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The R&D department has a technology acquisition policy which involves targeting start-ups or high value-added SMEs

MADE BY THE G ROUP OVER THE PAST THREE YEARS

2. The R&D department has a technology acquisition policy which involves targeting start-ups or high value-added SMEs

La respuesta de Robert

Es imposible aprender a andar en bicicleta con sólo leer un libro. Ocurre lo mismo con los negocios: los libros y las clases son una buena manera de conocer nuevas ideas pero, lo mismo que aprender a andar en bicicleta, aprender sobre los negocios requiere la práctica.

Ya conoces el dicho: “Mientras más alto llegas, más dura es la caída”. Tanto Donald como yo hemos caído. La suya fue una caída mucho más grande y más sonada; la mía no fue tan grande ni tan sonada, pero no por ello menos dolorosa.

Después de recibir mi capacitación en ventas en Xerox, dos amigos y yo fundamos el negocio de carteras de nylon y velcro para surfistas. Por desgracia, el negocio resultó un éxito arrollador. Digo por desgracia porque el éxito se nos subió a la cabeza. Éramos tres muchachos solteros de veintitantos años que nos habíamos anotado un gran éxito. Nuestros productos aparecieron en las revistas Runners World, GQ e incluso Playboy.

Un día, uno de mis socios apareció en un flamante Mercedes 450 SL. Al preguntarle por qué había comprado el auto, respondió: “Porque somos ricos. ¿Por qué no van y compran el auto de sus sueños?” Así lo hicimos; Larry compró un 450 SL, como John, y yo un Porsche Targa plateado con interiores en negro.

Probablemente conozcas el resto de la historia. Manejábamos autos rápidos y salíamos con mujeres aún más rápidas. Pero el negocio que había crecido rápidamente cayó más rápido. En menos de tres años pasamos de pobres a ricos, y de ricos a muy pobres. Tuvimos éxito pero estábamos terriblemente endeudados debido a nuestras pérdidas. (Si te interesa conocer más sobre las muchas lecciones que he aprendido como empresario, te sugiero leer Antes de renunciar a tu empleo [Aguilar, 2007]. Este libro contiene mucha información valiosa para empresarios. Es informativo y divertido al mismo tiempo.) Cuando nuestros ingresos aumentaron, pensamos que nuestro IQ

financiero lo haría también. En realidad, lo único que aumentó fue nuestra estupidez. Aquel fracaso fue uno de muchos momentos cruciales que he vivido en los negocios. La bancarrota y la pérdida de casi un millón de dólares fue una llamada de atención. Hasta aquel momento no era partidario de la educación, no la creía importante. En la escuela estudié lo mínimo necesario para aprobar y estaba satisfecho con ser un alumno de C. Y mi padre pobre me decía frecuentemente: “Avanzas a base de zapatos lustrados y sonrisas”.

Luego de aquel fracaso financiero a los treinta y tantos, entendí que me estaba quedando atrás en la curva del aprendizaje. Veía a personas de mi edad más aventajadas en la vida, simplemente porque habían tomado en serio su educación y su profesión. Aquel fracaso me hizo comprender que debía convertirme en alumno, para estudiar como no lo había hecho antes.

En vez de huir de mi fracaso, dediqué varios años a reconstruir el negocio. Quise hacerlo para aprender de mis errores: ¿qué pasé por alto? ¿Qué no observé? Se dice que la sabiduría que da la experiencia es irrefutable; para mí, no sólo fue irrefutable sino dolorosa. Tuve que hacer frente a todas las mentiras que me había dicho a mí mismo y a los demás. Luego de pocos años de humildad, el negocio de las carteras de nylon se puso de nuevo en pie. Era exitoso y rentable. Fue la mejor capacitación en negocios y la mayor lección de humildad que he recibido.

En 1980, durante ese proceso, asistí a un seminario donde se presentaba el doctor Buckminster Fuller. Mi vida cambió de nuevo. En 1984, aun cuando mi negocio era exitoso y rentable, renuncié y me fui de Hawai con Kim. Me dediqué a la docencia, una profesión que no respetaba y de la que había jurado jamás ser parte. De 1984 a 1994,

Kim y yo viajamos por el mundo enseñando sobre creación de empresas e inversión. En 1994, gracias a que pusimos en práctica lo que enseñábamos, nos retiramos, libres financieramente. Kim tenía 37 años y yo 47.

Durante dos años estuve recluido en las montañas del sur de Arizona, cerca de un pueblito llamado Bisbee, donde desarrollé el juego CASHFLOW y escribí Padre rico, padre pobre. En 1996 salió al mercado el juego CASHFLOW, y el 8 de abril de 1997, en mi cumpleaños 50, se presentó Padre rico, padre pobre en una pequeña fiesta en la casa de Sharon y Michael Lechter. A mediados de la década de 2000 me llamó uno de los productores del programa de Oprah Winfrey. Subí al escenario para conversar con Oprah, y el resto es historia.

Así pues, la pérdida de aquel negocio de carteras de nylon y velcro para surfistas fue un momento crucial de mi vida. De no ser por eso, tal vez no sería alumno ni maestro.

Luego de aquel fracaso financiero a los treinta y tantos, entendí que me estaba quedando atrás en la curva del aprendizaje. Veía a personas de mi edad más aventajadas en la vida, simplemente porque habían tomado en serio su educación y su

profesión. Aquel fracaso me hizo comprender que debía convertirme en alumno, para estudiar como no lo había hecho antes.

ROBERT T. KIYOSAKI

La respuesta de Donald Ser visionario

Quisiera contarles sobre uno de mis éxitos en los negocios, uno que tardó 30 años en desarrollarse.

Así como nosotros analizamos el futuro de la economía para estar preparados, la revista New York, en su edición de junio de 2006 llamada “2016, la Tierra del mañana”, hace una predicción de cómo será Nueva York en diez años. Recuerdo el escándalo que provoqué anteriormente, cuando hablé de construir Trump Place en el Upper West Side de Manhattan, a orillas del río Hudson. Es un hermoso complejo de 16 edificios residenciales y un parque. Pues bien, ahora predicen que en 2016 el West Side cerca de Javits Center será más grande que la ciudad de Minneapolis, así que yo no estaba tan equivocado el construir viviendas en esa parte de la ciudad. Ser visionario puede ser una ventaja de vez en cuando, en especial después de enfrentar resistencia, y ésta es una de esas ocasiones.

Una de las razones por las que Robert y yo señalamos ciertas cosas es porque las consideramos inminentes. Como dije antes, no es nuestra intención propagar el miedo sino guiar a algunos de ustedes en la dirección correcta, antes de que sea demasiado tarde y se pregunten: “¿Por qué no lo vi venir?” Por fortuna, nuestro historial de éxitos nos pone en posición de hablarte de lo que puede suceder en el futuro.

Yo tuve que ser muy obstinado con aquella urbanización del West Side que acabo de mencionar. De hecho, esperé 30 años para verla realizada, pero sabía que sería importante para el futuro de Nueva York. Conozco a esta ciudad y tuve razón.

Piensa en Mark Burnett. Vio una dirección nueva para la televisión y también sufrió años de rechazo. La gente simplemente no entendía lo que quería hacer, pero él insistió porque sabía que tenía razón. Cuando finalmente los ejecutivos de la televisión comprendieron lo que deseaba, ¿quién creó un nuevo género y un nuevo capítulo en la historia de la televisión? Mark Burnett.

Es difícil definir la visión. Normalmente consiste en estudiar la historia de algo y conjeturar hacia dónde irá en 10, 20 o más años. Sí, implica un riesgo, pero con frecuencia los innovadores aciertan. Otro ejemplo perfecto es Leonardo da Vinci. Sus ideas e inventos se adelantaron por siglos. La comprobación de sus dones visionarios tardó siglos, pero se comprobaron. Thoreau dijo: “Si construiste castillos en el aire, tu trabajo no tiene por qué desaparecer; ahí es donde deben estar. Ahora coloca debajo los cimientos”. La visión sigue siendo visión hasta que te concentras, haces el trabajo y

la plantas en la tierra, donde puede ser de provecho.

Recuerdo la frustración que sentía Robert al ver que muchas cosas que le resultaban claras, no lo eran para otras personas. Dijo que la peor parte era cuando parecía que los demás no querían escuchar nada al respecto. Preferían seguir en la ignorancia —o al menos en la inconsciencia— antes que estar informados. Y nos preguntamos: ¿es demasiado para las personas?

Creemos que no; de otra manera, no dedicaríamos nuestro tiempo a pensar y escribir sobre el tema. Tenemos razones para hacer lo que estamos haciendo. ¿Has pensado acerca de 2016? Nosotros sí. Sigue leyendo. Henry Kissinger dijo con razón: “La historia no conoce lugares de descanso ni mesetas.”

La visión sigue siendo visión hasta que te concentras, haces el trabajo y la plantas en la tierra, donde puede ser de provecho.

DONALD J. TRUMP

Tu respuesta

¿Qué has aprendido de tus éxitos en los negocios, y de los éxitos de otras personas? ¿Eres dueño de tu propio negocio? Si no es así, ¿te gustaría serlo? ¿Qué ingredientes consideras los más importantes para el éxito de un negocio?

Capítulo 20

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