* Esta ponencia es parte de un proyecto en proceso, llamado “La inserción laboral de los mexicanos en Estados Unidos. Una visión sociodemográfica.”
después de la aprobación de la Inmigration Reform and Control Act (IRCA), pero que ya desde antes había sido reportado por autores como Reichert y Massey (1979 y 1980), quienes dicen que, desde la década de los setenta, hu- bo grupos que lograron legalizar su estatus, como sucedió con los vecinos de un pueblo de Michoacán que habían estudiado y que, en efecto, esto facilitó la participación de mujeres y de grupos familiares. En 1981 Mines también encontró que un mayor porcentaje del total de migrantes a Estados Unidos eran mujeres y que un número creciente de ellas migraba sin documentos, en el pueblo de Las Ánimas en Zacatecas; y que ellas estaban migrando en eta- pas más tempranas del ciclo de vida de sus maridos.
Sin embargo, en la mayoría de los estudios de caso de finales de los seten- ta y principios de los ochenta, se recalcaba el peso de la migración masculina hacia Estados Unidos, así como la preferencia de los hombres migrantes por casarse con mujeres del pueblo de origen y adquirir viviendas ahí, con la fina- lidad de mantener su residencia en la comunidad (Alarcón, 1988 y López Cas- tro, 1986; Trigueros, 1994). Se hablaba entonces de la fuerza que había adqui- rido la familia “matrifocal”, a pesar de lo cual los investigadores señalaban que no sólo se mantenía la situación de subordinación de la mujer, sino que se for- talecía, ya que la ausencia del hombre la hacía más vulnerable. También se se- ñalaban los trastornos familiares que traía la separación familiar debida a la migración del hombre, debido a la mayor recurrencia al alcohol, que propi- ciaba agresiones a la mujer y a los hijos (Dinerman, 1978; y López Castro, 1986).
Se mencionaban también las distintas prácticas a las que recurrían las muje- res para sostener a su grupo doméstico mientras el hombre ausente les enviaba dinero, como la venta en el mercado, el trabajo agrícola, el cuidado de animales ajenos o propios o la realización de actividades domésticas remuneradas (Di- nerman, 1978; Mummert, 1988; y Trigueros, 1994).
En la primera encuesta de hogares con cobertura nacional, enfocada a conocer las principales características de la migración laboral mexicana ha- cia Estados Unidos, la ENEFNEU(Encuesta Nacional de Emigración a la Fron- tera Norte del País y a los Estados Unidos), de 1978-1979, se encontró que las mujeres constituían sólo el 16.1 por ciento del total de los migrantes la- borales.1 Sin embargo, en ésta como en otras encuestas, existe el problema de que se subestima la participación de mujeres, porque sólo se enfocan a la migración laboral y muchas de ellas van a ese país únicamente como acompañantes familiares. Desde entonces se podía percibir que su partici- 1En la muestra se incluía a los miembros de los grupos domésticos que en el momento de la entre- vista estaban en Estados Unidos y a aquellos que ya habían regresado además sólo incluía a la población de 15 años o más que había trabajado o había ido a buscar trabajo en Estados Unidos.
pación era ligeramente mayor en el subgrupo de ausentes (16.5 por ciento) que en el de los que ya habían regresado (15.6 por ciento) (CENIET, 1982: 75-76). También se señalaba que las mujeres en general eran más jóvenes que los hombres, ya que la mitad de ellas (50.6 por ciento) eran menores de 25 años, en tanto que de los hombres sólo 37.4 por ciento estaba en esas edades.
En 1984 se realizó un nuevo esfuerzo para cuantificar la migración mexicana hacia Estados Unidos y determinar sus características sociodemográficas (la ETI- DEU), en esta ocasión en la frontera norte, siendo su población objetivo los migrantes devueltos por las autoridades de Estados Unidos. Debido a sus características los resultados no son comparables con los de la ENEFNEU. En esta ocasión el peso de las mujeres es inferior, sólo el 10.5 por ciento. Lla- ma la atención que en este caso, la población menor de 25 años sea menor en el caso de las mujeres (47.1 frente a 56 por ciento de los hombres), sien- do la edad promedio de 28.1 en las mujeres frente a 25.9 en los hombres (Conapo, 1986: 29).
Como ya dijimos se ha encontrado que la aprobación de la IRCAdio lugar a un importante aumento de la migración femenina, con un perfil diferente a la de los hombres: mayor proporción de solteras, niveles educativos más altos y un grado de concentración en mercados de trabajo urbanos, particularmen- te en California (Valenzuela y de León, 1992; y Bustamante et al., 1998, entre otros).
Sin embargo con las encuestas y censos realizados en México ha sido difí- cil comprobar estas aseveraciones, ya que, según el instrumento utilizado, la migración femenina se ubicaba entre el 4 y el 25 por ciento del total de migran- tes. Fue con los censos y encuestas norteamericanos que pudimos apreciar que su presencia en el vecino país alcanzaba un porcentaje cercano a la mitad de la población nacida en México residente en ese país.
Con su información se ha podido documentar, además de su perfil socio- demográfico, las características de su participación laboral y su posición su- bordinada, no sólo frente a la de las mujeres de aquel país, sino frente a sus paisanos y se ha mostrado que, aun entre ellas, existen diferencias importan- tes debidas a su nivel educativo y a su estatus legal, que van desde aquellas que residen en la Unión americana y ya cuentan con la ciudadanía de ese país, hasta las que sólo participan de manera temporal y sin documentos le- gales para ello.
Este capítulo analiza las características de la población femenina mexicana migrante, tomando en cuenta sus diferencias en cuanto a estatus legal y grado de involucramiento en el mercado laboral norteamericano, señalando su espe- cificidad con relación a la población masculina mexicana.
Para ello utilizo dos bases de datos que contienen información al respecto. La primera es el suplemento de marzo de la Current Population Survey (CPS),2 que incluye una pregunta sobre el lugar de nacimiento del entrevistado y otra sobre si son o no ciudadanos norteamericanos; la segunda es la Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte de México (EMIF)3, ambas correspondientes al año de 1997. Esta última se basa en una muestra representativa de las perso- nas nacidas en México que cruzan la frontera hacia Estados Unidos, con la fi- nalidad de trabajar o buscar trabajo en este país. La CPSes, como su nombre lo indica, una encuesta de hogares, por lo que su población objetivo es aquella que reside en Estados Unidos. Consideré necesario apoyarme en ambos instru- mentos debido a que el estudio quedaría incompleto si sólo utilizara una de ellas, pues cada cual cubre un subsector distinto de la población laboral mexi- cana en Estados Unidos. Con sólo la CPSdejaría fuera a las migrantes residen- tes en México que sólo participan en el mercado laboral norteamericano de manera temporal, y que algunos autores llaman “migrantes circulares”,4ya que sólo considera a las personas que residen en Estados Unidos. Con sólo la EMIF se perdería la información de muchos de los que ya tienen una presencia más definitiva en la Unión americana, ya que ellos o dejan de viajar a su país o lo hacen esporádicamente, además de que podrían hacerlo por vía aérea hasta su lugar de origen, sin pisar la frontera.
En ambos casos mi población objetivo es aquella del sexo femenino que se- ñala haber nacido en México, haber laborado o buscado trabajo en Estados 2La Current Population Survey (CPS) es una encuesta mensual de alrededor de 50,000 hogares, con- ducida por el Bureau of the Census del Bureau of Labor Statistics. Constituye la principal fuente de in- formación sobre las características de la fuerza de trabajo de la población de Estados Unidos. La muestra es seleccionada estadísticamente para representar a la población civil no institucional. En la encuesta que se levanta en marzo se agrega un suplemento (March CPSsupplement), que constituye una fuente primaria de información sobre el origen de los entrevistados. Para lograr un análisis profundo de los llamados his- panicsse agregan unidades muestrales de hispanos a la muestra básica. Además, se da un ponderador adi- cional para poder hacer estimaciones sobre los hogares y familias, más alla de las que se hacen sobre las personas. (U.S. Census Bureau, URL: http://www.bls.census.gov/)
3La Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte de México (EMIF) es patrocinada por el Co- napo, la Secretaría del Trabajo y el Colef, realizada por esta última institución. Se aplica en las prin- cipales localidades fronterizas en zonas de muestreo como centrales de autobuses, aeropuertos, esta- ciones de ferrocarril y garitas. Los deportados son entrevistados en las puertas por donde la patrulla fronteriza los devuelve a territorio mexicano. Intenta medir y caracterizar de manera directa los flu- jos migratorios laborales entre México y Estados Unidos en las dos direcciones (cuando van a y cuan- do regresan de Norteamérica), así como las corrientes de migrantes laborales del interior del país a las localidades fronterizas del norte de México. Utiliza técnicas de muestreo probabilístico de pobla- ciones móviles, empleadas en otras disciplinas, aprovechando la analogía que puede establecerse en- tre los flujos migratorios que comunican regiones de ambos países y las unidades que se desplazan a través de ríos, de un lugar a otro. Para este trabajo utilizo los resultados de la etapa que va de julio 11 de 1996 a julio 10 de 1997.
4Debido a que rebasa los fines de esta ponencia, no entraré a la discusión del término de “mi- grantes circulares” y lo utilizaré para designar a los migrantes temporales o migrantes residentes en México.
Unidos en 1997 y mantener su lugar de residencia en México, independiente- mente de su estatus migratorio. Aunque la EMIFse aplicó a cuatro distintos tipos de migrantes internacionales,5 sólo utilizo la información de las que regresan por su cuenta, ya que es el conjunto que cubre mejor el requerimiento de par- ticipación laboral en Estados Unidos.
El empleo de estas fuentes me impone ciertas limitaciones por sus caracterís- ticas específicas. La EMIFúnicamente incluye a las personas que cruzan la frontera por tierra, pero no a toda la población mexicana que vive en México y ha estado trabajando (o buscando trabajo) en Estados Unidos de manera temporal.6La CPS, por su parte, deja fuera a migrantes que, por su insegura permanencia en ese país, no responden al cuestionario. El tamaño de la muestra en ambas encuestas impi- de profundizar en algunos aspectos, situación que llega a ser crítica en el caso de la población femenina captada por la EMIF, ya que es sumamente reducida. Por otro lado las preguntas son diferentes en cada caso, lo mismo que el catálogo de sectores económicos y ocupaciones, por lo que, aunque nos dan información sobre las condiciones laborales de los entrevistados, no son directamente comparables.
Características de las muestras (cuadro 1):
La muestra del suplemento de marzo de la CPS, de 1997 incluye 4,663 observa- ciones (2,490 hombres y 2,173 mujeres), que al expandirse alcanza un total de 7’298,244 (4’078,425 hombres y 3’219,820 mujeres).
La fase 1996-1997 del flujo norte sur de la EMIFincluye un total de 2,029 observaciones (1,898 hombres y sólo 131 mujeres) de personas que mantenían su domicilio en México, que al expandirse da un total de 499,551 (467,054 hombres y 32,497 mujeres).
El capítulo está dividido en cuatro partes. En la primera hago una descrip- ción de las características generales de la población nacida en México que labo- ra en Estados Unidos, haciendo énfasis en las mujeres. Tomo en cuenta tanto a la población que reside en Estados Unidos como a la que vive en México, pero trabajó en ese país en 1997 de manera temporal, destacando las diferencias de cada sexo: dimensión, características sociodemográficas (edad y escolaridad) y distribución geográfica en México y en Estados Unidos.
En la segunda abordo la participación laboral femenina en ese país, dimen- sión, ocupación y ramas económicas. En la tercera me aboco al análisis de los 5Los cuatro conjuntos de migrantes son: 1. los que apenas se dirigen hacia Estados Unidos, 2. los que estando en ese país fueron regresados por las autoridades migratorias, 3. los que ya tienen residen- cia en Estados Unidos y cruzan la frontera para visitar el país y/o a sus familiares, y, por último 4. aque- llos que regresan por su cuenta después de haber trabajado en ese país.
ingresos percibidos por las migrantes, tomando en cuenta, al igual que en los otros apartados, las diferencias por tipo de migrante, ocupaciones y otras va- riables relacionadas con la diferenciación en las retribuciones y comparándolas con las de otros grupos étnicos. En la cuarta parte termino con unos comenta- rios finales.
Características generales
De acuerdo con la CPSen 1997 había en Estados Unidos un total de 25.779 mi- llones de personas nacidas fuera de su territorio, que constituían el 11.1 por ciento de la población total. De ellas, cerca de una cuarta parte había nacido en México (24.7 por ciento); seguida a mucha distancia, por Puerto Rico (4.6 por ciento), Filipinas y Alemania (4.1 por ciento cada uno); China (3.2 por ciento) y Cuba (3.1 por ciento).
A pesar de su peso numérico sólo un 14.9 por ciento de los mexicanos ha- bía adquirido la nacionalidad norteamericana; en tanto que del total de naci- dos fuera el 35.1 por ciento lo había hecho. Así pues, la población nacida en México era de 7.3 millones de personas, de las cuales, un millón había adqui- rido la ciudadanía norteamericana. De los otros 6.3 millones no podemos co- nocer su condición migratoria; se calculaba que entre 2.3 y 2.4 millones vivían allá sin autorización en 1996 (Equipo Binacional de Migración, 1997).
Al mismo tiempo, y a pesar de las dificultades para cruzar la frontera, la mi- gración temporal, usualmente con estancias menores al año, se ha mantenido.
Fuente: Elaboración propia con datos de la CPSy de la EMIF.
CUADRO1
CARACTERÍSTICAS DE LA POBLACIÓN POR SEXO
Muestra Masculino 1,898 2,490 Femenino 131 2,173 Total 2,029 4,663 Población expandida Masculino 467,054 4’078,425 Femenino 32,497 3’219,820 Total 499,551 7’298,245
Lugar donde reside el migrante
Población residente Población residente en Sexo en México (EMIF) Estados Unidos (CPS)
La EMIFregistró a casi medio millón de mexicanos que habían laborado o bus- cado empleo en Estados Unidos en 1997 y regresaban a su país por vía terres- tre. De ellos un poco menos de la mitad (49.7 por ciento) señaló que contaba con documentos para cruzar la frontera, y poco menos (45.9 por ciento) que disponía de papeles para trabajar.
Con base en estos datos podemos decir que las personas nacidas en México que laboran en Estados Unidos conforman dos grandes subconjun- tos: los que residen en la Unión americana de una manera más o menos es- table y aquellos que únicamente van de manera temporal, la mayoría de las veces a trabajar, que mantienen su residencia en México. A su vez los resi- dentes en Estados Unidos se subdividen en tres subsectores: los naturaliza- dos, los residentes autorizados para trabajar pero sin la ciudadanía nortea- mericana y los no autorizados.7 Los temporales, por su parte, se subdividen en dos grupos: los que cuentan con documentos para trabajar en Estados Unidos y los que no.
A pesar del aumento en la participación femenina, el censo del año 2000 encontró que los migrantes internacionales8 constituyen únicamente la cuar- ta parte del flujo (25.4 por ciento). En números absolutos se calcula que 414,796 mujeres habían ido a vivir a Estados Unidos entre 1995 y 2000; de ellas, 318,315 estaban allá en el momento del levantamiento y 67,801 ha- bían regresado. O sea que el 76.7 por ciento estaba residiendo en ese país y 16.36 por ciento habían retornado; porcentaje algo menor al de los hom- bres, de 17.01.
En la EMIF sólo constituyen el 6.5 por ciento del flujo de las que regresan, atribuible a que, según se ha detectado en estudios microrregionales, muchas sólo migran cuando tienen papeles (auténticos o falsos) y, cuando esto sucede, pueden hacerlo por vía aérea, sin necesidad de dirigirse a la frontera; a lo que habría que agregar que los periodos de estancia en Estados Unidos son mayo- res en ellas, por lo tanto, es menor la probabilidad de que sean captadas por esta encuesta. Según se ha detectado en los estudios microrregionales, la ma- yoría van como parte de un grupo familiar, por lo que no tienen tanta necesi- dad de regresar a ver a sus parientes y muchas de ellas sólo deciden migrar cuando tienen posibilidades de quedarse definitivamente, ya sea porque obtu- vieron documentos de residencia o porque algún familiar (esposo, hijo o padre) lo consiguió o puede conseguirlo pues tienen mucho temor a las crecientes di- ficultades del cruce.
7En este trabajo sólo analizamos las diferencias entre aquellos con ciudadanía norteamericana y los que no la tienen, pues es la única que proporciona la CPS.
8Aun cuando muchas de las fuentes mexicanas hacen referencia a migración internacional, en gene- ral, se ha encontrado que en más del 90 por ciento de los casos se trata de migración a Estados Unidos.
En cambio, entre los residentes en Estados Unidos, la proporción de muje- res es cercana a la mitad (44.1 por ciento en el total y 44.9 por ciento en los na- turalizados), o sea, un poco menor que la existente en la población residente en ambos países.
A pesar de que se trata de una migración laboral, la edad mediana de la po- blación mexicana9 es muy baja, de 31 años, igual que la de los salvadoreños; en tanto que la población nativa es algo mayor; 33 años (véase cuadro 2). Esta situa- ción difiere en algunos grupos nacionales, debido a la antigüedad de su expe- riencia migratoria y a la reducción de sus flujos en los últimos tiempos; la de los italianos, por ejemplo, es de 56; la de los cubanos, de 51; la de los chinos de 44 y la de los filipinos de 40. Sin embargo, y al igual que en la mayoría de los gru- pos étnicos (con excepción de los italianos, colombianos y vietnamitas), la edad mediana de las mujeres mexicanas es algo mayor que la de los hombres, 32 y 30, respectivamente. Estados Unidos 32 34 33 Nacidos fuera 35 38 36 Italia 57 55 56 Cuba 49 54 51 China 43 46 44 Filipinas 41 40 40 Colombia 37 40 38 Alemania 34 39 36 República Dominicana 33 37 36 Vietnam 34 33 33 Guatemala 30 34 32 El Salvador 28 34 31 México 30 32 31 Otros países 37 39 38 Población total 33 35 34
Fuente: Elaboración propia con información de la CPSde marzo de 1997.
CUADRO2
MEDIANA DE EDAD DE LA POBLACIÓN RESIDENTE EN ESTADOS UNIDOS POR SEXO Y POR LUGAR DE NACIMIENTO
País de nacimiento Hombres Mujeres Total
9Utilizo los términos de “población mexicana”, “mexicanos” o “mexicanas”, para referirme a la po- blación nacida en México, aun cuando, como ya señalé, un número importante de ellos han adoptado la ciudadanía norteamericana.
Aunque la mayoría de los mexicanos residentes en Estados Unidos y de los temporales se encuentra en edades laborales, en estos últimos se da una ma- yor concentración, ya que constituyen el 98.5 por ciento en las mujeres y el 98.9 por ciento en los hombres (véase cuadro 3). Hay que señalar además que el 60.3 por ciento de las migrantes “circulares” se encuentra entre las edades de 20 a 34 años, en tanto sólo 39.5 por ciento de los hombres se ubica en esas edades. En los residentes en Estados Unidos también hay una concentración mayor de las mujeres en esas edades aunque es menor que en las que viven en México (52.3 por ciento, frente a 44.3 por ciento).
En lo que respecta a la formación escolar, al igual que en otros rubros, las migrantes mexicanas presentan una gran heterogeneidad, pues mientras 4 por
Fuente: Elaboración propia con información de la CPSde marzo de 1997 y de la EMIF, 1997.