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Sigue a continuación una corta sección repetitiva y con ella concluye “ este apartado de la justicia parti­ cular” .*4 Aristóteles ha estado pensando en voz alta, por así decirlo, como es el caso frecuentemente con sus escritos en la forma en que éstos han llegado a no­ sotros, sobre un matiz particular o cuestión tangen­ cial que es de por sí problemática; está procediendo a un ejercicio sobremanera abstracto, análogo a los p a ­ sajes de la Política sobre la aplicación de la proporción geométrica a los asuntos públicos; aquí, como sucede a menudo, sus reflexiones se ven introducidas me­ diante un aserto polémico, y de seguido abandonadas para regresar al tema principal, a su análisis siste­ mático. El intercambio de bienes ya no volverá a apa­ recer en la Ética con la excepción de dos o tres obser­ vaciones ocasionales.

Q ue ésta no sea una de las más transparentes dis­ cusiones aristotélicas es por desgracia evidente, y he­ mos de consultar lo que los más importantes comen­ tadores modernos han interpretado en sus afirmacio­ nes. Joachim , aunque sea una excepción, aceptaba que Aristóteles realmente estaba aseverando de m a­ nera literal lo de “ com o un constructor es a un zapa­ tero” , para añadir de seguido: “ Cuán exactamente ha de determinarse el valor de los productores, y qué significa esa razón matemática entre ellos es algo que, he de confesarlo, finalmente me resulta ininteligi- ble” .2S Gauthier y j o l i f realizaron un ingenioso es-

dades comenzaron a satisfacerse merced a las importaciones procedentes de luentes extranjeras, y de esta suerte “ todas las cosas naturalmente ne­ cesarias no eran fácilmente portables” . (Mi traducción de la Política se basa en la de Ernest Barker. Oxford, 1946.)

24. I-a expresión citada procede de Harrison, op. tit., p. 45. 25. Op. tit., p. 150.

Fuerzo por obviar tal dificultad suponiendo que lo que en realidad se afirma es que el constructor y el za­ patero se consideran “ iguales” únicamente en cuanto personas, más diFerentes (sólo) en sus productos. Sin embargo, no puedo creer que Aristóteles se apartara de su línea principal de razonamiento al insistir en la reciprocidad proporáonal como requisito de la justicia en este cam po determinado, tan sólo para concluir la no existencia de un par de razones matemáticas, y además expresar esto de la más am bigua de las mane­ ras.26 Max Salomon logra el mismo resultado con métodos incluso más rudos: la alusión a la mate­ mática, afirma, es una mera “ interpolación” , una “ nota marginal” , por así decirlo, “ destinada a los oyentes interesados en la matemática” , y por u n to todo ese concepto de proporción recíproca ha de ser omitido. Con esto se consigue que Aristóteles senci­ llamente afirme que los bienes han de cambiarse de

26. Of¡. cit., p. 377. Estos «studiosos d u n como apoyo la Moral a Eudemo, 1194a?-25; mas tales lineas constituyen tan sólo un sim plilkado y

m is confúndeme aserto de la argumentación presente en la Ética. Para re­ ferencias futuras, habrá de observarse que la Moral a Eudemo explícita­ mente afirma que “ Platón también parece haber hecho uso de la justicia proporcional en su República". St. George Stock, en la traducción de O x­ ford (19IS) cita el paso de la República S69D, mas se precisan dotes de adi­ vinación para ver ahi la referencia presente en la Moral a Eudemo. puesto que Platón no discute en m odo alguno cómo ha de igualarse ese inter­ cambio realizado entre constructor y zapatero, y al punto procede a intro­ ducir al comerciante como intermediario (figura que significativamente está ausente de la exposición aristotélica). En general, sin embargo, esa sección del Libro II de la República ejerció una evidente influencia en Aris­ tóteles (incluido el énfasis que éste coloca en la necesidad y la explicación del dinero). Por lo que valga y como réplica al comentario de Gauthier y Jo lif citado arriba —nota 18—, apuntaré que Platón, para justificar la espe- cialización en los oficios, asevera que (S70A-B) “ no hay dos hombres que hayan nacido exactamente iguales. Existen diferencias innatas que los ha­ cen cuadrar mejor en diferentes ocupaciones” (trad, de Cornford, O x­ ford. 1941).

acuerdo con su valor, y nada más. A su vez, esta pre­ sunción lleva a Salomon a proceder a una serie de grotescas traducciones con el fin de extraer del texto lo que en verdad no figura en él.*7

La drástica cirugía de este último comentador no era en realidad un arbitrario capricho. La economía, afirma, no puede convertirse en “ una suerte de sis­ tema a retazos sobre una base mercantil” .2® El primer principio de una economía de mercado es, a buen se­ guro, el de la diferencia a las personas del com prador y del vendedor: ello es lo que embaraza a la mayoría de los comentadores de Aristóteles. Por tal razón sugiere Sourek que “ como el constructor es al zapatero” ha de entenderse “ como la habilidad del constructor es a la habilidad del zapatero” .29 De aquí a la interpreta­ ción de Schumpeter no media gran distancia. Este úl­ timo interpreta el pasaje clave que encontramos en la

Ética como sigue: “ La expresión denota que de igual

manera que el trabajo del constructor se compara con el del zapatero, así también el producto del primero se compara con el producto del segundo” . Al menos por lo que a mí respecta me es imposible obtener otros sentidos de ese paso. Si mi interpretación es co­ rrecta, entonces tenemos que Aristóteles estaba inten­ tando encontrar alguna teoría del precio de la mano de obra que fue incapaz de postular explícita­

27. Max Salomon, Der Begriff der Gerechtigkeit bei Aristoteles (Leiden. 1937), en un largo apéndice, "D er Begriff des Tauschgeschäftes bei Aristo­ teles” . Mi cita aparece en la pag. 161. Salomon no es el único en despa­ char la alusión matemática como baladi: véase recentisimainente W. F. R.

Hardie, Aristotle's Ethical Theory (Oxford, 1968), pp. 198-201. 28. Op. a t., p. 146.

29. Soudck, op. a t., pp. 45-46. 60. Idéntica sugerencia postula J . J .

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