Hipótesis 12: La corrupción política, se constituye en un mecanismo de reproducción y refuerzo de las redes de patronazgo (patrón-cliente) que articulados en circuitos de intercambio directo e ilegal de los recursos, posibilita la distribución irregular de los mismos.
Fenómenos políticos como la corrupción y el clientelismo se encuentran soportados bajo el mismo mecanismo relacional75 patrón-cliente. No obstante, los circuitos de intercambio y la provisión de los recursos, llevados a cabo al interior de las redes de patronazgo en ambos fenómenos políticos, operan bajo lógicas distintas. Por este motivo, el propósito de esta sección versa en establecer la manera en que este mecanismo opera al interior de ambos fenómenos, pero que se diferencia en torno a los formatos de intercambio, los actores y los recursos intercambiados.
El clientelismo político es un modo de vinculación política entre un patrón y un cliente construido sobre la base de transacciones asimétricas, donde el primero controla importantes recursos76 de poder y garantiza, como un “guardián”, el acceso a los recursos de su clientela a cambio de lealtad y apoyo político. Este tipo de relación diádica de carácter particularista, se desarrolla entre individuos que gozan de un poder y status socioeconómico desigual, conducentes a lograr beneficios mutuos. Es decir, basados en promesas de intercambio, se busca garantizar el acceso a servicios y recursos por parte del patrón, a cambio del apoyo político de los clientes (votantes), que se encuentra respaldado por los votos (Medina, 2007: 180-181).En este sentido, la fuerza del mecanismo clientelar (patrón-cliente), reside principalmente en que los bienes que intercambian por votos son, directamente, homogéneos con la racionalidad individual de los actores que hacen parte del intercambio. En otras palabras, es la estructura de la situación de elección individual, y el conjunto de incentivos77 al que hacen frente los actores, los que finalmente guían los cursos de acción posibles para ellos (Máiz, 2002: 9).
Ahora bien, el clientelismo se articula sobre una estructura de redes sociales que permite la obtención de información sobre los miembros y sus actuaciones (Stokes, 2007: 611). Por tal motivo, la red social se constituye en un mecanismo de monitoreo y seguimiento del intercambio de promesas entre el patrón y el cliente.
En suma, el clientelismo político es entendido como una lógica de intercambio social, basado en una red de relaciones instrumentales y capital político, que posee como dimensión fundamental no sólo la asimetría entre patrón y cliente sino un tipo de confianza particularizada, es decir, que depende de actores concretos y experiencias especificas, haciendo difícil su generalización a otros actores diferentes al circuito de producción (Stokes, 2007: 605).
En el caso de la corrupción política, también parece funcionar el mismo mecanismo clientelar (patrón-cliente) del clientelismo, puesto que las relaciones que soportan la corrupción, se fundan en el intercambio de promesas basadas en el acceso directo de beneficios materiales. De tal forma, que las relaciones entre los actores se estructuran mediante redes que logran movilizar recursos (dinero, organización, etc.), esto quiere decir que en ausencia de un marco institucional que garantice el reparto equitativo de recursos y bienes públicos, los
funcionarios adquieren poderes monopólicos (exclusión y substracción), quedando habilitados para definir la cantidad y calidad del bien y servicio que suministran.
En este sentido, la corrupción política, al igual que el clientelismo, representa una tipo de institución informal de privatización de la política, soportada en modelos mentales atajitas, en donde las preferencias están dirigidas a obtener resultados en el presente lo más rápido posible, con el menor esfuerzo y a un mínimo costo, favoreciendo a su vez, la discrecionalidad, la privatización de lo público, la exclusión y el rentismo (Casas, 2007b).
Si bien, tanto en el clientelismo político como en la corrupción política funciona el mismo mecanismo relacional de patrón-cliente, los circuitos de intercambio y la provisión de los recursos operan bajo lógicas distintas. En primer lugar; en el clientelismo la relación de intercambio de promesas, se da de manera vertical- asimétrico, es decir, ocurre entre desiguales, electores y patrones, en tanto, el vínculo de la corrupción es horizontal, es entre iguales; en segundo lugar, el recurso empleado por el clientelismo es político, de poder adquirido por medio de los votos; y en la corrupción, el intercambio está mediado principalmente por el dinero. Finalmente, la difusión del intercambio en el clientelismo es pública y en la corrupción el intercambio se da en secreto (Caciagli, 1996, Della Porta, 1992 y Johnston, 1986).
No obstante, con el fin de ampliar un poco más la forma en que operan los circuitos de intercambio78 y la provisión de recursos en la corrupción política mediante la relación patrón- cliente, es esencial hacer énfasis en el modelo principal-agente-cliente planteado por Lambsdorff (2007: 19).El modelo principal-agente-cliente se constituye en un instrumento fundamental para describir el fenómeno de la corrupción política, puesto que examina la manera en que los funcionarios del Estado tienen incentivos para actuar de forma honesta o deshonesta. Este modelo explica la relación triangular que se da entre: el principal que es la autoridad o institución del gobierno, que crea las reglas que son dirigidas para asignar las tareas a los agentes. Estas reglas están destinadas a regular el intercambio con el cliente, un intercambio basado en promesas relacionadas con la provisión de bienes, servicios y licencias, entre otros; un agente, que hace referencia al funcionario público o el grupo de éstos que son contratados por el principal; y un cliente particular que tiene una relación con el Estado (Gallón y Gómez, 2000).
La relación triangular puede visualizarse en el siguiente diagrama.
MALVERSACIÓN Principal
Hace las reglas y paga salarios
Cumple los contratos
ESTAFA
Pago de un Soborno
Agente Cliente Paga impuestos/tarifas
Provee los servicios/licencias, Adjudicación de contratos
Tomado de Lambsdorff (2007: 19.) EXTORSIÓN
De acuerdo al modelo, se observa que la corrupción es una relación horizontal de intercambio de favores entre dos actores, un agente y un cliente. Por un lado, al agente se le ha confiado el poder de su superior (el principal), el cual delega una tarea a su subordinado (el agente), y establece las normas sobre la manera en que esta tarea debe ser cumplida. Y por otra parte, se supone que el agente sirve al cliente en concordancia a estas reglas. Empero, las relaciones que se establecen entre los actores pueden estar basadas en el soborno, la extorsión, la malversación y el fraude (Lambsdorff, 2007:19).
Soborno
La relación basada en el soborno79, se instaura entre el cliente y el agente. El cliente actúa como
un sobornador haciendo pagos al agente (sobornado), con el fin de obtener una ventaja, es decir, un servicio o una licencia que no tiene derecho a obtener.
Extorsión
El agente utiliza su poder para extraer dinero u otros beneficios del cliente, por lo que éste último se ve obligado a pagar por un servicio al que tiene legalmente el derecho sin necesidad de dar un pago. Sin embargo, el agente usa la coerción, la violencia o las amenazas con el fin de obtener el pago
Malversación Es simplemente el robo de los recursos públicos por parte del agente
Fraude
Se da por las ventajas de información del agente, ya que éste oculta activamente la información al principal con la ayuda del engaño, el timo, la manipulación o deformación de la información.