5. Discussion
5.2. Differences in the Implemented Management Control Systems
Le tu a de I a Gutié ez : Oda a la amistad Irma Gutiérrez
(Aún sucede)
No sé si habrás ido
a la fiesta que me invitaste, Irma Gutiérrez. No sé qué será de tu vida.
Dos veces he querido llamarte por teléfono.
Pero me ha brotado mucha luz en estos días Irma 5 y ahora tengo reunidos
los rostros que imaginé para ti
allá en el jardín ofrendado a los enfermos. Me ha brotado mucha luz en estos días
y mis ojos, mis ojos de chisco quemado eran verano de papayal, 10 30 de enero en Guayaquil o el uso de una chompa de alpaca hoy.
¡Irma! ¡Irma! debes estar impaciente
en la clínica andarás aguardando mis llamadas o irás a la sala de recepción. Te preocuparás.
Pero por ahora he terminado y 15 voy a llamarte al 233000 y si no estás te buscaré.
Y te voy a encontrar para que nadie diga que es imposible
la amistad en este mundo, Irma Gutiérrez. 19 (Ramírez, 1970, p. 50)
Este poema es uno de los pocos textos breves que aparecen en el primer poemario del autor chiclayano, donde resalta su claro espíritu dialógico entre un yo poético e Irma
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Gutiérrez, una receptora mujer con nombre propio. Además, en el texto se evidencia un canto a la amistad, esto es, un ethos a la confraternidad, que nos permite señalar al poema como una muestra de la especie lírica denominada oda. Asimismo, sobresalen algunas metáforas que aluden a la inspiración poética y amorosa, entre otras posibilidades. Más el empleo de versos libres de una sencillez cotidiana que recrea un tono de preocupación inicial para, luego, terminar en un tono de promesa. En suma, con respecto al referente percibido, en el poema se desarrolla el tópico de la amistad en un entorno de cierta familiaridad, donde las personas se desenvuelven en su vivencia cotidiana que mezclan sus labores comunes más sus preocupaciones emotivas.
a) El punto de vista y la segmentación textual
Desde la perspectiva de la enunciación, el poema se divide en dos secciones: la primera desde el primer verso hasta el undécimo verso y la segunda desde el verso duodécimo hasta el verso décimo noveno. En el primer segmento, un enunciador 1 ubicado en un tiempo p ese te: el uso de u a ho pa de alpa a ho e p esa u a se ue ia de dese ue t os con Irma Gutiérrez, posiblemente la amada del enunciador. Ahora, estos encuentros fallidos son justificados por el enunciador porque en esos días le ha brotado mucha luz. Entonces, en esta parte, el enunciador justifica sus inasistencias o desplantes amicales o amorosos.
En el segundo segmento, un enunciador 2 ubicado, también, en un tiempo presente: pe o po aho a he te i ado / o a lla a te… efie e su p eo upa ió po los estados de ánimo presente de Irma Gutiérrez. Así, en esta parte dispositiva el enunciador se plantea una promesa que cumplirá para despejar cualquier duda respecto a su intencionalidad, de forjar una amistad con Irma Gutiérrez. En suma, el locutor del poema se identifica con el enunciador 1 y con el enunciador 2, porque en ambas perspectivas es un mismo locutor preocupado por las atingencias que le han sucedido o le sucederán a Irma Gutiérrez. Por lo tanto, los puntos de vista se diferencian en su posicionamiento temporal, donde E1 alude al tiempo pasado y E2, al tiempo presente; lo que revela que para el locutor su interlocutora es un personaje importante.
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En un primer momento de nuestro análisis, segmentamos en dos secciones el poema, a partir de la presencia de dos enunciadores. Ahora, en este segundo nivel nos ocuparemos en precisar cómo funciona el plano de los interlocutores, es decir, cómo está plasmada en el texto la intencionalidad comunicativa. Por lo tanto, quiénes están implicados en el circuito comunicativo y qué relaciones se constituyen entre ellos. Así, en este poema se identifica fácilmente a los dos interlocutores: un locutor personaje y un alocutorio personaje con nombre propio: Irma Gutiérrez. Donde el locutor ie e a se u o pretendidamente no-fi ti io Lujá , , p. ue pod ía ide tifi a se o o alguie ue se desenvuelve en una convivencia cotidiana, pero con cierta capacidad imaginativa, o a aso, eati a; así, lo efie e ua do di e: e ha otado u ha luz estos días .
Por otro lado, en el polo de la recepción resalta la figura de una receptora mujer, quien es totalmente identificada por el yo lírico como Irma Gutiérrez. En esta perspectiva, esta segunda persona específica se constituye en una destinataria distinta del lector, por lo ta to, esta os a te u i uito o u i ati o de tala te í ti o do de u o i pli a a u tú o o e p opio. Aho a, e esta o u i a ió el lo uto le e p esa a su alo uto io, en un primer momento, su preocupación por los encuentros programados que no se o eta o : No sé si ha ás ido a la fiesta ue e i itaste… No sé ué se á de tu ida… Dos e es he i te tado lla a te (Ramírez, 1971, p.50).
En un segundo momento, le expresa su preocupación por los instantes del presente de Irma Gutiérrez, donde ella debe de estar desenvolviéndose en una serie de conflictos amicales o amorosos por el incumplimiento del locutor, quien no ha acudido a las citas pactadas. Sin embargo, en esta ocasión, el yo lírico se compromete que buscará a Irma, para reunirse con ella y demostrarles a los otros que sí es posible la amistad. En suma, la relación comunicativa que se construye es de una cercanía entre los interlocutores, de una cierta familiaridad, de un inicial desencuentro y de una promesa de enmienda.
c) El plano de la forma del lenguaje
En este tercer nivel de nuestro análisis, buscamos responder la pregunta: ¿cómo hablan los interlocutores en el texto lírico? Es decir, deseamos desmenuzar la densidad formal del
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lenguaje; más precisamente, indicar el tono, el ritmo, la altura o la textura del poema que vienen a ser los otros sonidos que envuelven a las oraciones, frases o palabras que constituyen el cuerpo microestructural del poema. Así, en este poema nos interesa resaltar el tono de voz del locutor que viene a ser una envoltura subjetiva que envuelve a la expresión lírica (Eagleton, 2010, p. 143).
En este poema, hallamos cuatro secuencias de tonos de voz: en un primer momento, en los versos 1-3, resalta un tono de desconcierto. En un segundo, en los versos 4-5 aparece un tono de justificación. En un tercer, entre los versos 12-14 sobresale un tono de preocupación. Y, por último, en el cuarto, en los versos 15-16 refulge un tono de promesa.
Así, en el poema se percibe cuatro modulaciones de voz: alta-baja-alta-baja, donde las altas reflejan la tensión del discurso, mientras las bajas nos remiten al alivio, al aparente sosiego del discurso lírico. En definitiva, se complementan lo que dicen las palabras con cómo lo dicen, esto es, entre el significado de los vocablos y su ropaje tonal se perciben coherentes y cohesionados. Asimismo, no debemos olvidar que el plano de la forma del poema revela el trabajo estilístico del poeta.
d) Las figuras literarias
En este poema resalta la sencillez del lenguaje empleado en su redacción, por lo tanto, las figuras literarias presentes en el tejido elocutivo son pocas. Entre estas resalta el campo figurativo de la metáfora (Arduini, 2000, p. 97), que en seguida citamos, una primera uest a: Pe o e ha otado u ha luz e estos días, I a (Pimentel, 1971, p. 50), donde me ha brotado mucha luz se puede interpretar como equivalente a un estado intenso de creatividad o inspiración. Además, esta metáfora aparece por partida doble, primero en el verso 5, después en el verso 9; con el aparente fin de hacer evidente sus trances creativos por parte del yo poético.
U a segu da etáfo a ue halla os: Y is ojos, is ojos de his o ue ado e a e a o de Papa al (Ibídem, p. 50), do de el o a lo his o sig ifi a ía chispas y mis ojos de chisco quemado eran verano de Papayal se puede interpretar como semejante a que sus
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ojos estaban llenos de fulgor, de brillo, que indicaría un estado de éxtasis creativo; porque esta metáfora se complementa con la primera constituyendo un cuadro de creatividad fulgu a te. Ot o a po figu ati o p ese te es el de la si é do ue: Y aho a te go eu idos para ti / los rostros que i agi é pa a ti I íde , p. ), donde rostros se relacionan con personas.
Ahora, esta sinécdoque es el caso de parte al todo. Asimismo, esta sinécdoque se puede interpretar como un ofrecimiento de presentarle una serie de modelos humanos, por parte del locutor a Irma Gutiérrez. En suma, estas figuras literarias sencillas se condicen con el lenguaje llano, sin muchos ornamentos, que el poeta ha empleado en su perspectiva de redactar un poema que encuadre en la cosmovisión planteada en los presupuestos teóricos del poema integral.
e) La cosmovisión del poema integral
E uest a i te p eta ió de I a Gutié ez e p i e o e to, se seg e tó el poema en dos fragmentos a partir del punto de visto de los enunciadores. En el segundo, detallamos la participación de los interlocutores en el circuito comunicativo que funciona en el texto lírico. En el tercero, nos ocupamos en precisar las modulaciones del tono de voz ue se es u ha o o opajes ue e uel e a las pala as, f ases u o a io es ue constituyen la matriz textual del poema.
En el cuarto, resaltamos las figuras literarias que aparecen en el tejido textual como parte de la elaboración estilística del poema. Y, en esta parte final de nuestra interpretación, nos preocuparemos en precisar los temas, los tópicos, las ideas, los sentidos; es decir, el mundo representado en el poema. En definitiva, señalaremos la cosmovisión que se ha plasmado en el texto lírico como parte de una toma de posesión del poeta en el contexto de su tiempo y espacio. En esta interpretación nos centraremos en indicar cómo el referente percibido ha logrado plasmar en el poema un referente específico de la realidad.
Desde el título del poe a I a Gutié ez , esalta u a ide tidad espe ífi a ue contextualiza el texto en un espacio familiar y cotidiano. Ahora, desde el primer verso el
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lo uto desig a o espe ifi idad a su alo uto io: Yo No sé si ha ás ido / a la fiesta ue e i itaste, I a Gutié ez (Ramírez, 1971, p. 50). Asimismo, esta mujer con nombre propia es la destinataria de todo el discurso, lo que conlleva a la configuración de una relación de pareja entre el locutor e Irma, ora una relación de amistad, ora una relación sentimental. Además, es interesante la mención de un número telefónico (233000), mediante el cual se interrelacionan estos interlocutores, donde este sello de cercanía evidencia que nuestros protagonistas son parte de una sociedad que hace uso de los medios de comunicación. Por lo tanto, el tema que se desarrolla en el poema es la amistad y el tópico sería la posibilidad contrariada de una amistad.
Ahora, ¿en qué medida el tópico desarrollado en este poema concuerda con los postulados del poe a i teg al ? ¿El referente percibido en el poema se condice con el referente objetivo del manifiesto? En una percepción básica, sí habría una cierta coherencia, entre la propuesta poética de Hora Zero y la práctica escritural de Juan Ramírez Ruiz; porque el sujeto aludido en el texto (Irma Gutiérrez) podría ubicarse en el sector de las mujeres marginadas, puesto que ella lleva una vida en apariencia sencilla, que se entronca con la forma de vida de la clase trabajadora.
Incluso, Irma pareciera ser una mujer enferma o que trabaja en una clínica. Sin embargo, el tono sentimentalista, hasta de una ternura cuasirromántica, perturba la idea esencial del postulado del poe a i teg al : u poe a de e e ela las o t adi io es de lases sociales o recrear las grandes experiencias humanas, ya sea grupales o individuales. Así, en el marco referencial familiar que se configura en este poema se distingue más su impronta subjetivista; por ejemplo, el incumplimiento de la promesa y la posterior búsqueda del resarcimiento con respecto al compromiso amoroso de un individuo con su pareja. Por lo tanto, el referente percibido configurado en el poema se muestra alejado de la propuesta exhibida en el referente objetivo del manifiesto. Por lo tanto, este poema no se constituye, ante nuestra lectura, como un texto paradigmático que represente los postulados de la poética de Hora Zero.
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CAPÍTULO IV
PRIMERAS APROXIMACIONES A KENACORT Y VALIUM 10
DE JORGE PIMENTEL
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