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Dedicated to the provision of quality youth work and committed to continuous

SPEAKING EVIDENCE TO YOUTH WORK – AND VICE VERSA

5. Dedicated to the provision of quality youth work and committed to continuous

Para entender el funcionamiento de las tradiciones históricas indígenas hay que tener en cuenta que sus vertientes oral y escrita se complementaban y unían en un conjunto mayor que he llamado la “escenificación”, es decir, la simultánea recitación de la tradición oral y presentación de los libros pictográficos ante un público determinado en un contexto ritual.

Utilizo el término “escenificación” para enfatizar el carácter ritual y casi teatral de la tradición, que no se manifestaba plenamente ni en el discurso oral ni en los libros escritos, sino en su integración en el momento de su presentación ante un público.86 Al

respecto, los autores indígenas del Popol Vuh, afirman que la historia que contaban se presentaba en una “larga actuación narrativa”.87

83 Coe, El desciframiento de los glifos mayas.

84 Las imágenes de los códices han sido analizadas fecundamente por la historia del arte en términos de estilo, convenciones y formas de representación. Véase, entre otros, el libro de Robertson , Mexican Manuscript Painting. Así como la reciente tesis de Escalante, El trazo, el cuerpo y el gesto. Los códices mesoamericanos y su transformación en el Valle de México en el siglo XVI.

85 Molina traduce cuiloa como “escribir o pintar algo”, Molina, Vocabulario, 26r.

86 Otro término posible hubiera sido “representación” pero se prestaba a más confusiones. 87 Tedlock, Popol Vuh, 29.

Naturalmente, el tipo de escenificación debe haber variar de acuerdo al público ante el cual se presentaba, pero se pueden definir tres rasgos comunes a todas ellas: su carácter ritual y solemne, manifiesto en el uso de un lenguaje elevado y en la realización de libaciones y ofrendas, así como probablemente en el uso de ademanes particulares y tonos de voz especiales, la integración de los discursos paralelos de la palabra y la imagen en una narración global, y, finalmente, la participación del público. Las fuentes coloniales conservan algunos rastros del carácter ritual y solemne de la escenificación. La portada de la Historia Tolteca-Chichimeca contiene el siguiente texto:

Ven, tío mío, siéntate en la silla. Ven, siéntate.

Abuelo mío, ven, siéntate. Abuelo mío, vé con Dios. Tío mío, bebe un poco. Oh Tlatouani, vé con Dios.88

La interpelación al tío y al abuelo para que se sienten y el ofrecimiento de una bebida permiten imaginar una escena en que estos dos personajes se reúnen ante un posible tercer personaje, que sería el narrador, en un contexto ritual, pues la bebida puede ser considerada una ofrenda o libación anterior a la escenificación del relato histórico.

Una escena similar se describe en un pasaje citado más arriba del Título Primordial

de San Matías Cuixinco en que el transmisor de la tradición se dirige formalmente a su público, aclarando que está de pie frente a ellos, lo que indica que ha asumido una actitud de respeto y solemnidad.89

En el Popol Vuh se encuentran también alusiones a libaciones rituales cuando se introduce la historia de los héroes gemelos Hunahpú y Xbalanqué:

Y ahora nombraremos el nombre del padre de Hunahpú y Xbalanqué. Bebamos en su honor y bebamos también por la narración y el relato de la concepción de Hunahpú y Xbalanqué.90

El carácter ritual del acto de narrar la historia es confirmado por los títulos que se atribuyen los narradores “Maestros de Ceremonias”, a la vez que “Madres y Padres de la Palabra.”91

88 Historia Tolteca-Chichimeca: 131. 89 Véase ap. 2.3.3.

90 Popol Vuh: 105.

En cuanto a la integración de la escritura y la tradición oral en un conjunto narrativo, el padre Burgoa nos ha dejado la siguiente descripción de cómo eran mostradas las imágenes de los códices mixtecos:

[...] y solían poner estos papeles, o como tablas de cosmografía pegados a lo largo en las salas de los señores, por grandeza y vanidad, preciándose de tratar en sus juntas y visitas de aquellas materias [...]92

De esta descripción, aunque tardía, hay que enfatizar que los asuntos históricos representados en los códices se trataban en juntas y visitas, es decir en reuniones solemnes, donde muy probablemente también se recitaban las narraciones aprendidas de memoria.

En las fuentes también encontramos indicios múltiples de la manera en que los relatos orales aludían a y mostraban los relatos visuales de los códices. Muchos de ellos han sido señalados y discutidos recientemente por León-Portilla.93

Como él señala, las abundantes alusiones que encontramos en las fuentes escritas en alfabeto latino del tipo de “aquí está” y “éste es”,94 hacen pensar que el autor se estaba refiriendo a una imagen

que observaba en un códice y que procedía a describir por escrito de una manera muy similar a la manera en que la hubiera descrito oralmente en una escenificación. Por otra parte, las numerosísimas anotaciones, o glosas, en los códices pictográficos, escritas tanto por indígenas como por españoles, muestran la manera en que la imagen era explicada o glosada al ser mostrada.

En la Historia Tolteca-Chichimeca, encontramos que la espléndida lámina ilustrativa del Coliuhquitépetl o Chicomóztoc, de donde surgen los diversos pueblos chichimecas, es precedida por la frase “He aquí el Coliuhquitépetl”,95 pintada en rojo, a diferencia

del resto del texto que está en negro. Esta frase, desde su mismo color, marca un quiebre en el discurso verbal para introducir el discurso paralelo de la imagen.96 El uso

del color rojo es una convención sistemática en todo el manuscrito, marcando todas las alusiones a imágenes dentro del texto escrito, lo que permite suponer que los autores de este libro trasladaron deliberadamente al nuevo medio de la escritura alfabética una

92 Burgoa, Palestra historial de virtudes y ejemplares apostólicos fundada del celo de insignes predicadores de la

sagrada orden de Predicadores en este Nuevo Mundo..., 210.

93 Léon-Portilla, “El binomio oralidad y códices en Mesoamérica”.

94 Un ejemplo, entre muchos posibles lo encontramos en la Tercera relación de Chimalpain, que presenta a los dirigentes totolimpanecas que iniciaron la migración de ese pueblo con la siguiente frase: “Y aquí están todos los que partieron para acá, los tlazopipiltin [...]”,3a. relación: 72.

95 Historia Tolteca-Chichimeca: 160.

96 En este sentido juega un papel idéntico al de los marcadores que sirven para introducir el habla indirecta de los personajes, en diálogos y discursos.

convención equivalente de la tradición oral, quizá un cambio de tono y un gesto corporal que señalaba a las imágenes. Por otra parte, resulta interesante el hecho, señalado por Luis Reyes y Lina Odena Güemes, de que la descripción de este lugar sagrado en el texto escrito no incluye todos los topónimos que están dibujados en la lámina.97 Esto indica que la relación entre el discurso verbal y el visual no era la de una

lectura unívoca a la manera de la escritura fonética. Es probable que en una ocasión diferente, se leyeran algunos de los topónimos omitidos en la versión de la Tolteca- Chichimeca y se suprimieran otros que sí son leídos en ella, dependiendo de cuál era el público al que se dirigía la narración.

En suma, las imágenes “mostraban”, es decir hacían visible y muy probablemente confirmaban, lo que la palabra describía; a la vez que ésta describía y glosaba lo que se podía ver en las imágenes. Los dos discursos corrían paralelos y se reforzaban entre sí, pero no se subordinaba el uno al otro: el “texto” no leía la imagen completamente, ni está podía comprenderse sin la explicación verbal.

Por ello, no concuerdo con los autores que afirman que los códices funcionaban como instrumentos mnemotécnicos para desencadenar el discurso oral, pues me parece que jugaban un papel mucho más complejo, e importante. La narración oral y los libros pictográficos funcionaban como discursos paralelos y complementarios dentro de un todo que era más que sus partes: la escenificación.

Era en la “escenificación” donde las tradiciones históricas indígenas se manifestaban en su plenitud, por ello, como veremos más adelante la mayoría de los libros coloniales intentaron reproducir, con mayor o menor éxito, la “escenificación” en su conjunto, y no sólo su componente oral o escrito. Esto es evidente en el caso de aquellos que eran primordialmente pictográficos, pero incluyeron algunas glosas, como

el Códice Azcatitlan, y también en el de libros escritos en alfabeto latino que

incorporaron elementos pictográficos, como el Códice Aubin y la Historia Tolteca-

Chichimeca,98 pero es cierto igualmente en el de aquellos que utilizaron únicamente la

escritura latina, como las obras de Alvarado Tezozómoc y Chimalpain.

Finalmente, de la participación del público en la escenificación tenemos, desgraciadamente, muy pocos indicios en las fuentes, aunque es de suponerse que era

97 Historia Tolteca-Chichimeca, 160.

98 Sobre estos libros “mixtos”, véase el artículo de Miguel Pastrana, “Los códices anotados del Altiplano Central”.

de gran importancia. Si el discurso histórico tenía un objetivo de legitimación, entonces su éxito dependía del asentimiento que consiguiera por parte de sus receptores. Por ello, podemos suponer que cada escenificación era concebida con fines claramente persuasivos: se trataba de convencer a un receptor particular de un argumento determinado. Como resultado de esto, la información y argumentos que se presentaban ante los miembros del propio altépetl para recordar y definir la identidad común, y para confirmar la legitimidad del linaje gobernante,99 no eran los mismos que se utilizarían

para convencer al tlatoani de un altépetl extranjero y más poderoso para ganar su favor.100

Más allá de estas diferencias, en ambos casos el éxito o fracaso del discurso dependía de que lograra su objetivo persuasivo: conservando la lealtad de la población, o consiguiendo un actitud favorable del altépetl más poderoso.

En suma, las tradiciones históricas indígenas eran discursos dialógicos, que no podían funcionar plenamente sin la presencia, y la aceptación de sus receptores era indispensable.101 Los mecanismos que seguía este diálogo serán discutidos en el

siguiente apartado.

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