Robustness measures and effects on the multi-level PT network
4.2.1 Description of measure
La opinión pública ha cambiado en la dirección de un sobrio respeto por los serios riesgos de fumar. En el pasado, el interés general por la salud eran los perjudiciales efectos de fumar en los propios fumadores. Más recientemente, el interés ha cambiado hacia los no fumadores, que son víctimas de lo que ahora se conoce como fumador pasivo. Wells (Wells, 1989) estima que alrede- dor de 46,000 no fumadores estadounidenses mueren cada año por la exposición al humo del tabaco. Glantz (Glantz, 1991) cita al humo del cigarrillo como una fuente de más de 4000 conta- minantes químicos del aire, incluyendo 43 carcinógenos conocidos. OSHA, en su Advanced Notice of Proposed Rulemaking, hace notar la presencia de químicos como acrilonitrilo, arsénico, benceno, plomo, cadmio, formaldehído y cloruro de vinilo en el humo del tabaco. Existe “evidencia suficiente” de carcinogénesis en humanos y animales para todos estos quími- cos. Es posible que las concentraciones de estas peligrosas sustancias sean minúsculas en el humo del tabaco, pero debe hacerse notar que cada uno de estos químicos es materia de una norma independiente de OSHA para contaminantes del aire. En el capítulo 9 se abordarán estos y otros contaminantes del aire. Es evidente que el administrador de seguridad y salud, el Con-
El lugar de trabajo libre de humo 43 greso, o las agencias federales, no pueden ignorar las crecientes preocupaciones de los traba- jadores estadounidenses no fumadores acerca de la exposición pasiva al humo del tabaco. OSHA ya ha emprendido acciones para tratar con los fumadores en el lugar de trabajo, como adelanto para cualquier norma que trate con este problema en el lugar de trabajo. Los fun- cionarios de OSHA han testificado ante subcomités del Congreso que estudian este problema (Douglass, 1992; Scanner, 1991).
En 1994, OSHA publicó una “Propuesta de Regla sobre la Calidad del Aire Interior” (“Proposed Rule on Indoor Air Quality”) en el Federal Register. Aunque se abordan otros con- taminantes del aire interior, es claro que el humo del tabaco es el objetivo fundamental de esta propuesta de norma. En el caso del humo del tabaco, a los patrones se les requeriría que prohi- bieran fumar en todo el edificio, o que establecieran áreas designadas para fumar. La norma propuesta demanda ventilación directa de salida para las áreas de fumar y el mantenimiento de presión negativa continua en el área para que el humo del tabaco se quede contenido dentro de dicha área. Si el sistema de escape falla, debe prohibirse fumar, incluso en el área designada para fumar, hasta que el sistema se repare. Incluso las actividades de limpieza y mantenimiento en el área de fumar se restringen a las horas en las que el personal no está fumando en el área. No debe ser difícil entender que OSHA tendría problemas si promulgara una nueva norma radical tan definitiva como la Regla Propuesta para la Calidad del Aire Interior. Por lo tanto, no sorprendió que el 17 de diciembre de 2001, OSHA publicara una nota en el Federal Register mediante la cual retiró su norma propuesta sobre la calidad del aire interior. OSHA citó acciones estatales, de los gobiernos locales y de la industria privada para controlar el humo del tabaco, la cuestión principal de la norma. Por lo que se refiere a los otros contaminantes del aire interior, OSHA declaró que “la parte de la propuesta no relacionada con el Humo Ambiental del Tabaco (ETS – Environmental Tobacco Smoke) tuvo poca atención durante los procedimientos de establecimiento de la regla”. OSHA concluyó que no existía evidencia suficiente para respaldar una nueva regla sobre la calidad del aire interior. Sin embargo, aún existe presión política de ambos lados del asunto. Una organización nacional de Estados Unidos contra el humo del tabaco denominada ASH (Action on Smoking and Health) ha estado presionando a OSHA durante los últimos 30 años para que promulgue una regla que regule el acto de fumar en el lugar de trabajo (Workplace Smoking Rule Moves Too Slowly for ASH, 1997). ASH ha intentado la acción judicial para forzar a OSHA a actuar sobre conclusiones alcanzadas por varias agencias federales en el sentido que el humo del tabaco es un “carcinógeno del Grupo A”. Conforme a sus reglas, OSHA da prioridad a promulgar normas que respondan a los riesgos carcinogénicos. ASH insiste en que OSHA se adhiera a estas prioridades con respecto al humo del tabaco, ahora que se ha encon- trado que éste es carcinógeno. A pesar de la falta de acción de OSHA sobre el aspecto de la cali- dad del aire interior, en la primera década del siglo veintiuno se ha visto una dramática reducción de la tolerancia pública al tabaco, no sólo dentro de los edificios públicos, sino también fuera de ellos, dentro de grandes instalaciones y complejos completos.
El 20 de junio de 1997 ocurrió un hito en el creciente sentimiento contra el acto de fumar en público cuando se presentó en el congreso estadounidense una legislación para delinear un acuerdo global entre la industria del tabaco y las demandas presentadas por los procuradores generales de 40 de los 50 estados. El acuerdo contenía aspectos radicales, incluyendo una confirmación de la autoridad de la Administración de Alimentos y Drogas (FDA – Food and Drug Administration) para regular los productos del tabaco, un acuerdo monetario a pagar por la industria del tabaco con un valor nominal de 358.5 miles de millones de dólares a 25 años y pro- hibiciones totales para la publicidad en exteriores, que se estima se enfoca sobre los fumadores jóvenes (The Tobacco Settlement, Statements & Information, 1997).