III. PERFORMANCE AND PROGRESS BY POLICY AREA
2. PROMOTING EFFICIENCY IN EDUCATION AND TRAINING
2.3 Further development of indicators
El detective 2 entra al departamento vacío y en ruinas. Ana – con la venda en el cuello – se encuentra muy nerviosa en el marco de la entrada del domicilio:
Detective 2 – Disculpe por incomodarla señora, represento al gerente del inmueble y fuimos informados de que hay ventanas con vidrios quebrados.
Ana – (Nerviosa) ¿Es por eso? D2 – Voy a tener que examinarlos.
A. – Le aseguro que no hay cristales quebrados.
D2. -- ¿Como puede estar segura? Acabo de llegar, solo será un minuto. A. – Pero no quiero que esté aquí.
D2. – Yo la comprendo señora, pero soy yo o la policía... Una señora se lastimó en la calzada, creo que era árabe, puede decirme que debería haberse quedado en su país, pero ella hizo la queja y entonces... ¿ que quiere que haga?.
A. – Nada, puede entrar.
1Kristeva Julia, Historias de amor, p. 220
Ana se resigna, el agente entra al departamento, revisa las ventanas y abre las cortinas. Mientras que Ana lo sigue detrás, se quita la venda del cuello mostrándose mas relajada: Ana – (Irónica) ¿ El señor está satisfecho?
Detective 2 – Aún no. A. - ¿Entonces?
D2. – Disculpe aún falta el baño A. – No hay ventanas en el baño. D2. - ¿ Está segura?.
Ana y el investigador entran a la cocina, ella toma una botella de vino: Ana – Absolutamente
Detective 2 – Hay baños con ventanas en este tipo de inmuebles. A. – Aquí no.
D2. – Creo en usted, pero necesito verificar.
Ana toma una copa de vino, la sirve y se la ofrece al detective, se encuentra muy eufórica. El agente se pone nervioso ante la actitud de ella, y la rechaza para ir rumbo al baño.
Ella deja caer intencionalmente la botella al piso, mientras que el investigador va al baño. Descubre al monstruo – de forma muy irregular, como una masa sangrante – incrustado en la pared. El detective se encuentra totalmente sorprendido.
Ana entra al cuarto de baño, en su mano lleva el casco de la botella de vino la cual encaja en el cuello del agente. Por el dolor voltea hacia atrás y ve a Ana muy nerviosa quien niega con la cabeza y le encaja el casco en el cuello con fuerza.
El impacto es casi mortal, del cuello del detective sale mucha sangre, el cuerpo se recarga por inercia a la pared. Ana clava por segunda vez. Ahora el cadáver cae al piso mientras ella lo contempla
.
•
Ese monstruo surgido de las entrañas del metro de Berlín no tiene forma distinguible, de hecho el espectador no alcanza a entender que cosa es esa criatura incrustada en la pared de la cual podemos diferenciar como ser vivo debido a una especie de respiración que se escucha en segundo plano. Ese monstruo, pareciera ser una especie de larva o infante el cual debe ser cuidado por su madre.
Con el paso del tiempo de la película nos damos cuenta que esa criatura, no solo carece de forma alguna, más bien, va hacia la búsqueda de una. Este engendro es deforme e inestable, a diferencia de los monstruos mitológicos los cuales eran una serie de combinaciones imposibles pero reconocibles – seres con cabezas de rumiantes, pies de ave, cola de ratón, por dar un ejemplo – pero esta criatura alcanza su reconocimiento por su capacidad evolutiva, aunque a pesar de ello sigue siendo inestable.
Omar Calabrese en su libro La Era Neobarroca2 supone que esa falta de uniformidad en el monstruo puede producir una supresión en la criatura en tanto si es buena o mala, es decir “el monstruo no tiene ética”. Nuestro monstruo puede escapar de la moral de Calabrese, finalmente el no mata a nadie, es Ana, y por esa falta de ética los asesinatos ocurren de forma impune.
Ana por primera vez toma la iniciativa de su vida, ha abandonado el temor inicial ante la presencia del detective y decide llevar esa visita inesperada hasta sus últimas consecuencias. Camina de forma triunfante por los pasillos detrás de este hombre, sabe que en cualquier momento puede ser descubierta, pero no importa ya, ella sabrá como deshacerse de ese inconveniente, siendo la botella contenedora de vino rojo, como la sangre del sacrificado, su principal arma. Sin embargo, es curioso que Ana para tomar el rumbo de su vida tenga que usar la agresividad la cual “es una característica propia del varón... como motor del progreso humano... capacidad humana de superación de dificultades”3. Para Victoria Sau la agresión es un símbolo del sometimiento, si bien Ana no es una mujer sometida en el sentido literal de la palabra, bien usa este sentimiento “exclusivo” de los hombres como herramienta no solo de protección, sino de autoafirmación basado en la defensa del monstruo.4
En este momento la película cambia totalmente de dirección, lo que parecía ser un drama abocado a la problemática del divorcio aparece ahora como una película de terror en la cual un monstruo ha poseído a Ana y la hace parecer como una víctima, pero en realidad ella posé a la criatura, por lo tanto sería la victimaria, aunque lo extraordinario de la situación no permite colocar esta etiqueta de manera tajante.
2
Es curioso que Calabrese tome como ejemplo de los “nuevos monstruos” a figuras como Alieen y E.T. los cuales fueron diseñados por Carlo Rambaldi, el mismo que ha creado al monstruo de Ana en Posesión
3
Sau, Victoria, op. cit. p. 19
4
Aunque también es necesario comprender que la agresividad no es una característica totalmente exclusiva del hombre. Tal vez, y como lo considera Sau la agresividad siempre va emparejada al concepto de la guerra, la cual históricamente siempre ha sido liderada por los intereses individuales de los hombres.