1.5 Parameter Estimates
1.5.4 Implications of Modeling Simplifications
En los barrios más precarios y alejados del centro de San Javier y Concepción se asienta gran parte de los chiquitanos que lle- gan de las comunidades de Lomerío. En sus relatos enuncian los motivos del abandono del campo.
del chaco a la construcción en el mercado urbano de trabajo
“
Mi aspiración desde más antes era ser alba- ñil, porque el trabajo del chaco es duro: no había feriados. Y más que todo quería apren- der también. Y yo me vine acá al pueblo, porque yo más antes trabajaba en el campo. Trabajé unos cuatro años así no más…de ayudante ¿no? Y después ya me independicé; o sea que me sentí capaz de trabajar solo y después ya me buscaron. Ahora ya trabajo yo solo nomás. Y ahora quiero cambiar mi casita. Ya tengo el material. Ese es el cambio que yo siento del trabajo, porque antes no me daba la plata para sobrevivir y comprarme otras cositas ¿no?”AlbAñil, 45 Años, sAn JAvier, emigrAnte de lomerío
Como se desprende de la anterior afir- mación, los chiquitanos se sienten presio- nados a desplazarse de territorio y cambiar de ocupación si aspiran a superar los obstá- culos que los separan de la movilidad social. Los emigrantes rurales argumentan que las extensas e intensas jornadas laborales y los escasos ingresos sin horizonte de mejora,
La Condición étnico lingüística (CeL) establece que el polo más indígena supone la pertenencia a un pueblo indígena, habla y aprende la lengua nativa y no habla castellano; en tanto que el menos indígena implica: no pertenencia, no habla ni aprende la lengua nativa y habla castellano. según la CeL, los chiquitanos de san Javier y Concepción se encuentran en un nivel intermedio en- tre los polos mencionados, pues se autoidentifican con su pueblo originario en proporciones de 63 y 65%, respectivamente, aunque no hablan ni aprendieron bésiro, su lengua. Representarían un paisaje de interculturalidad sin pérdida de identidad étnica.
Por el contrario, la pertenencia a raíces étnico-lingüísticas es más fuerte en Lomerío, el municipio que presenta el mayor porcen- taje de población autoidentificada con su pueblo (85%), y los que aprendieron su lengua (20%). sin embargo, su población joven no escapa a la tendencia de pérdida progresiva de su lengua en su lu- gar de origen: la educación escolar interviene en ese proceso. Por otro lado, la emigración resulta en el debilitamiento de la pertenen- cia indígena, como se advierte entre la mayoría de los habitantes del campo autoidentificados con algún pueblo originario.
Fuente: Molina y albó, 2006 y albó y Romero, 2009. reCuadro 3.2 La interculturalidad chiquitana
En la provincia Ñuflo de Chávez los chi- quitanos se concentran principalmente en Concepción, capital de la provincia, (5.586 habitantes), y en San Javier (5.538 habitan- tes). En las 28 comunidades de San Antonio de Lomerío, Tierra Comunitaria de Origen (TCO) del pueblo chiquitano, viven 6.293 personas, de las que el 86% se autoidentifica con el pueblo chiquitano18.
18 INE-PNUD, Op. Cit.
característicos del trabajo agropecuario, ver- sus la libertad de horarios e ingresos más elevados que procuran las actividades no- agropecuarias, son algunos de los motivos que les inducen a desplazarse para ampliar sus opciones de vida. Sus aspiraciones tie- nen estrecha relación con trabajo, vivienda y consumo.
Los desplazamientos territoriales tienen destinos dispares: localidades intermedias, la ciudad de Santa Cruz, Brasil y, en los últi- mos años, España. Este proceso de búsqueda de nuevos horizontes habla de un encade- namiento de etapas en la emigración rural, cierto agotamiento de los puntos de destino interno y el establecimiento de redes sociales para el destino internacional.
nuevas tierras asociadas al mercado urbano de productos
El abandono del campo no significa úni- camente la adopción de nuevas actividades. La titulación de las Tierras Comunitarias de Origen (TCO) permite que los campesinos chiquitanos de Lomerío encuentren tierras de mejor calidad y ubicación más cercana con respecto a mercados. Se abre así una nueva vía de movilidad social que implica el desarrollo de lógicas productivas comple- jas que incluyen, como señala un agricultor asentado en la TCO Monteverde,eltraslado de productos (“traemos nuestros productos en un flete, en una camionada con mi padre”), estrategias de comercialización (”vendemos cuando nuestro producto falta en el pueblo y tiene mejor precio”) y el establecimiento de redes comerciales (“nos compran los comer- ciantes, los quintaleros).
En el acceso a nuevas tierras y en el con- trol de los distintos eslabones del proceso productivo que posibilitan la generación de excedentes monetarios, como los mencio- nados en el párrafo anterior, se encontra- rían las bases de un proceso de movilidad social horizontal, en el sentido de que el grupo de beneficiarios de tierras cambia de posición en la estructura social aunque con el mismo rango19.
Génesis y consolidación de las Tierras Comunitarias de Origen La “Marcha por la dignidad y el territorio” de 1990 fue el pun- to de arranque de las movilizaciones indígenas contemporáneas que hicieron posible el reconocimiento jurídico de sus territorios y derechos en la Ley inRa de 1996. esta ley regula la existencia de las tierras Comunitarias de origen (tCo), garantiza los derechos colectivos de las “comunidades indígenas y originarias sobre sus tierras comunitarias de origen”, el aprovechamiento de recursos naturales renovables y la participación en los beneficios por la ex- plotación de los recursos naturales no renovables.
La nueva Constitución Política del estado incorpora la exis- tencia del territorio indígena originario Campesino (tioC) como unidad territorial, cuya población indígena originaria se autogo- bierna y ejerce su libre determinación de acuerdo con sus nor- mas, lo que confiere a los indígenas un importante poder de ne- gociación.
El estado de las titulaciones
en año 2000 se produjo una especie de desbordamiento en el número de solicitudes de titulación tramitadas en la región andi- na. Hasta entonces se reducían a tres: dos de ellas de los urus y una de nor Lípez. actualmente existen 143 demandas en tierras altas y 60 corresponden a tierras bajas.
datos del instituto nacional de Reforma agraria (inRa) señalan que, hasta el año 2009, de las 203 demandas presentadas para la conformación de tCo, 84 (41%) lograron su titulación: 12 en tierras bajas y 72 en tierras altas. Las otras 119 demandas se encontraban en distintas fases de ese proceso.
Por otra parte, Xavier albó y Carlos Romero establecen que, en 2006, el 67% del total de tierras tituladas beneficiaron a las tCo, mientras que el saneamiento simple o individual alcanzó sólo al 20%.
Respecto al volumen de tierras saneadas y tituladas entre 1996 y 2010, el inRa informa que la superficie total alcanza a 45.900.187 hectáreas, distribuidas entre 217.503 beneficiarios, cifra que inclu- ye 14 millones de hectáreas programadas para 2010. el mayor nú- mero de hectáreas, 16.935.642 que representan el 60%, corres- ponde a 265 tCo. en una situación inversa se encuentran 198.726 pequeñas empresas, 91% de los beneficiarios, que se han favore- cido con el 8% de las tierras.
Fuente: Corte nacional electoral, 2008. Guzmán, 2007 yalbó y Romero, 2009. inRa, 2010. reCuadro 3.3 De las demandas por tierra a la política pública
19 Sobre las distintas formas de observar la movilidad social ver Patricio Solís, 2007. Cambio estructural y movilidad ocupacional en Monterrey, México.
“
Mi padre es agricultor, ese es su trabajo no más. En cambio mi aspiración siempre era ser albañil, y como antes trabajaba en el campo me vine acá al pueblo. Yo aquí soy independiente y a veces tengo tiempo para hacer otras cositas. Antes no me daba la plata para sobrevivir y ahora puedo comprarme otras cositas.Para mis hijos yo desearía que sigan estu- diando, porque el trabajo que estoy haciendo es duro ¿no? y no deseo que sean ellos así. Yo deseo que aprendan otros trabajos, una cosa que sea más sobresaliente. Eso depende de ellos.”
AlbAñil, 45 Años, sAn JAvier
La anterior narración describe una ruta de movilidad social habitual entre los emigran- tes de los pueblos originarios dedicados a la agricultura, constituida por el paso desde el sector primario hacia la inserción en activi- dades —oficios y servicios— en la industria y los servicios.
“
Aquí sólo se llega a bachiller. Los que se van a estudiar fuera rara vez vuelven. Se quedan por allá, porque aquí no hay trabajos para profesionales con alta capacidad. Para volver a San Javier habría que ser veterinario porque hay una planta de lechería, o mecánico por- que hay harta movilidad y motocicletas. No me imagino otros trabajos.”AlbAñil, 45 Años, sAn JAvier
Las oportunidades de movilidad social son asociadas por los chiquitanos, de acuerdo con las anteriores afirmaciones, con tres temas centrales. Por un lado, dichas oportunidades dependen en gran medida de la movilidad ocupacional relacionada con cambios en la inserción y en el tipo de mercado de trabajo que, a su vez, implican el abandono del área rural y de actividades agropecuarias por cen- tros urbanos y por ocupaciones manuales, generalmente en construcción y servicios. Se trata también de empleos en mejores condi- ciones laborales: “diferentes, más livianos”.
20 Los colonizadores asentados en tierras del oriente son otro grupo de campesinos que “obtienen un cierto beneficio de la tierra participando en actividades de mercado”. Miguel Urioste y Cristóbal Kay, 2005. Bolivia. La Reforma Agra-
ria inconclusa: alivio a la pobreza sin desarrollo rural.
Mercantilización indígena campesina
“
Aquí estamos cerca del mercado. Allá en el campo no hay carne, no hay los productos más necesarios para alimentarse; mientras que en el pueblo uno puede hacer cualquier cosa, puede hacer sus alimentos bien prepara- dos ¿no?”Más antes cuando recién llegamos hace cinco años trajinábamos al campo en pura bicicle- tita. Hacíamos 25 kilómetros en dos horas y media mientras que en una moto 20 minu- tos y ya está. La mayoría tenemos moto, porque con todos los productos que nosotros sacamos de nuestro chaco y vendemos, con esa plata ya conseguimos por lo menos una motocicleta para trajinar. Esa es otra gran comodidad.”
Agricultor, 44 Años, concepción
El proceso de inserción en el mercado está creando o, por lo menos, fortaleciendo una ruralidad relativamente inédita y dentro de ella una nueva identidad laboral: la de campe- sinos mercantilizados, en la triple dimensión de productores, comercializadores y consu- midores20. Son productores agrícolas, comer-
ciantes y productores de excedentes, un hecho que los constituye como un grupo con capacidad económica para enfrentar algunos de los problemas de la pobreza rural como dietas bajas en nutrientes; o acceder al cuasi
inexistente transporte rural, como revela la siguiente declaración: “El transporte no es muy diario allá y a veces no hay”.
trayectorias familiares educativas
“
A veces hay que soñar, para que no sea en vano el estudio”AlbAñil, 45 Años, sAn JAvier
A menudo los estudios sobre movilidad social prestan especial atención a la movilidad intergeneracional, que analiza el movimiento hacia una posición con mayor o menor rango que la del padre.
La movilidad educativa es asimismo valo- rada como un factor de la movilidad social que supone que el logro educativo ha subido: alcanzar la secundaria ya no resulta sufi- ciente. “Ser bachiller y no quedarse ahí nomás para sobresalir” se constituye en el reto frente a mercados de trabajo urbano —intermedio o de capital de departamento— que deman- dan mejores niveles educativos. Finalmente, las redes familiares y las aptitudes personales aminoran los obstáculos a la inserción en el mundo del trabajo.