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2.0. La diferencia que hay entre el componente narrativo y el componente

figurativo de un texto es.la misma que existe entre una estructura narrativa abstracta, en la que resalta la "lógica" de un desarrollo diegético, y su investidura semántica mediante figuras de la naturaleza física circundante y del comportamiento humano. Dicho de otro modo, el primer componente nos da las

form as del proceso narrativo, mientras que el segundo nos da las sustancias

semánticas con las que cada relato concreto dota a las formas narrativas. Por ejemplo, la forma Sujeto-instaurado-de-deseo está semantizada en Caperucita

Roja por la cobertura del personaje o actor Lobo, con sus particulares figuras:

"orejas largas", "hocico largo y grande", "dientes grandes", etc. (todas ellas figu­ ras del mundo externo o cosmológico) y "feroz", "malo", "mentiroso" (figuras del pensamiento, clasemáticas o noológicas). Dicho personaje, con todas sus figuras, no se desenvuelve en el mero vacío sino entre constelaciones de figuras que, según la extensión y, detalles del relato, suman a veces

centenares de elementos. Estas figuras se vinculan entre sí al modo de los "campos asociativos" de que hablaba Bally. En tal caso, constituyen las denominadas configuraciones discursivas. En el cuento traído a colación, se ofrece inicialmente una configuración boscosa con: "árboles", "ramas", "hojas" "arbustos", "flores", "zarzas", "frutas silvestres", "sendero", etc'. Luego u n-a configuración hogareña: "puerta", "ventana", "mesa de noche", "cama", "ropa de cama", "gorro de dormir", etc. C onfiguraciones de otro tipo se incluyen en los relatos para referir el factor tiempo: "primavera" "de día", "una mañana", "antes del almuezo", etc.

Ya se ve claro que el relato anima mediante sus figuras y configuraciones discursivas un "mundo representado", al que se había referido E. Souriau (1965: 73) bajo la designación de "plano de la existencia ’reica’ o 'casal' del que señaló su posibilidad de ser detectado en toda obra de arte, especialmente en las obras llamadas "figurativas" y en la literatura narrativa. Se ve tam bién claro que las configuraciones se aglomeran, según su modo de participar en el relato, en tres órdenes de entidades, en que la crítica tradicional había puesto el énfasis de su análisis: personajes, medio am biente (o "escenario" o "espacio") y tiem po (C f. Kayser, 1961 ).

Desde nuestra perspectiva semiótica, los personajes son entidades concretas capaces de actuar como Sujetos, como Destinadores o como Destinatarios. Tales entidades se definen por com portar los semas siguientes: a) entidad

figurativa (antropomorfa, zoomorfa, etc.), b) animada, c) individual (en

algunos casos con nombre propio). Los personajes o actores se hacen cargo de los roles actanciales de la gram ática narrativa. La relación entre estos dos niveles de la narratividad no es simple: con frecuencia, un personaje (llamado, en la term inología del modelo greimasino, actor) actualiza dos o tres roles actanciales, o a la inversa, un rol actancial es actualizado por diversos actores o personajes. A su vez, los personajes tom an a su cargo diversos contenidos se­ mánticos, llamados roles temáticos, por medio de los cuales los actantes adquieren el espesor semántica que les confiere consistencia.

El medio am biente está dado por las figuras y configuraciones que sirven de

soporte y fondo a los personajes. No tienen equivalente directo en el

componente narrativo, a menos que se constituyan, por medio de los actores, en alguno de los actantes de la estructura actancial: Objeto de deseo (o de temor), Destinador, Destinatario, Ayudante (y tam bién "adyuvante", término que proponemos para distinguir entre un Sujeto que quiere o debe, sabe y puede ayudar y un simple objeto auxiliar). El tiem po finalmente, está dado por las figuras y/o configuraciones que refieren la naturaleza básica del proceso narrativo: el desarrollo, el cam bio en las situaciones y acciones, lo que implica una situación inicial y otra final.

2.1. LOS ACTORES Y SUS ROLES TEMATICOS

A los sím bolos Si y S2 de nuestra descripción de "La niña de la lámpara

azul" corresponden, hemos dicho, los dos actores o personajes del relato contenido en el texto: la Nia y Ego. Ellos se hacen cargo del cúmulo de roles actanciales actores o personajes del relato contenido en el texto: la Niña y Ego. Ellos se hacen cargo del cúmulo de roles actanciales considerados precedentemente, ejemplificando así una situación común en semiótica narrativa, según la cual un mismo actor puede tener a su cargo uno o varios roles actanciales. Estos roles pueden "pasar" por el personaje de uno en uno, a medida que progresa el relato; o pueden coexistir en un mismo personaje o actor que entonces desempeña dos o más roles actanciales según la situación narrativa que lo tom e en cuenta. La Niña, justamente, en determinado momento, es Sujeto de deseo, Meta-Sujeto operador y Objeto de deseo al mismo tiempo.

No obstante lo dicho, los roles actanciales no son papeles desempeñados por el actor, sino, como se ha venido explicando, modelos de actuación que informan la base (no siempre visible) del desarrollo narrativo, a los que pone en evidencia la descripción semiótica. Los actores están, pues, directam ente vinculados a ellos y al mismo tiempo a los llama-dos roles

tem áticos. Estos pertenecen, como los actores, al componente figurativo, y no

son otra cosa que formas de conducta o capacidades más o menos socializadas y a menudo nombradas como profesiones, posiciones, actividades o condiciones de las personas: zapatero, madrina, bur­

gués, caminante, etc. Estos roles son, en suma, los "papeles" que en la economía de cada relato se asigna al personaje sus "desempeños" concretos. Son fácilmente imaginables e identificables gracias a que están fuertemente semantizados por figuras y configuraciones que, por naturaleza, se les asocian: clavos, suelas, hilos, cueros, plantillas, lezna, etc. (=zapatero).

Como en el caso, ya visto, de la relación actor-roles acla n cia le s, los actores pueden desem peñar diversos roles tem áticos al interior de un relato. Inclusive pueden coexistir en ellos algunos de estos roles. Tal sería el caso de alguien que desempeñando el papel de "padrino", esté cumpliendo a la vez el papel de "gángster" y el de "acusado" o "prófugo". Nótese de paso cómo la "riqueza" en la constitución de un personaje no es otra cosa que la capacidad de semantizarlo con diversos roles, ricos en figuras y configuraciones, sin afectar la coherencia de un plan narrativo.

La Niña de! poema de Eguren desempeña, según nos lo hacen ve r las figuras de acciones y com portamientos del texto, los siguientes indiscutibles roles temáticos: "seductora", "reveladora-anunciadora" y "guía"; consecuentemente, Ego desempeña los roles de "seducido", "informado" y "guiado" a más del de "caminante" que está implícito en "guiado". Luego verem os qué correspondencia existe entre estos roles tem áticos y los roles actanciales que hemos visto vinculados a estos mismos personajes.

Los actores constituyen un "puente" o nexo entre los roles del componente narrativo (actanciales) y los del com ponente figurativo (temáticos); pero un puente que no siempre tiende relaciones de equivalencia de uno a uno entre ambos tipos de roles. Ello porque el nexo que establecen los actores permite siempre una relativa independencia a ambos componentes. Por eso muchas veces la lógica de un relato nos demostrará la presencia de enunciados narrativos y roles actanciales que no-tienen equivalente en el componente figurativo del texto.

Los roles tem áticos advertidos en el poema de Eguren corresponden evidentemente a algunos de los roles actan-

cíales descubiertos en la primera parte de este trabajo, según puede

observarse en los cuadros siguientes:

a) Seductora b) Reveladora c) Guía a) Seducido b) Informado c) Caminante Guiado

Hemos dicho que los actores no siempre relacionan un rol actancial con un rol temático, insinuando la posibilidad de que a veces más de un rol actancial corresponda a uno solo temático. Justam ente el texto que venim os analizando es buena muestra de un comportamiento "heterogéneo" en la vinculación, a través de los actores de ambos tipos de roles. En efecto, el rol tem ático de "Seductora", desempeñado por la Niña, cubre también el rol actancial de Objeto de deseo. Ello porque S i (la Niña) no está en el primer sub- programa narrativo destinando a S2 un Q uerer con respecto a un Objeto

cualquiera, sino con respecto a ella misma; actitud que puede ser parafraseada así: "Hago que tú me quieras". La realización de este propósito convierte a S-i, en el segundo sub-programa narrativo, en un Objeto de deseo; ello sin que en el nivel figurativo deje la Niña de estar cumpliendo el rol de "Seductora", sino más bien sostenida por este rol.

Por otra parte, el rol tem ático de "Seducido", desempeñado por Ego en el primer sub-programa narrativo, no sólo está vinculado al rol actancial de Destinatario del Querer, sino tam bién al de Objeto de deseo. Recordemos que lo querido por Si en el Programa fundam ental es guiar a S2; objeto este de

naturaleza compleja (más bien un Objeto, diríamos), construido a partir de S2'

La realización del Programa fundamental, con su resultado satisfactorio para S-i, implica la necesaria condición de "Seducido" para S'2; lo que puede ser

a) D estinador del Querer b) D estinador del Saber c) Ayudante

a) Destinatario del Querer b) Destinatario del Saber c) Sujeto operador

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