• No results found

va que proponemos, haciendo referencia a algunos elementos de organización neuroanatómica o neurofuncional subyacentes. Dife- rentes líneas de investigación nos proporcionan informaciones que corroboran la subdivisión de nuestro modelo y se prestan a intere- santes analogías con lo sugerido por la ciencia cognitiva. Damasio (1994, 1999) propone una organización neurofisiológica compleja y a varios niveles de la estructuración de las emociones y de los diferen- tes grados de conciencia.

La organización se construye a partir de los niveles más básicos del funcionamiento del organismo, los sistemas somatosensoriales (aparato visceral y del medio interno, el sector vestibular y musculo- esquelético y el sistema del tacto fino), que informan continuamente al cerebro de todos los cambios del organismo (ambiente químico, temperatura, contacto con objetos externos, etc.) y forman en cada instante multiplicidad de mapas del estado corporal. Este conjunto coherente de configuraciones neuronales es definido por el autor como Proto-sí-mismo y constituye una representación integrada del organismo. En este modelo, un cambio transitorio, con causas espe- cíficas, del estado del organismo es definido como emoción. El senti-

miento de una emoción es, en cambio, la representación de dicho

imágenes. Las configuraciones neuronales que constituyen el subs- trato de un sentimiento provienen del “circuito del cuerpo” (que uti- liza señales humorales, transmitidas a través del flujo sanguíneo, y señales neuronales, transmitidas a través de las vías nerviosas) y del llamado circuito “como si”, que provoca cambios en las representa- ciones interviniendo directamente sobre los mapas sensoriales del cuerpo, bajo el control de otros puntos neuronales, por ejemplo las cortezas prefrontales. Cuando se activa este circuito es “como si” el cuerpo hubiese sufrido un cambio inducido por estímulos externos, aún en ausencia de ellos.

En resumen, el esquema propuesto por Damasio se puede sinteti- zar así: un estímulo inductor de emociones activa puntos neuronales específicos dedicados a responder a ese elemento; estos sitios dan lugar a una particular gama de respuestas del cuerpo y del cerebro que constituyen la emoción; estos cambios del estado corporal (emo- ciones), inducidos por un circuito del cuerpo o por un circuito como si, se representan, en las regiones corticales y subcorticales, como mapas neuronales del segundo orden (sentimientos); estas modifica- ciones comportan también cambios en el Proto-sí-mismo y estos cambios se proyectan a su vez en estructuras neuronales del segundo orden, que generan representaciones del Proto-sí-mismo mientras se ve influido por las interacciones con un ambiente determinado.

Sobre esta base se empieza a constituir una conciencia nuclear en la que emerge la capacidad de conocer los sentimientos, es decir, de tener, como dice el autor, “sentimientos de sentimientos” (metarre- presentaciones) sobre los que se estructura la memoria autobiográfi- ca, la conciencia propia y “narrativa”. El aspecto sobre el que Damasio insiste es pues que los diferentes niveles de organización y de ejecución de todos los procesos –emoción, sentimiento y concien- cia– dependen de representaciones del organismo: “su esencia común es el cuerpo” (Damasio, 1999, p. 341 de la trad. it.).

Por lo tanto, los sistemas somatosensoriales propioceptivos y las sucesivas modificaciones y elaboraciones, proporcionan los input que derivan del mecanismo de monitorización postulado para la identificación de los propios estados mentales emocionales, no epis-

témicos. Pero el mismo Damasio indica otro circuito que interviene en la representación de los cambios somáticos, y lo llama “como si” porque opera sobre los mapas sensoriales no mediante la activación propioceptiva, sino a través de otros sistemas entre los cuales está el llamado sistema espejo.

El descubrimiento de este sistema ha abierto nuevas e interesan- tísimas perspectivas para el estudio de algunos posibles mecanismos neurofisiológicos subyacentes a la comprensión de los estados men- tales propios y ajenos y de los fundamentos biológicos de la inter- subjetividad.

Las neuronas espejo, situadas en diversas áreas cerebrales (Alli- son, Puce, McCarthy, 2000; Decety, Grezes, 1999; Gallese, 2000, 2001a, b; Rizzolatti, Arbib, 1998; Rizzolatti, Fadiga, Fogassi, Gallese, 2001; Wohlschlager, Bekkering, 2002), se activan cuando el simio se aferra o manipula un objeto, o bien cuando observa al experimenta- dor realizar los mismos gestos. Se definen como espejo precisamen- te para subrayar la doble valencia ejecutiva/observante-representati- va. Este sistema indica que cada vez que observamos realizar una acción (finalista, no un simple movimiento) se activan no sólo las áre- as visuales, sino también circuitos corticales motores, generalmente activos durante la ejecución de las mismas acciones, como si quisié- ramos llevar a cabo aquella acción que en ese momento estamos observando (Gallese, 2000). La doble función ejecutivo-representati- va sugeriría “una identidad primigenia entre sistemas perceptivo- motores y sistemas simbólicos. Ver y comprender una acción signifi- ca por lo tanto activar la idea motora de aquella acción” (ibíd.).

Recientemente se han identificado subsistemas de neuronas espe- jo que también se activan cuando la acción finalista realizada por el otro es observada sólo en las fases iniciales (porque las fases sucesivas no son visibles), como si hubiera una reconstrucción interna al siste- ma de la entera prestación motora; se retiene una de las bases fisioló- gicas del reconocimiento de una acción (Umiltà, Kohler, Gallese, Fogassi, Fadiga, Keysers, Rizzolatti, 2001). Las funciones motoras del sistema nervioso no solo se dedican a controlar y a llevar a cabo la acción, sino que también la representan.

El sistema espejo se vería implicado en la activación de los com- portamientos imitativos (Wohlschlager, Bekkering, 2002) y, según algu- nos autores, déficits de este sistema explicarían algunos de los trastor- nos centrales del autismo, como las dificultades, por una parte, en imi- tar acciones, y por otra parte, en inhibir comportamientos estereotipa- dos, como la ecolalia (Williams, Whiten, Suddendorf, Pret, 2001). La modificación de los estados mentales mediada por la interacción se ve también convalidada por otros estudios en ámbito neurofisiológico. Los neonatos aparecen sensibles a los patrones temporales del movi- miento humano, reaccionan en sincronía o con sintonizaciones com- plementarias a los comportamientos y a las señales afectivas, demues- tran capacidades imitativas extraordinarias (Stern, 1985, 1993; Trevarthen, Kokkinaki, Fiamenghi, 1998; Trevarthen, Aitken, 2001).

Algunas neuronas espejo se activan también con el input de los sonidos específicamente relacionados con la acción observada: en este caso se habla de sistema espejo auditivo-visual, relacionado, según algunos autores (Fadiga, Gallese, 1997; Gallese, 1999; Kohler, Keysers, Umiltà, Fogassi, Gallese, Rizzolatti, 2002) con el origen y la percepción del lenguaje. La equivalencia motora entre los gestos fonológicos producidos y los percibidos subyacentes a la compren- sión lingüística (Gallese, 2000).

Hutchison, Davis, Lozano, Tasker y Dostrovsky (1999) también han identificado neuronas activadas por estímulos dolorosos que presentan características espejo, es decir, se activan cuando se apli- ca un estímulo doloroso, por ejemplo en la mano del sujeto, o bien cuando el sujeto observa la aplicación del estímulo sobre la mano del experimentador. Calder, Keane, Manes, Antoun y Young (2000) describen el caso de un paciente afectado de Corea de Huntington que no conseguía reconocer selectivamente la manifestación emo- cional de asco, presentada en diversas modalidades, como por ejemplo señales faciales y expresiones sonoras verbales y no verba- les. Además, él mismo no se encontraba capaz de experimentar sub- jetivamente el asco y de reaccionar apropiadamente ante ello. Incluso con las precauciones necesarias en la evaluación del caso único, este dato parece sugerir que cuando se pierde la capacidad

de experimentar y expresar una determinada emoción, se pierde también la capacidad de reconocerla en los demás.

También se ha hipotetizado que los sistemas espejo intervienen en los procesos ejecutivos de algunos submódulos constitutivos del sis- tema de lectura de la mente hipotetizado por Baron-Cohen (de quien se ha hablado anteriormente), y algunos estudios de resonancia mag- nética funcional (Puce, Allison, Bentin, Gore, McCarthy, 1998) y datos neurofisiológicos (Carey, Perrett,Oram, 1997) parecerían sus- tentar esta hipótesis.

Baron-Cohen (1995) ha teorizado un vínculo entre seguir la direc- ción de la mirada y la teoría del mecanismo de la mente: la percep- ción de la mirada es un paso crucial para el desarrollo del sistema de lectura de la mente. Dos componentes del sistema, EDD y SAM (que se han esbozado anteriormente), se vinculan al movimiento de la mirada. El módulo EDD establece la equivalencia entre el acto de mirar y el estado mental de ver. El módulo SAM establece un víncu- lo entre el comportamiento de la mirada del agente y del observador permitiendo compartir el mismo estado mental sobre un dado obje- to o acción. Un sistema de comparación del tipo espejo puede permi- tir al observador relacionar el comportamiento de la mirada del agen- te con el propio comportamiento.

Los datos experimentales neurofisiológicos que fundamentan el modelo de Damasio y las características del sistema espejo parecerí- an sugerir la presencia de procesos diferentes pero al mismo tiempo fuertemente interconectados en la elaboración de los inputs que con- curren en la identificación de los estados mentales propios y ajenos y proporcionan una base biológica a la intersubjetividad. La identifica- ción de los propios estados internos emocionales sucede fundamen- talmente a través de complejos y articulados procesos que parten de los estímulos propioceptivos. Sin embargo, la activación interna de mapas sensoriales sin la intervención de los sistemas propioceptivos concurre también a la formación de representaciones de emociones, pero a través de los circuitos espejo. Probablemente, este canal pro- porciona inputs que participan en la representación de resonancias

empáticas inducidas por la interacción con los demás y el reconoci-

Efectivamente, como hemos ilustrado anteriormente, los circuitos

espejo se activan en la detección de las acciones intencionales de los

demás y se verían implicados en los módulos EDD y SAM: parecería, por tanto, que proporcionan inputs a los procesos de identificación de los estados mentales ajenos (ToMM), al menos en lo que concier- ne a las acciones intencionales y, probablemente, a las emociones.

Este modelo “de doble canal” puede representar un intento de integración y superación de la dicotomía entre la teoría de la teoría (que –como sabemos– postula un único mecanismo para la auto o para la heteroatribución de estados mentales) y la teoría de la simu-

lación mental (en su versión radical propuesta por Goldman, 1993),

que formula la hipótesis que los estados mentales son ante todo atri- buidos en primera persona por el sujeto a sí mismo (por ejemplo, “yo creo que p”), y por lo tanto proyectados por él en los demás, “ponién- dose en su lugar”.

Related documents