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1. REVIEW OF THE LITERATURE ON DEMOGRAPHIC CHANGE AND GENDER

1.3 Concluding remarks: demographic and gender changes and the ERDF intervention

1.3.1 Gender equality and demographic changes from a policy point of view: main

1.3.1.2 Demographic change

IV. 1. Breve revisión sobre el fenómeno afectivo en el ser humano.

Psiconeurología de la experiencia emocional

IV. 1. 1. Introducción

Etimológicamente, el término emoción proviene de mover, localizado en la definición de emir9 (Coromines, 1954-2008), procede del latín mōvĕre. La primera documentación aparece en los orígenes del idioma (p. ej. Cid), significa partir o ponerse en movimiento. Emoción según el Diccionario de la Lengua Española (2001) proviene del latín emotĭo, -ōnis, y es una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática o interés expectante con el que se participa en algo que está ocurriendo.

Las diferentes concepciones y definiciones aceptadas sobre la emoción son el reflejo de las teorías generales y la manifestación de las orientaciones y planteamientos del momento o bien el reflejo de la tendencia teórica dominante en una época. En el ámbito filosófico, la teorización sobre la emoción ha sido un reflejo fiel de las teorías generales acerca de la mente; en el ámbito psicológico, las teorizaciones sobre la emoción se enmarcan dentro de la teorización sobre mecanismos de adaptación general (Palmero, Guerrero, Gómez y Carpi, 1997). Las emociones son materia de estudio de la psicología, las neurociencias, y, más recientemente, de la inteligencia artificial.

Las definiciones de emoción nos vienen dadas desde la psicología y desde la neurología principalmente. Desde la psicología, según Erika Martínez Mirón (2008), existen distintas definiciones del término emoción, algunas conceptualizaciones son amplias e incluso presentan elementos opuestos como para Kleinginna y Kleinginna (1981) quienes recopilan hasta 101 definiciones concluyendo que:

Emoción es un conjunto complejo de interacciones entre factores subjetivos y objetivos, mediados por los sistemas neuronales/hormonales, que pueden:

9

La palabra emoción no viene reflejada en el diccionario etimológico pero se puede encontrar en la definición que Coromines hace de emir.

ANÁLISIS GRÁFICO-PLÁSTICO DE LAS EMOCIONES HUMANAS BASADO EN EL FACS

1. Suscitar experiencias afectivas como sentimientos de excitación, placer/disgusto;

2. generar procesos cognitivos como efectos perceptuales relevantes emocionalmente, valoraciones, procesos de etiquetamiento;

3. activar ajustes fisiológicos a las condiciones de excitación; y 4. guiar el comportamiento que es frecuentemente, pero no

siempre, expresivo, dirigido por metas y adaptativo.

En Motivación y Emoción, Reeve (1994) advierte que la emoción no se ha definido hasta hoy, pero podría definirse como un fenómeno subjetivo, fisiológico, motivacional y comunicativo de corta duración que nos ayuda en el proceso adaptativo. Para Reeve “la emoción es el constructo psicológico que unifica y coordina los cuatro aspectos de la experiencia subrayados anteriormente”; para definir la emoción se requiere el estudio de las cuatro dimensiones que la componen y la forma en que interactúan entre ellas. Las dimensiones a las que se refiere (subjetiva/cognitiva, fisiológica/biológica, motivacional/propósito/funcional y comunicativa/social/expresiva) las describe el autor de este modo (Reeve, 1994):

En parte, las emociones son sentimientos subjetivos, ya que nos hacen sentir de una forma particular como irritados o alegres. Las emociones también son reacciones biológicas, respuestas que movilizan energía, la cual alista al cuerpo para adaptarse a cualquier situación que se enfrente. Las emociones también son agentes de propósito, del mismo modo que el hambre tiene un propósito. La ira, por ejemplo, crea un deseo motivacional de hacer lo que a menudo no podemos hacer, como pelear contra un enemigo o protestar contra una injusticia. Y las emociones son fenómenos sociales. Cuando es emocional, enviamos señales faciales reconocibles, de postura y vocales que comunican la calidad de nuestra emotividad a otros (por ejemplo, los movimientos de nuestras cejas y el tono de nuestra voz).

Más actuales son las definiciones de Bisquerra (2000) y Zaccagnini (2004), también desde el campo de la psicología. Para el primero, a nivel general, hay bastante acuerdo en que se trata de “un estado complejo del organismo caracterizado por una excitación o perturbación que predispone a una respuesta

organizada. Las emociones se generan habitualmente como respuesta a un acontecimiento interno o externo”. Bisquerra (2000) cita:

Las emociones son reacciones a las informaciones (conocimientos) que recibimos en nuestras relaciones con el entorno. La intensidad está en función de las evaluaciones subjetivas que realizamos sobre cómo la información recibida va a afectar a nuestro bienestar. En estas evaluaciones subjetivas intervienen conocimientos previos, creencias, objetivos personales, percepción del ambiente provocativo, etc. Si la emoción es muy intensa puede producir disfunciones intelectuales o trastornos emocionales (fobias, estrés, depresión).

Cuando se produce una emoción, para Bisquerra suele darse algo así como; primero, una persona, consciente o inconscientemente, evalúa un evento como relevante respecto a un objeto personal que es valorado como importante; la emoción es positiva cuando el evento supone un avance hacia el objeto y es negativa cuando supone un obstáculo. Después, la emoción predispone a actuar, a veces de forma urgente, por ejemplo, cuando uno se siente amenazado. Por eso emoción y motivación están relacionadas. Y, por último, las vivencias de una emoción tienden a ir acompañadas de reacciones involuntarias –cambios corporales de carácter fisiológico– y voluntarias –expresiones faciales y verbales, comportamientos, acciones–.

En resumen, el proceso de la vivencia emocional se puede resumir así: del evento a la valoración que realizamos, sobre dicho evento, que ocasiona cambios fisiológicos que predisponen a la acción.

Para el segundo autor, Zaccagnini (2004):

Las emociones son una compleja combinación de procesos corporales, perceptuales y motivacionales, que producen en las personas un estado psicológico global, que puede ser positivo o negativo, de poca o mucha intensidad y de corta o larga duración, y que genera una expresión gestual que puede ser identificada por las demás personas.

Desde la neurología, Lang, en 1968, propone un modelo tridimensional de la ansiedad; coincidiendo en lo que habitualmente se entiende por emoción: una experiencia compuesta que se manifiesta con un componente verbal, fisiológico y

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conductual. Pero cuando se valoran estos tres niveles de respuesta –el cognitivo o verbal, el fisiológico y el motor o conductual– en una misma emoción, la correlación que se halla suele ser pequeña (Lang, 1995). Según Mariano Chóliz la emoción es “una experiencia multidimensional con al menos tres sistemas de respuesta: cognitivo/subjetivo; conductual/expresivo y fisiológico/adaptativo”. En una emoción concreta, cada una de estas dimensiones puede adquirir especial relevancia en una persona determinada o ante una situación concreta. Como se verá en el capítulo sobre las teorías de la emoción, la variedad de modelos teóricos acerca de la emoción se debe al hecho de que cada disciplina incide fundamentalmente sobre algunas de las variables o dimensiones mencionadas.

Para el neurólogo Antonio Damasio (1994):

La emoción es la combinación de un proceso evaluador mental, simple o complejo, con respuestas disposicionales a dicho proceso, la mayoría dirigidas hacia el cuerpo propiamente dicho, que producen un estado corporal emocional, pero también hacia el mismo cerebro que producen cambios mentales adicionales.

El mismo autor describe la esencia de la emoción como un conjunto de cambios que “son inducidos en multitud de órganos por los terminales de las neuronas, bajo el control de un sistema cerebral dedicado, que está respondiendo al contenido de pensamientos en relación a una entidad o acontecimientos determinados”. El sentimiento sería la experimentación de dichos cambios.

Y para el neurólogo LeDoux (1996), el procesamiento emocional posee bases neurológicas; las emociones son funciones biológicas del sistema nervioso, producto de la evolución, que permiten al organismo sobrevivir en entornos hostiles, por lo tanto, existe un inconsciente emocional.