CHAPTER 2 MANAGING THE UNDER-INVESTMENT PROBLEM
2.3 Debt maturity and investment opportunities: empirical evidence
2.3.2 Developing testable hypotheses
2.3.2.3 Developing hypotheses to explain the relationship between debt and maturity and the market to book value ratio
las mujeres y mozas que tenían tiendas y las que hallasen que no eran de mujeres casadas las mandaran cerrar. Esta forma de vida era consideraba por las autoridades prostitución clandestina. Aún en los años centrales del siglo XVIII, se prohibió a las mujeres solas, incluso ser panadera porque con ese pretexto vivían a su libertad y toleraron muy mal el libre desplazamiento de las recaderas por la ciudad para vender sus productos.305
Las migraciones de mujeres jóvenes del área rural andaluza a la capital hispalense se daban por motivos laborales y para conseguir la dote, en ese lapso podían lograr encontrar pareja en la capital. En este caso, la micro movilidad nupcial era lo más recurrente entre las mujeres pues se movían más en la corta que en la larga distancia. La endogamia geográfica se daba y mucho entre los pobres y era la manera más recurrente de encontrar esposo, y también funcionaba con las familias con fortunas equivalentes dentro de la comunidad, y si se agotaban entonces las buscaban en otra parte.
Las doncellas que se casaban dejaban de servir, pero no llegarían muy lejos porque lo hacían con artesanos humildes, lo que configuraba un modelo de alianza matrimonial frecuente. Si permanecían solteras, podían ampararse entre otras mujeres, continuar como criadas, otras se convertían en madres solteras y otras podrían terminar en la mendicidad o prostitución.306
En la ciudad de Sevilla como en otras ciudades de la Monarquía hispánica la tendencia era que la gente se casase entre iguales socialmente, geográficamente y étnicamente, aunque hubo un inevitable fuerte mestizaje étnico en las colonias. Los matrimonios celebrados eran entre conocidos y claramente endogámicos, con excepción en las grandes urbes entre los estamentos bajos (criadas, labradores) y medios emergentes (comerciantes, artesanos) en donde si se podría dar un emparejamiento entre personas de diferentes procedencias. Generalmente, la mujer o su entorno familiar escogía su pareja entre los pretendientes de igual o similar potencial social, económico y cultural. El intercambio y la unión de personas de diferentes comarcas del ámbito geográfico se darían entre personas de un similar estatus social, salvo casos excepcionales. Indudablemente, los matrimonios se celebraban entre miembros de la misma población e incluso del mismo entorno vecinal. Sin duda, la movilidad, tanto social como geográfica, era un factor poco extendido y usado a la hora de contraer matrimonio. Ello sería debido en gran parte a que todavía las personas en líneas generales se desenvolvían prácticamente toda su vida dentro de la misma localidad, o hacían viajes cercanos y temporales como las jóvenes para conseguir su dote, mientras que los largos viajes eran peligrosos, poco frecuentes y casi siempre los hacían las personas que estaban obligadas a ello por razón de su estatus o función laboral como los cargos públicos o el gremio de comerciantes.307
De esta manera, las mujeres eran la mayoría demográfica en las ciudades y, como ya se dijo, no lograban casarse todas. Además, como indica Rey Castelao, los ciclos vitales regulaban la existencia femenina de forma muy diferente a la de los hombres, tanto por las distintas etapas físicas como por su modo de integración social, por su relación con el trabajo y el matrimonio (las mujeres que pasaban el ciclo de fecundidad era muy difícil que lograban casarse, sobre todo si eran pobres). Con independencia de su origen o su medio familiar, territorial o socioeconómica, la edad tenía un significado distinto para los hombres y para las mujeres, ya que en el discurso religioso y el jurídico, el matrimonio y la maternidad eran las metas de las mujeres y lo que marcaba su trayectoria vital, algo que las diferenciaba claramente de ellos.
305
REY CASTELAO, O. (2009a: 213).
306
REY CASTELAO, O. (2009a:138).
307
DÍAZ HERNÁNDEZ, J. M. (2003: 264-265): El matrimonio y por tanto el contrato de escritura de dote era celebrado de forma mayoritaria entre miembros de la misma localidad, en muchos casos incluso entre miembros de la misma parroquia o de colaciones y parroquias muy próximas. La fuente para observar estos intercambios poblacionales nos los proporcionan los libros parroquiales de los archivos eclesiásticos. En los libros matrimoniales destaca el origen geográfico de los contrayentes, edad, estado civil, origen social (gremio, estado nobiliario, etc.) al que pertenecían los contrayentes. En la Iglesia, la elaboración de esta documentación fue a partir del Concilio de Trento para impedir que se dieran situaciones anómalas como la bigamia.
98
2.5.2. Instituciones que dotaron gratuitamente en Sevilla
A) La hermandad de las Doncellas de la Capilla de la Anunciación o de las doncellas de la Catedral de Sevilla
La cofradía y hermandad de la capilla de la Anunciación de Nuestra Señora la Virgen María de Sevilla fue fundada en 1521, por Micer García de Gibraleón, protonotario y escritor apostólico en la corte romana, y Diego López de Cortegana, arcediano de Sevilla. La licencia la obtuvieron de la Santa Sede por bula de León X.308 Esta hermandad estuvo conformada por seiscientas parejas de esposos de diferente índole social. Estos cofrades pertenecían a la alta nobleza y a los pequeños linajes nobiliarios sevillanos, relacionados con el Cabildo de la ciudad.309 La capilla de la Anunciación, que llamaban de las doncellas, está localizada en la catedral sevillana, en la nave de San Sebastián, al lado derecho del altar mayor, junto a la puerta que daba al patio de los Naranjos. Estaba dotada de una generosa renta con el fin de casar doncellas pobres anualmente, a la que se sumaron otros legados testamentarios, de tal manera que lograron casar al año treinta y cuatro doncellas con la anuencia de sus priores y consejeros.310
Las jóvenes que podían acceder a una de estas dotes debían tener más de doce años, proceder de legítimo matrimonio, con padres considerados honrados por la colectividad, ser oriundas de Sevilla y sus arrabales, o ser hijas de vecinos de Sevilla aunque hubieran nacido en otra parte y tener buena vida y fama. A falta de las nombradas se elegían a hijas de vecinos de Écija, Carmona y Utrera y faltando de estos lugares se recibían de otras villas y lugares del arzobispado de Sevilla, siendo preferidas hijas, huérfanas y sobrinas de algún hermano de esta cofradía. También, se admitían a hijas de la cuna: “y porque por práctica universal
legítimamente fundada se admitían al beneficio y limosna de estas dotes a las niñas expósitas, hijas de la cuna, ordenamos puedan ser nombradas las de la cuna de esta ciudad concurriendo en ellas la edad, y restantes calidades físicas.”311 No se consideraba inconveniente que sirviese o hubiese servido como criada. Tajantemente, no se admitían a hijas de negros, negras, de mulatos, mulatas, ni de moriscos o moriscas.
308
Ibídem (2003: 144-145): También, el Papa León X otorgó concesión a la creación de la Capilla de San Andrés en la catedral de Jaén en 1515, la que concedía diez mil maravedíes en el siglo XVI, sin excepción sin poder otorgar más, bajo ningún concepto. Las exigencias morales de las dotadas eran las siguientes: vírgenes, pobres, honestas, virtuosas, nacidas de legítimo matrimonio, de honestos padres, no sospechosos, libres, no esclavos, ni mozas de soldada, que debían tener diecisiete años ni más ni menos y fuesen vecinas de Jaén. Se especificaba que nunca participaran dos hermanas el mismo año, siendo solamente la mayor, la que tuviese derecho ese año. Las dotes se dividían en dos, una para parientas del fundador y la otra para las que no lo fueran, con lo cual, cualquier mujer que reuniera las condiciones anteriormente expresadas podían solicitar la dote. Esta capilla recibía donaciones de dinero y legados testamentarios y cada patronato exigía sus propios requisitos para entregar dotes. En general, se debía presentar la solicitud el primer domingo de Cuaresma y el segundo domingo de la misma se reunían las autoridades de la Santa Capilla y revisaban las solicitudes, nombrándose una comisión al efecto para comprobar que efectivamente, las demandantes reunían las exigencias sociales y morales, especificándose que los miembros de dicha comisión no debían de ser parientes cercanos de las solicitantes. El cuarto domingo de cuaresma, y con las informaciones recogidas, se volvía a reunir el cabildo de la Santa Capilla de San Andrés y recogía testimonio de los testigos y demás personas interesadas en la causa. Con toda esta información, y llegado el Domingo de Ramos, se establecían quiénes eran las acreedoras a una de las dotes concedidas ese año y se les notificaba la decisión.
309
MORELL PEGUERO, B. (1986: 174 y 175): Según la autora, los cofrades de la Capilla de las Doncellas pertenecían a una hermandad de carácter abierto, que se encontrarían en una zona intermedia entre la aristocracia legalmente constituida y el estamento llano.
310
La capilla de la Anunciación de dotación de doncellas pobres estuvo conformada por los hermanos, el secretario, los consiliarios, el tesorero, el contador, el capellán, el sacristán y los mandatarios. Los primeros estatutos se hicieron y promulgaron en 1522. Se reformaron y corrigieron en 1564, 1584 1667 y 1715.
311
HERMANDAD DE LA ANUNCIACIÓN DE NUESTRA SEÑORA(Sevilla) (1715). Regla o Estatuto
de la Congregación y Capilla de la Anunciación de Nuestra Señora, que llaman de las Doncellas, sita en la Santa Iglesia Metropolitana y Patriarcal de Sevilla.