5 Factors associated with outcomes
5.2 Differences between individual family interventions
Las siguientes entrevistas fueron realizadas para el documental, pero no fueron incluidas por varios motivos: la duración del documental no alcanza a contenerlas, la relación que mantenían con la historia de las comunidades visitadas no era tan estrecha, y, una de ellas, por decisión del entrevistado.
ENTREVISTA # 1
Nombre: Anónimo por preferencia del entrevistado. Ocupación: Misionero.
¿Cómo decide hacerse misionero en Colombia?
Fue hace 30 estuve aquí en Colombia, no como misionero, sino como músico. Yo toco el trombón, en ese entonces era trombonista con la orquesta sinfónica de Colombia en Bogotá. Y siendo músico allá, por primera vez en mi vida escuché el evangelio, entonces realmente fue en Colombia que me convertí. Vengo de una familia católica, entonces aunque quería conocer a Dios nunca encontré la forma de hacerlo, entonces aquí en Colombia realmente mi corazón estaba abierto a entender, escuchar el evangelio y después de 6 meses, milagrosamente, el señor me salvó, entonces de ahí mi vida cambió. Antes yo tenía la música, el trombón como mi ídolo, pero después yo vi que eso fue simplemente una manera para seguir al señor.
Yo tenía, en ese entonces, mucho contacto con varios misioneros, unos traductores de la biblia, yo vi que cada uno tenía su campo misionero, entonces yo vi a la orquesta como mi campo misionero. Entonces con mi compañero de la orquesta, también norteamericano, tomamos la decisión de intentar tener un estudio bíblico para músicos, para los extranjeros, o por lo menos los inglés-hablantes de la orquesta, entonces comenzamos nosotros dos. Pero el grupo creció, de 2 a 3 a 4, y después de 2 años teníamos hasta 10 en el grupo, entonces fue muy impresionante para nosotros. Novatos en el señor, pero el poder de Dios para cambiar vidas, y así crecimos juntos.
En eso, llegó la señorita Penélope Britton a tocar el Corno Francés en la orquesta. Y como yo, cuando llegó, no conoció al Señor, entonces después de unos 3 meses, también
se convirtió, nos enamoramos y luego nos casamos. Entonces eso fue muy grato, pensamos, bueno aquí somos todos músicos, amamos al Señor, vamos a usar la música como la manera para servirle a él. Después de un tiempo en la orquesta tomamos la decisión de regresar a los EE.UU. porque si que pensamos en nuestros muchos amigos allá, pues que quedaron incrédulos, que no tenían la oportunidad de conocer al Señor. Entonces pensamos bueno, regresamos, vamos a ser músicos y tratar de hacer la misma cosa que habíamos hecho en Colombia. Entonces fuimos a Nueva York, capital mundial de la música, pero al llegar allá no tuvimos paz y pensamos, ¿qué vamos a hacer con la vida? Durante mi tiempo en la orquesta, mi compañero y yo, Richard, fuimos a la selva, eso fue aventura para nosotros durante un tiempo de vacaciones, entonces fuimos con unos traductores de la biblia a conocer la etnia Kuveo en el Vaupés. Entonces para mi un tiempo espectacular. Yendo por las trochas de la selva, bañándome en el río, comiendo esa comida rara allá, me divertí. En cambio, mi compañero Richard se quedó en la hamaca los 15 días, no pudo levantarse de la hamaca. Quedo grabado ese tiempo en mi mente. Y entonces, años después, cuando estábamos sentados en el apartamento en Nueva York pensando bueno qué vamos a hacer con la vida el Señor me hizo recordar ese tiempo, y yo pensé, bueno de pronto podríamos hacer eso también. Porque Penélope y yo habíamos visto el impacto de la Biblia en nuestras propias vidas, reconocimos que no somos evangelistas, que somos más dados para sentarnos y estudiar o hacer algo así... Entonces nos dimos cuenta que ese es parte del trabajo de la traducción bíblica, entonces comenzamos a prepararnos en los estudios de la lingüística, en la universidad, la traducción, luego pasamos por una capacitación de cómo sobrevivir en la selva, cómo trabajar en equipo, y en 1991 regresamos a Colombia, no como músicos, sino como misioneros, con el propósito de traducir la Biblia.
Entonces, comenzamos en ese entonces en el Alto San Juan porque en ese entonces no presencia de la subversión, entonces podíamos vivir en la comunidad para poder aprender la cultura y el idioma.
¿Por qué creyeron que los indígenas necesitaban el evangelio?
Al comienzo uno no habla el idioma, uno no entiende nada, no entiende cómo funciona la cultura, pero ahí está delante de uno la pobreza, la necesidad, la situación de salud, la falta de la higiene básica. Entonces uno ve que parte del ministerio del Señor Jesús es la
compasión, suplir esas necesidades básicas, entonces el compañero Felipe me enseñó a extraer dientes, entonces ese fue mi primer ministerio, mi ayuda práctica, la medicina, entonces fue por ese lado, tratar de ayudarles en la forma más básica, en su necesidad.
A medida que adquirimos el idioma, que aprendimos la cultura vimos que la necesidad espiritual es muy grande, hay índices muy altos de alcoholismo en las comunidades y nos preguntamos ¿por qué?. Realmente en esa cultura no hay mucha gozo, no hay mucha alegría, todo es tristeza, están sin esperanza, su cosmología está llena de demonios, no hay como concepto de un solo Dios, un Dios bueno, no existe ese concepto. La muerte trae solamente terror, no hay esperanza más allá de la tumba, entonces vimos que por ese lado también hay una gran necesidad. También vimos mucho que hay conflicto en las familias nucleares, pero también entre las familias, hasta matanzas, guerras, normalmente, entre las familias.
¿Qué pensaba la comunidad de que extranjeros cristianos hubieran llegado a vivir con ellos?
Yo me acuerdo con el hermano Felipe llegando allá, estamos ahí juntos unos 10 días tratando de establecernos en la comunidad, entonces íbamos preguntando, porque Felipe habla epena que es más o menos entendible entre los Epenas del alto San Juan, entonces él le preguntaba, aquí está David que está interesado en aprender su idioma para poder escribir la biblia en su idioma, están interesados en eso? No. No estaban interesados en eso, no estaban interesados en nuestra forma de pensar, o nuestra
digamos religión . Pero sí estaban interesados por cuestiones de salud, las necesidades básicas, entonces nos recibieron en la comunidad, entonces al comienzo, no, no nos entendimos.
¿Cuáles fueron los primeros frutos de su labor después de los procesos de adaptación?
Yo creo que, bueno, siempre es muy grato poder suplir una necesidad física, entonces con todos esos dientes que extraje, pues, eso fue grato. Pero también comenzamos a trabajar en lo que es la alfabetización, porque unos sí querían aprender a leer y escribir en su idioma. Hace 20 años en las comunidades siempre el español fue el idioma de
prestigio porque la gente, los no indígenas, osea los vecinos de los indígenas, siempre les
decían, no, ustedes no tienen idioma, ustedes hacen ruidos como de animales porque
ustedes realmente son, más bien como animales , entonces eso fue el auto concepto de
ellos mismos, entonces les daba pena ir afuera y hablar español, porque no hablaban
muy bien, pero peor hablar su propio idioma, porque tenían en mente, no es un
idioma . Bueno comenzamos a estudiar el idioma, desarrollamos el alfabeto para ellos, comenzamos a producir libros en el idioma…
... Bueno, entonces hicimos este libro, un diccionario ilustrado, se lo entregamos a nuestro ayudante Enrique, él no se lo llevo a la comunidad, sino al pueblo. Y me dijo
después, yo quería mostrarles a ellos que sí somos personas, por qué, porque tenemos
libros, nuestro idioma es idioma, no son ruidos de animales que hacemos, somos personas que tenemos nuestro propio idioma escrito y en un libro en nuestro idioma.
Entonces eso fue espectacular para nosotros, ver, ah, sí, hemos hechos algo para ellos .
Luego comenzamos la traducción bíblica, y notando que ellos no tenían concepto de
Dios, sabíamos que no, tenemos que comenzar la traducción en génesis . En ese
entonces, estamos viviendo aquí en Pereira, porque ya no podemos vivir allá por la cuestión del orden público. Entonces estando aquí invitamos a indígenas a llegar aquí a Pereira y trabajar con nosotros, entonces tuvimos un grupo de cuatro o cinco indígenas traduciendo génesis juntos. Vimos que ellos captaban las historias mejor cuando ellos podrían ser los personajes, entonces los vestimos de sabanas y túnicas. Entonces uno tomaba el papel de Abraham, otro de Jacob, otro de Lot, y así actuaban esas historias en forma de drama, tomamos fotos de ellos y publicamos libros pues de eso, con las fotos. Y en ese proceso, uno de los muchachos tuvo un sueño, y los sueños son muy importantes para los Tadó, siempre tienen algún significado, entonces este muchacho Honorio soñó con andar por una trocha en la selva, y escuchó una voz cuando llegó a una parte cuando
se dividió la trocha en dos y escuchó la voz diciendo (onorio, camine por mi camino ,
entonces ando por ese camino. Se despertó y se quedó pensando, pero qué significa esto. Bueno, él habló con la cocinera del taller, en ese entonces, y ella le explicó el evangelio, entonces realmente fue la cocinera la que tuvo la oportunidad para explicarle mejor que significa este sueño, después le hablé, y el dijo, bueno, creo que soy cristiano. Y también es evangelista, entonces él no se quedó quieto, sino que volvía a sus comunidades para predicar, entonces la gente creía, si? Este sin estudiar la biblia, con solo su testimonio
personal y su conocimiento de génesis, regresó a su comunidad y predicaba y la gente creía. Entonces del trabajo de él comenzó la iglesia en el alto San Juan.
¿Qué tipo de críticas recibieron a partir del trabajo que realizaban?
Realmente no hemos tenido tanta persecución de afuera, estamos muy consientes de esas críticas. En nuestra experiencia, hemos tenido más dificultad por cuestión de los conflictos internos de las comunidades indígenas, porque es una cultura igualitaria, todos son iguales, entonces si uno adquiere más sabiduría, más conocimiento, más poder, no está bien, por qué, porque eso indica que alguien tenga menos, entonces es la forma de pensar de ellos. Entonces todos tienen que ser iguales, y tienen sus muchas formas para que sean iguales. Entonces hemos vistos que el evangelio trae beneficios a la vida de uno, uno vive mejor, uno aprender cómo vivir mejor, pero eso significa en la
cultura de ellos, ah no si ellos tienen más, debe ser que yo tenga menos . Entonces
produce envidia, desconfianza, y conflicto en la comunidad.
¿Cómo recibe las posiciones antropológicas de no inmiscuirse en las comunidades nativas?
Yo creo que debemos preguntarles a ellos ¿Qué quieren ustedes?, qué quieren ustedes… me han dicho a mi, yo no quiero que me digan cómo debo vestirme, yo antes cuando yo ponía simplemente pantaloneta me picaban mucho los mosquitos, pero cuando pongo
pantalón, voy mejor , o, si me dicen que no puedo usar la medicina occidental, pues me perjudican . Entonces mi forma de pensar es, tenemos que respetar el deseo de ellos, qué quieren ellos, es la cultura de ellos.
Mi propia opinión es la cultura está cambiando, de todas formas está cambiando, es inevitable. Vemos que por la tecnología, por el avance, por tener infraestructura mejor, todo el mundo es más global, incluyendo las comunidades indígenas. Entonces tienen su celular, Facebook, entonces están conectados, ellos ya no están aislados, entonces ¿qué están mirando de la cultura occidental?, están mirando drogadicción, enfermedades, enfermedades sexuales, están aprendiendo corrupción, y bueno, muchos de los pecados del occidente, pues están enfrentando eso, el conflicto político en Colombia, la guerra,
ofrece otra opción de todo lo malo del occidente, algo bueno también. Entonces yo veo mucho valor en el evangelio.
¿Cuál es su expectativa después de todos estos años?
Espero que a nivel personal que mi vida haya sido ejemplo para ellos, yo como cristiano veo que el liderazgo tiene que ver principalmente con carácter, no con capacidad,
entonces cuando piensen en mi, ah, sí, el fue buen ejemplo para nosotros , entonces en primer lugar, mi carácter delante de ellos. Espero que les haya dado las herramientas que necesitan para avanzar en lo que es la educación y la alfabetización para sus propias comunidades, hemos visto que el acceso a la educación ha sido excelente para ellos, seguramente necesitan eso. Realmente mirando el avance del occidente, ellos necesitan cómo enfrentar esta otra cultura y la educación es clave, y sí, que ellos puedan aprender a leer y escribir en su propio idioma primero, pues es de mucha ventaja para ellos, entonces por esa parte son herramientas. Y obviamente si logramos entregarles las escrituras en su idioma, pues ahí está la verdad de Dios, ellos pueden aprovechar de ella para poder avanzar en su vida espiritual.
¿Siguen considerando estos grupos indígenas como grupos no alcanzados por el evangelio?
Hay mucho que hacer, hemos visto que en la comunidad del Alto San Juan sí hay iglesias,
pero están… son cristianos de la primera generación, entonces por ejemplo hay mucho
que enseñarles sobre la familia, como resolver conflictos entre esposos, como criar los hijos para Dios, no, realmente no tienen idea de eso, entonces hay muchos fundamentos que tienen que aprender. Y por ejemplo, en la etnia Chamí casi no hay iglesias, no hay realmente creyentes entre los Chamí, hay unos, pero yo no tengo conocimiento sobre una iglesia Chamí, entonces todavía hay mucho que hacer.
Yo me acuerdo de la nueva constitución en el 91 que les otorga muchos derechos que antes no tenían, y hasta hoy en día vemos que están realmente tratando de implementar programas de la educación bilingüe, hay mucho que hacer, todavía hay mucho que hacer, especialmente en vista de la dificultad del orden publico, especialmente en el chocó, conviven la subversión, esos grupos ilegales, con los indígenas. Entonces buscan la
autonomía, pero no la tienen, y el Gobierno está activo en tratar de solucionar el problema pero es muy difícil, complicado.
¿Qué pasó con el Instituto Lingüístico de Verano?
Eso tenía que ver con, desde mi punto de vista, con el cumplimiento de una época. El ILV, fue el invitado en los años 60 para poder trabajar con las etnias de Colombia, y durante muchos años esa fue la única manera para hacerlo. Después se vio que de pronto esa organización ya no servía, requería mucho tiempo, mucha infraestructura interna para mantener una organización, entonces mirando los recursos se pensó, sería mucho más fácil acabar con el instituto y trabajar de forma independiente, entonces básicamente fue por esa razón. Un cambio de modelo.
¿Pero no los sacaron del país?
No, nunca, en ningún momento. Obviamente hubo, sí, ese sentir, claro, claro. Yo me acuerdo, hubo un decreto exigiendo que los grupos como el ILV, las instituciones extranjeras que trabajan con indígenas tienen que rendir cuentas, tienen que entregar informes cada tres meses de sus actividades, entonces quiénes son esas instituciones, son muy pocas las misiones extranjeras en Colombia. Yo entiendo, yo entiendo el deseo de proteger el patrimonio y todo, y sin duda, misioneros hemos cometido muchos errores en el pasado, esto es un ejemplo de un intento de hacerlo difícil, el trabajo de misioneros, entonces sí, hubo digamos esa presión, pero no nos sacaron, eso fue una decisión interna de terminar esa estructura.
ENTREVISTA # 2
Nombre: Philip Harms y Judith Harms
Ocupación: Misioneros retirados de la Agencia Wycliffe Bible Translators.
¿Cuáles son sus nombre y cómo se hicieron misioneros?
Judith: Soy Judith Harms, soy del Estado de Illinois de los EE.UU. En el final de 1976 llegamos a Colombia por primera vez, estudiamos español en Bogotá, y fuimos a la sede del Instituto Lingüístico que en ese entonces estaba en los Llanos Orientales, y ahí nos dieron un papelito que decía cuales comunidades necesitaban lingüistas para hacer estudios lingüísticos y formar un alfabeto en el idioma, para entregar las escrituras al
final, el reto era entregarles las escrituras en el idioma… Perdón, este es mi esposo
Felipe.
Philip: Yo soy Felipe Harms, soy del campo, mi papá era granjero en el Estado de Illinois y llegamos juntos en 1976, tengo 4 años de universidad, después estudiamos como unos 3 semestres de estudios en lingüísticas para preparar la traducción de la biblia en el idioma de los Epena. Y tengo 66 años de edad, estamos jubilados ya, después de trabajar todo ese tiempo entre más que todo una sola etnia en Colombia.
¿Cómo terminaron envueltos en el trabajo de las misiones transculturales? Judith: Empezamos a promover el trabajo del Instituto, y en le proceso de promover
pensamos, bueno, nosotros tenemos universidad, ya hemos estudiado, ya estamos más
o menos preparados, por qué, qué excusa tenemos nosotros para no ir. En ese entonces no sabíamos a dónde íbamos en este mundo, pero pensábamos, no tenemos disculpa, debemos ayudar a esa gente
Philip: Siempre vivimos una vida de aventura, siempre queríamos hacer cosas diferentes, viajar en los parques, ver la naturaleza, y vivir en un estado interesante, pero nunca imaginamos que íbamos a vivir con los indígenas en la selva zona tropical de Colombia, y para nosotros era una aventura, algo que era muy agradable para hacer, pero también sabíamos que al largo tiempo íbamos a tener tiempos cuando no es interesante, y a veces puede ser una vida peligrosa también.
¿Cuáles eran sus temores antes de llegar a Colombia?
Judith: Pues no sabíamos porque era todo nuevo para nosotros, la aventura como dice, ir a Suramérica sin conocer nada, sabíamos que no conocemos bien el español, yo había estudiado un año en la universidad, pero ponerla en práctica era otra cosa. No temor de choque cultural, de ofender a alguien (risas) siempre es una preocupación, y tuvimos dos niñitos, uno de 5 años, otro de dos y medio, y yo estaba embarazada, entonces tal vez temor de cómo era el cuidado allá, cómo eran los hospitales, si podía conseguir un buen médico.
Philip: Pues queríamos ayudar los indígenas, entonces tuvimos que encontrar una manera en algo que es verdad, su necesidad para ellos, en algo que ellos quieren tener. Entonces eso es un reto para nosotros, porque a veces los indígenas viven muy de frente, entonces tuvimos problemas para encontrar algo que pudiera servir a ellos.
¿Qué tuvieron que dejar atrás?
Philip: Tuvimos que dejar la familia, parientes de ambos lados, y si era duro, a largo tiempo porque no podíamos regresar a visitar, sino una vez cada cuatro años. Y en ese entonces claro no teníamos llamada a larga distancia tanto ni enviar correo a la casa tampoco. Entonces era un poquito duro, pero tuvimos que aprender a aprovechar los tiempos juntos cuando estábamos juntos, con la ayuda del Señor.