En esta tesis se ha mostrado el potencial que tienen nuevos enfoques de análisis para
recabar información de interés para la gestión de la sequía en el futuro. Por tanto, se
ha podido contribuir a la literatura sobre la gestión del riesgo desde una perspectiva
teórica y metodológica.
El análisis de marcos enfatiza la importancia de analizar el binomio problema-solución,
ya que esto ayuda a detectar incoherencias entre la formulación del problema y las
medidas de sequía propuestas como soluciones. Además, ha resultado especialmente
apropiado en su aplicación al análisis de leyes ya que se ajusta a la estructura y
contenido de las mismas, facilitando su análisis e interpretación. Así mismo, ha
permitido identificar el uso de la sequía como elemento ‘securitizador’ y analizar las
implicaciones que esto tiene para la gestión de la sequía y del agua.
El
análisis de discurso permite profundizar en la perspectiva de los diferentes
stakeholders indagando en por qué la sequía es importante para ellos, cuáles son los
impactos que sufren, los factores de vulnerabilidad que les afectan, las medidas que
implementan y sus propuestas de mejoras. Dadas las diferentes percepciones, este
tipo de análisis permite identificar el tipo de sequía al que se refiere cada agente en
base a las definiciones que utiliza. Esto pone en evidencia la importancia de los
estudios de percepción sobre el tema y la necesidad de distinguir entre definiciones
formales e informales, ya que ayuda a orientar la respuesta hacia las propias
necesidades de cada grupo de actores o sector.
El análisis de vulnerabilidad permite profundizar en las causas de los impactos y
orientar la respuesta hacia ellas. Asimismo, el análisis de los factores de vulnerabilidad
en el estudio de los regantes del Júcar ha resultado útil para distinguir en la práctica
entre problemas de sequía y escasez. Esto es importante porque contribuye con un
ejemplo concreto a rellenar una laguna en la literatura, ya que existen pocas
referencias al respecto. El análisis sistemático de los DVA ayuda a entender las
tendencias actuales y a identificar las principales debilidades y retos a superar en el
futuro. Esto puede contribuir de manera importante a la mejora de los DVA, al hacer
explícitos estos aspectos clave y retos, y al aportar referencias concretas sobre buenas
prácticas.
El uso de un enfoque de evaluación orientado por la teoría ha facilitado el análisis de
la gestión de la sequía en los seis casos de estudio por varias razones. Por un lado, ha
sido esencial para estructurar y abordar de manera lógica todos los conceptos y
factores que son relevantes para la gestión de la sequía. Por otro, al permitir construir
un marco común de análisis de la gestión a la sequía lo suficientemente flexible, para
poder adaptarse a la diversidad de casos contemplados. Este proceso ha ayudado a
generar nuevos conocimientos sobre la gestión de las sequías y sus resultados han
ayudado a entender el contexto de cada caso de estudio y pueden servir como punto
de partidad para análisis más en detalle.
El análisis de percepción ha resultado útil para dar cuenta de la diversidad de
definiciones y percepciones de la sequía. Esto ha permitido evidenciar diferentes
formas de definir la sequía así como identificar la ocurrencia de un evento o su
severidad. Además, ha ayudado a determinar aquellos factores del contexto que
influyen de manera significativa en la percepción y respuesta a la sequía, como por
ejemplo el origen del agua utilizada por los regantes.
La construcción de la base de datos EDII se presenta como una herramienta potente
para el análisis de los impactos de la sequía a nivel europeo. El uso de datos textuales
de impactos representa un enfoque novedoso pero también plantea importantes retos
metodologicos y prácticos. Es importante mejorar su contenido en cuanto a la
precisión de la duración y ámbito territorial de cada impacto y la evalución de su coste
económico. Otro aspecto crítico es que actualmente la EDII apenas incluye datos sobre
las medidas de gestión de la sequía, a pesar de que la recolección de esta información
se contempla en la EDII.
Se ha constatado que existe una brecha entre el nivel conceptual y práctico que
afecta a todos los componentes del riesgo analizados: sequía, impactos, vulnerabilidad
y medidas, y la necesidad de integrar la perspectiva biofísica y social de una manera
contundente y coherente en todos estos campos.
Dado el importante papel que juegan las características del contexto, es necesario
aplicar enfoques metodológicos similares a diferentes contextos para poder analizar la
influencia de dichas variables en la construcción e implementación de las políticas de
sequía. La flexibilidad metodológica es un aspecto clave para asegurarnos de que
nuestro estudio se adapta al contexto y para permitir su posterior replicación, creando
así un potencial de comparación entre casos de estudio y contextos.
La triangulación de datos y métodos puede contribuir a mejorar el análisis y aportar
mayor fiabilidad de los resultados, haciendo frente a la falta de datos. El hecho de
tener que buscar la información en diferentes fuentes o a través de diferentes técnicas
ha ayudado a identificar las fuentes de información más relevantes en cada contexto y
a constatar la disponibilidad y acceso a los datos así como las lagunas de información
existentes. Esto puede ser muy útil de cara a orientar la mejora de la recolección de
información para la gestión en el futuro.
La participación de los stakeholders se ha centrado en el diseño de la evaluación en los
casos de estudio europeos y en la recolección de datos en esos casos de estudio y la
análisis de percepción en el Júcar. En el futuro sería deseable hacerles partícipes de
todas las fases de evaluación.
Identificar la escala territorial la que operan los diferentes actores y medidas es clave
para poder seleccionar de una manera apropiada el nivel de análisis de cada
componente o dimensión, ya que ésta condiciona tanto los resultados de la evaluación
como la interpretación de los mismos. Por tanto, es importante ser lo más precisos
posible a la hora de considerar (a) la escala del fenómeno, (b) la escala de intervención
de las medidas y (c) la escala de análisis de la evaluación.
En cuanto a la escala temporal, es importante delimitar la duración del episodio de
sequía estudiado y también el periodo de análisis de la evaluación. Esto es
especialmente relevante para analizar la temporalidad de las actuaciones y medidas,
debido a que hay que tener en cuenta (a) el periodo necesario para su puesta en
marcha o construcción (ej. embalses), (b) su duración (ej. duración de las restricciones
de uso), y (c) el periodo o los plazos en los que se prevee que se van a manifestar los
efectos de dichas medidas. Tener en cuenta estos aspectos ayuda a centrar la escala
temporal de la evaluación y repercute también en el análisis de los resultados de ésta.
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Blockchain-Enabled DPKI Framework
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