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Developing Librarians Competencies for eResearch Support

3.3 Competencies and eResearch Coordination in University Libraries

3.3.2 Developing Librarians Competencies for eResearch Support

1.1.5.1.INFLUENCIA DE LOS FACTORES AMBIENTALES

La profundidad del suelo tiene una gran influencia sobre el desarrollo de la podredumbre gris. Un suelo profundo favorece un enraizamiento profundo y un suelo poco profundo lo contrario. De este modo, si el suelo es profundo, la absorción de agua por la planta es débil y no se produce un aumento del contenido del agua de las bayas. Sin embargo, si el enraizamiento es superficial, la absorción de agua es muy rápida, las bayas se llenan de agua y son más sensibles al hongo.

El clima ejerce un papel esencial en el desarrollo de la podredumbre gris, pero no sólo en las semanas anteriores a la vendimia, sino también durante y después

condicionan el estado fisiológico de la cutícula de las bayas haciéndolas más vulnerables al ataque de B. cinerea. También el granizo y la lluvia violenta pueden ocasionar lesiones en las bayas que facilitan la infección por el hongo.

1.1.5.2.INFLUENCIA DE LOS FACTORES BIOLÓGICOS

Los factores biológicos que pueden afectar al progreso del hongo se pueden resumir en los siguientes puntos:

a- Insectos. Las polillas del racimo consisten en varias especies de lepidópteros, destacando en España Lobesia botrana Den. y Shiff. Las galerías causadas por las larvas constituyen puertas de entrada para B. cinerea. Así, la larva penetra en la baya transportando el inóculo del hongo y favoreciendo las heces del insecto la germinación de los conidios.

b- Oidio. La rotura de las bayas que produce el patógeno favorece el desarrollo posterior de B. cinerea.

c- Intervención humana.

- La elección de porta injerto influye en la tasa de podredumbre gris. De este modo, el porta injerto S04 es notablemente más sensible a B. cinerea que las cepas 41B y Fercal.

- La fertilización nitrogenada puede afectar el desarrollo de la enfermedad, aunque esta afirmación es bastante discutida. Sin embargo, las tasas de nitrógeno en el mosto sí tienen un claro efecto.

- La forma de mantenimiento del suelo influye en el enraizado de las plantas y así en su absorción de agua y nitrógeno, el vigor de las plantas y el grosor de las bayas. Parcelas que tienen una cobertera vegetal tienen una menor tasa de podredumbre gris.

- La forma de poda y el entresacado de los racimos influyen en la aireación y en el riesgo de desarrollo de la enfermedad.

1.1.5.3.INFLUENCIA DE FACTORES GENÉTICOS

B. cinerea tiene una inusual variabilidad que le caracteriza y dificulta su control. Esta variabilidad es evidente en características tales como la patogenicidad

(Lorenz, 1983), la capacidad y los patrones de crecimiento (Grindle, 1979), la producción de enzimas in vitro e in vivo (Leone, 1990) o las resistencia a fungicidas que aparecen rápidamente en el campo cuando se aplican agentes químicos para proteger los cultivos (Katan et al., 1989; Raposo et al., 1996). El origen de esta variabilidad fenotípica y, por lo tanto, genética, y los mecanismos responsables de la misma aún no se comprenden de manera adecuada. Con frecuencia se observa que la descendencia asexual de determinados aislados es fenotípicamente muy diversa, asumiéndose que, al menos en parte, esta diversidad tiene su origen en la naturaleza multinucleada y heterocarionte del patógeno (Grindle, 1979; Lorenz, 1983). Por otra parte, la relevancia de la reproducción sexual como mecanismo generador de variabilidad genética en esta especie es en la actualidad motivo de controversia porque, aunque se ha descrito el teleomorfo de B. cinerea, Botryotinia fuckeliana, y se ha demostrado que la especie mantiene la sexualidad y es posible reproducir el ciclo sexual incluso en el laboratorio, las estructuras sexuales han sido identificadas en la naturaleza en muy contadas ocasiones (Lorbeer, 1980).

El uso de marcadores de tipo RAPD para caracterizar una pequeña colección de aislados de B. cinerea, demostró que todos ellos eran genéticamente diferentes y que los marcadores RAPD detectados segregaban independientemente de forma mendeliana y que no estaban ligados (van der Vlugt-Bergmans et al., 1993). El estudio de una colección más numerosa de aislados de B. cinerea recogidos dentro y fuera de invernaderos en Holanda demostró que, con muy raras excepciones, todos ellos eran genéticamente diferentes, no pudiendo establecer, además, ninguna relación entre los aislados analizados en cuanto a niveles de patogenicidad, origen o año de aislamiento (Kerssies et al., 1997).

El trabajo realizado con una colección de 259 aislados recogidos sobre vid en distintos viñedos franceses y 107 aislados recogidos en otras especies vegetales cultivadas en los alrededores de viñedos mostró una elevadísima diversidad genética en esta especie, incluso aislados procedentes de la misma planta mostraban diferentes haplotipos y hasta cinco haplotipos diferentes fueron purificados a partir de un único fruto infectado (Giraud et al., 1997; Giraud et al., 1999). Este nivel de diversidad genética sugiere que el impacto de la propagación clonal en las poblaciones naturales

importante. Asimismo, en este trabajo se estudió las frecuencias alélicas en los aislados que diferían en la presencia o ausencia de dos elementos transponibles (Flipper y Boty), donde han encontrado evidencias que sugieren que en la naturaleza están coexistiendo en realidad dos especies muy próximas pero genéticamente diferentes de B. cinerea.

Trabajos llevados a cabo sobre poblaciones de aislados recogidos en invernaderos en dos regiones de Almería, indican que en las poblaciones analizadas existe un muy alto grado de diversidad genética, existiendo una diferenciación muy reducida entre las subpoblaciones procedentes de distintos invernaderos o entre las dos regiones (Alfonso et al., 2000; Moyano et al., 2003b). Más recientemente, estudios de la variabilidad de genes funcionales de la poligalacturonasa mostraron ser altamente polimórficos aunque su influencia en patogenicidad es limitada (Rowe y Kliebenstein, 2007).