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Develop and Improve the Existing Organizational Structure of

Extraído por M. I. del texto «Las mujeres y la ciudad», de Anna Bofill, Rosa Dumenjó e Isabel Segura (1998).

Extraemos algunas de las propuestas resultado de la consulta realizada a mujeres en seminarios taller como parte del programa «Las mujeres y la ciudad».

En relación a la vivienda se propone:

— Interconectar los espacios y hacerlos multifuncionales.

— Darle flexibilidad y multifuncionalidad especialmente a la cocina (sin puertas o con sistemas movibles que permitan conectarla o no con otros ambientes según la necesidad).

— Hacer que las azoteas sean comunitarias.

— Generar flexibilidad en la vivienda mediante tabiques móviles (correderas plegables y extraíbles).

— Desarrollar una política de vivienda social que consiga bajar los precios.

— Incorporar criterios de flexibilidad en las normativas para aumentar la oferta de vivienda pública, o de alquiler, para la diversidad de colectivos y situaciones (jóvenes, estudiantes, familias monoparentales/monomarentales, mujeres solas, etc.).

En cuanto a las calles y el espacio público: — Poner más bancos en las plazas.

— Proyectar espacios en interiores de manzanas. — Eliminar todas las barreras arquitectónicas.

— Crear espacios intermedios y reutilizar los espacios interbloques como espacios de encuentro. — Humanizar el diseño; necesidad de más arte en las calles y espacios públicos.

— Correponsabilizar a los habitantes del cuidado de los espacios públicos. — Crear mayor interconexión interbarrial.

— Reubicar y descentralizar servicios en los barrios.

— Generar proximidad entre la vivienda y los equipamientos de servicios.

— Poner servicios colectivos en los grupos de viviendas (cocinas, comedores, salas de juego, lavaderos, tendederos).

— Ampliar los horarios de los mercados para adaptarlos a la nueva vida cotidiana. — Mejorar la iluminación pública.

— Instalar más contenedores y mejorar su diseño para evitar el mal olor.

— Proyectar espacios verdes según la densidad de población y no macroespacios en las afueras de la ciudad.

— Crear pequeñas áreas verdes en los barrios antiguos.

— Mejorar el diseño de parques para que facilite el encuentro entre personas. — Poner más nombres de mujeres en las calles.

— Mejorar el diseño del transporte público y los accesos para coches de niños y carros de compra.

— Aumentar la seguridad en calles y plazas mediante un mejor diseño del espacio.

— Poner más puntos para pedir ayuda y cabinas telefónicas cerca de las paradas de transporte público.

Tiempos y horarios:

— Ajustar los tiempos de la ciudad a las personas para que los horarios se adapten a las tareas de la vida cotidiana.

— Ampliar los horarios en comercios y transportes, en especial los nocturnos.

— Incrementar la oferta y la frecuencia horaria de los transportes públicos nocturnos.

BOX6.4 Niños y adolescentes en la ciudad

J. B. y M. I.

Presupuestos y experiencias

Un adecuado diseño y gestión de políticas para la ciudad que integre la visión de los niños y los adolescentes debe partir de los presupuestos que se indican a continuación:

— Los niños son sujetos de derechos, desde su nacimiento, y gozan de los derechos que el resto de los ciudadanos. Merecen protección, apoyo y tutela en algunos supuestos, pero nunca discriminación.

— Los niños tienen los mismos derechos, pero por su condición de mayor vulnerabilidad requieren formas específicas y apoyos públicos y ciudadanos para ejercerlos. Deben ser tratados como un colectivo «diverso», no «discriminado» (negativamente).

— Los niños deben poder hacer llegar sus demandas y propuestas a las autoridades locales, directamente, sin que sea obligatoria la mediación de los padres o de los educadores (sin perjuicio del apoyo de ambos).

— Los niños y los adolescentes requieren equipamientos, espacios públicos y servicios específicos, pero no necesariamente separados del resto: hay que contar con ellos en la formulación de programas y proyectos de todo tipo.

— La oferta urbana dirigida a los niños y adolescentes debe estar orientada por valores, y éstos deben explicitarse, lo cual necesariamente llevará a debates contradictorios: por ejemplo, relaciones entre colectivos culturales y sociales distintos, viajes que pueden comportar algún riesgo, incitación a la aventura y no «criminalización» de la transgresión.

— La oferta urbana debe promover los mismos valores que se han asumido para los adultos (véase carta de derechos humanos) y por lo tanto debe estimular la solidaridad, la igualdad, la tolerancia, la convivencia pacífica, la libertad en todas sus dimensiones, etc.

— Los colectivos infantiles y adolescentes más problemáticos requieren políticas públicas específicas sin que —excepto casos extremos— deban conducir a su segregación.

Entre las experiencias desarrolladas en ciudades para fortalecer la participación de niños y adolescentes, los resultados han sido muy diversos. A modo de ejemplo, indicamos algunas actividades experimentadas, lo que no implica una propuesta o recomendación del autor:

1) Audiencias públicas. Se definen por la participación de los niños con el apoyo municipal y escolar en el diseño de programas locales de espacios públicos, ordenación de la movilidad, integración de niños problemáticos, control y mejora de la calidad ambiental, etc. La audiencia pública supone un trabajo colectivo, que incluye información,

deliberación y participación en el proceso de elaboración de la propuesta y de decisión sobre ella. Luego, seguimiento y colaboración en su ejecución y evaluación de los resultados en la gestión posterior. Esta experiencia ya se ha consolidado en ciudades como Barcelona desde 1994 y en San Sebastián-Donostia en dos ocasiones.

2) Colaboración en el control y gestión del tráfico. Se trata de participar en la gestión de programas o funciones que ya están estipulados. En general se realizan en el entorno de la escuela o para el apoyo a personas mayores o vulnerables. En algunas ciudades como Rosario (Argentina) o Fano (Italia) se desarrolló la aplicación de la «multa moral», que consiste en que los niños pongan en los coches mal aparcados una nota en la que dice «usted es un maleducado». Es muy interesante el trabajo de la asociación La cittá possibile, en varios municipios del área de Turín, Italia, sobre experiencias de ecología urbana y movilidad con jóvenes. Por otra parte, en Barcelona se desarrolla desde 1999 el proyecto «Camino escolar» para facilitar entre todos un camino seguro de la casa a la escuela.

3) Participación en la gestión de centros y equipamientos culturales destinados a sectores específicos de adolescentes o jóvenes, donde poseen autonomía y apoyo para desarrollar programas innovadores. Un ejemplo de esto es la experiencia de la escuela de circo en Nueve Barrios, un distrito de Barcelona que trabaja con colectivos de riesgo, y también los centros de formación promovidos por la Asociación de Amigos de La Villette.

4) Participación en centros de iniciativa pública o privada (con apoyo público) destinados a formar en nuevos oficios y a generar microempresas para dar respuestas a nuevas demandas. Por ejemplo El Far, un centro de formación en oficios del mar (Barcelona). 5) Monitoreo de la población adulta y de tercera edad en los barrios para socializar el

conocimiento de las TIC.

6) Campañas ambientales: la participación de las escuelas y de las organizaciones juveniles en las Agendas 21 o en campañas de sensibilización por el barrio y hasta la participación activa en proyectos de recuperación de algunas zonas degradadas. En Barcelona se destaca un programa realizado en 96 escuelas que desarrollan su Agenda 21 escolar con compromisos reales de toda la comunidad educativa. También son de mucho interés todas las experimentaciones en América Latina43.

7) Cooperación internacional. Hermanamientos vía escuelas, barrios u organizaciones juveniles con colectivos de otras ciudades y países. El programa más destacado se realiza en la ciudad de Rosario (Argentina) e implica varios intercambios en cada curso escolar. También el programa del Distrito del Exemple de hermanamiento de centros de secundaria entre Barcelona y Sarajevo y un programa que realiza la Cruz Roja entre intercambios escolares y de profesores de escuelas del Salvador.

8) Concursos que premien iniciativas sociales o culturales por grupos de edad (tanto infantiles como adolescentes). Por ejemplo, el concurso «Haga de Alcalde». Cabría destacar los programas de participación en el Plan de Infancia del Ayuntamiento de Alcobendas y consejos locales de niños, niñas y adolescentes del Ayuntamiento de Getafe. Y también los planes auspiciados por la Diputación de Barcelona, como: Ajuntament de Granollers: Petits pero ciutadans; Ajuntament de Sant Feliu del Llobregat: Pía deis infants, 5 edicions. Ayuntamientos de Navarcles: Navarcles pels nens; Cardedeu, un poblé pels infants; El Prat de Llobregat, ciutat deis infants; Rubi, ciutat deis infants; Repensem Súria amb els infants; Viladecans, els nens també som ciutadans, y especialmente los plenarios municipales con niños y niñas que realizan las ciudades de Girona y Lleida.

9) Apoyo a la creación y gestión de medios de comunicación (televisiones locales, revistas, intranet, etc.) a escala de barrio o ciudad, promovidos por colectivos de adolescentes o jóvenes. Destacaríamos el programa «TEB», que realiza una asociación privada en el distrito de Ciutat Vella de Barcelona, desde donde impulsa una emisora de radio y televisión locales que realizan en su totalidad jóvenes inmigrantes.

10) Programas de incitación al reconocimiento de los entornos tanto sociales como territoriales (personas solas, colectivos excluidos y otras iniciativas que propongan colectivos formales/informales de niños o adolescentes). Por ejemplo, diagnósticos y reconocimientos del barrio a partir de dibujos o fotografías. Hay que destacar el mapa de las emociones de la ciudad de Segovia elaborado por los niños y niñas.

BOX 6.5 La exclusión en las ciudades europeas y los problemas de la rehabilitación

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