Con respecto a la evaluación, Cajiao (2008, p.1) afirma que “…en muchas ocasiones las evaluaciones no corresponden a lo que se enseñó, ni son claras en su intención de verificar los aprendizajes centrales que se perseguían.” La anterior afirmación hace referencia a los docentes, pues son ellos quienes en últimas diseñan y aplican las evaluaciones a sus estudiantes y por lo tanto cuando una evaluación no cumple con su propósito y no es clara en su intensión, es porque ha sido mal diseñada; esto demuestra el desconocimiento de algunos docentes respecto a este tema.
A su vez la pertinencia de abordar el desarrollo de estrategias de evaluación formativa, está dada también como la posibilidad de mejorar la práctica pedagógica de los docentes en cuanto a la conceptualización sobre el tema de evaluación, además del mejoramiento intrínseco que tendrá el proceso de aprendizaje para los estudiantes, ofreciéndoles la posibilidad de que la evaluación se convierta en sí misma en una posibilidad más de aprendizaje y no solo una forma de descalificación. Diferentes estudios relacionados con el tema de evaluación educativa muestran las ventajas de aplicar varias técnicas y estrategias de evaluación, entre ellas la evaluación formativa; “La evaluación formativa puede implicar métodos informales, tales como la observación y las preguntas orales, o el uso formativo de medidas más formales como exámenes tradicionales, portafolios y evaluaciones del desempeño.” (Shepard, 2006, p.16).
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En el proceso evaluativo se debe tener en cuenta la forma como se evalúa y esta “forma”, que tiene que ver con los métodos y técnicas para enseñar está relacionada con la didáctica. “La didáctica se define, como disciplina pedagógica, como la ciencia aplicada, que estudia e interviene en el proceso de enseñanza- aprendizaje con el fin de conseguir la formación intelectual, física y moral del educando en el contexto curricular.” (Jurado, 2011, p.1), de lo anterior es posible sugerir que dependiendo del modo en que se realice el proceso de enseñanza y aprendizaje dependerán los resultados obtenidos en dicho proceso y fundamentalmente esos resultados se miden con alguna estrategia de evaluación.
Por lo anterior, la didáctica es parte fundamental de los procesos evaluativos llevados a cabo por parte de los docentes, ya que al buscar nuevos métodos de evaluación se debe propender por la mejor forma de aplicar las herramientas y buscar cuál obtiene mejores resultados y cómo lo hace.
A propósito de didáctica, en el mes de septiembre de 2014 en la ciudad de Medellín se reunieron más de 200 jóvenes pertenecientes a diferentes instituciones educativas en el SIU de la Universidad de Antioquia para conocer sobre procesos de investigación, es ahí donde aparece el grupo de investigación Didáctica y nuevas tecnologías quien ofició como anfitrión y abrió un espacio para tratar el tema de los medios y las TICS en el aprendizaje, los participantes tuvieron la oportunidad de escribir y contar una historia utilizando TIC y una de las conclusiones a las que se llegó es que los estudiantes actuales aprenden de una manera diferente y como consecuencia el docente está obligado a desarrollar nuevas herramientas para lograr captar la atención o si no estará condenado a la extinción.
Inclusive, Santoveña (2004) se refiere a este concepto en entornos virtuales proponiendo la integración adecuada de nuevos recursos didácticos, estrategias de enseñanza aprendizaje basadas en las TIC, y la necesaria transformación y acomodación de
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este modelo con la necesidad de preparar a los docentes para estos nuevos retos. Además, toca el tema de la metodología didáctica y funcional como un requerimiento indispensable de los cursos virtuales y la relación estrecha que debe existir entre el docente y un equipo de programadores, diseñadores, expertos en virtualización, en metodologías y didácticas, todo soportado en la red, que buscan desarrollar escenarios educativos flexibles, intuitivos y amigables que les brinden la oportunidad de interactuar con la comunidad virtual a través de una serie de herramientas que se acomoden a las necesidades de los estudiantes y los docentes que sea lógica, entendible y de fácil manejo.
Por otra parte, a continuación se indaga sobre las actitudes de los docentes respecto a la evaluación y sobre las tipologías de uso de las diferentes estrategias de evaluación existentes. Aunque existen múltiples formas de realizar evaluación, los docentes no siempre utilizan dichas estrategias de la misma manera, ni para evaluar los mismos aprendizajes. Por lo tanto, es importante diferenciar el uso que los docentes le dan a cada una de estos tipos de evaluación. “De acuerdo con los planteamientos actuales, la evaluación constituye un proceso formativo complejo y continuo que acompaña el desarrollo continuo de la actividad de enseñanza” (Prieto, 2008, p.127).
Al respecto, se menciona que las creencias de los docentes, así como su idiosincrasia, sus preconceptos, conocimientos y su propia estructura cognitiva determina de manera fundamental su actuación respecto a las prácticas evaluativas. Comenta además que sus estructuras cognitivas y emocionales han llevado a la interpretación inconsciente de significados que se creen correctos para una situación y contexto particular, pensando tal vez que se está en lo cierto, pero aclara que no necesariamente ello es un error, “sino el resultado de una realidad empírica” (Prieto, 2008, p. 130).
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Prieto (2008), basado en otros autores (Stiggins, 2006; Durán, 2001; Torrance & Pryor, 1998; Eisner, 1998) establece algunos elementos sobre la evaluación y sobre el cómo los docentes la aplican con base precisamente en sus propias creencias. En su estudio plantea que:
Algunos docentes entienden la evaluación como medio de control y como medio para proporcionar datos objetivos.
Algunos la ven como posibilidad de introspección y privilegian la comprensión sobre la reproducción de contenidos.
Unos docentes ven la evaluación como estrategia para potenciar la creatividad y la capacidad analítica, mientras que otros, creen que la evaluación debe medir con exactitud los objetivos alcanzados de acuerdo con lo planeado previamente.
Otros profesores aplican pruebas estandarizadas, “similares y estructuradas” con el pensamiento de que dichas pruebas estándar facilitan a los estudiantes comprender lo aprendido.
Y al contrario otros profesores, afirman que las pruebas estandarizadas no permiten comprender la complejidad del proceso de aprendizaje, y aplican por lo tanto diversos procedimientos de evaluación tanto de tipo formal como informal. Así mismo, es una necesidad urgente que los docentes desarrollen competencias en el manejo de nuevas tecnologías y las apliquen al desarrollo de sus clases. En ese sentido Gutiérrez afirma que:
Las TIC se perfilan como una de las competencias básicas del profesorado para el desempeño de su profesión, lo que implica que es necesario que los docentes sepan hacer (aludiendo al concepto de competencia), esto es tanto en relación con el uso
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de las tecnologías para la docencia como con el manejo de los procesos de diseño y planificación de actividades formativas apoyadas en el uso de las TIC, así como de recursos didácticos (Gutiérrez, 2011).