Ser honesto es bueno en todo sentido, pero ser honesto con nuestras emociones es bueno y saludable, reconocer y aceptar nuestras emociones en diferentes circunstancias, nos ayuda a tomar mejores decisiones. No nos engañemos a nosotros mismos cuando nos sentimos tristes, celosos, enojados o con algún miedo. He visto en amistades y a mi mismo me ha pasado que cuando me he enojado no he reconocido lo que en verdad siento ante una situación, a veces es frustración o impotencia. De hecho nos enseñan desde niños a engañarnos emocionalmente cuando nos dicen especialmente a los varones que no lloremos, porque eso es signo de debilidad.
Cuando se trata de “corazonadas” le invito también, a tomar en cuenta sus sentimientos, explorarlos, reconocerlos, entenderlos y
aprovecharlos con honestidad. ¿De que sirve tener “corazonadas” sobre una decisión, sin embargo no hacerle caso por falta de sustento racional? Seamos honestos con nuestras emociones en general y especialmente con las inteligentes, son sensaciones especiales que vienen de lo más profundo de nuestro ser, son inconscientes pero llenas de sabiduría. Aplíquelas en los negocios, el trabajo, la educación de sus hijos, en sus relaciones sociales, etc.
Voy a deciros en qué consiste la sabiduría y de dónde viene, sin ocultaros ningún secreto. Llegaré hasta el comienzo mismo de ella y la daré a conocer con toda claridad, sin pasar por alto la verdad.
Sabiduría 6, 22
“Porque en el momento en que hayáis de hablar, el Espíritu Santo os enseñará lo que habéis de decir.”
CAPÍTULO II
LA PERSONALIDAD
La personalidad es el segundo tema importante en este libro. Trabajar en conseguir una buena personalidad es decisivo para conquistar nuestras metas y tener relaciones satisfactorias; la personalidad se convierte en una valiosísima herramienta para los ideales de salud, felicidad, competencia y prosperidad. Pero poco nos hemos preocupado por cultivarla, tanto la propia como la de nuestros hijos.
Definitivamente las personas que tienen mayor seguridad en sí mismos, mayor conocimiento de su personalidad y las que trabajan en el desarrollo de su inteligencia emocional, son las que tienen mayor ventaja frente a las personas que no lo hacen. Son más tolerantes a las frustraciones, pueden volver a empezar un proyecto si es necesario, más seguros frente a la competencia laboral, soportan mejor las presiones de la vida, del colegio o del trabajo, en general más felices.
Las escuelas de psicología han dado cada una su explicación sobre la personalidad y su formación, unas han sido más profundas que otras en sus investigaciones y conceptos, por ejemplo una de esas escuelas es la del psicoanálisis; pero pocas han logrado dar explicaciones para que todo el mundo pueda entender, conceptos como Ello – Yo – Superyó, solamente pueden ser entendidos por estudiantes de psicología y por supuesto por los psicoanalistas (a quienes admiro y respeto).
A mí me ha gustado la explicación sencilla pero profunda y práctica de la escuela llamada Análisis Transaccional de Eric Berne (3), para mí ha sido de gran ayuda en mi trabajo, he tomado sus conceptos básicos y para mejor comprensión de mis alumnos y pacientes, he realizado unos ajustes o adaptaciones.
Debo confesar que también ha sido de gran ayuda personal, he logrado superar muchos miedos y ganar, como dice Stephen Covey (autor del libro Los 7 Hábitos De La Gente Altamente Efectiva):
“Interdependencia”.
Eric Berne da una definición de personalidad muy sencilla y se ayuda de un dibujo o mapa para su explicación.
Berne define a la personalidad como una gestal de tres estructuras, las cuales interactúan entre sí y se van dando forma en los primeros siete años de vida aproximadamente. A esto le llamo “Análisis Estructural”.
El mapa es el siguiente:
PADRE
ADULTO
Bien, es decir, durante los primeros siete años el ser humano va formando la estructura o base de su personalidad, la cual perdurará por toda su vida, luego la personalidad se sigue formando hasta completar todas sus funciones hasta los 24 años aproximadamente. Es como si un ingeniero se tomara 7 años en construir las bases de un edificio, para luego hasta los 24 años terminar completamente toda la construcción. Sin embargo de las bases depende que el edificio tenga larga vida y soporte los temblores de la tierra, los huracanes y los ciclones. Así mismo es la personalidad, de acuerdo a su estructura podrá en lo posterior soportar los impactos, las presiones y los momentos difíciles de la vida
En mi caso personal, tuve mis vivencias y necesidades en los primeros años y como para casi todo el mundo, no fue lo más ideal, si pudiéramos cambiar algunas vivencias del pasado con seguridad lo haríamos y solo dejaríamos los buenos momentos. Esto en la realidad no es posible, no podemos viajar en el tiempo como lo propone Albert Eisten, pero si podemos perfectamente superarlo. Al fin y al cabo el pasado no existe.
Los psicólogos hacemos mucho hincapié en la importancia de los primeros años de vida, pues son vitales para la salud de la personalidad y de la persona. Es en estos años donde adquirimos todo lo bueno y/o todo lo malo, pues somos como esponjas que absorbemos el ambiente que está a nuestro alrededor. Este mecanismo del cerebro es necesario y se presenta de manera natural.
Es necesario para la psiquis humana formar los cimientos de la personalidad; así como un carro necesita primero un motor y otros aparatos o sistemas, para luego ensamblar la carrocería, la tapicería y las llantas, así mismo la personalidad necesita primero tener sistemas básicos como son según el Dr. Berne, el Padre, Adulto y el Niño. Podríamos decir incluso que es una etapa de hiperconcentración e hiper sugestión como un estado hipnótico
natural en los niños, donde todo lo aceptan y lo incorporan a su mente con gran facilidad.
Como niños recién nacidos, buscad con ansia la leche espiritual pura, para que por medio de ella crezcáis y tengáis salvación.
1 Pedro 2, 2