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3. SELECTION OF THE 12 REGIONS FOR THE CASE STUDIES

3.2 Preliminary identification of the 12 regional case studies (task 1.4)

3.2.2 The selection of the 12 regions for the case studies

Hipócrates (460-370 a. C.) es considerado tradicionalmente el padre de la medicina y fundador de la ciencia anatómica. Enseñaba anatomía humana en Grecia y a él se le atribuye el Juramento Hipocrático, así como, un grupo de textos denominado Corpus Hipocráticum; en uno de ellos afirmaba que “La naturaleza del cuerpo es el origen de la ciencia médica”. La observación, base de la práctica clínica, de cadáveres y huesos y la disección de animales eran los métodos empleados en la escuela hipocrática, pero no se puede confirmar que se practicara la disección de cuerpos humanos (Cortés, 1994). Es Aristóteles (384- 322 a. C.), como médico y científico de la Antigua Grecia, el que utilizó por primera vez el término anatomé (Díaz Padilla, Salmeán, Martínez Sierra, Bordes y Rabazas, 2001), con el significado de corte o disección, más moderno, ya que estudiar anatomía significa realizar disecciones para entender la relación entre forma externa e interna.

Romero y Huesca y sus colaboradores (2005) explican en su artículo sobre la cátedra de cirugía que la anatomía médica se deducía de la disección animal, como se puede ver por la obra de Galeno (131-201 d. C.), médico y filósofo griego considerado maestro de medicina durante más de mil cuatrocientos años, representando la base de la fisiología medieval. La cultura de la muerte heredada de los griegos, únicamente permitió a este médico el análisis de algunos cuerpos humanos de forma circunstancial. Hasta que Mondino de Luzzi (1270-1326) publicó en 1316 en la Escuela de Bolonia su Anatomía Corporis Humani, uno de los primeros textos sin ilustraciones de anatomía humana que hacen referencia a disecciones que él realizó, la medicina se basaba en la antigua tradición griega de Hipócrates, Aristóteles y Galeno. Anatomía Corporis Humani fue durante más de dos siglos el más utilizado y base de todos los impresos de esta disciplina. La nomenclatura es compleja y muestra una clara influencia de la historia médica árabe (Bordes, 2003).

El primer gran avance fue la flexibilización eclesiástica para la disección de cuerpos humanos y con ello la posibilidad de acceso al conocimiento se aceleró (hacia el final de la Edad Media). Antonio Beniviení, médico humanista, arabista 124

y galenista (1443-1502), estudió en Pisa y Siena y fue uno de los primeros en avanzar en este campo; su libro, De Abditis Nonnulis ac Mirandis Morborum et Sanationum Causis, aparece en 1507 y contiene ciento once casos clínicos estudiados por él, de los cuales quince son con autopsia. El segundo paso importante lo aportan los artistas. El interés de los artistas del Renacimiento por la disección está apuntado con breves notas de Vasari en sus Vidas, que nos descubre a Pollaiuolo (1423-1498) y Verrochio (1435-1488) como los primeros artistas que la practicaron, y reprodujeron sus observaciones. Pero la ilustración anatómica comienza con dos artistas, con actitudes diferentes, Leonardo y Miguel Ángel. Ambos desarrollaron proyectos incompletos para publicar una anatomía médica (Bordes, 2003). Las ilustraciones de Leonardo Da Vinci, como las del Códice Anatómico de 1489, a caballo entre la anatomía y el arte, están basadas en disecciones, que le fueron prohibidas en 1515 en el Ospedale di Santo Spirito (Cianchi, 1997). El interés por los componentes mecánicos queda patente en su búsqueda de movimientos musculares y estudios fisiognómicos de la risa o el llanto; gestos y movimientos son analizados por el genio del Renacimiento. La disección de cadáveres, aun con fines médicos, estaba prohibida y era perseguida en esta época (Parramón, 1970), por lo que, debían considerar muy necesario el conocimiento de esta ciencia para realizar sus investigaciones en tales circunstancias.

Marco Antonio Della Torre (1481-1512), profesor de anatomía en la Universidad de Pavía, y Leonardo trabajaron en equipo realizando dibujos que han estado ocultos, desgraciadamente, hasta la actualidad, cuando han salido a la luz. Según Cianchi (1997) se estableció un interesante intercambio entre ambos. Y parece ser que Da Vinci fue el maestro de Della Torre y no el discípulo, como se ha admitido universalmente (Muntz, 2005).

Andrea Vesalio (1514-1564) es el principal representante de la época de los grandes anatomistas; resultado de un proceso que se desarrolló lentamente desde bien entrado el siglo XIV y que comienza con Mondino de Luzzi (nacido en el medioevo pero considerado renacentista). En 1543, Vesalio publica en Basilea el manual imprescindible para los estudiantes de medicina de los siguientes cuatro siglos, De Humani Corporis Fabrica; su obra más relevante ilustrada con

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grabados del discípulo de Tiziano, Jan Stephan van Calcar. Al parecer, Vesalio ve en la villa de Melzi los trabajos de Leonardo expuestos a consulta pública (Bordes, 2003) y se desliga de la anatomía de la antigüedad. Esta anatomía de Vesalio es la prueba de lo que nos dice Juan Bordes en su libro, que las primeras anatomías médicas (s. XVI) serán el fruto de la estrecha colaboración entre artistas y anatomistas, inventando una iconografía, fuente figurativa de las primeras anatomías artísticas (finales del s. XVI, s. XVII y s. XVIII) en las que se abandona la musculatura profunda y otros sistemas poco significativos, y se seleccionan los conocimientos útiles para el estudio de la forma exterior del cuerpo. Valverde, posteriormente, reinterpreta a Vesalio en su trabajo y las ilustraciones de Becerra (en la obra de Valverde) están inspiradas en las ilustraciones de Calcar.

En el siglo XVI el conocimiento anatómico se basó en la descripción del cuerpo humano y su comparación con animales. El conocimiento anatómico del artista se requería, y así lo argumenta Mengs cuando dice que “sin ella no es posible dar razón de las partes de una figura desnuda”, sobre todo, en la fase inicial del aprendizaje, y con juicio y moderación. Las láminas médicas eran un recurso más que suficiente, copia de la copia, cuando la práctica disectiva no se hacía esencial, ya que el cuerpo muerto no responde a las formas del cuerpo vivo en movimiento. Estas láminas anatómicas, que contienen los tratados y manuales anatómicos, están pensadas para complementar los contenidos de la docencia hipocrática, sin embargo, son la base de muchas de las primeras anatomías artísticas como las que se grabaron a partir de la obra de Vesalio, con las figuras de Calcar. Este es el caso de la anatomía de Valverde, Historia de la Composición del Cuerpo Humano (Roma, 1556), con dibujos de Gaspar Becerra tan parecidos a los de Calcar que se han llegado a considerar una copia; por lo que Valverde pidió disculpas (Cortés, 1994).

Las primeras anatomías artísticas o tratados dirigidos específicamente a los artistas son de finales del siglo XVI, de Juan De Arfe y Jean Cousin, tituladas Varia Commensuracion para la Esculptura y Architectura (Sevilla, 1585) y Livre de Pourtraiture (París, 1595), respectivamente (Bordes, 2003). Varia Commensuracion, comenzado en 1585 y concluido en 1587, tenía la finalidad de

procurar nivel intelectual al oficio de artista, con la Aritmética, Geometría, Astrología, Dibujo y Anatomía, y pretensiones didácticas. En el tratado, Arfe toma de Durero la proporción y de Valverde, la osteología y miología (Cortés, 1994).

En pleno siglo XVII, cabe destacar el trabajo del valenciano Crisóstomo Martínez (1638-1694), realizado en París (entre 1687 y 1689, posiblemente), según López Piñero (2001) en noviembre de 1685, y financiado por el gobierno de Carlos II a petición del claustro de la Facultad de Medicina, el Ayuntamiento de Valencia (del que dependía entonces la Universidad, según López Piñero) y los Diputados de la Generalidad, denominado Atlas Anatómico y reeditado por el ayuntamiento de la ciudad recientemente. El trabajo parece ser característico de las pautas del saber de la época barroca por la interpretación del funcionalismo del movimiento desde la estructuración morfológica, por el estudio de texturas histológicas y por las consideraciones embriológicas (Cortés, 1994).

Como señala Díaz Padilla (2007), en el siglo XVIII se observa una progresiva separación de los objetivos últimos de las ciencias y las artes; según este mismo autor, es en el siglo XIX cuando las anatomías pictóricas dejan de ser un resumen de las médicas para conquistar su propia autonomía. La fotografía, recién inventada, favoreció el estudio y observación de la forma externa, así mismo, las nuevas búsquedas motivaron las investigaciones, iniciándose la colaboración entre anatomistas, fisiólogos y fotógrafos. De las ramas o planteamientos de la anatomía médica, al artista sólo le interesa la osteología, miología y artrología, que aportan datos sobre estructuras y formas externas, por lo tanto, existe mayor bibliografía sobre iconografía médica.

En la actualidad, existen manuales teóricos de anatomía médica utilizados por los artistas como el Tratado de Anatomía Humana de Leo Testut (1849-1925), médico al que se le otorgó la medalla de Plata de la Facultad de Medicina de París, la medalla de Oro de la Academia de Ciencias Médicas de Burdeos y el premio Godard de la Academia de Medicina por su tesis doctoral; fue Jefe de Trabajos Anatómicos en la Facultad de Medicina de Burdeos entre 1878 y 1884; y en 1881 fue nombrado profesor agregado de la Facultad de Medicina de Burdeos

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(Ledezma, 2006). La primera edición de su tratado anatómico fue en 1887 y la octava, con más de mil ilustraciones de Devy y Duprey, fue revisada por su alumno André Latarjet; el libro se conoce, posteriormente, como Compendio de Anatomía Descriptiva (1988). Otro texto muy difundido y que ilustra la anatomía es Anatomía Artística del Hombre de Arnould Moreaux, que se edita por primera vez en 1947 con el título de Anatomie Artistique; Précis d’Anatomie Asseuse et Musculaire; posteriormente, se edita en castellano bajo el título de Anatomía Artística del Hombre (1988). Moreaux fue profesor de Anatomía Artística de la Escuela de Bellas Artes de París, profesor de la Facultad de Medicina y alumno de Mathias Duval (1844-1907) al que le dedica el libro. Duval fue profesor agregado de la Facultad de Medicina de París y profesor de la Escuela de Bellas Artes de París; realizó un libro fruto de la colaboración entre médicos y artistas o profesores de Bellas Artes (Díaz Padilla, 2007) Historie de l’Anatomie Plastique (1898), de Mathias Duval y Eduard Cuyer, éste último discípulo suyo y profesor de la Escuela de Bellas Artes de Rouen.

Otras obras de anatomía artística específica, con capítulos sobre anatomía del rostro, son: Anatomía Artística del Cuerpo Humano de Jenö Barcsay (1979), una de las obras con más difusión que existen en la actualidad, publicada por primera vez en 1953; Struttura Uomo: Manuale di Anatomia Artistica de 1998 de Lolli, Zocchetta, y Peretti (2001), que le debe a la obra de Gottfried Bammes de 1964, Die Gestalt des Menschen (2002), gran parte de su iconografía.