La diversidad de oferta ambiental en el área de investigación, así como una variedad de estrategias de aprovechamiento adoptadas por las diferentes sociedades, ha determinado una gama de usos del suelo.
El Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca -MAGAP- ha realizado diferentes clasificaciones para el uso agropecuario en diferentes escalas y para diferentes años. La primera se realizó en la década de los 70 en el marco del PRONAREG. De esa forma se determinaron varias categorías de uso del suelo las cuales fueron levantadas por medio de la interpretación de fotografías aéreas y su comprobación en el campo.
En el año 2.003, el SIGAGRO realizó una actualización de estas cartas de uso del suelo a nivel nacional. Se cuenta con esta información para las escalas 1:250.000 y 1:50.000, para el área de investigación.
Para el análisis multitemporal del uso del suelo se utilizaron estos dos insumos y se complementaron con comprobaciones de campo.
2.1.8.1. Uso del suelo año 2.003
Para el año 2.003, el suelo bajo uso agropecuario cubre el 61,26% de la superficie total, los bosques el 6,77%, las zonas de páramo y vegetación arbustiva el 28,66%.
Como se observa la mayor parte de la superficie tiene algún tipo de uso agropecuario, no obstante, estos incluyen zonas en las que se pueden encontrar mosaicos de cultivos o pastos con bosques o con pequeños parches de páramo. Estas corresponderían entonces a zonas de cambio de la cobertura y el uso o a zonas de avance de la frontera agrícola en altura, respectivamente.
Dentro de las áreas bajo tipos de usos agropecuarios, se puede realizar una subclasificación. En primer lugar, aquellas que tienen cobertura de cultivos (45,78%) frente a aquellas que presentan pastos (11,68%) y las que presentan una asociación entre cultivos y pastos (4,40%). Estos tres tipos de cobertura pueden ser diferenciados entre si. En primer lugar, los cultivos pueden ser diferenciados entre cultivos de ciclo corto (que en su mayoría son destinados al consumo local o nacional) que representan el 40,16% de la
superficie como área homogéneas y los cultivos de exportación (que incluyen brócoli y cultivos bajo invernadero principalmente) representan el 0,79%. Por otro lado tenemos los mosaicos de bosques y cultivos (1,83%) y los de cultivos y páramo (3,01%) que representan áreas inferiores pero importantes en el análisis de la dinámica del uso del suelo. Otra categoría importante representan los mosaicos de cultivos y pastos que ocupan un 4,28% de la superficie total del área.
Los cultivos de ciclo corto, los de mayor superficie, se ubican tanto en las zonas del valle como en las partes altas, sin embargo, son las especies cultivadas las que diferencian estos espacios (ver mapa 2.5.5).
En primer lugar se destaca la predominancia importante del maíz en la zona media del área de investigación (entre Lasso, Toacazo y Saquisilí). Esta zona se extiende en altitud hasta la cota alrededor de los 3.000 metros. A partir de este punto se puede observar una mayor variedad de especies cultivadas. Se observa, por ejemplo un predominio de la cebada en escasos lugares cercanos a las pendientes fuertes, razón por la que se evidencia un fuerte proceso de erosión en estas partes, especialmente hacia el Sur-occidente del área de investigación. Cabe mencionar que la cebada es uno de los productos tradicionales que han mermado su producción ya que se ha dado prioridad al cultivos de especies más atractivas al mercado como la papa y el haba, y finalmente los pastos (BARRAGAN Y VALDEZ, 2008).
La papa, por su parte, predomina en los espacios de altura ubicados en las vertientes del volcán Iliniza y, en la mayoría de los casos, se encuentra en mosaicos con otros cultivos y vegetación natural, en especial páramo.
Se pude ubicar una unidad importante, identificada como cultivos de ciclo corto que se extiende en el centro del área de investigación. Esta corresponde a mosaicos de varios cultivos de acuerdo a la rotación seleccionada por los agricultores. Los cultivos más comunes en este sistema son: la papa, el haba, la cebada, la cebolla y algunas hortalizas como la zanahoria introducidas recientemente en respuesta a la búsqueda de mercados locales.
Los cultivos de exportación, en este caso el brócoli, se ubican en la zona del valle del Cutuchi, cercanos al eje de la Panamericana. Se observa un área importante con absoluta del cultivo al sur de la población de Guaytacama. A lo largo del valle se pueden encontrar
otras plantaciones de brócoli insertas en zonas de pastos, esto muestra en cierta medida el reciente cambio en el uso del suelo de esta zona.
Los cultivos bajo invernaderos, con predominancia de rosas para exportación, presentan una distribución algo distinta. Si bien se ubican en el valle del Cutuchi, estos se extienden en altitud siguiendo la vía desde Lasso hasta Toacazo. Se observan algunas áreas con grandes extensiones de invernaderos y algunas con pequeños invernaderos y rodeadas de otros usos, el principal es el cultivos de maíz aunque en algunas zonas se observan bosques de especies exóticas como el eucalipto, el pino, entre otras.
Los bosques que se encuentran en el área son, en su totalidad, plantados con especies exóticas, las principales: eucalipto, pino y ciprés. Estos se ubican mayoritariamente en el extremo nororiental del área cercanos a la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Cotopaxi que, hace varias décadas, fue fruto de una fuerte campaña de reforestación con especies introducidas, la más representativa el pino. Se observan otros bosques con las mismas características en la planada de Wintza y en los relieves colinados que bajan a la costa, cercanos a la Moya.
Finalmente, los páramos se pueden observar en las laderas del volcán Iliniza al Norte del área y en los relieves con fuertes pendientes hacia el Sur-occidente. En el caso de los páramos del Iliniza se observa una mayor área de mayor consolidación debido a que se encuentran dentro de un área protegida. Mientras que en el Sur-occidente se ve un importante avance de la frontera agrícola siguiendo los ejes viales, de esta forma en los sectores de Yanahurco Grande, Quillusillin y La Moya se observan solo algunos pequeños remanentes de páramo con formas muy regulares rodeados de parcelas de cultivos o de pastos plantados.