Los resultados de nuestra investigación indican que un 55,12% de los días registrados (425 días) las supervivientes de cáncer han experimentado un evento estresante. En un estudio comparativo con una muestra de supervivientes de cáncer y una de no- supervivientes (Costanzo et al., 2012) los resultados mostraron que ambos grupos informaron de un promedio de cuatro eventos estresantes durante el período de seguimiento de 8 días, es decir, que se experimentaron eventos estresantes durante el 50% de los días, obteniendo así un resultado similar al nuestro. En cambio, en otro estudio con población no-superviviente (Almeida et al., 2002) los encuestados registraron al menos un evento estresante diario solamente en el 39,4% de los 8 días del estudio. A partir de estos resultados, y a falta de más estudios que puedan confirmarlos, podríamos considerar que la población no superviviente experimenta eventos estresantes entre el 39% y el 50% de los días, pero que este porcentaje en el caso de la población de supervivientes no sería inferior al 50%. Esta mayor frecuencia podría explicarse por la atribución que se hace a la causa que provoca el evento estresante, ya que, en nuestra investigación, de estos 425 días en que hubo un evento estresante, el
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45,41% de ellos (193 días) fue atribuido al hecho de ser superviviente. Así pues, nuestra muestra podría tener más días con evento estresante que la población no-superviviente ya que experimenta eventos estresantes que la persona atribuye, justamente, a la supervivencia, y, por tanto, que una persona no superviviente no experimentaría. Pero también hemos de considerar la posibilidad de que, aunque la frecuencia de días con evento estresante pueda ser similar al de la población no-superviviente, el malestar sea superior en esos 193 días ya que la causa es debida al hecho de ser superviviente (recordemos que la EMA pedía a la persona que identificase el evento que había producido mayor malestar).Esta segunda posibilidad quedaría avalada por el resultado que nos indica que cuando el evento estresante es debido a la supervivencia hay mayor malestar (nivel medio de 7,71) en comparación con los eventos que no están relacionados a ella (nivel medio de 7,27), ya que se trata de una diferencia que, aunque pequeña, es significativa. A conclusiones parecidas llega también el estudio de Costanzo y colaboradores (2012), en el cual los sobrevivientes de cáncer mostraron una modesta tendencia a evaluar los factores estresantes como más graves o amenazadores. Por lo tanto, parece que la población de supervivientes podría tener un mayor porcentaje de días con evento estresante que la población no-superviviente y que el malestar causado por los mismos podría ser también superior.
En cuanto a distribución de los tipos de las causas de eventos estresantes, observamos que en general Otro problema (que recoge problemas económicos, los imprevistos y otras dificultades en general) y Problema físico son las causas de estrés cotidiano más frecuentes en nuestra investigación y estos resultados difieren de estudios anteriores (Almeida et al., 2002; Costanzo et al., 2012), cuyos resultados muestran la Discusión con alguien como el evento estresante más frecuente.
Cuando nos centramos en si el motivo se atribuye a la supervivencia o no nuestros resultados nos muestran que: en el primer caso, prevalece el Problema físico y esto en nuestra opinión va acorde con la amplia literatura que confirma que los problemas de cansancio y fatiga son los más recurrentes a lo largo de la supervivencia (GEPAC, 2012; Haghighat et al., 2003; Kim et al., 2008; Meeske et al, 2007; Minton. et al., 2008), así como con los resultados observados en el listado de necesidades de nuestra investigación, ya que a pesar de que cansancio y fatiga no se destaquen entre los problemas más importantes, constan entre los problemas que los supervivientes registran como no completamente atendidos.
Por otro lado, este tipo de causa apenas se da en el segundo caso (es decir, cuando el evento estresante no se atribuye a la supervivencia), en el que prevalecen la Discusión con alguien, Relaciones personales (que recoge el haber tenido pensamientos desagradables o preocupaciones por los demás) y Otro problema.
Esta diferencia de perfiles entre los días en que la causa se atribuye a la supervivencia y en los que no, se observa también en el nivel del malestar experimentado, ya que, cuando son atribuidos a la supervivencia, generan un nivel de malestar mayor, en el caso de la Discusión con alguien y en Otro problema, pero no en las otras dos causas.
El hecho de que no se observen diferencias en el malestar causado por el Problema físico y por las Relaciones personales podría deberse a que son situaciones que se viven
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habitualmente en el día a día, y por lo tanto, la superviviente podría haberse acostumbrado a ese tipo de problemáticas, y esto determinaría que fuera indiferente que la causa se debiera a la supervivencia o no. En cambio, la Discusión con alguien y Otro problema, podrían ser unas causas estresantes que aparecen con menor frecuenciaen el día a día del superviviente y, por lo tanto, podrían desencadenar una reacción distinta, en la que las supervivientes estando menos acostumbradas a estos tipos de eventos estresantes, no mostrasen esa hipotética habituación que mencionábamos antes, y que propiciase que el malestar fuera mayor en los días en que el evento estresante se atribuye al hecho de ser superviviente. Es decir:podría ocurrir también que la atribución del evento estresante a la supervivencia suscitase un estado opuesto a la habituación, y que sería el de una sensibilización del estado emocional de la superviviente que propiciase una vivencia de malestar más elevada.
Ese perfil de frecuencias, de los tipos de eventos estresantes y del malestar producido por los mismos, va acompañado de unas vivencias emocionales caracterizadas por la ansiedad y la tristeza, emociones que se observan también en otros estudios con supervivientes en los que se indica la presencia de ansiedad y depresión (Boyes et al; 2011; Boyes et al., 2013; Mitchell et al., 2013; Yi et al., 2017) que podría estar causada también por la presencia, en nuestra muestra, del miedo a la recaída, como necesidad mayoritariamente no cubierta, ya que la ansiedad y la depresión están asociadas a ello (Liu et al., 2018).
Todo lo que hemos comentado hasta ahora se traduce en que al final de día, en presencia de eventos estresantes, los supervivientes de cáncer, registran menores niveles de tranquilidad y mayores niveles de fatiga, respecto a cuándo no se producen eventos estresantes. Estas diferencias son estadísticamente significativas y se observan también en los días con evento estresante debido a la supervivencia respecto a los días en que el evento estresante no se atribuye al hecho de ser superviviente. Esto demuestra que haber experimentado un evento estresante en cualquier momento del día tiene un efecto general que perdura como mínimo hasta el final del día y que en el caso de los eventos estresantes relacionados con ser superviviente este efecto es mayor. Esto, en nuestra opinión, podría der debido a que al ser más elevado el malestar producido por los eventos estresantes atribuidos a la supervivencia, dicho malestar podría tener una duración temporal mayor que generase esa secuela de menor tranquilidad y mayor fatiga al final del día.
9.4 Objetivo 2: Describir las características de las estrategias de afrontamiento