude hablar durante meses!
Nunca tenemos que sentirnos presionados a participar en una reunión si no queremos hacerlo o si no estamos preparados. Aunque nunca digamos una palabra, nuestra presencia puede beneficiar al grupo de maneras que a lo mejor nunca sepamos del todo. Compartir significa dar algo de nosotros. Estar presente y escuchar con atención es también una forma de compartir. Escuchar a otras personas puede ayudarnos a estar más conscientes de nuestros sentimientos. Un día puede ser que nos sintamos lo suficientemente a gusto para compartir algo, aunque sólo sea para decir que nos sentimos contentos de estar en la reunión. Con el tiempo, podemos llegar a sentirnos con la seguridad que necesitamos para contar nuestra historia.
"Tengo que seguir participando aunque me canse el oírme hablar sobre mis pérdidas y aunque me preocupe pensar que otra gente esté harta de escucharme!
El temor de lo que otras personas puedan pensar de nosotros puede impedir que hablemos con franqueza en las reuniones. Nadie tiene por qué sentarse a juzgar nuestro dolor. Algunas reuniones serán más adecuadas que otras para nosotros. Es nuestro propio deber encontrar las reuniones que más nos convengan y en las que sintamos apoyo.
Si tenemos problemas de baja autoestima, tal vez nos hayamos convencido a nosotros mismos de que nadie desea escuchar lo que tenemos que decir, aunque eso no sea evidente en otras personas de nuestro grupo. Cuando nos arriesgamos a compartir más plenamente, a lo mejor nos sorprenda darnos cuenta de que otros quieren escuchar lo que tenemos que decir. Un miembro comentaba a menudo cuánto lo afectaba el dolor físico de su madre, cuando ella se estaba muriendo: "Después de cada reunión, siempre esperaba que alguien dijera algo así como: '¿No crees que podrías dejar de hablar sobre el dolor físico de su madre la semana que viene?' En lugar de eso, oía decir: 'Esto también pasará,' y 'He
148 Abramos el corazón, transformemos nuestras pérdidas
pasado por lo mismo. Aquí te doy mi número, por favor, llámame'". Reconocer que otros pueden beneficiarse de lo que tenemos que decir nos ayuda a aumentar la autoestima.
Las reuniones nos dan la oportunidad de relacionarnos directamente con otros miembros de Al- Anon. Nos estaríamos poniendo un límite si sólo buscáramos gente que atraviesa exactamente la misma situación que nosotros. Podría sorprendernos el darnos cuenta de que tenemos tanto que aprender de un recién llegado como de un miembro antiguo. Aunque la experiencia de alguien más parezca distinta de la nuestra, podríamos descubrir bajo los detalles de nuestra vida lo mucho que tenemos en común.
Al atender a reuniones en forma regular damos lugar a la posibilidad de cambios en nuestra vida, lo que a veces significa obligarnos a ir a una reunión aunque no tengamos ganas. A menudo ocurre que no queremos asistir a una reunión cuando más la necesitamos. Es útil tener presente que en general nos sentimos mejor cuando nos vamos de una reunión que cuando llegamos. Hay días en que tal vez no tengamos ni ganas de levantarnos de la cama y menos ganas aun de vestirnos para asistir a una reunión. En Al-Anon nunca tenemos que simular que estamos mejor de lo que estamos. Podemos estar seguros de que nos darán la bienvenida y nos aceptarán, sin que importe cómo vamos vestidos o cómo nos sentimos.