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4. CASE STUDY

4.5 Data Preprocessing

4.5.1 Defining the Unit for Shipment Flow

Ya que hemos aclarado el problema de fondo, podemos hablar del problema general al que responde el texto de El capital, de la génesis de este problema y su enriquecimiento histórico durante casi siglo y medio, desde que aquella obra fuera escrita, pues el problema al que responde El capital es nuestro problema, no es otro sino el mismo pero se ha enri- quecido.

La obra El capital fue escrita para resolver un problema que es constantemente reproducido, incluso en forma am- pliada, en la sociedad burguesa. Aún más, se trata de un pro- blema que se reproduce una y otra vez pero siempre en forma más desarrollada. Las perspectivas de la producción, la re- producción y el desarrollo con las que está construida esta obra son adecuadas para resolver ese problema que constan- temente se produce, se reproduce y, aun, se desarrolla a lo largo de la historia del capitalismo.

Marx expone en su libro la forma en que la sociedad bur- guesa se produce, se reproduce y se desarrolla precisamente en vista de responder a ese problema en desarrollo y amplia- ción constantes. Se trata del problema cotidiano del tener y el no tener; así lo formula Marx en La Sagrada Familia —obra escrita a fines de 1844 y publicada a inicios de 1845—, en el capítulo IV, parágrafo 4, ―Proudhon‖. El problema del tener y el no tener es, dice Marx en polémica con los jóvenes hege- lianos, un problema masivo, materialista en el mal sentido

de la palabra: egoísta, mezquino, es decir, un problema en el mal sentido o en el sentido común del término, un problema empírico y empirista, cotidiano.

Este problema del tener y el no tener se formula también como el de la riqueza y la miseria sociales.

A fines del siglo XVIII Adam Smith respondía a este pro- blema que representa el capitalismo con su libro La riqueza de las naciones, así planteaba él la cuestión: cómo incre- mentar la riqueza de Inglaterra, es decir, del capital inglés. David Ricardo retoma este planteamiento de Adam Smith y lo desarrolla, durante la segunda década del siglo XIX, de modo más consciente y radical. Pero los socialistas de en- tonces captaron la otra cara de la moneda: había miseria, y con el progreso de la civilización ese problema no se paliaba como se prometía, al contrario, se profundizaba; la miseria crecía y eso fue lo que denunciaron: con el progreso de la civilización no sólo crece la riqueza sino también la miseria. Y denominaron a este problema la ―cuestión social‖ y su respuesta fue la figuración de una sociedad justa, el socia- lismo, en donde la riqueza se distribuyera igualitariamente. A la preocupación de la burguesía por incrementar la rique- za, ante el problema del tener y el no tener, de la riqueza y la miseria, los socialistas responden, pues, denunciando que todo intento civilizatorio capitalista por incrementar la riqueza redunda en el incremento de la miseria. Se trata entonces de no fijarse en la cosa sino en la ―cuestión so- cial‖, no en la riqueza sino en la construcción de otra socie- dad, el socialismo. Por eso se habla no de la cuestión económica sino de la cuestión social. Aquellos primeros críticos del capitalismo le dan más valor, más peso, a los sujetos que al objeto; hay un cambio de perspectiva, se fijan

en el aspecto negativo y en el aspecto subjetivo, social, no en la cosa y en el aspecto positivo; no en el incremento sino en la transformación, en el cambio de sociedad; no en in- crementar lo que ya hay sino en la necesidad de construir otro mundo.

Los socialistas comienzan a cambiar críticamente el te- rreno de la pregunta empirista de la economía política bur- guesa acerca de la cosa. A la cuestión económica del tener y el no tener, de la riqueza y la miseria, se respondía crítica- mente, pues, con la cuestión social; lo decisivo no era la ri- queza material, la cosa, sino el bienestar social, el sujeto humano.

La pregunta de la economía política burguesa acerca del incremento de la riqueza responde al problema que suscita la forma abstracta, de valor, que posee la riqueza en la so- ciedad capitalista, el problema de cómo enriquecerse cada vez más, cómo producir más riqueza y ganar más. Así formu- lado, este problema hace empalidecer, unilateraliza, deforma y oculta la cuestión de fondo que sale a luz en la paradoja planteada por los socialistas y los comunistas. Para éstos, la sociedad vive un problema, es una sociedad problemática; mientras que en la economía política burguesa la sociedad no parece ser problema, simplemente hay que incrementar la riqueza; hay pequeños errores pero la sociedad de por sí no es problemática.

Por su parte, Marx transforma tanto la pregunta socialista como la de la economía política burguesa al confrontarlas una con la otra. Transforma la pregunta socialista mirándola desde la perspectiva de la economía política burguesa, y transforma la pregunta que se hace la economía política burguesa mirándola desde la perspectiva socialista. Trans-

forma una pregunta al criticarla desde la perspectiva de la otra y construye una tercera, nueva. Del socialismo, retoma la dualidad riqueza-miseria y la centralidad de la cuestión social para enfrentar cualquier problema económico. Así la cuestión del tener y el no tener se vuelve esencial, más allá del sentido común, al situarla en una perspectiva humana, social e histórica que puede reconocer con toda claridad que las cosas podrían ser de otro modo, y que entonces pregun- ta: ¿por qué son así? De este modo la llamada cuestión so- cial es replanteada tanto en términos sociales como en términos objetivos: ¿cuáles son las presentes condiciones de asociación que permiten que las cosas sean como son? La pregunta por la relaciones sociales específicamente burgue- sas es una pregunta socialista, que apunta al corazón del problema de la producción de riqueza y de miseria.

Por otro lado, Marx retoma las nociones de la economía política relativas a la producción y la distribución de riqueza para mostrar que en la sociedad burguesa el contraste entre riqueza y miseria y la distribución desigual de la riqueza no sólo vuelven virulenta la cuestión social sino que, además, esta sociedad produce y reproduce ampliada y desarrolla- damente la riqueza y la miseria.

Así, pues, la pregunta por el modo de producción burgués es la pregunta por las condiciones en que la sociedad produ- ce riqueza material a la par que miseria social. ¿Cuáles son, pues, estas condiciones de producción propias de la socie- dad burguesa? Al formular esta pregunta, Marx cambia el terreno del análisis científico crítico que comenzaran los primeros socialistas. Este cambio de terreno permite pregun- tar qué significa ser fuerza de trabajo y qué significa explotar a la fuerza de trabajo en la época moderna, es decir, el tra-

bajo del obrero más bien que el del siervo o del esclavo. Aho- ra tenemos una pregunta que es doble, es decir, una pregun- ta estructural respecto de la forma en que se produce la ri- queza y la miseria y, también, histórica o relativa a la dife- rencia específica de este modo de producción respecto de otros.

10.DESARROLLO DEL PROBLEMA

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