Chapter 3. Proposed Approach
3.4 Developing a Topic Extraction System based on Feature Pivot Approach
manifestaron en la ciudad, en el hecho de que el joven pintor Francisco Antonio Cano Cardona (1865 – 1935), que había recibido su primera formación artística de su padre, fuera pensionado por el Gobierno Nacional, para ir a estudiar en Europa. Efectivamente, Cano estudió en París en la Academia Colarossi, en la Academia Julián y en la Escuela de Bellas Artes, donde triunfó en varios concursos de dibujo, pintura y escultura. A su regreso, en 1901, su actividad artística, lo vinculó con la cultura y los proyectos artísticos de la ciudad, de tal manera, que la
inversión del Gobierno Nacional, se vio compensada con su iniciativa, en lo que sería el Proyecto que dio origen al Instituto de Bellas Artes.
La élite antioqueña había fundado, el 9 de febrero de 1899, la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín. Esta Sociedad estuvo conformada por un grupo de antioqueños que pretendía fortalecer la vida cultural, la educación y las manifestaciones artísticas de la ciudad, a través de la creación de instituciones dedicadas a la formación de músicos y pintores, y mediante la organización de conferencias, conciertos y exposiciones.
De acuerdo con ello, y como la ciudad de Medellín carecía de una escuela que permitiera un progreso en las artes y formara artistas con futuro, la Sociedad de Mejoras Públicas, decidió atender, entonces, la propuesta del ya reconocido artista, Francisco A. Cano1, de fundar una escuela de arte en la ciudad, tal como consta en una de sus Notas Artísticas, compiladas por Miguel escobar Calle: “En 1910 se cristaliza un proyecto que Cano venía proponiendo: la creación de una Escuela de Bellas Artes en Medellín. La Sociedad de Mejoras Públicas con José A. Gaviria como presidente logra financiar la idea y Cano es director de la Escuela de Pintura (...)” 2.
Entre los argumentos que el maestro dio, para la fundación del Instituto, a la ya sensibilizada S.M.P., estaba el de que muchos oficios requerían de individuos formados y capacitados en diseño, proporciones, teoría del color y otros contenidos relacionados con lo bello, lo armónico y lo artístico.
Francisco Antonio Cano Cardona es reconocido como el primer artista profesional de Antioquia, y pionero en la crítica y enseñanza del arte. En : PEREZ BUILES, Catalina. Francisco Antonio
Cano y sus discípulos. Hacia la consolidación de un arte nacional en el siglo XX. Medellín : La
Carreta, 2004. p.50.
CANO, Francisco A. NOTAS ARTÍSTICAS. Compilación, selección y prólogo: Miguel Escobar Calle. Medellín : Extensión Cultural Departamental. vol. 3, 1987. p. 18.
La Sociedad de Mejoras Públicas fundó, pues, con el nombre de Instituto de Bellas Artes, una Escuela de música, pintura y escultura, que se inauguró el 1° de febrero de 19113. Y tal como lo declara la cita anterior, nombró a Gonzalo Escobar, como el primer director del Instituto, y a Cano, como director de la Escuela de Pintura. Cabe anotar que Escobar no sólo fue fundador, sino también impulsador de la educación artística en el I.B.A, de 1911 a 1914.
Para esa época, Medellín era una ciudad comercial y ya mostraba brotes de industrialización; así que, tanto la Sociedad de Mejoras Públicas, como el Instituto de Bellas Artes, buscaron darle la impronta de ciudad culta. Pero no fue esa una tarea fácil, pues Cano, por ejemplo, según testimonia en sus escritos, tuvo que luchar, en primer término, contra la creencia de que esta tierra tosca, hecha para el trabajo fuerte de la arriería, la industria y el comercio no estaba hecha para el arte; y en segunda instancia, tratando de convencer a los gobiernos de la necesidad social y estética del arte en la ciudad, como en el caso de Pedro Nel Ospina4. Cuando Cano le hizo la petición económica para la Academia de Bogotá y para la Exposición Nacional de Arte, le respondió que no “ porque esta tierra no es propicia para el buen desarrollo de las Bellas Artes” 5. Así, pues, aunque “aquí era dogma la creencia en la imposibilidad de los colombianos para la producción artística” 6, Cano la llevó a tierra al demostrar, con su misma obra y con su
A.S.M.P. Acta N° 237 de septiembre 26 de 1910
Pedro Nel Ospina Vásquez nació en Bogotá en 1858 y murió en Medellín, en 1927. Fue Ingeniero de Minas, periodista, docente y escritor. Hijo del ex presidente Mariano Ospina Rodríguez. Participó en la guerra de los Mil Días y fue Ministro de Guerra. También fue elegido Presidente para el Cuatrienio 1922 – 1926; su principal preocupación fue modernizar e industrializar el país. La Instrucción Pública recibió, durante su gobierno, considerables recursos. En : GISPERT, Carlos. GRANDES PERSONAJES UNIVERSALES Y DE COLOMBIA. Barcelona : OCÉANO, 2000. p. 1027.
NOTAS ARTÍSTICAS, Op cit, p. 10. Ibíd., p. 24.
iniciativa fundadora de Escuelas de arte en las principales ciudades del país, que, en Colombia, sí existían artistas. Esto ya era un principio.
En esa misma dirección, la S. de M. P. preocupada no sólo por las mejoras materiales, sino también por el desarrollo de la cultura, las artes y el espíritu en los antioqueños, trabajó por un cambio cultural de sus habitantes. Sin embargo, una doble exclusión se interpuso en ese avance inicial. En primer lugar, la mujer, pues el Instituto tuvo que esperar 4 años para abrir sus puertas a las mujeres; y en segundo lugar, el arte popular, pues según, Rodrigo García, la S.M.P entendió la cultura desde la élite, al menos durante la primera mitad del siglo XX; por un lado, por los costos de los contratos artísticos, y por otro, por considerar que las expresiones culturales europeas debían ser privilegio de la alta sociedad; y para el pueblo, lo autóctono, lo propio7.
Es importante señalar otro importante aporte hecho por la S.M.P. a la ciudad, a saber, la publicación de la revista Progreso como su órgano difusor.
En conclusión, el espíritu culto de la Medellín de principios de siglo XX, representado por Francisco Antonio Cano y la Sociedad de Mejoras Públicas, tuvo que librar una fuerte batalla contra los prejuicios y la mentalidad utilitarista de la época, cifrada en los empeños de hacer de Medellín una ciudad industrial y comercial, para hacer ver a sus gobernantes que hacer de ella una ciudad culta, también era necesario e imprescindible. La fundación del Instituto de Bellas Artes, en 1911, fue el resultado exitoso de esa primera batalla. Sin embargo, todavía faltaba librar otra, contra los prejuicios que excluían, en esa época, a la mujer del quehacer artístico, relegándola, en ese campo, a las labores de ornato o a las de una pintura “de ocio y moda”, pues la Escuela de Pintura y Escultura del Instituto, sólo abrió sus puertas para los hombres.
GARCÍA E. Rodrigo. Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín. Cien años haciendo ciudad. Medellín, 1999. p. 269.
2.1.2 La Escuela de Pintura y Escultura para hombres. Veamos, grosso