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Dentro del análisis que realizan los autores Pere Boix16 y otros en su publicación Percepciones y Experiencia: La prevención de los riesgos laborales desde el punto de vista de los trabajadores, contemplan la importancia de la opinión de los trabajadores dentro del contexto de la prevención de los riesgos a los que se deben enfrentar. De lo anterior se deriva la necesidad de tener en cuenta el contexto y las percepciones de los actores con el fin de poder inducir cambios en las condiciones de trabajo a través de la «mediación social» que representan las actuaciones de empresarios y trabajadores.

Afirman en la necesidad de integrar los puntos de vista de los diferentes actores, junto con la investigación técnica propiamente dicha, para construir un marco global de

16PERE BOIX, Ana M aría García et al. Op. Cit., p15

conocimiento de la realidad que permita formular propuestas operativas de cambio, cuya efectiva aplicación dependerá mucho más de los agentes sociales que de los propios técnicos que las elaboraron. Se trata, por tanto, de promover cambios en los puntos de vista y en las actitudes de empresarios y trabajadores en un sentido favorable a la prevención de los riesgos laborales. Las medidas dirigidas a los trabajadores, deberían diseñar y ejecutar acciones previas encaminadas a modificar la percepción negativa. Acciones que, según los casos, pueden ser de índole directamente preventiva (iniciativas

para mejorar las condiciones de trabajo), de difusión o market ing (mostrar que se están

llevando a cabo actuaciones preventivas) o de sensibilización hacia los responsables de la empresa para conseguir un mayor compromiso e implicación con la política preventiva. En cualquier caso, afirma, que mejorar el clima preventivo desfavorable parece una condición indispensable y previa para la formación de los trabajadores y esta su vez pueda transferirse a las prácticas laborales y se logre así el impacto buscado.

La formación preventiva de los trabajadores puede ser una limitación, en primer lugar, la selección de contenidos puede no coincidir con el interés de los trabajadores, que tal vez perciben riesgos diferentes a los evaluados por los técnicos o bien tienen criterios de prioridad distintos. En segundo lugar, el experto da por supuesto que las necesidades educativas de los trabajadores son sobre todo de tipo informativo, es decir, presupone que el problema es de desconocimiento del riesgo, lo cual no suele ser así salvo en los casos de trabajadores recién incorporados o de riesgos con efectos a muy largo plazo. En tercer lugar, no se ha generado un conocimiento sistemático de la «realidad» objeto de la actividad formativa, es decir, se ignoran las percepciones, actitudes y comport amientos de los trabajadores, con lo que difícilmente se pueden promover cambios en este terreno.

La percepción social del riesgo según Ana Puy17 lo enfoca en la consideración de los diferentes significados del riesgo en función de las personas que los perciben (percepción individual) y, sobre todo, en relación con los contextos socioculturales en que se producen (precepción cultural). La percepción del riesgo laboral por los trabajadores puede estar condicionada por factores como el valor que conceden a la salud (significación), la inquietud que provoca la posibilidad de sufrir un daño y sus consecuencias (incertidumbre) o las expectativas de control real del riesgo (confianza). Estas percepciones podrían estar influidas por las características personales de los trabajadores y las trabajadoras (género, edad, situación familiar, etc.). Según la autora no interesa especialmente la percepción individual de los trabajadores cuanto a sus percepciones colectivas construidas a partir de la experiencia común en unas determinadas condiciones de trabajo. Lo que interesa en definitiva son los significados que sobre el riesgo comparten la mayoría de los trabajadores y que condicionan unas determinadas formas de pensar y de actuar.

De esta misma forma, Enrique ALONSO M ORILLEJO18 en su artículo relacionado con la

percepción del riesgo dice que los riesgos provenientes del ámbito laboral son un problema con una evidente implicación psicosocial, donde la percepción del riesgo y el comportamiento de los individuos juegan un papel primordial, implicando a los distintos estamentos e instituciones que conforman la sociedad. En este sentido, en su país (España), con el fin de promover estrategias preventivas adecuadas, surge el modelo AM IGO, dirigido a la evaluación y puesta en marcha de actuaciones de carácter preventivo centradas en los factores psicosociales y ergonómicos. Comenta que a nivel internacional, se han desarrollado otras iniciativas evaluativas e interventivas de gran interés destinadas a la prevención de los riesgos psicosociales en el lugar de trabajo.

17PERE BOIX, Ana M aría et al. Percepción social del riesgo. En: “ PERCEPCIONES Y EXPERIENCIA: La prevención de los riesgos laborales desde el punto de vista de los trabajadores” . España, P. 20-22. Citado por: PUY, A. En: Percepción social de los riesgos. M adrid: Editorial M APFRE; 1995. Disponible EN: http:/ / www.istas.net/ portada/ libroper.htm

18

M ORILLEJO, Enrique. La percepción del riesgo en la prevención de accidentes laborales. [Articulo en internet].

Con base a lo comentado hasta el momento, la percepción del riesgo se presenta como un factor imprescindible a la hora de concretar la compleja gama de conductas que pueden surgir ante enfermedades o situaciones peligrosas en los múltiples contextos en los que está inmerso el individuo, destacando entre ellos de forma especial el ámbito laboral. En definitiva, la percepción que tienen las personas de sufrir un accidente es crucial a la hora de explicar el porqué los individuos se implican en la realización de conductas en las que su salud puede verse seriamente afectada. Finalmente concluye que el individuo se convierte en un tomador de decisiones consciente y racional dentro de su ámbito laboral, con el fin de atajar el peligro que pueda surgir en dicho contexto y como consecuencia los programas en prevención de riesgos laborales destinados a lograr la modificación del comportamiento arriesgado en el trabajador han de tener en cuenta, además de los aspectos cognitivos señalados (información, conocimientos, etc.), ciertos factores de índole psicosocial (actitudes, normas, hábitos de conducta, etc.) que modulan las percepciones acerca del riesgo. De esta manera, sólo así se conseguirá fomentar los hábitos y conductas preventivas que permitan alcanzar la deseada cultura de prevención.

Un ejemplo sencillo de lo anteriormente dicho, se argumenta a la percepción que tienen los profesionales de enfermería con respecto a la seguridad de su trabajo en un estudio realizado por el programa de posgrado de la Universidad Javeriana de la facultad de Enfermería19 pretendiendo analizar en profundidad los factores de riesgo a los que se enfrentan estos profesionales en su quehacer diario, detectándose que el personal de enfermería toma una actitud pasiva frente al riesgo biológico, al no exigir sus elementos de protección personal (EPP); sumándose a esto la falta de supervisión por parte de lo/ as jefes de servicio para hacer cumplir las normas de bioseguridad. Esto se relaciono con una pobre capacitación, ya que los esfuerzos del departamento de salud ocupacional se ven

19AIDE, Gladys. Cumplimiento de las normas de bioseguridad por parte de los profesionales de enfermería y auxiliares del Hospital universitario San Ignacio. Bogotá: 2001. 151 p. Tesis (Especialista de enfermería en salud ocupacional). Pontificia Universidad Javeriana. Facultad de Enfermería.

entorpecidos por la poca participación del personal en dichas actividades. Con relación al uso de EPP hay crit erios importantes que valdría la pena tenerlos en cuenta, como lo es la comodidad, ya que si un elemento falla en este proceso es muy probable que el trabajador no lo use, elemento que solo se conoce por medio de la percepción del personal.