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4.1 Background

4.3.2 Differential expression analysis of BPD severity groups using LIMMA

La distinción entre cooperación y ayuda al desarrollo es importante porque, mientras la ayuda es relativamente identificable, cuantificable y medible y tiene un carácter unidireccional (de donante a receptor), la cooperación implica un tra- bajo conjunto entre los que proporcionan y los que reciben la ayuda para lograr un fin común para ambos, de más difícil evaluación5.

La ayuda al desarrollo consiste en acciones económicas, tecnológicas y fi- nancieras que se originan en países desarrollados con objeto de impulsar el desarrollo económico en los países subdesarrollados. Para que sea considerada como tal, la ayuda debe efectuarse en condiciones concesionales (donaciones o préstamos con una liberalidad mínima del 25%) y con la finalidad explícita de coadyuvar al desarrollo económico y al bienestar de la población del país re- ceptor. Por tanto, no se considera ayuda al desarrollo los préstamos y créditos en condiciones de mercado ni las inversiones extranjeras directas y en cartera, 5 En gran parte de la literatura estos términos se utilizan indistintamente, generalmente referidos

a lo que aquí se denomina ayuda al desarrollo. I. Maestro Yarza (2001): “La estructura económica mundial (III): Cooperación y ayuda al desarrollo”, p. 367, capítulo 25 de J. Martínez Peinado y J. M. Vidal Villa (coordinadores) (2001): Economía mundial. McGraw-Hill, Madrid.

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aunque puedan ser formas de financiación de proyectos y programas de desa- rrollo; ni tampoco la ayuda militar, pues no tiene ninguna finalidad de desarrollo económico, aunque sea en condiciones concesionales.

La cooperación al desarrollo tiene, como primer componente, la ayuda al de- sarrollo y un segundo componente que consiste en acciones dirigidas, tanto en países desarrollados como subdesarrollados, a transformar las mentalidades y actitudes respecto al desarrollo y al subdesarrollo, a eliminar las trabas al desa- rrollo y a estrechar las relaciones entre los países.

Hay varios criterios de clasificación de los tipos de ayuda al desarrollo. Según el origen de los fondos (públicos o privados), la ayuda puede ser oficial o privada. La ayuda oficial al desarrollo consiste en transferencias de recursos técnicos, materiales y financieros del sector público de un país al sector público de otro país o a un organismo multilateral para trasladarla a uno o varios países. La ayuda oficial al desarrollo, según la vía de canalización de los recursos, puede ser bilateral, multilateral y bimultilateral. La ayuda bilateral es la que un gobierno otorga a otro gobierno directamente. Suele realizarse a través de organismos oficiales especializados en esta actividad y se recoge en instrumentos jurídicos apropiados (convenios, tratados, acuerdos, etc.) que se firman por los gobiernos de ambos países y, en ellos, se especifican las características de la ayuda al desarrollo y de las contrapartidas, si las hubiese, las condiciones para su uso y los mecanismos de control y evaluación. En general, la iniciativa de la ayuda surge del país receptor que solicita abrir negociaciones para llegar a un convenio de cooperación con el país que proporciona la ayuda, pero puede darse que la iniciativa provenga de este último.

La ayuda multilateral es la que otorgan los organismos internacionales, cuyos miembros son Estados o Gobiernos, al gobierno de un país que forma parte de dicho organismo. Los organismos y fondos multilaterales suelen ser agen- cias especializadas o tener secciones especializadas (en el caso de organismos complejos) y fondos específicos para el desarrollo, de origen multilateral. El or- ganismo o la administración del fondo multilateral acuerda con el gobierno del país receptor de la ayuda, las características y condiciones de la misma y de su contrapartida, si corresponde, generalmente a iniciativas del país receptor que, por ser miembro de dicho organismo, puede influir en sus decisiones.

La ayuda bimultilateral es la que un gobierno otorga al gobierno de otro país utilizando como intermediario a un organismo internacional multilateral. Ésta se da cuando, por diversas razones, el gobierno que otorga la ayuda no puede o no

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desea controlar directamente el uso de la misma en el país receptor, por lo que se utilizan los mecanismos de control de los organismos multilaterales.

La ayuda no oficial la realizan organismos e instituciones no gubernamenta- les generalmente sin ánimo de lucro, a las que se denominan organizaciones no gubernamentales (ONG). Aunque, en teoría, la ayuda que proporcionan se hace con fondos privados, mayoritariamente se financian total o parcialmente con fondos públicos. Por tanto, se trata de ayuda oficial canalizada a través de las ONG6, aunque esto no siempre es conocido por los receptores de la ayuda. El

origen de las ONG son las organizaciones laicas y confesionales de asistencia y auxilio a víctimas de guerra y catástrofes (como la Cruz Roja/Media Luna Roja). Actualmente, junto con éstas ONG que distribuyen ayudas de emergencia para atender problemas inmediatos de la población, conviven otros tipos de ONG, entre las que predominan las centradas en actuaciones de promoción del desa- rrollo en comunidades específicas de los países subdesarrollados (autoayuda) y las que forman organizaciones de contraparte en los países receptores, para promover, junto con el desarrollo, la cooperación y la solidaridad y disminuir las injusticias en las relaciones entre países desarrollados y subdesarrollados. Hay también ONG críticas sobre las causas del subdesarrollo (responsabilizando de éste a las estructuras locales, nacionales e internacionales a las que consideran injustas) que vinculan la promoción del desarrollo con acciones de conciencia- ción y cambio; y ONG autocríticas sobre el papel desempeñado y los resultados obtenidos por el trabajo de todas las ONG, tratando de sensibilizar a toda la so- ciedad desarrollada sobre los problemas del subdesarrollo y de presionar a sus poderes públicos para cambiar sus causas mientras que, en los países subde- sarrollados, su acción se centra en la movilización de los sectores de población marginados y excluidos.

Otra forma de clasificar la ayuda al desarrollo es según el tipo de recursos que se transfiere. La cooperación al desarrollo consiste en acciones de sensi- bilización y movilización en los países desarrollados y, en los subdesarrollados además, se compone de ayuda alimentaria, ayuda técnica y ayuda financiera. La ayuda alimentaria consiste en la donación de productos alimenticios para resol- ver problemas inmediatos de la población. En su origen suelen ser excedentes

6 De acuerdo con las informaciones de la OCDE / CAD, sin contar los fondos públicos cana-

lizados a través de ellas), la aportación de las ONG en ayuda al desarrollo apenas representó el 1% del flujo total neto de fondos en 1997 y nunca ha superado el 5%, pero es un importante intermediario

en la canalización de los fondos públicos hacia organizaciones no gubernamentales de los países receptores.

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agroalimentarios de los países otorgantes y su objetivo es garantizar la seguridad alimentaria del país receptor paliando los desequilibrios entre oferta y demanda de estos productos, sean éstos coyunturales (malas cosechas, catástrofes) o estructurales (déficit crónico de alimentos). Representa aproximadamente el 5% de la ayuda cuantificable.

Aunque esta ayuda es una donación al país, su objetivo no es repartirla gra- tuitamente, salvo en casos de emergencia (inmediatamente tras catástrofes na- turales y bélicas). La llegada de un contingente de ayuda alimentaria gratuita en una situación de insuficiencia de la oferta interna, si se distribuye gratuitamente, significaría la ruina total del sector agroalimentario nacional. Por ello la distribu- ción se hace por la vía comercial interna e, incluso, externa de manera que el país receptor consiga fondos de contrapartida para programas de desarrollo del sector agroalimentario nacional u otros fines aprobados.

La ayuda técnica consiste en la transferencia hacia el país receptor de cono- cimientos, es decir, de tecnología no incorporada (asistencia técnica, capacita- ción y formación general y específica) y de tecnología incorporada (herramien- tas, equipos y materiales) con objeto de contribuir a su desarrollo. La asistencia técnica consiste en proporcionar asesores y expertos consultivos y operativos, mientras que la capacitación y la formación general y específica se puede hacer en el país receptor o financiando la formación y capacitación del personal local en otros países. La ayuda técnica representa alrededor del 20% de la ayuda total.

La ayuda financiera representa casi el 75% de todos los recursos oficiales valorables cuantitativamente y son recursos financieros (donaciones y créditos concesionales) que se ponen a disposición de los gobiernos de países recep- tores para que éstos adquieran los bienes y servicios necesarios para llevar a cabo sus proyectos o programas de desarrollo. Casi siempre, lo que realmente se transfiere son bienes y servicios, pues la mayor parte de esta ayuda financiera (más del 80%) es ayuda atada o condicionada, o sea, una ayuda que se otorga para ser usada únicamente donde, como y en lo que se decide en el país de origen de los fondos (generalmente bienes y servicios producidos en dicho país) lo que asegura la dependencia comercial y tecnológica del país receptor en el futuro.

Los países otorgantes de la ayuda financiera prefieren financiar proyectos de desarrollo a programas generales de desarrollo. En el primer caso, la ayuda es más fácilmente cuantificable y controlable, permite una evaluación más directa y, sobre todo, permite al país otorgante decidir qué proyectos financia o no y, generalmente, lo hace en aquellos proyectos y actividades donde le es más fácil

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colocar sus propios productos, independientemente de la importancia y papel que jueguen en un programa global de desarrollo del país receptor.

La ayuda parcialmente no condicionada se desarrolló en las dos últimas dé- cadas del siglo XX con la que el país otorgante permite al país receptor adquirir los bienes y servicios a los que están destinados los fondos en otros países sub- desarrollados previamente concertados con objeto de facilitar la incorporación de estos últimos al mercado mundial. Este tipo de ayuda es simbólica pues hay pocos países subdesarrollados que puedan proporcionar los bienes y servicios necesarios para los proyectos y programas de desarrollo.

En cuanto a la ayuda financiera no atada o libre, aunque cuantitativamente mucho menos importante, cualitativamente tiene una gran importancia por estar a la libre disposición de los organismos públicos y no públicos de los países recepto- res. Proviene generalmente de los organismos multilaterales y de algunas ONG. 4. LA EFICIENCIA DE LA AYUDA EXTERNA EN EL DESARROLLO

Cincuenta años después que la cooperación al desarrollo se convirtiese en un punto obligado de la agenda de políticos y técnicos, los debates sobre su papel en el desarrollo de los países subdesarrollados siguen siendo fuertes. A pesar que se han destinado grandes cantidades de recursos económicos, humanos, técnicos y financieros a la ayuda al desarrollo y grandes dosis de buena vo- luntad, la realidad muestra un incremento incesante y creciente de la distancia entre los países desarrollados y los países subdesarrollados, por lo que muchos autores consideran que la ayuda al desarrollo ha sido un fracaso.

Este fracaso se puede atribuir, entre otras razones, al desconocimiento de la realidad de los países subdesarrollados, de su diversidad, singularidad y hetero- geneidad; a la incapacidad de adaptación técnica, económica y cultural y el poco sentido común con que se han aplicado los modelos occidentales al mundo sub- desarrollado; al despilfarro y corrupción de otorgantes y receptores de la ayuda; y a la falta de voluntad política de ambas partes para lograr el desarrollo7.

A pesar de ello, Schneider8 como otros autores, considera indispensable la co-

operación para lograr el desarrollo, aunque debe cambiar para que sea eficiente. 7 A. O. Krueger (1986): “Aid in the development process” en World Bank Research Observer, volu-

men 1, nº 1, pp. 63-67, reproducido en G. Meier (1995): Leading Issues in Economic Development,

con el título de “Why official assistence?”, Oxford University Press, 6ª edición, Oxford - Nueva York.

8 B. Schneider (1995): El escándalo y la vergüenza de la pobreza y el subdesarrollo, Informe al Club de Roma, Galaxia Gutenberg – Círculo de Lectores, Barcelona.

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Para este autor, en la actualidad, la ayuda al desarrollo es motivo de vergüenza y de escándalo, sobre todo en el caso de la ayuda oficial. Esto se debe a que es in- suficiente cuantitativamente (tanto si el punto de referencia es el PIB de los países que la otorgan como si son las necesidades de los que las reciben) y, además, de- creciente y cada vez menos concesional9 y sujeta a los vaivenes del ciclo econó-

mico de los países desarrollados. Además, es inadecuada cualitativamente, pues se otorga en función de los intereses del país que la da, no de las necesidades del que la recibe y está atada o condicionada, de manera que obliga al receptor a utilizarla en la compra de bienes y servicios en el país que la otorga y en proyectos que no tienen relación con el desarrollo general del país10.

Incluso las donaciones generan dependencia tecnológica del país receptor respecto al otorgante de la ayuda. Por ejemplo, un país dona cierta maquinaria a otro que, para mantenerla en uso, debe adquirir repuestos en el país donante, así como la capacitación para su mantenimiento y reparación. Para esto no hay donaciones y el país receptor debe conseguir divisas en condiciones de merca- do. Se les denomina “donaciones interesadas”, pues al donante no le interesa el desarrollo del país receptor, sino obtener y controlar un nuevo mercado para sus productos11.

Por otra parte, se han hecho traslaciones mecánicas de tecnologías y mode- los de desarrollo, etc., que se han saldado con estrepitosos fracasos, tales como los macroproyectos hidroeléctricos, la revolución verde, etc., así como desequi- librios y errores entre los distintos tipos de inversiones para el desarrollo y falta de análisis sobre las capacidades de operación de los proyectos de inversión, una vez terminados12

9 Los fondos que los países de la OCDE otorgan como ayuda oficial al desarrollo representan actualmente menos de 0.35% del PIB conjunto de dichos países (aunque ha duplicado en términos nominales) y esta proporción sigue bajando desde hace treinta años, haciendo inalcanzable el ob-

jetivo del 0.7%

10 Schneider en el Informe al Club de Roma ya citado, señala que cerca del 70% de la ayuda bila- teral de los países de la Unión Europea sirven directamente para la conquista de mercados por parte

de los países que aportan capital. (p.48).

11 Schneider en el Informe al Club de Roma ya citado, señala que, estudios realizados en Países Bajos, Alemania, Reino Unido y Dinamarca, muestran que cerca del 70% de la ayuda bilateral de

los países de la Unión Europea sirven directamente para la conquista de mercados por parte de los

países que aportan capital. (p.48).

12 Banco Mundial (varios años): Informe sobre el desarrollo humano, Washington. Aquí se señala la desproporción existente entre inversiones en infraestructuras de educación superior y asistencia

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Otro problema adicional es que, tras la crisis de la deuda externa de los países subdesarrollados, los organismos económicos internacionales condicionaron la ayuda a su aplicación a los programas de ajuste estructural con objeto de orien- tar las economías de los países subdesarrollados en función de las necesidades de los mercados internacionales para las empresas transnacionales13.

En demasiados casos y aunque no deba ser así, una parte importante de la ayuda se desvía hacia la industria bélica y hacia la formación y equipamiento militares. El Banco Mundial considera muy difícil identificar y controlar el uso de la ayuda, pues suele haber complicidad de ambos gobiernos en este campo14.

Por último, para Schneider hay demasiada corrupción, demasiado despilfarro y demasiado clientelismo político15, tanto en los países que otorgan como en los que reciben la ayuda.

Otros críticos de la ayuda al desarrollo, consideran que ésta es inútil y que no hay correlación positiva entre ayuda externa y desarrollo económico. Para estos autores16 el crecimiento económico se deriva de la aplicación de los principios

de la economía de mercado sin interferencia del Estado y la ayuda al desarrollo es una interferencia en el buen funcionamiento de los mercados derivándose de ello una situación de crecimiento insuficiente, de derroche y de corruptelas si es oficial y una traba para lograr la competitividad.

sica, alfabetización y atención primaria en salud y saneamiento básico (letrinificación, agua potable, etc...). Además, se otorgan fondos para construir escuelas, centros de salud, etc. sin considerar si dispondrán para funcionar de personal cualificado en el país y presupuesto para pagarlo, materiales escolares y sanitarios, etc. (casi siempre importados) y divisas para ello. Por ello, este tipo de accio- nes terminan dirigiéndose a las elites económico-sociales del país receptor, que son las que pueden pagarse estos servicios, o simplemente no llegan a funcionar tras la ceremonia de inauguración.

13 Fondo Monetario Internacional (2007): Perspectivas de la economía mundial 2007: Globalización y desigualdad, Estudios económicos y financieros, Washington

14 Por ejemplo, es habitual identificar como gastos en educación, los utilizados para la formación y

entrenamiento de las fuerzas armadas; como inversiones en telecomunicaciones, la compra de ma- teriales y equipos de comunicaciones militares; como material y equipo de transporte, la adquisición de tanques y vehículos blindados para transporte de tropas; y así sucesivamente..

15 Esto incluye utilizar dichos fondos para elevar y mantener en el poder a algunos de los peores dictadores que ha conocido la humanidad, mientras se sostiene públicamente que el criterio para otorgar la ayuda es el respeto a los derechos humanos de los gobiernos receptores

16 En este grupo de críticos, están los integrantes del CATO Institute entre los que se encuentran Reuven Brenner, Ian Vázquez y James Dorn, entre otros y sus trabajos son publicados regularmente en el CATO Journal y en su página web. Ver, por ejemplo, I. Vázquez (2003): “La ayuda externa y el

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Por último, otro grupo de críticos a la ayuda al desarrollo17, consideran que la existencia de los programas de cooperación externa al desarrollo contribuye a impedir el desarrollo de una conciencia de sacrificio para el desarrollo en los países subdesarrollados.

En suma, la cooperación al desarrollo tal como se ha estado haciendo en los últimos cincuenta años ha suscitado fuertes debates sobre su utilidad y eficien- cia. La evidencia empírica muestra que no todos los países que han recibido dicha cooperación de forma sostenida, han logrado desarrollarse. Sin embargo, evaluar la cooperación como único instrumento del desarrollo es insuficiente e inadecuado, pues el desarrollo es un proceso complejo y a largo plazo en el que intervienen muchas variables e interrelaciones que, en la práctica, mediatizan el efecto de cada instrumento concreto.

De lo que no cabe duda, en este momento histórico, es de la necesidad de aportes de recursos externos para desencadenar los procesos que llevan al de- sarrollo económico de los países actualmente subdesarrollados. Ni siquiera en los primeros procesos de desarrollo en orden cronológico y con una duración superior a 200 años, ningún país ha logrado salir del subdesarrollo sin aportes externos. En el caso del Reino Unido y Francia, necesitaron el aporte de mate- rias primas y oro de las colonias; en el de Estados Unidos, además de conquis- tar el Oeste del continente norteamericano, necesitaron el aporte de millones de emigrantes europeos para desarrollarse. Más recientemente, en el caso de Japón y Corea del Sur, el aporte externo tuvo la forma de inversiones directas