• No results found

of the degree course in ELECTRONICS (for first and second year students)

In document Erasmus ECTS Information Package (Page 83-111)

CUANDO LLEGA EL FINAL

Antonio Ramírez Mena

Nunca es fácil escribir sobre algo que para el pensamiento y las culturas occidentales ha sido siempre un tema tabú. Al hablar de la muerte, parece o sería obligado comenzar por una definición; pero no la hay. Solamente nos podemos remitir a la definición cristiana de la muerte: es la separación del cuerpo y del alma. Si nos remitimos al Antiguo Testamento sería válida la definición del Eclesiastés atribuido a Salomón: "que el polvo vuelva a la tierra de la que salió y que el espíritu vuelva a Dios que lo creó". La muerte y todo lo que su escatología conlleva nos llena de inquietudes sobre el más allá. No ocurre lo mismo en otras culturas como las orientales y las referentes al África Negra especialmente la de los Dogón.

Sin embargo, vamos a tratar de analizar sin pronunciarnos el gran problema o incógnita de la Humanidad. Si reflexionamos un poco la

48

acontecimiento universal irrecusable. Es el único acto del que podemos estar seguros; si bien ignoramos el día, la hora, el porqué, dónde, cómo y de qué forma vamos a morir.

En realidad, creo que la muerte es más radical que la vida, puesto que en potencia el número de seres vivos que nacen es ínfimo en comparación con aquellos que han podido nacer y que conocen sin excepción alguna que deben morir para perpetuarse. En otras palabras; no nacemos para vivir, sino para morir, aunque la muerte sea una consecuencia de nuestro deambular por la vida. El niño que nace lleva consigo una promesa de muerte; si bien puede continuar viviendo en la memoria de sus seres queridos: es decir, en el mundo de los vivos ya que para ellos él no ha desaparecido, simplemente está ausente. Me atrevo a decir que la vida lleva consigo la necesidad de la muerte como paso obligado para alcanzar el más Allá.

En tanto que acontecimiento social, la muerte canaliza sentimientos, odios y venganzas y, además de igualitaria probablemente nos marque el espacio—tiempo desconocido.

Particularmente y en tanto que creyente, creo que en su más sentido escatológico, la muerte no es el final sino una continuación de la vida; porque si somos producto del "AZAR",¡¡qué gran perdida de tiempo!!

Si el ser humano fuese una simple estructura biológica, serían idénticas o muy similares las reacciones emocionales ante el acto de morir como les ocurre a los animales. El hecho de que sean tan dispares, muy bien pudiera constituir un indicio de que el viejo concepto platónico de la dualidad cuerpo—alma, obedeciera a un hecho real.

El hombre se ha planteado siempre y se plantea el problema de su desaparición física y ha sufrido por ello el más variado espectro de reacciones afectivas: tristeza, desesperación, temor, angustia, mientras su capacidad intelectiva madura respuesta tras respuesta tratando de comprender el problema.

Intentamos nacer una aproximación antropo-filo-sociológica.

La cultura occidental, la ve como el final de un siniestro e incierto camino, según creencias, que el nombre o la sociedad tiende a finalizar con negros ropajes todo lo que es un hecho natural. Es esa incertidumbre de lo que es y significa la muerte para la persona, cuando lo adjetivo se contrapone a lo subjetivo y tomamos por agresión y destrozo a la vida lo que probablemente sea liberación y orden. Es el hombre el que intenta escapar a ese orden y que en su soberbia por perpetuarse, juzga como injusto, y es esa injusticia lo que le hace rebelarse contra el absurdo final.

No es malo morir; ni siquiera es bueno, es algo natural, tanto como la propia vida. El problema es el mismo de siempre si es solo el cuerpo o también con él, lo que es conciencia, espíritu o alma, si también desaparece con él. Ese es el gran problema, la gran incógnita que a través del tiempo la humanidad ha tratado y trata de resolver. Una posible respuesta podría ser el inconformismo que no nos deja aceptar la muerte como un fin o el fin. Mas aun, diría que ese hecho entre el ser y el no ser, entre lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos, esté justificado porque todos sentimos que algo distinto a lo que vemos y que dentro, muy dentro intuimos que hay algo trascendental en nosotros dentro de esa terrible dicotomía.

Este pequeño artículo-ensayo, tiene una razón de ser. Hemos perdido a uno de nosotros y nos duele; nos duele el alma y nos rebelamos ante el porqué de esa supuesta injusticia. Una injusticia que mata la ilusión, la alegría y la esperanza en el futuro encuentro de mayo. Un encuentro que no será lo mismo porque nos faltas tú. Sentiremos tu ausencia y nos invadirá la tristeza, pero también la firme certeza de que si la vida es prueba, a tu paso por la tierra, te fuiste con el deber cumplido.

Pero debemos reflexionar en el hecho dramático de que la muerte nos atañe a todos como el acto más importante dentro de la vida. Un acontecimiento en el que antes o después vamos a ser protagonistas. Las actitudes que hayamos adoptado o adoptemos en adelante frente a esa inquietante realidad, dependerá de los rasgos mentales de cada uno, de la actitud frente a la vida y del contexto cultural—religioso en el que nos encontremos inmersos

No quiero terminar sin que nos hagamos una pregunta: ¿seremos capaces de crear un Nuevo Humanismo que no enseñe y ayude a aceptar nuestro destino final mortal, que nos lleve a entendernos y aceptarnos tal y como somos en nuestra forma distinta de ser y pensar con el firme propósito de alcanzar un final tranquilo y dulce, sin remordimientos. En suma, un final en el que creamos que aquello por lo que nacimos y que teníamos que hacer; lo hemos hecho.

49

Los jesuitas en Úbeda

Francisco Bordés Ruiz

En 1540, Ignacio de Loyola funda la Compañía de Jesús y 33 años más tarde personas de relevancia social y política de Úbeda, consideran que la virtud de los ciudadanos no pasa por su mejor momento y toman la iniciativa de solicitar una campaña de predicación a los jesuitas. Los frutos de la predicación de los Padres Juan Gerónimo y Juan de Frías resultaron más que satisfactorios porque cesaron muchos vicios y malas costumbres entre la población.

Tras el éxito obtenido, Doña Luisa de Mendoza, hija del conde de Priego y mujer de Don Juan Vázquez de Molina y Salazar secretario de Carlos I y sobrino de otro secretario que fue Don Francisco de los Cobos, hizo donación de terrenos, joyas y renta de mantenimiento para que los jesuitas se establecieran en la ciudad. Más tarde hubo otras donaciones como la de Don Diego de Anchuelos, hombre principal de la ciudad que dejó hacienda para que fundaran un emparedamiento de mujeres recogidas, (especie de convento sin reglas monásticas para vivir en comunidad, distintas mujeres de toda clase, estado y condición, sobre todo pobres para ofrecer oración y sacrificios al Creador). Pero como el Obispo de Jaén Don Francisco de Sarmiento de Mendoza no autorizó la fundación por haber otras en la ciudad, dado lo cual los sobrinos de Don Diego,

Juan Gutiérrez del Mariscal y Hernando de Anchuelos, donaron esta hacienda a la Compañía de Jesús, que si fue aprobada por el señor Obispo. Éste, extendió sus influencias a otros benefactores como Don Jorge Becerra que donó una capilla prevista para su enterramiento en la Ermita de Santa Catalina, al comienzo de la calle Real, situada junto a la puerta de Toledo; esta donación fue el cinco de octubre de 1582. También a propuesta del Obispo la Cofradía de Santa Catalina donó la Ermita y una casa pequeña que tenia adosada a demás de una plaza que estaba cercada. Todo con la condición que la advocación tenía que ser a Santa Catalina y que se celebrase su fiesta con la asistencia de la Cofradía.

Continuaron las donaciones y en 1590 comenzaba a funcionar un colegio. En 1593 la comunidad de jesuitas está consolidada y se nombra como primer rector al Padre Juan de Casarrubios, natural de Villanueva del Arzobispo (Jaén). Las misiones continuaron por los pueblos próximos.

Hablando con Pedro Mora por teléfono le cité, de pasada, el que los jesuitas ya habían estado en Úbeda entre los siglos XVI y XVII. Me confesó su desconocimiento sobre el hecho y, a renglón seguido, me pidió que escribiera algo al respecto porque seguro que interesaría a muchos compañeros. He resumido como me pidió y aporto al final unas referencias bibliográficas para los que estén interesados en indagar sobre los primeros jesuitas.

Si aquellos vinieron a “limpiar” los vicios de los ubetenses del Siglo de Oro, nuestro Padre Villoslada lo hizo para remediar una necesidad bien distinta.

El primer colegio de jesuitas de Úbeda (s.XVI) estuvo situado, junto a la Puerta de Toledo, en la entrada al Real, hoy, calle Compañía.

50

A sí siguió hasta que fue abolida la Compañía de Jesús en los dominios españoles por pragmática del Rey D. Carlos III, de 2 de abril de 1767, cuya disposiciones se efectuaron con el mayor sigilo, y en una noche fueron sacadas las comunidades de sus casas y conducidas a los puertos de embarque, previamente designados. En el mes de julio se mandaron borrar los escudos del edificio y poner en su lugar las armas reales. Por órdenes superiores, en el mes de agosto, don Juan Antonio Padilla y Carvajal, ayudado de escribanos y oficiales, hizo el inventario de los libros del Colegio, que quedó cerrado. La pragmática de expulsión fue aprobada por su Santidad el Papa Clemente XIV, en 1773, y se comunicó a Úbeda por Real Orden de 16 de septiembre.

Por Real Orden de 19 de octubre de 1815, se creó una junta que entendiese en el restablecimiento de los jesuitas en los puntos que los habían perdido, pero los jesuitas no vinieron. Vuelven por derogación de la anterior orden dada por Fernando VII. Pero ya no se instalan en Úbeda, hasta 1940, en que se fundan Las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia.

A instancias del Ayuntamiento se consiguió en 1823, por Real Orden de primero de febrero, que el edificio se cediese para establecer escuelas. Con motivo de la supresión de varios conventos en 1836, se mandó por Real Orden de 9 de diciembre, que los Ayuntamientos pidiesen al ministro de Hacienda los conventos suprimidos que necesitasen para utilidad pública; y el de Úbeda pidió, entre otros, éste de la Compañía para darle cuartel a la Milicia, oficinas de Beneficencia y salones de lectura y recreo. Después fue vendido en subasta, utilizado como casino, casa de muebles y en la actualidad como comercio.

AL CESAR LO QUE ES DEL ...

Bibliografía

- Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús. Madrid 2001 (DHSJ)

- Diccionario de la Provincia de Andalucía.- Joaquín María Domínguez, en el Fondo Histórico de la Compañía de Jesús de Andalucía en Granada (DHSJ)

- Leonardo Molina García S.J. Historia del Colegio de la Compañía de Jesús en Úbeda, 1587-1633 en la Revista Ibiut año XXIX- nº 167 al 175

- Miguel Ruiz Prieto.- Historia de Úbeda .- Pablo de Olavide, Úbeda 1982

- Ginés Torres Navarrete.- Sabiote.- Oposición al teatro de los jesuitas. Vol V pas.35 ss..

- Baltasar Raya Moral.-Portadas y fachadas de Úbeda y Baeza Ciudades Patrimonio de la Humanidad Arte y Geometría -Ediciones Tudela 2

51

Cultura y Sociedad

A. Ramírez Mena

In document Erasmus ECTS Information Package (Page 83-111)