3.3 Data and Methodology
3.3.1 Dependent Variables
La educación es un derecho humano fun- damental de todas las personas. Lo ejercen en especial los niños, niñas y adolescentes. A tra- vés de la igualdad de oportunidades en la edu- cación las personas adquieren condiciones y capacidades que sirven como una oportuni- dad para poder mejorar sus niveles de bienes- tar. Esta idea ocupa un lugar fundamental en múltiples instrumentos internacionales de derechos humanos, empezando por la Decla- ración Universal de los Derechos Humanos de 1948. En ese marco, la Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada en 1989, señala que los gobiernos tienen la obligación de adoptar medidas para hacer realidad el dere- cho a la educación “progresivamente y en condiciones de igualdad de oportunidades”5.
Pide también a los gobiernos que proporcio- nen una educación encaminada a “desarrollar la personalidad, las aptitudes y la capacidad mental y física del niño hasta el máximo de sus posibilidades”6.
El derecho a la igualdad de oportunidades en materia de educación está plenamente garantizado en nuestro país. En la nueva Cons- titución Política del Estado (CPE) la educación adquiere el carácter de derecho fundamental: “toda persona tiene derecho a la educación en todos los niveles de manera universal, pro- ductiva, gratuita, integral e intercultural sin discriminación”7, señala la Ley Fundamental.
Asimismo, atribuye al Estado la responsabili- dad de garantizar las condiciones para que el ejercicio de este derecho se extienda a todos
los bolivianos. Y subraya que “la educación constituye una función suprema y primera responsabilidad financiera del Estado, que tiene la obligación indeclinable de sostenerla, garantizarla y gestionarla.”
El Código Niña, Niño y Adolescente, por su parte, establece que los niños, niñas y ado- lescentes tienen derecho a una educación que les permita el desarrollo integral de su per- sona, les prepare para el ejercicio de la ciu- dadanía y les cualifique para el trabajo asegu- rándoles la igualdad de condiciones para el acceso y permanencia en la escuela8.
En este contexto, pese a la elevada tasa de cobertura neta en primaria alcanzada en Bolivia (superior al 90%) —comparable a la de países como Brasil, Perú, Venezuela y Colombia—9, existen todavía desigualdades
educativas según características de la pobla- ción como el género, el área de residencia y la condición étnica y linguística.
Según datos del Instituto Nacional de Esta- dística (INE) para el año 2007, el 38% de la población boliviana de 19 años y más de edad alcanzó el nivel primario de instrucción escolar, el 27% llegó a nivel secundario y 11% no con- siguió ninguno de estos niveles. Estos datos no dejan de ser preocupantes (cuadro 4.1).
5 Naciones Unidas, 1989. Artículo 28. 6 Naciones Unidas, 1989. Artículo 29.
7 Nueva Constitución Política del Estado. Artículo 17. 8 Código Niño, Niña y Adolescente, XX. Artículo 112.
9 En América Latina, siete países lograron universalizar la matrícula en educación primaria (Bahamas, Barbados, Chile, Argentina, Uruguay, Surinam y Panamá). Otros siete países (México, Ecuador, Brasil, Costa Rica, Perú, Ve- nezuela y Colombia) están superando el 90%. Cuatro países (El Salvador, Honduras, Nicaragua y Guatemala) sólo han logrado asegurar la conclusión de este nivel a menos del 80% de su población. En el caso de Guatemala, más del 40% de su población entre 15 y 19 años no ha culminado la educación primaria.
En el mismo año, haciendo la compara- ción de los niveles de instrucción alcanzados según condición de género, la mayor brecha está en el acceso a la educación secunda- ria, donde hay una diferencia de ocho pun-
tos porcentuales entre hombres y mujeres: el 31% de la población masculina alcanzó el nivel secundario mientras que sólo el 23% de la población femenina lo hizo. Esta situa- ción de desigualdad entre hombres y mujeres es también evidente en la población que no tiene ningún nivel de instrucción: 16% en el caso de las mujeres y 4,5% en el caso de los hombres.
La comparación por área de residencia también muestra diferencias importantes. El 23% de la población rural no alcanzó nin- gún nivel de instrucción, en tanto que en el área urbana no lo hizo el 5%. Por otra parte, si bien el 53% de la población rural alcanzó el nivel primario —en comparación al 30% en el área urbana—, hay una marcada brecha en el nivel secundario: 33% de cobertura en la población urbana frente a sólo 17% en la población rural.
Pero sin duda la mayor desigualdad en el nivel de educación se observa cuando se ana- liza de manera conjunta el área de residen- cia y el género: mientras solamente el uno por ciento de los hombres del área urbana no alcanzaron ningún nivel de educación, el 34% de la población rural femenina no lo hizo (véase estos datos en el cuadro 4.1).
ToTal Hombres mujeres
Bolivia Ninguno 10,66 4,48 16,15 Primaria 37,52 36,96 38,02 Secundaria 27,18 31,41 23,43 Superior 24,46 26,98 22,21 otro 0,18 0,17 0,19 Área urbana Ninguno 4,58 1,28 7,51 Primaria 30,36 27,00 33,35 Secundaria 31,99 35,82 28,59 Superior 32,8 35,66 30,26 otro 0,26 0,24 0,28 Área rural Ninguno 23,48 11,22 34,42 Primaria 52,63 57,95 47,89 Secundaria 17,04 22,12 12,51 Superior 6,85 8,72 5,19 cuadro
4.1 Nivel de instrucción alcanzado en la población de 19 años o más de edad (%)
Fuente: Actualidad estadística nacional. INE, 2007
Como se menciona en este capítulo, es im- portante considerar el impacto positivo de la educación en varios aspectos de la vida de las personas, como ser: sus capacidades de gene- rar ingresos, la salud, la estructura familiar y la promoción de valores democráticos, entre otros.
Desde la Cumbre del Milenio en el año 2002, Bolivia se comprometió a dar cumplimiento a ocho Objetivos de Desarrollo, quince metas y 35 indicadores, entre los cuales está asegurar que para el 2015 todos los niños y niñas puedan concluir el ciclo completo de enseñanza prima- ria. El seguimiento del progreso a este Objetivo se realiza a través de tres indicadores: la tasa de cobertura neta del nivel primario, la tasa de término a octavo de primaria y la tasa de anal- fabetismo de la población de 15 años o más
Según la tasa de cobertura neta a nivel departamental, ninguno de los nueve depar- tamentos del país está actualmente cerca de alcanzar la Meta del Milenio. Sin embargo, La Paz y Oruro ya han rebasado la meta proyecta- da para el nivel nacional (95%), en tanto que Tarija, Potosí y Chuquisaca están muy por de- bajo de aquélla. Por otra parte, en relación a la tasa de término a octavo de primaria, ningún departamento alcanzará la Meta del Milenio, si bien los departamentos de Oruro y La Paz pre- sentaron el 2006 un nivel de culminación muy próximo a la meta nacional proyectada hasta el 2015; adicionalmente ambos departamentos, además de Santa Cruz, tienen tasas de creci- miento anuales que les permitirán alcanzar la Meta para el año 2015 (3,6%, 2,0% y 1,6%, res- pectivamente).
Sigue recuadro
Como en los otros indicadores, la tasa de analfabetismo a nivel departamental es he- terogénea. El Censo 2001 permite la desagre- gación a nivel departamental e indica que el analfabetismo para la población de 15 años o más es mayor en los departamentos de Poto- sí (28%) y Chuquisaca (27%). Entre los depar- tamentos con mejor desempeño están Oruro, La Paz y Santa Cruz. Cabe destacar el excep- cional desempeño del departamento de Oruro, pues mientras su nivel de pobreza es mayor al promedio nacional, sus logros en términos de cobertura, culminación y analfabetismo están
entre los mejores. Los departamentos de Oru- ro, La Paz y Santa Cruz tienen mayores posibi- lidades de alcanzar la Meta al 2015; el resto de los departamentos requerirá mayores esfuer- zos para bajar aceleradamente sus tasas de analfabetismo.
Estas diferencias entre los distintos depar- tamentos revelan la necesidad de realizar in- tervenciones diferenciadas en ciertas regiones para el logro acelerado en la enseñanza prima- ria universal.
Fuente: UDAPE–CIMDM,2008, PNUD-UDAPE, 2010. Fuente: UDAPE – CIMDM, 2008 gráfico 4.2 Tasas de cobertura y término