• No results found

Chapter 5 Methodology

5.8. Content analysis

5.8.5. Development of the coding scheme

La reflexión filosófica de Eduardo N ico l267 puede sér considerada como un sistema - I

en el que sus elementos están interrelacionados- y como un método -un camino, una vía- coherente que pueden observarse -con resultados fecundoJ- a lo largo de su obra268; sin embargo, ésta no cuenta de manera éxplícita con un apartado con el nombre de filosofía de la cultura.

Gran parte del trabajo de Nicol tiene como objeto el Ser de la filosofía a lo largo de (a historia basta el presente 269 -no como historia de la filosofía, tampoco como filosofía de la historia- como una necesaria reflexión sobre la situación actual de la filosofía y su efecto en la sociedad.

Para valorar adecuadamente el quehacer de la filosofía co ntemporánea era necesario referirse no sólo al antecedente inmediato en la filosofía moderna270 sino propiamente a sus orígenes en al antigüedad griega271 y a las condiciones que la hicieron posible272.

267 Eduardo Nicol. Originario de Barcelona, nació e l 13 de diciembre de 1907 y realizó sus prim eros estudios en su ciudad natal, hasta alcanzar la licenciatura de Filosofía. Corito^ tantos otros de sus compatriotas, dejó su pais en e l año de 1939 y un año después desembarcaba en playas mexicanos. Instalado en la ciudad de México ingresó como profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de México... director del sem inario de Metafísica en laI misma facultad... la muerte lo sorprendió en la misma ciudad de México e l 6 de mayo de 1990. (Ibargüéngóitia, 1995:210) 268 Cf.. Revista Anthropos, núm. Extra. 3 1998:40. |

269 Cf.. Nicol. (1989), (1998), (1990). 270 Cf.. Nicol (1980).

271 Cf.. Nicol (1978, (1984), (1989a). 272 Cf.. Nicol (1 9 8 9 a )

Esta literal revisión273 que hace Nicol a lo largo de su obra -y de su vida- de los modos históricos del acontecer de la filosofía y de sus modos de expresión - expuestos desde su teoría sobre el ser del hombre, sobre el ethos filosófico, sobre la expresión- como él mismo nos dice:

Desde muy joven, ya desde España, me preocupé por él problema de lá expresión. Ahí tiene usted un ejemplo de un problema que me inquietaba, veía ahí una riqueza posible, de contenido filosófico, que no atinaba al principio a definir y explorar. Lentamente, con lecturas y meditaciones, se fue desarrollando todo esto, hasta que desembocó en un libro, Metafísica de la expresión. El título resultó sorprendente porque las personas, inclusive los filósofos, no atinan a averiguar, dé momento, como la metafísica puede estar involucrada en eso de la expresión. No tomo la expresión en sentido literario o en sentido psicológico, encuentro una profundidad en el fenómeno expresivo... La expresión es un constitutivo del ser humano, lo define, y de ahí se derivan los otros caracteres. (Campos, 1989:25).

Él resultado de su inquietud nos ha permitido a nosotros ahora el considerar a sus reflexiones como incursionantes en el área de la filosofía de la cultura, entendida ésta como una reflexión -sistemática, metódica, racional y objetiva274- sobre las expresiones del Ser humano, pues estas expresiones manifiestan las variadas formas de su ser. Las características generales de la reflexión espistémica - señaladas arriba- le permiten a Nicol darnos la caracterización particular de su método filosófico:

1) Condición fenomenològica del método275 2) Condición hermenéutica del método276. 3) Condición dialéctica del método277 4) Condición ontològica del método278 5) Condición histórica del método279 (Márquez en W .A A ., 1999:69-76)

Tanto las condiciones generales del conocimiento, como las del método filosófico, suponen un determinado ethos. Si bien todos los seres humanos son participes de la verdad del ser en su manifestación plena. La expresión y comunicación del ser, varía de acuerdo al principio vocacional y a las formas simbólicas empleadas.

273 De volver a ver lo mismo, otra vez, pero de manera nueva y distinta -nueva en tanto vemos en lo mismo cosas que no habíamos visto antes y distinto en tanto verías de otro modo a partir de que nosotros vamos cambiando-.

274 Cf.. Nicol (1984) ¡ 275 Cf.. Nicol (1990:268), (19 82 :1 56 ), (1989a:22) 276 Cf.. Nicol (1989b: 123) 277 Cf.. Nicol (1990:273), (1982:160) 278 Cf.. Nicol (1984:461) 279 Cf.. Nicol (1990:330), (1989a:24)

Las formas en que el ser humano se expresa sólo son cabalmente comprendidas - para Nicol- al tener en cuenta que:

La idea del hombre no es una verdad de tesis, sino una verdad existencial, en la cual se manifiesta una realidad de verdad. Cualquier idea del hombre es realmente fidedigna; no sólo expresa esa realidad que es la mutación histórica, sino que contribuye a ella: su verdad es su autenticidad. Idea dèi hombre y ciencia del hombre son cosas distintas. Es ciencia la teoría de las ideas del hombre: la indagación del fundamento ontològico de esa variedad de ideas. Es científico el hallazgo de que cada idea tiene una realidad existencial que la soporta. Lo cómún entre todas las ideas no ha de buscarse en una coincidéricia tética, sino al contrario, en su misma variación. Lo común es la realidad de un ser que, una vez constituida su mismidad, sólo puede existir guiado por una idea de sí mismo: cuya existencia incluye esa manifestación de sus propias mutaciones históricas. Expresar-se es dar-se forma a sí mismo, como individuo y como comunidad: en tanto que persona y en tanto que condición humana. (Nicol, 1989a:108-109)

El conjunto de expresiones humanas que se agrupan espacio-temporalmente nos refieren a un lugar y ambiente cultural. A la vez nos refiere a un conjunto de seres humanos que participan de algo común a todos ellos, mas en diversas formas. Las definiciones que sobre el ser humano se tienen, son elaboradas a partir de diferentes tipos de experiencias que los seres humanos tienen entre sí y consigo mismos. Corresponden a modos generales y a particularidades de existencia expresiva que conforma a una cultura. Explicar cuales son las situaciones generales, permanentes y sus estructuras, es reflexionar metódicamente sobre las formas de ser del ser humano y de sus situaciones:

Todos entendemos por situación algo análogo a posición o disposición. El término situación implica la idea de lugar, que se contiene en él etimológicamente. Pero implica, además, la de un algo que ocupa éste lugar, y el modo de ocuparlo; la disposición en él, su posición respectiva a lo demás. La situación contiene, pues, también, la idea de una relación recíproca: la situación se determina por aquel que está en situación, pero también por el modo como está entre lo demás. (Nicol,

1980c: 108)

a) Situaciones fundamentales280 b) Situaciones límite281 c) Situaciones permanentes282 d) Situaciones transitorias283 (Márquez en W .Á A . 1989:83-84)

Las que a su vez están interrelacionadas -como nos dice li/lárquez-:

... y referidas a otras tres variables de la condición humana que son el destino - necesidad- , el carácter -la libertad- y el azar -lo contingente-. Estas tres categorías se desprenden de la realidad de cada acto humano y tienen que ser consideradas en toda filosofía de la historia y en toda filosofía' de la acción. (:83-

84).

j

Así estos son para Nicol los fundamentos -metodología epistémica, filosófica, antropología filosófica, psicología situacional- que le permitirán continuar sus reflexiones hacia la metafísica de la expresión284 en la cual nos presenta una

ontologia del ser humano y las relaciones simbólicas: ! i

El plan de una posible metafísica de la expresión podría delinearse adoptando como hipótesis directiva del trabajo los supuestos de la metafísica ingenua. Según ésta, en efecto, tendríamos: 1° que el ser del hombre, en su autenticidad ontològica, está detrás de su manifestación expresiva, no en ella misma. 2° que el ser del hombre, como tal ser, permanece inafectado por sus expresiones. Tienen que darse, precisamente, las condiciones contrarias. A la condición previa negativa para una metafísica de la expresión, que era la insuficiencia de la física de la expresión, se añade ahora la condición positiva: el ser del hombre se hace patente dé manera directa e inequívoca en la expresión misma. (Nicol. 1989b:41).

La propuesta de Nicol nos lleva a plantearnos la metafísica de una manera distinta a la tradicional. Esta plantea, en términos generales, la existencia de una esencia inmóvil, cuyas manifestaciones son móviles. Propone una dualidad entre una estructura inalterable que mantiene el orden, de elementos susceptibles de cambio. Así, lo que definiría a un ser, lo que lo haría ser lo que es. es su esencia inmóvil, en vez de sus manifestaciones móviles.

Lo que Nicol nos propone es una metafísica que permite que lo móvil sea lo esencial. Aquello que hace que los seres sean lo que son, es su; cambio ordenado.

280 Cf.. Nicol (1989c: 109-110). 281 Cf.. Nicol (110,112-116) 282 Cf.. (:116-119)

283 Cf.. (: 119-120)

284 Reflexión que continuará y culminará en la trilogía: El porvenir de la filo so fía (1974), La reform a de la filo so fía (1980) y La revolución en filo so fía(1982) '

Este cambio en sus elementos és posible de percibirlo con loé sentidos. Lo que permite decir que su ser está a la vista. En el caso del hombre, su esencia estaría a la vista, nos lá estaría haciendo común o comunicando constantemente, así como la experiencia de su cambio. Y más adelante agrega:

El programa de esta obra no incluye el desarrollo completo de una ontología del hombre. Ni siquiera el de una filosofía de la expresión; la cual, aunque partiera de los mismos datos, derivaría hacia los campos de la estética, la psicología, la ética, la historia, etc. La selección de lo que se incluye está determinada por el objetivo principal, que es el de establecer el fundamento de la ciencia primera, como ciencia del ser y del conocer, y por ende el de toda ciencia posible. (:134).

La intención de Nicol es -desde los fundamentos de su sistema-« a partir del hecho expresivo, llegar a la estructura del ser que expresa; así el plan de una posible filosofía de la cultura partiría de que la cultura es el conjunto de expresiones, en las que el ser de sus productores está expuesto, posibilitando la éxplicitación de los modos situacionales -o estructurales- en que se da; así para Nicol las formas expresivas manifiestan las maneras particulares y generales del sér humano pues:

La expresión es reveladora de la forma de ser hombre, con una evidencia que es primaria, universal y apodíctica: sin duda posible lo que expresa e l hombre es ante todo su hombría, su ser hombre; además, este ser hombre sólo puede manifestarse en y por la individualidad irreductible de quién expresa; por esto mismo, la expresión es factor de individuación en cada sujeto expresivo; y en fin, también por las mismas razones, la expresión es constitutiva de relaciones vinculatorias y comunitarias. (Nicol, 1990:79).

Toda expresión del humano es manifestación de su ser. Esta manifestación es individual y a la vez común. Pues manifiesta su forma particular de ser humano, así como el que es ser humano. Esta expresión de lo individual y de lo común, es lo que permite ser conocido como una ser individual y humano. Noé diferencia, pero también nos vincula.

Las expresiones vinculatorias, comunitarias o culturales, reciban el nombre de formas simbólicas 285 que pueden ser distintas entre sí:

... no dan versiones iguales de esa comunidad del ser que todas procuran representar. Pero cada una tiene su verdad. Esta verdad no se mide con el criterio de la ciencia; ninguna forma simbólica tiene un tiempo histórico asignado, ni puede ninguna concebirse como meta ideal de las demás. Las formas son sistemas; su verdad en su autenticidad, y el sistema aparece en la ley de su congruencia interna. La filosofía no sustituye a la religión. La metafísica no ocupa una fase histórica que desemboque en la ciencia. La mística no es inautèntica; es inautèntica la intromisión de la mística o de la política en la ciencia, o la de ésta en el arte. La autenticidad de las formas simbólicas estriba en su unidad de sentido, y en el hecho de que esa unidad es expresión de un modo de existencia. Ninguna existencia formalizada es falsa. Arte, ciencia, religión, política, tienen sus propios idiomas, con su peculiar gramática. (Nicol, 1989b:240).

Es posible considerar el contenido de verdad de una expresión de acuerdo a su autenticidad. La verdad consistiría en la realización de un modo particular y a la vez común de existencia. El modo particular es la que nos permite diferenciarla del resto. Mientras que el modo común nos permite comprenderla como un modo de ser humano irrealizado en mí, pero no por ello ajeno a mis posibilidades. Si bien cada modo simbólico tiene un momento histórico en el que hace aparición, no es el momento el que la determina. Al contrario, la aparición se hace de acuerdo al modo histórico de expresión, lo cual lá dota de sentido y coherencia sistemática. Pero no le confiere verdad. Más adelante agrega:

Por otra parte sería aventurado considerar que el lenguaje es una forma simbólica específica. El habla tiene múltiples virtualidades, y hay varios modos de verdad verbal. La palabra es el instrumento simbólico de la ciencia, el mito, la política; dentro de un mismo género simbólico, como la poesía, caben muy variadas modalidades de expresión, como la épica, la lírica, la dramática, y aún otras variantes que responden incluso a diferentes disposiciones vocacionales, como la religiosa, la erótica, la humorística. La palabra política, que es instrumento de poder, puede recurrir también para sus fines a las expresiones poéticas, sentimentales, religiosas. Las mismas variedades modales aparecen ya en el lenguaje común, en los usos cotidianos de la palabra, los cuáles no responden a ninguna vocación definida. Por esto, más provechoso metodológicamente que una clasificación de las formas simbólicas como productos culturales, es la que toma en cuenta las funciones de la existencia a que responde cada forma y modalidad de expresión simbólica. (:241-242).

Las diversas formas de existencia e incluso las modalidades que cada una de ellas pueda contener son las productoras de las formas y modalidades simbólicas -o discursivas- pues estas últimas son las expresiones de las primeras. A cada modalidad existencial le corresponde una simbólica e inversamente.

Podemos ver que las formas simbólicas son productos culturales. Formas generales de existencia que corresponden a formas particulares de existencia. Si consideramos como cultura propia a la cultura nacionalista: Evitaríamos considerar como cultura propia a todas las expresiones particulares de existencia que no están consideradas dentro de ella. Aunque sean parte de nuestra existencia cotidiana y . cuente con una formalización e institucionalización. Como algunas culturas indígenas y urbanas. Las consideraciones de las formas simbólicas, sean generales o particulares, pueden partir, según Nicol, de cinco principios que expresan las relaciones simbólicas:

El símbolo y su productor. (:249-252) 1o Todo símbolo, en tanto que es un producto del hombre, guarda primariamente relación con su productor. El símbolo y su intérprete. (:252-257) 2° Todo símbolo establece una relación entre el yo que lo produce o lo emplea y el otro yo que lo interpreta. El símbolo y su objeto (:258- 265) 3° Todo símbolo tiene un contenido significativo, y guarda relación con un objeto intencional que constituye la base real de su inteligibilidad. El símbolo y su propio sistema (:265-268) 4o Todo símbolo guarda relación coh otros símbolos, y se integra con ellos formando un sistema con su propia unidad de sentido, El símbolo y sus antecedentes (:268-271).5° Todo símbolo es histórico, en tanto que ha sido creado por el hombre y en tanto que es sujeto de una evolución, dentro de su propio sistema formal. La función significativa y comunicativa que cumple en una situación presente depende de la relación no interrumpida con su pasado (:271-273).

Después de que estos principios fundan la reflexión filosófica -de acuerdo con Nicol- sobre los símbolos como formas expresivas de las formas y los modos de existir humano, como individuo y como miembro de una comunidad, lo$ trabajos de Nicol continúan para abordar directamente la situación de la filosofía en la cultura de las sociedades actuales.

La reflexión sobre la situación actual de la filosofía es más que un mero ejercicio técnico o entretenimiento erudito, pues como hemos visto, ¿i a todo tipo de expresión le corresponde una forma de existencia y si la filosofía es una forma de expresión, entonces a la filosofía le ha de corresponder una forma de existencia, de tal manera que el analizar las formas del discurso filosófico, en tanto perteneciente a una comunidad cultural, nos indique la situación de la última, al ser la filosofía uno

de sus elementos interrelacionados e interdeterminados. La forma en que existe la filosofía nos indica la forma en que existe la comunidad,

En el próximo -y último- apartado consideraremos otra postura para abordar la problemática de la filosofía de la cultura, de una manera tal que hayamos podido tener una visión suficientemente amplia y adecuadamente profunda de la situación de este tipo de reflexiones filosóficas en México durante los últimos 30 años.