• No results found

Discrepancies between the two methods used to retrieve TADR and flow

CHAPTER 2. Predicting the end of lava-flow-forming eruptions from space

3.5 Discussion

3.5.1 Discrepancies between the two methods used to retrieve TADR and flow

desde la perspectiva del Análisis bioenergético Reichiano pode- mos ordenar la comprensión sintomática de los disturbios de pánico en tres niveles:

• La desorganización del segmento ocular.

• El poco contacto emocional con la parte inferior del cuerpo. • La contracción crónica del segmento diafragmático y del seg-

mento torácico.

La desorganización del segmento ocular produce un perjuicio directo de la visión binocular focal.

En las personas con pánico encontramos un flujo intenso de energía y de emoción hacia la cabeza que desorganiza su auto-percepción.

En las crisis de pánico el movimiento energético es ascendente. La energía sube, saliendo de las piernas en dirección a la cabeza, produciendo movimientos involuntarios (temblores, sacudidas), inse- guridad y miedo a caerse.

El corazón “se dispara” (taquicardia), hay un estrechamiento de la garganta (sofocamiento) y una inundación energética de la cabeza, que puede derivar en confusión, rubor en el rostro, desorganización de la percepción, despersonalización, etc.

La persona con pánico vive una inundación de la cabeza por emociones y estímulos más allá de su capacidad de integración de la conciencia.

El segmento ocular se encuentra siempre sobrecargado, en un estado de inundación energética, lo cual produce la desorganización perceptiva y las alteraciones del sistema nervioso vegetativo.

Esta desorganización perceptiva activa las ideas de morir o de enloquecer, consecuencia de la desorganización del sistema energético que sustenta la identidad yoica.

desde el punto de vista bioenergético podemos observar una contracción en el núcleo del segmento ocular y una expansión en su superficie.

La contracción profunda genera la confusión mental, la sensación de atontamiento, el vértigo y las alteraciones bioquímicas. Externamente la contracción profunda es perceptible en las pupilas dilatadas.

La expansión superficial deja a la cabeza caliente, expande el campo de energía y mantiene a la persona en estado de vigilancia. Los órganos de los sentidos (especialmente los ojos) se vuelcan para la percepción del campo, inundando la conciencia con una gran cantidad de estímulos sin selectividad. En consecuencia, vamos a encontrar en estas personas gran dificultad de permanecer en ambientes gregarios, con estímulos fuertes, etc. Por lo cual la persona con pánico va a buscar estar aislado para evitar esta sobrecarga.

Esta desorganización perceptiva contribuye a que las personas con pánico hagan constantemente interpretaciones equivocadas y ca- tastróficas de sus sensaciones corporales, intensificando la vigilancia sobre su propio cuerpo.

Por ejemplo, cada sensación diferente o más intensa del cuerpo (alteración del ritmo cardíaco, sensación de pérdida de equilibrio, falta de aire, etc.) puede ser percibida como una señal de que “aquello está viniendo de nuevo”, lo que lleva a una vigilancia permanente y constante de que algo pueda salirse fuera de control.

La vigilancia intensifica la difusión y la expansión del campo energético, generando la sensación de estar “yéndose” (muriendo, desmayándose o volviéndose loco), de ahí el miedo de las propias sensaciones corporales. Esta expansión del campo energético puede llevar, a su vez, a la pérdida de la sensación de corporeidad (déficit de enraizamiento).

La persona con síndrome de pánico parece no estar bien enrai- zada en su cuerpo. El poco contacto emocional con la parte inferior del cuerpo (abdomen, pelvis, piernas y pies) genera un sub-enraizamiento (falta de grounding).

Así como encontramos un déficit de enraizamiento también ocurre lo mismo con el centramiento. Hay dificultad de centrar la energía en su cuerpo. Como vimos anteriormente, su cuerpo es vivido como una fuente de amenazas. Esa falta de confianza en su propio cuerpo, se ve traducida en una profunda suspicacia hacia las sensaciones orgánicas y hacia el funcionamiento natural del organismo. Los peligros vienen

de adentro, vienen del propio cuerpo. Y en esa experiencia de peligro interno, el sujeto con predisposición al pánico reacciona con ansiedad, con angustia y con miedo, lo que lo lleva a los síntomas físicos, emo- cionales y cognitivos anteriormente descritos.

Estos estados de ansiedad son acompañados por alteraciones respiratorias, que por lo general producen situaciones de hiperventi- lación.

La contracción crónica del segmento diafragmático, y del segmen- to torácico producen varios efectos somato-psíquicos.

La intensa contracción del anillo diafragmático genera una sobre- carga energética en la parte superior del cuerpo (que se intensifica hacia arriba en el segmento ocular), disminuyendo el flujo de energía para la parte inferior del cuerpo (segmentos abdominal y pélvico).

La contracción diafragmática puede generar alteraciones digesti- vas (mala digestión, náuseas, vómito, malestar estomacal, mal aliento), alteraciones intestinales (diarrea, constipación) y alteraciones sexuales (disminución del deseo sexual, falta de placer, inseguridad en el seg- mento pélvico, falta de firmeza en las piernas).

El pecho se presenta en una actitud inspiratoria crónica, no pudiendo ceder a la espiración. Esta actitud, independientemente del estado de pánico, puede producir dolor torácico, angustia, ansiedad, sofocamiento, falta de aire, taquicardia y arritmia cardiaca. Como el pecho no puede ceder no hay contacto con las emociones profundas, aunque hay veces que la sobrecarga puede llevar a llantos inmotivados que funcionan con un efecto de vaciamiento energético, aliviando de esta manera la tensión interna.

La contracción crónica de los segmentos torácico y diafragmático intensifican a nivel del SNA la simpaticotonía, mientras que la sobre- carga del segmento ocular genera en éste una parasimpaticotonía superficial y una simpaticotonía del núcleo.

La contracción crónica del segmento diafragmático junto con la desconexión y desorganización de la auto percepción (contracción del segmento ocular) son bloqueos energéticos que mantienen a la persona en estado de alerta frente a la posibilidad de entrar nuevamente en crisis (estado de pre-crisis).

Además de la desconexión psique-soma y de la desorganización de los patrones somáticos, otro recurso utilizado por personas con pánico para lidiar con la excitación interna es la depresión.

La depresión puede ser un modo de protegerse frente al pánico. Limitando y disminuyendo la vitalidad y la pulsación emocional, se puede utilizar un recurso de protección para evitar el pánico. Es decir, una persona con pánico que se deprime está limitando su motilidad y su movilidad, disminuyendo su sensibilidad, hasta que esté en condiciones de lidiar con un mayor nivel de excitación, con forma y sentido.