• No results found

Depth-based saliency detection

sólo las estrategias sino el desempeño de cada una de las personas miembro del equipo de trabajo. En un principio vimos como todas las docentes se veían entusiasmadas con el tema y el proyecto, tanto que pidieron información e hicieron aportes para detectar los problemas y posibles vías de solución, también pidieron asesoría para mejorar cada vez sus diarios de campo, que eran en definitiva la evidencia sobre lo que hacían.

En la primera fase de planeación y ejecución de estrategias, las maestras dijeron que se les habían presentado muchos inconvenientes para ejecutar las estrategias planteadas, esto nos hizo pensar que faltó sensibilizarlas sobre la necesidad de cambiar, y la mejor herramienta que tuvimos fueron los registros de video, pues allí pudieron observarse y concluir que si era necesario hacer cambios para que de esta manera mejoraran su quehacer como docente.

Adicionalmente a los registros, las maestras manifestaron constantemente un interés por escuchar nuestra opinión sobre lo que veíamos en sus aulas, incluso, la profesora A dijo: “siempre es bueno tener alguien que no esté involucrado en la clase, pero que haya visto todo desde otro punto de vista, esto nos sirve para mejorar”.

Podríamos decir que en cada uno de los momentos de evaluación, se anotaron logros en varios aspectos, se aclararon dudas, no solo respecto al uso de los instrumentos de recolección de información, a los métodos y a la investigación acción, sino que adicionalmente se entendieron las razones del planteamiento del método de lectura en la institución, validando un poco más esa información y teniendo claridad no sólo sobre lo que se debe hacer, sino por qué y para qué hacerlo, de esta manera se vinculó la teoría con la práctica, pues las docentes tuvieron que investigar y leer para conocer más los temas para diseñar las estrategias que emplearían reafirmando su práctica docente.

Al analizar la información vimos como se obtuvieron resultados en los niños, en las profesoras y en nosotras mismas. Respecto a los niños, vimos como a través de la lectura, se acercaron significativamente al conocimiento, leyendo y escribiendo con sentido, como fue el caso de las cartas y las recetas. Se realizaron actividades que fortalecieron la competencia comunicativa, partiendo de necesidades reales que se dan en su contexto y vivencias diarias, se logró que disfrutaran de la lectura y la escritura, y logramos que sintieran mayor seguridad y confianza para participar de las actividades, eliminando la excesiva corrección que obstaculizaba su aprendizaje y logrando generar un clima de aula más flexible y relajado que les permitiera desenvolverse espontáneamente.

Por parte de las profesoras, se pudo observar que durante todo el proceso se vieron diversas actitudes, pero finalmente las reflexiones y comentarios de ellas hacen que cobre un gran sentido la investigación acción, pues aprendieron mucho

más sobre sí mismas y fueron capaces de reflexionar sobre su actuación diaria y hacer aportes muy valiosos a la investigación, convirtiéndose en personas más observadoras y comprometidas con su trabajo.

Al asumir el error en una forma constructiva como un paso necesario en la aproximación y acercamiento al cambio, esto les permitió que replantearan el método de lectura y escritura y el ambiente de aprendizaje que estaban utilizando.

Reconocieron los encuentros y reflexiones conjuntas como momentos de permanente confrontación, análisis y autoconocimiento frente a su práctica. Al realizar estas reflexiones llegaron a concluir que en ocasiones no tenían en cuenta la singularidad y ritmo de aprendizaje de cada estudiante y esto marcaba una gran diferencia a la hora de enseñar.

A partir de estas reflexiones se logró una planificación de actividades docentes desde el colectivo, lo que fomentó la unión y trabajo en equipo, a lo que ellas varias veces dijeron que veían como algo necesario, que las enriquecía mucho y proponían tener encuentros para compartir experiencias y no sólo elaborar las planeaciones de la semana, sino para intercambiar experiencias, aprender de las otras y colaborarse entre todas para la solución de problemas. Por tal razón logramos que ellas mismas pidieran que se generaran espacios de reflexión docente con el fin de confrontar los referentes teóricos con la práctica enriqueciendo su quehacer en el aula.

Fundamentalmente la propuesta implementada genera una inquietud llamando a los maestros al cambio de sus prácticas educativas y fortalecimiento conceptual, esto demuestra la importancia del cambio de actitud del docente y romper con el discurso en la práctica.

Por otra parte, las docentes asumieron un rol de investigadoras donde reflexionaron sobre su propio quehacer, al observar los videos y al llevar sus diarios de campo. El hecho de escribir hizo que poco a poco sintieran la necesidad de registrar todo para luego confrontarlo y apoyarse en las discusiones, pues estos instrumentos facilitaron la reflexión, la comprensión, y la crítica constructiva, además les permitieron afrontar sus inseguridades para escribir y hablar frente a sus compañeras expresando sus puntos de vista y diversas opiniones.

Finalmente podemos decir que las docentes lograron ejercer un liderazgo en la institución en materia de propuestas pedagógicas para la lectura y la escritura y el ambiente de aprendizaje, pues tenían fundamentación teórica y práctica de acuerdo a todo lo que se analizó.

Todo el tiempo contamos con el compromiso hacia el proyecto, lo que facilitó organizar el tiempo, mantenernos en permanente comunicación, planear las reuniones, y su ejecución. Esto fue muy importante porque se pudo trabajar con todo el equipo y en los momentos en que hubo desacuerdos siempre se pudo mediar y solucionar todos los conflictos vividos por tener un clima de confianza, respeto y sinceridad en el grupo. Cada persona del equipo de trabajo fue pieza fundamental para el desarrollo de la investigación. Las prácticas reflexivas fueron quienes dieron las pautas claras para iniciar y continuar el trabajo en el aula, mientras que las facilitadoras promovieron la reflexión constante y fueron un apoyo para las profesoras ante cualquier inquietud que se presentaba.

Para nosotras fue una experiencia maravillosa por la motivación que generó, por los logros alcanzados, en los niños, en las docentes y en nosotras mismas, vemos como no sólo se trata de trabajar con los niños en el aula, sino de motivar a quienes están con ellos, para que analicen su labor y aprendan de ella.

Descubrimos que las docentes necesitan ser escuchadas, pues sus experiencias son muy valiosas y son las que finalmente corroboran la teoría y hacen que esta se replantee. Es necesario valorar todos los procesos de reflexión que ellas hacen respecto a su práctica, comprometerlas cada vez más a que sean las mejores y cada vez busquen que su labor sea la más satisfactoria por el bien de los niños y el de ellas mismas.

Creemos que participar en una investigación acción es una oportunidad que hace que se valore el trabajo práctico, pues se tiene la oportunidad de cuestionarlo y analizar cada detalle de un contexto determinado. Cada experiencia que se tiene muestra que falta mucho por aprender y es necesario no solo formular unas acciones o hacer unas críticas a determinadas cosas sin vivirlas, pues son muchos los factores que las afectan, y eso nos ocurrió durante este proceso.

Varias veces tuvimos que replantear la vía de la investigación, nos sentimos decepcionadas, pero perseverando se lograron algunos resultados como los que hemos mostrado y estamos seguras que si se hubiera prolongado por más tiempo tendríamos los avances mas importantes en estos aspectos.

Related documents