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CHAPTER 2 THEORETICAL FRAMEWORK AND LITERATURE REVIEW

2.4 The Meaning and Nature of Development and Underdevelopment

2.4.2 The Dependency Theory

Al terminar el primer tercio del siglo XX , estos discursos, que com- parten una concepción común de la geografía como disciplina de las re- laciones o influencias del Medio en la Sociedad, discrepan en la filosofía del conocimiento con que debe ser abordada. Discrepan sobre el método que debe emplear, sobre la concepción de la ciencia y sobre la naturaleza del conocimiento geográfico. Bajo estas aparentes discrepancias de natu- raleza geográfica subyacían discrepancias ideológicas y filosóficas de ma- yor calado.

A mediados del siglo XX la geografía moderna no había logrado conso- lidar su proceso de fundación como una ciencia. No había logrado construir un discurso aceptado por la generalidad de la comunidad geográfica. Per- manecía sin claro estatuto científico, sin un campo de conocimiento dife- renciado, sin haber fijado un objeto propio. Lo apuntaba un destacado geó- grafo francés al referirse a la geografía humana: «uno de sus problemas más inquietantes es el de su autonomía científica; otro, el de sus límites; otro, el de la fijación de su contenido propio» (Deffontaines, 1960). 0 lo que es igual, la geografía se encontraba como al principio.

La comunidad geográfica universitaria buscaba definir los fundamen- tos epistemológicos de la geografía y construir un objeto. Las dificultades para la definición de esa geografía científica fueron múltiples. Al cabo del tiempo resultaron ser insuperables. La concepción de la geografía se dis- grega progresivamente respecto de la aparente unidad de los enunciados iniciales. Sin que llegue a constituirse una geografía compartida desde la perspectiva teórica y metodológica, se perfilan, en cambio, concepciones

encontradas de la misma.

Bajo la común denominación de geografía coexisten, al acabar el pri- mer tercio del siglo XX, un complejo conjunto de propuestas. Sin renunciar a la idea básica de una disciplina de las relaciones Hombre-Medio, que

LA FUNDACIÓN DE LA GEOGRAFÍA

181 constituye el eje diamantino de la moderna geografía, ésta camina, a lo lar- go del siglo actual, por sendas dispares, que responden a múltiples pro- puestas teórico-metodológicas.

Explícitas o implícitas, las filosofías e ideologías que surcan la cultura europea del final del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX marcan el cur- so de la geografía y del debate geográfico. Los problemas geográficos ad- quieren sentido en el marco y a la luz del pensamiento y de la cultura oc- cidental. Los debates geográficos traslucen el debate de fondo que protago- niza la sociedad y que se presenta como una confrontación ideológica y fi- losófica en el marco de las concepciones de la ciencia y del conocimiento. Se enfrentan marcos alternativos para la ciencia en general y para las disciplinas humanas o ciencias sociales, en particular. Todas esas pro- puestas se enmarcan en las tres grandes corrientes del pensamiento occi- dental que se han disputado la hegemonía intelectual durante el siglo XX : el racionalismo positivista, el racionalismo dialéctico y las filosofías idea- listas del sujeto.

CAPÍTULO 10

FILOSOFÍA Y CIENCIA.

RACIONALISMO E IRRACIONALISMO

El desarrollo de la Geografía no se separa del que ha presentado la pro- pia filosofía de la ciencia contemporánea, ni del que ha caracterizado la evolución del pensamiento occidental. No existe autonomía histórica del pensamiento geográfico, en cuanto a las coordenadas conceptuales y teóri- cas, en cuanto a su encuadre intelectual. Como se ha dicho, «la Geografía no existe en un vacío cultural; sus ideas y conceptos son influidos por el es- pectro más amplio de la filosofía científica» (Davies, 1972).

Es lo que justifica, y lo que impone también, el prestar atención a esas referencias filosóficas que se encuentran tras los discursos y tras las prácticas de los geógrafos. En relación con las cuales es factible entender la evolución de la disciplina y de sus ideas y el estatus de sus campos o áreas. Es decir, tener en cuenta los que han sido los amplios horizontes culturales en los que la geografía como disciplina de nuestro tiempo se ha desenvuelto.

Los discursos específicos, que presentan la historia de la geografía mo- derna en torno a cuestiones geográficas, como el «determinismo» y el «po- sibilismo», por poner ejemplos destacados de la etapa inicial, encubren, bajo esa aparente especificidad, el debate filosófico coetáneo, en el que está inmersa la sociedad occidental desde finales del siglo XIX.

Sólo en ese contexto histórico logran sentido tanto la ciencia como la filosofía, así como nuestros conceptos fundamentales, nuestras ideas, lo mismo las que nos parecen propias como geógrafos, que las que atribuimos al entorno científico. Lo que explica la aparición de la geografía como dis- ciplina «moderna» es, precisamente, el que entronca con las preocupacio- nes y se sitúa en las coordenadas del mundo «moderno». Forma parte de lo que se ha llamado «modernidad».

El término «moderno» tiene un uso histórico variado. Su origen, como apuntaba J. Habermas, se remonta al siglo v. Se utilizó, entonces, para se- parar el mundo cristiano de su antecedente pagano. Su uso actual respon- de a una elaboración cultural que se decanta en el siglo XVIII , con la Ilus-

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LOS HORIZONTES DE LA GEOGRAFÍA

mismo se hace en la Europa del siglo XVII y en la centurias siguientes, para marcar los cambios, para afirmar y destacar la diferencia, en relación con los tiempos precedentes.