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La inversión en la agroindustria en los países de bajos ingresos, especialmente en África, está creciendo rápidamente, resultando en una ma- yor presión sobre la tierra y un posible aumen- to del riesgo de desastres.

Hasta el año 2008, el aumento de la producción agrícola respondía principalmente al aumento de las áreas cultivadas, así como a un mejor rendimien- to (Gráfico 10.12).

Aunque se prevé que el 90 por ciento del futuro cre- cimiento de la producción agrícola provendrá de un mayor rendimiento (FAO, 2009), la expansión de las tierras de cultivo, sobre todo en países de ingresos bajos y medios, continúa siendo considerable. Se espera que para el año 2021, los países de ingresos bajos y medios habrán puesto en producción un 10- 12 por ciento de la tierra cultivable en el plano mun- dial (Nellemann et al., 2009). Esto equivale a 107-120 millones de hectáreas distribuidas entre el África subsahariana y América Latina (FAO, 2012A; Nelle- mann et al., 2009) y representa una gran oportuni- dad de negocios para los inversionistas y las empre- sas agrícolas.

Conscientes de esta oportunidad, las grandes em- presas están adquiriendo tierras productivas culti- vables e invirtiendo en agricultura comercial de ex- portación, especialmente en el África subsahariana. De los 20 países de interés para la inversión interna- cional en la adquisición de tierras agrícolas, 13 se encuentran en África (Gráfico 10.13). En la mayoría de estos países, una gran proporción de su PIB pro- viene de la agricultura, pero también muestran al- tos niveles de inseguridad alimentaria (Anseeuw et al., 2012).

Aunque hay poca información confiable sobre estas operaciones, los inventarios realizados en Etiopía, Ghana, Madagascar y Malí (Cotula et al., 2009) confir- man la adquisición de unos 2 millones de hectáreas en estos cuatro países, de las cuales las tres cuartas partes corresponderían a inversiones internaciona- les (Ibíd.). Otro estudio basado en datos de la FAO muestra que las tierras adquiridas en siete países del África subsahariana (Etiopía, Ghana, Liberia, Ma- dagascar, Mozambique, Sudán del Sur y Zambia) re- presentan más del 65 por ciento de la superficie to- tal adquirida en el continente (Schoneveld, 2011).

1 2 3 4 - Inc re m en to de la pro duc ci ón a nu al 19 65 -2 00 8 (e n p or ce nt aje ) Algod ón Trigo Arroz Maíz Soja 5

Aumento de la superficie Aumento del rendimiento

Así, algunos países con zonas relativamente peque- ñas de tierras productivas, como el Congo, Ghana y Liberia, se han transformado en objetivos de gran importancia, impulsados principalmente por la ad- quisición de tierras agrícolas para la producción de materia prima para biocombustibles (Ibíd.). En la ac- tualidad, se están elaborando numerosos inventa- rios nacionales sobre transacciones de tierras, los cuales destacan la magnitud sin precedentes de la adquisición de tierras, sobre todo en África (IIED, 2012).

Los gobiernos están arrendando tierras a través de la inversión extranjera directa (IED). Estas operacio- nes adoptan diversas formas de alianzas públi- co-privadas (APP) —a través de fondos soberanos de inversión patrimonial, de empresas de propie- dad estatal y de la participación de las empresas privadas. Las oportunidades de mayores beneficios públicos para los países receptores son escasas, al igual que las disposiciones para la gestión del riesgo y la distribución de beneficios de los contratos (IIED, FAO y FIDA, 2011). Sin embargo, para algunos países de bajos ingresos, como Madagascar o Etiopía, es poco probable que se pueda aumentar la producti- vidad agrícola sin la contribución de la IED.

Al igual que con otros sectores analizados en este informe, las inversiones del sector agroindustrial suponen ciertos costos de oportunidad. Desde la perspectiva del inversionista, la agroindustria es un sector cada vez más rentable y atractivo debido a los precios elevados de los alimentos y su cre- ciente escasez prevista para el futuro. Las inversio- nes también favorecen un aumento de la producti-

(Fuente: Datos del Banco Mundial, citado en Nellemann et al., 2009)

Gráfico 10.12 Crecimiento de la producción de los cultivos por el aumento de la producción y de la superficie cultivada (1965-2008)

(Fuente: UNISDR, a partir de datos de Land Matrix.)vi

Gráfico 10.13 Inversiones extranjeras en la adquisición de tierras en países seleccionados, según el tamaño del total de adquisiciones reportadas

Número de hectáreas Número de operaciones

Malasia Congo Camboya Malí India Zambia Ghana Kenia Ucrania Sierra LeonaLiberia

Brasil Mozambique Tanzania (República Unida de)Benín

Sudán Argentina Etiopía Indonesia Madagascar Filipinas 45 40 35 30 25 20 15 10 5 500.000 1.000.000 1.500.000 2.000.000

vidad agrícola en extensas superficies, lo cual contribuye al aumento de la producción mundial de alimentos.

Muchos gobiernos venden o arriendan tierras, lo cual supone un medio para aumentar su riqueza con el uso de su capital natural. La agroindustria es uno de los pocos sectores en los que algunos gobiernos pueden presentar ventajas comparati- vas para atraer inversiones. Las mismas generan oportunidades para obtener el mayor rendimiento del sector agrícola, aumentar el empleo y el volu- men de las exportaciones, y lograr un mayor creci- miento económico.

Sin embargo, igual que ocurre con las inversiones en el desarrollo urbano y el turismo, éstas pueden aumentar el riesgo de desastres si no se identifica, se calcula y se tiene en cuenta el riesgo relaciona- do con sequías, inundaciones y otros eventos. Como se señalaba en el Capítulo 6 de este informe, en comparación con otros riesgos, el mapeo y los cálculos del riesgo de sequías agrícolas todavía son incipientes en la mayoría de los países de in- gresos bajos y medios. Por lo tanto, es muy proba- ble que las decisiones de inversión no estén pres- tando la debida atención a los niveles de riesgo, mucho menos a los costos compartidos, tanto so- ciales como ambientales.

10.4 La externalidad de costos

de la inversión

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