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3.6 Data coding and analysis

3.6.1 Diagnostic Tests

De acuerdo a Bolaños (1998), la horticultura es una división de la fitotecnia y comprende el cultivo de plantaciones y jardines pequeños, tanto de hortalizas, flores y legumbres como de árboles frutales. La olericultura es una de las subdivisiones de la horticultura, que tiene su campo de acción en el cultivo de hortalizas.

En el ámbito escolar, se tiene el trabajo del CEE R. Narváez (2005) que definió a los biohuertos escolares como ecosistemas artificiales o ecounidades agropecuarias, pedagógicas, productivas y de proyección, constituidas por un conjunto de parcelas, galpones y módulos demostrativos de pequeña extensión que se interrelacionan para reciclar la materia orgánica a fin de obtener productos libres de residuos químicos y desarrollar una serie de actividades ecopedagógicas en beneficio de los usuarios directos y de la comunidad. Esta definición también puede aplicarse a los biohuertos comunales.

Por otra parte, se tiene el trabajo de Rojas (2004) para el mejoramiento de la calidad alimentaria, donde no solo se cultivó hortalizas, sino también se criaron animales menores, los cuales complementaron la dieta alimenticia en la comunidad de Usmay, distrito de Tambo, provincia de La Mar – Ayacucho. Adicionalmente las actividades productivas iban acompañadas de actividades de capacitación tanto sobre el manejo de biohuertos como sobre el valor nutritivo de la alimentación de las familias con el consumo de hortalizas y también para la elaboración de abonos naturales con los excrementos de animales menores como cuyes y conejos, y con los residuos de las cosechas del biohuerto.

La instalación de biohuertos en el ámbito urbano puede traer consigo muchas situaciones favorables para las condiciones de vida del poblador; al respecto Bloqcindario (2005) mencionó que para muchas personas es un auténtico placer cultivar sus propias verduras y hortalizas, pues constituye una actividad gratificante, saludable y útil 100%; asimismo, se obtiene productos frescos y sabrosos, incluso más que los que se compra en las tiendas, y es una gran sensación cultivar para el consumo propio. Finalmente,

recomendó las siguientes acciones para lograr mejores resultados en el manejo de biohuertos:

• El ahorro de dinero es considerable, aunque eso sí, exige tiempo y dedicación, pero no demasiado. A medida que se va ganando experiencia y aprendiendo de los errores, la producción irá aumentando. Aprovechar el conocimiento de otras personas y la información que se encuentra en las páginas web de Internet. ¡Nunca tener prisa! Las prisas no son buenas en la huerta.

• El huerto, si está bien organizado, ya sea en hileras o en macizos geométricos, conjugará belleza con utilidad. Hoy hay muchos jardineros que no confinan el huerto al último rincón, sino que lo integran en el jardín con las flores creando un todo artístico y armonioso. Por ejemplo, algunos detalles:

- Los arcos decorativos pueden soportar parras, kiwi, frijoles.

- Los frutales se pueden guiar pegados a la pared, en espaldera, en el caso de plantas trepadoras.

- También hay cultivares de hortalizas decorativos como la lombarda, la col escarlata, la alcachofa de hermoso follaje gris plateado, etc.

De acuerdo con Scialabba y Hattam (2003), el término «agricultura orgánica» se refirió al proceso que utiliza métodos que respetan el medio ambiente, desde las etapas de

producción hasta las de manipulación y procesamiento. La producción orgánica no sólo se ocupa del producto, sino también de todo el sistema que se usa para producir y entregar el producto al consumidor final.

En el nivel internacional, una fuente importante de principios y requisitos generales que rigen la agricultura orgánica son las Directivas del Codex Alimentarius para la

producción, procesamiento, etiquetado y comercialización de los alimentos producidos orgánicamente. De acuerdo con el Codex, la agricultura orgánica es un sistema de manejo holístico de la producción que promueve y mejora la salud del ecosistema, incluyendo los ciclos biológicos y la actividad biológica del suelo. La agricultura orgánica se basa en el uso mínimo de insumos externos y evita los fertilizantes y plaguicidas sintéticos. Las prácticas de la agricultura orgánica no pueden garantizar que los productos estén completamente libres de residuos, producidos por la contaminación general del medio ambiente. No obstante, se utilizan métodos para reducir al mínimo la contaminación del aire, el suelo y el agua. Los manipuladores, procesadores y comerciantes minoristas de alimentos orgánicos se rigen por normas que mantienen la integridad de los productos orgánicos. El objetivo principal de la agricultura orgánica es optimizar la salud y la productividad de las comunidades interdependientes del suelo, las plantas, los animales y las personas (FAO/OMS. 2001).

Otra fuente imprescindible, es la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM), un organismo internacional del sector privado define y revisa periódicamente, en estrecha consulta con sus miembros, las Normas Básicas que determinan el término «orgánico». De acuerdo con IFOAM (2009) la agricultura orgánica

es un sistema de producción que mantiene y mejora la salud de los suelos, los ecosistemas y las personas. Se basa fundamentalmente en los procesos ecológicos, la biodiversidad y los ciclos adaptados a las condiciones locales, sin usar insumos que tengan efectos

adversos. La agricultura orgánica combina tradición, innovación y ciencia para favorecer el medio ambiente que compartimos y promover relaciones justas y una buena calidad de vida para todos los que participan en ella. Para IFOAM, las palabras orgánica, ecológica y biológica se consideran sinónimos.

Por otro lado, Penteado (2000) señaló que una cosa es leer sobre medio ambiente y quedar informado sobre él y otra es observar directamente un medio ambiente, estar en contacto directo con los diferentes grupos sociales que lo componen, observar cómo las relaciones sociales promueven el medio ambiente y lo reflotan, recopilar en diálogo con las personas informaciones acerca de las relaciones que sostienen con el medio ambiente dentro del que viven; en fin aprender como lidia con él la sociedad. Es decir que al

participar se aprende participando. La escuela es un lugar donde los profesores y alumnos ejercen ciudadanía, es decir, se comportan de alguna manera en relación con sus deberes y derechos.

Por consiguiente, el desarrollo de la ciudadanía y la formación de la conciencia ambiental encuentra en la escuela el lugar adecuado para su realización por medio de una enseñanza activa y participativa, capaz de superar los escollos. Entre los objetivos que propone está:

a) desarrollar la conciencia ambiental de los docentes aspirantes a profesores formadores;

b) sensibilizarlos a acerca de la importancia de la formación de la conciencia ambiental desde la educación básica;

c) propiciar vivencias pedagógicas sensibilizadoras y estimuladoras de acciones didácticas realizables en los grados menores, en las que actuarán orientados hacia la formación de la conciencia ambiental y hacia el desarrollo de la ciudadanía.

La propuesta considera conceptos a trabajar como: medio ambiente, vida, conservación, transformación, desarrollo, acción política e intereses, lógica (modo de pensar) capitalista; lógica humanista y lógica ambientalista. No es casualidad que el modo de pensar ambientalista haya comenzado a ganar espacio en el mundo entero durante el siglo XX.