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Pardo. FCS.

Diciembre 31.1937 No dejaré pasar este día sin escribirte dos líneas aunque sea. Me extra- ña tu silencio. ¿Estás enojada? ¿No recibiste antes de ésta mis dos cartas? Espero que no olvides (si no es a mí) desearle por lo menos a Luron fe- liz año.

Ya está pelado como un león de juguete chiquito y apolillado. Resolvi- mos pelarlo por causa del calor y de los abrojos y espinas. Me asusta de no- che corriendo en el pasto como una jungle, disparando de los otros perros. A pesar de ser tan miedoso ha adquirido un aire feroz y maligno con este corte de pelo imperfecto a lo león. Como verás no tengo otro tema. Luron ocupa actualmente uno de los lugares más importantes en mi vida. Que un ser humano me quiera me parece y me ha parecido siempre un milagro pero que un perro me quiera es otro milagro y la repetición de un milagro me asombra demasiado para que no te hable todo el tiempo de él. Luron peinado como caniche es un diablo con alma de ángel. Ya te sorprende- rá cuando lo veas: parece la momia de un león. O el espíritu de un león embotellado.

Querida Gueique recién me avisan que has llamado al almacén para que te llamemos de 5 a 6. Estoy deseando hablar con vos y saber si vas a venir. A Victoria le mando una carta a Posadas. Hacela llevar a su casa por favor.

Te abrazo con todo mi cariño que es enorme

y feliz año otra vez te deseo y que viajemos juntas 1938

[August 30] Rincón Viejo Pardo

Querida Gueique. [...]

Sabes que operaron a Luron? No se si habrá salido ya del sanatorio. Ningún perro lo habrá ido a visitar? Recién me doy cuenta de todo lo que es para mí: de noche tengo miedo de los ladrones; Adolfito se resiente. Un abrazo

Rincón Viejo

Jueves Querida Gueique:

No sabes la alegría que tuve al oírte en el teléfono la otra mañana. Te- níamos infinitas ganas que vinieras por eso te telegrafiamos ayer pero ya temía lo que iba a ser tu contestación. Que lástima que no quieras o no puedas venir!

Los días están frescos y como ha llovido el campo verde. Empieza en este mes de marzo una especie de primavera más preciosa todavía que la verdadera primavera. Soy muy feliz en el campo: los días de calor porque hace calor, los días nublados porque existen más colores, los días de lluvia porque son sedantes, los días de frío etc. etc.

Estos días después de las lluvias Luron me llena de felicidad. Salgo a caminar con él. Por todas partes hay charcos de agua donde Luron corre, corre embriagándose de barro y de agua y de velocidad. Surge del agua, negro como un carbón cubierto de rulos y con los ojos amarillos y travie- sos. Pronto verás como ha progresado en rulos, inteligencia y salud. Es un prodigio. Ayax estuvo durante una semana enloquecido de amor por una danesa de un año que se llama “Sucia” (una danesa realmente sucia que le regalaron a Adolfito). Ayax ya no comía, ya no dormía. Tampoco podía

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ladrar pues sus ladridos se tornaban en llantos horribles. No dejaba dor- mir a nadie, él que siempre es un dormilón de día y de noche. Tuvieron que encerrar a la danesa en una especie de gallinero. Ayax se pasaba el día sentado contra el alambre tejido del gallinero. Tuvieron que llevar a la danesa a un puesto que queda a 400 o 500 metros de acá.

Ya empezada a reinar de nuevo la tranquilidad. Ayax volvió a su esta- do normal. No habían pasado quizás ni dos noches. A la segunda o tercera noche Ayax llenó el silencio casi entero de la estancia con unos quejidos lamentables. Llegaba desde lo más alto de su voz hasta lo más bajo en un lento declive ininterrumpido. Lloró hasta la mañana sin cesar. ¿Qué ha- bía sucedido? “Sucia” había roto la cadena que la tenía atada y se había venido durante la noche hasta aquí.

Hubo que llevarla de nuevo hasta el puesto y atarla con otra cadena más gruesa. Un millón de festejantes acudían al lugar. El puestero (peón de la estancia) vino a decir que había ido entre otros un perro grandote y cuando su mujer lo había querido echar el perro la quiso morder entonces ella había disparado tres tiros para matarlo. El “perro grandote” resultó ser Áyax, y Adolfito cuando lo supo empapó su camisa de sudor como si hubiera corrido diez leguas.

Querida Gueique todo esto te debe aburrir mucho! A mí me asombra tanto la naturaleza! Por ejemplo esto: Sucia era la compañera de juegos de Luron. Corrían todo el día. Pero desde el día en que Sucia tuvo el po- der de desencadenar pasiones, peleas de perros —tiros— ya no quiso jugar más con Luron y se pasa con infinito orgullo moviendo las ancas de un lado al otro. Luron no entiende nada. Dios le conserve su inocencia. No me gustan los perros apasionados. Nada he visto de tan indecente.

Querida Gueique nos vamos el sábado, llegaremos tarde para evitar encuentros en la puerta de Posadas. A las 12 de la noche. Perdona que hoy no fue el cocinero pero Adolfito necesita comer bien, ¿por (...) te importará quedarte sin cocinero?: disculpa.

Rincon Viejo

Enero 14

Querida Gueique:

Gracias por tu carta. Estoy tristísima que no estés contenta. Es cierto que Mar del Plata es deprimente cuando no hace buen tiempo. Hubiéra- mos debido ir a alguna otra parte juntas.

Aquí se ha compuesto un poco el viento. Solo el cielo está medio nubla- do al atardecer dicen que es por una especie de arena que viene viajando desde la Pampa. Y que se ha diseminado por toda la república. Ha refres- cado mucho sin lluvias!!

Luron está inmejorable. Todas las mañanas recibe una buena soba por hacer pis en los cuartos. También todos los días invoco su alma ancestral para que se siente en las patitas de atrás levantando graciosamente las otras dos. Para indicarle el movimiento repito infinitas veces la palabra “circo” en todos los tonos. Pero es inútil. Me parece que los antepasados de Luron han agotado todo el talento acrobático de sus descendientes. Yo creo que a Luron le sería más fácil sentarse frente a un escritorio y escribir an- tes que hacer pruebas. Es demasiado reflexivo, además tiene inteligencia moral no física. Te mando un abrazo y te pido que sepas como te extraño

tu hermana Sin

*Estas cartas, inéditas, se encuentran en la “Fraga y Peña Collection of the Ocampo Family in the Manuscripts Division of the Department of Rare Books and Special Collections of the Princeton University Library.” Son publicadas aquí con permiso de la Princeton University Library. nueve perros agradece a Lila Zemborain por habernos facilitado las copias y a la Biblioteca por haber au- torizado su publicación.

Valeria Añón, La crueldad de la vida, de Liliana Heker. Evelin Arro, En esa época, de Sergio Bizzio. Vanina Arro, De dobles y bastardos, de Luis Gusmán. Adriana Astutti, Cuarteto de infancia, de Adolfo Couve y La lengua absuelta, de Elias Canetti. Nora Avaro, Autobiografía. Fleha en el azul, de Arthur Koestler. Mabel Campagnoli, Silencio, de Clarice Lispector. Analía Capdevila, El agente secreto, de Conrad. Laura Cardona, Un día en la vida de Dios, de Martín Caparrós. Washington Cucurto, Consejero del lobo, de Rodolfo Hinostroza. Rubén Chababo, Las cartas que no llegaron,

de Mauricio Rosencof. Luis Chávez, La italiana, de Patricia Suárez. Viviana Chiola, Las olas, de Virginia Woolf. Sandra Contreras, Nadja, de Bretón. Tania Diz, Las olas, de Virginia Woolf. Adriana Kanzepolsky, Prosas Profanas, de Rubén Darío. Sylvia Molloy, The Algeria Hotel: France, Memory and the Second World War, de Adam Nositer.

Graciela Montaldo, Diarios, de Ángel Rama y Vanguardia, Internacionalismo y Política Arte

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argentino en los años sesenta, de Andrea Giunta. Jorgelina Nuñez, Es más de lo que puedo decir de cierta gente, de Lorrie Moore, Diario argentino de Gombrowicz y Los perros negros de Ian Mc Ewan.

Ana Porrúa, Diarios, de Silvia Plath, Cibermundo. ¿Una Política suicida? que es un re-

portaje a Paul Virilio y los originales del último li- bro de poemas de Carlos Battilana, La demora. Martín Prieto ¡Qué viva la música!, de Andrés Caicedo y Prosa, de Robert Frost. Roberto Retamoso, Églogas, de Garcilaso Nora Schujman, ¡Absalón, Absalón!, de William Faulkner. Gustavo Sodoyer, Cuentos y novelas, de Osvaldo Lamborghini. María Celia Vázquez, La experiencia sensible de Fogwil y Descanso del caminante, de Bioy Casares

Juan Marcelo Vitulli, La Cartuja de Parma. Julieta Yelin, Nadie nada nunca, de Juan José Saer. Marcela Zanin, La villa, de César Aira Felipe Zinni, Las ratas, de José Bianco.

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R AFAEL BUENO*

Los dibujos y cuadros que reproducimos en este número se despren- den de la muestra: RAFAEL BUENO: RECENT PAINTINGS, 2001 Howard Scott Gallery, Nueva York.

“La actividad de la que provengo y sigo ejerciendo es la arquitectu- ra, siempre preocupado por establecer el justo equilibrio entre ésta y el arte, en la línea de los arquitectos García Nuñez, Virasoro, Vilar.

La acción del gesto, del pulso que condiciona mi pintura, es la ac- ción de la visión que no actúa solamente sobre los ojos sino sobre todos nuestros movimientos y nos lleva hasta el contacto con la tela y con la materia que aplicamos en ella. Busco retener este gesto de poner y superponer, a partir del sentimiento inspirado en una idea, planos de color sobre la superficie, contemplando todos los elementos básicos de estos lenguajes Pintura-Dibujo.

La tarea del artista ya no es encontrar una nueva forma de arte o atacar el arte con una antiforma; ahora estos extremos son inútiles. Sólo cabe una interrogación precisa que se desarrolle dentro de una obra, una obra de la que no puede decirse nada excepto que es —Da- niel Buren—.

Ahora la pintura es la pura visualidad de la pintura, crea un medio, un sistema específico para no dirigir la mirada del espectador, para no ofrecer ni respuesta ni enseñanza, simplemente para existir ante sus ojos, eliminados el tema y el estilo, obligándolo entonces a enfrentar la verdad de nuestro proceso interrogador.” R.B.

*Rafael Bueno nació en buenos Aires en 1950. Se recibió de arquitecto

en la universidad de Buenos Aires en 1976. Desde 1985 vive y trabaja entre Buenos Aires y Nueva York

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LA MEMORIA ERR ANTE DE