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CHAPTER 3 THE DEVELOPMENT PRACTICE IN NAMIBIA

3.2 The Economy of Namibia at Independence

El Círculo de Viena aúna el empirismo físico y sensorial de E. Mach y la brillante escuela de la lógica matemática que se desarrolla, a caballo de los dos siglos, de la mano de B. Russell (1872-1970) y su discípulo L. Witt- genstein (1889-1951). Formula un proyecto explícito de unificación del sa- ber científico asentado sobre una metodología común, que permitiera deli- mitar, en sentido estricto, el campo de las ciencias. Así lo demuestran algu-

LA FUNDACIÓN DE LA GEOGRAFÍA

201 nos de sus órganos, como el Instituto por la Unidad de la Ciencia y el Jour- nal of Unified Science, y proyectos como la International Encyclopaedia of Unified Science, que muestran, en sus títulos, los presupuestos y objetivos del Círculo.

El positivismo lógico proclama, de forma destacada, como uno de sus postulados básicos, el monismo científico, la unidad de las ciencias, la in- validez de toda distinción entre ciencias de la naturaleza y ciencias sociales o del espíritu. La unidad básica de los fenómenos naturales y sociales que supone la validez de los presupuestos metodológicos de las ciencias fisico- naturales en el mundo social. Lo cual conlleva, a su vez, la posibilidad de formular proposiciones e hipótesis a verificar; la posibilidad de establecer enunciados lógicos sobre esas regularidades, con valor de leyes; la capaci- dad consecuente de predicción e intervención social; lo que se ha llamado

«ingeniería social».

El proyecto tiene tres soportes. El papel fundamental de los hechos y, por tanto, el obligado respeto a la experiencia, en la tradición del empiris- mo decimonónico; la introducción de las construcciones teóricas como com- ponentes esenciales de la producción de conocimiento, en abierto contras- te con los postulados del empiriocriticismo; y, como novedad esencial, el re- curso al lenguaje formal, como un instrumento que garantice la comunica- ción objetiva del trabajo científico. Se pretendía «desbabelizar» la comuni- cación científica, como ha dicho uno de los representantes destacados de esta corriente (Morris, 1955).

La disposición de un lenguaje exacto debía ser el medio decisivo en la determinación de la cientificidad, porque en su propia naturaleza de- bía hacer posible discriminar los problemas estrictamente científicos de los metafísicos o sin sentido, en cuanto los primeros deben permitir una formalización significativa, es decir, con sentido desde el punto de vista lógico. Ese lenguaje exacto y preciso se identificó con la lógica matemá- tica. Se reconoce a ésta un carácter neutro en cuanto las vinculaciones que en ella se establecen son las específicas del lenguaje: semióticas, sin- tácticas y pragmáticas (Morris, 1955); independientes, por tanto, de todo juicio de valor. La semiótica es el fundamento último de la comunicación científica, desalojando al pensamiento como actividad subjetiva, salvo en la estricta labor de combinar los signos. En él reposa el proceso deducti- vo o analítico, cuya naturaleza tautológica le asegura la cualidad de «ver- dadero».

La otra dimensión es la de la experiencia, la dimensión empírica, en la que se basa el conocimiento de los hechos. Es el fundamento de un cono- cimiento de carácter «sintético», por oposición al analítico, e independien- te de él. La experiencia es la fuente de las distintas observaciones, denomi- nadas enunciados protocolares. Corresponden a proposiciones lógicas ele- mentales obtenidas de las sensaciones, que podrán ser luego tratadas por el lenguaje lógico. Equivalen a los hechos del positivismo inicial.

Los dos mundos quedan disociados de forma drástica. El mundo del conocimiento analítico, en el sentido de Galileo, reconocido como una ac- tividad racional, corresponde al mundo de los enunciados lógicos, del aná-

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LOS HORIZONTES DE LA GEOGRAFÍA

lisis en sentido estricto, de la deducción, el mundo de los signos y sus re- glas, el mundo de la verdad. Es el mundo de las teorías, al que correspon- de el avance del conocimiento. El mundo de los enunciados teóricos ad- quiere una preeminencia absoluta, de tal manera que la nueva filosofía se define como analítica. La teoría se convierte en el elemento cardinal. La teo- ría es considerada el «corazón de la ciencia», caracterizada por la «claridad, simplicidad, generalidad y precisión», formada por «la unión de un sistema lógico con hechos definidos operativamente» (Bunge, 1961).

El mundo de la experiencia, de los hechos, es decir, empírico, es el del conocimiento sintético. Se le atribuye una función esencial en el nuevo es- quema del proceso de conocimiento, la de verificar la validez de los enun- ciados teóricos y, por tanto, la confirmación de la verdad o error de las

teorías científicas.

El vínculo lógico entre ambos niveles se produce a través de la deduc- ción, invirtiendo el proceso característico del positivismo tradicional, asen- tado sobre la inducción. La inducción es sustituida por la vía deductiva que desciende desde los enunciados lógicos a los de observación o «hechos». És- tos se convierten en «verificadores» de los primeros. Los hechos, que, des- de la perspectiva de la lógica, no sirven para inducir enunciados teóricos, deben permitir, en cambio, «verificar» su validez. Los hechos deben servir para comprobar las teorías. El principio de verificación se convierte en un punto cardinal de la concepción neopositivista: «la cuestión de la verifica-

ción era central en la obra de los positivistas lógicos de la escuela de Vie- na» (Johnston, 1983).

El método es la clave de bóveda del positivismo lógico y de la filosofía de la ciencia que sustenta. La metodología define la ciencia. Se trata del mé- todo que permite y asegura la libertad científica, que resguarda de las tram- pas que esmaltan el proceso de conocimiento, procedan de la intuición, del lenguaje o del riesgo de la metafísica. Todo ello encarnado en la explícita fi- nalidad de llegar a enunciar «leyes». Leyes, teorías, hipótesis, datos de ob- servación experimental forman el bagaje familiar de una construcción que se identifica con el propio conocimiento científico.

La excepcional depuración instrumental que representa el análisis del lenguaje, el análisis lógico o formal de los enunciados, la brillantez de las construcciones teóricas, la formalización acabada del lenguaje, son carac- teres sobresalientes del positivismo lógico y del racionalismo crítico. Ras- gos que no contradicen la naturaleza de una filosofía que evoluciona para permanecer. Lo que cambia es el énfasis, porque al edificio lógico del posi- tivismo decimonónico se le da la vuelta.

La construcción brillante del positivismo lógico permitió soslayar las críticas al positivismo primitivo y dar respuesta, aparente, al proceso del co- nocimiento científico moderno, que no se podía identificar ya con los pos- tulados tradicionales. La construcción de una filosofía racionalista y empí- rica al mismo tiempo permitía renovar la tradición del pensamiento cientí- fico. Sin embargo, la construcción neopositivista tenía sus puntos débiles, insuficiencias que fueron el objeto de la crítica de K. Popper.

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203 4. El racionalismo crítico de K. Popper

La crítica de Popper se centraba en el supuesto de la verificación de los enunciados teóricos y en el papel atribuido a la teoría en el proceso del conocimiento. Señalaba Popper la imposibilidad lógica de la verificación a partir de las observaciones empíricas. La «lógica de la investigación cientí- fica» lo impedía (Popper, 1934). Ponía en cuestión el concepto de verdad o

falsedad en relación con las teorías científicas. Popper formula lo que él de- nominaracionalismo critico, que representa un cambio de actitud en la va- loración del proceso de conocimiento científico.

La incidencia crítica de Popper se traduce también en la concepción del campo científico. Popper rompe el principio monista de la ciencia de los empiristas lógicos. Niega la posibilidad de la ciencia histórica. Hace una crí- tica intensa de lo que denomina historicismo y de toda pretensión de pre- dicción social (Popper, 1957). Y se incorpora a la corriente del individua-

lismo en la interpretación de los fenómenos sociales. Propugna el indivi- dualismo metodológico. Son las dos dimensiones fundamentales del pensa- miento de K. Popper que inciden en el campo de las filosofías científicas del siglo XX.