En las ciencias sociales un rasgo es “algo que una persona tiene. Una característica que algunas personas tienen más que otras” ( Smith & Glass, 1987, p. 4). El componente Servicio está relacionado con el desarrollo de actitudes para identificar un problema y con la búsqueda de alternativas de solución a una situación padecida por otra persona. El servicio tiene un componente elemental que es el desarrollo de una conducta solidaria. Dicho concepto tiene 3 elementos que deben evidenciarse naturalmente, previo al planteamiento de las alternativas. Sequeiros (1997) establece que para que se lleve a cabo una acción solidaria debe contarse forzosamente con un objeto de solidaridad (el problema o el área que atañe la acción), un sujeto de solidaridad (el individuo o individuos beneficiados por las acciones) y un sujeto solidario (personas que realizan las acciones).
La solidaridad por tanto, es un rasgo al ser “un sustantivo abstracto formado a partir del adjetivo solidario, derivado a su vez inicialmente de la expresión latina insolidum, que
equivale a totalidad, el todo” (De Luca, 1993, p. 14). La solidaridad es para Durkheim (citado por De Luca, 1993, p. 15), quien es considerado el principal teórico del concepto, ante todo “un hecho social que consiste en el consenso espontáneo de las partes del todo social”, una particular conexión entre individuo y sociedad que, como indica Moya (De Luca, 1993, p. 15), supone dos niveles: el psicosocial – vinculación entre las conciencias individuales y la
el grupo. Aunque no es factible observar la construcción de la solidaridad de manera directa, si es posible identificar algunos indicadores que evidencien su desarrollo. A través del cambio actitudinal es posible conocer el nivel de desarrollo en la construcción de valores.
Basado en una serie de entrevistas Rushworth Kidder (enHitt, 1996, p. 104), presidente del Instituto para la Ética Global, buscó identificar valores que consideró como básicos para un siglo XXI sustentable, estos son: amor, honestidad, justicia, libertad, unidad, tolerancia, responsabilidad y respeto. De estos, en comparación con los valores mencionados que conforman el término solidaridad, tolerancia, interculturalidad, sensibilidad internacional, compartir, acciones de voluntariado, dar y darse, respeto a los valores de los demás, es posible ver que existe una gran similitud.
El conocimiento de estos conceptos ayudará a establecer criterios, más adelante para la evaluación de las actitudes en los estudiantes. De ahí que se comenzará por definir uno a uno de acuerdo con los fundamentos teóricos de varios autores.
Tolerancia. La tolerancia no es sólo vivir en forma pacífica, de acuerdo con Kofi Annan “es una actitud activa y positiva, inspirada en el reconocimiento de y el respeto hacia los derechos y libertades de los demás” (PNUD, 2003, p. 3). Esta actitud activa significa también preocuparse y realizar un esfuerzo por entender al otro, evitando el prejuicio y la discriminación. La tolerancia requiere de una actitud razonada del cual se puede definir entre las partes involucradas, mediante el diálogo, la aceptación de la diferencia, los valores en que se fundamentará la relación y existencia de ambas partes.
Justicia. Se define como el esfuerzo que se realiza por dar a los demás lo que es debido, de acuerdo con el cumplimiento de sus obligaciones y de sus derechos y a la vez intentar que los demás hagan lo mismo. De acuerdo con David Isaacs (1998) la justicia ofrece dificultades y
ventajas, pero si hubiera un desarrollo de este valor en cada uno de los miembros de la sociedad, existiría bienestar para todos y por lo tanto paz. Existen tres aspectos que siempre deberán estar presentes en cualquier acto justo. La alteridad (la justicia solamente se realiza respecto a otras personas), derecho estricto (no se trata de una dádiva, sino de un deber), igualdad (una
congruencia exacta entre lo debido y lo entregado).
Sensibilidad Internacional. La persona necesita de los demás para su proceso personal de crecimiento. Si no existiera comunicación entre los distintos miembros de una sociedad no puede haber relaciones más profundas. Para actuar a favor de alguien es necesario que exista comunicación y entendimiento previo para conocer las necesidades. La sensibilidad implica un profundo respeto a los demás, en las dos acepciones de la palabra: no actuar para no perjudicar y actuar a favor de los demás para no dejar de hacer algo bueno por ellos.
Generosidad. “Actúa a favor de otras personas desinteresadamente y con alegría, teniendo en cuenta la utilidad y la necesidad de la aportación para esas personas, aunque le cueste un esfuerzo” (Isaacs, 1998, p. 61) De ahí que la generosidad signifique utilizar la voluntad para acercarse al bien. Es una decisión libre para entregar lo que uno tiene. Por lo tanto, la generosidad inicia cuando se logra el valor de apreciar lo que se tiene. En este sentido es más importante el concepto de “darse” que el de “dar”. La generosidad como una virtud, permite a la persona trasladar la posibilidad del amor en actos de servicio.
Comprensión. En el momento que una persona hace consciente el deseo de entender a otras personas es porque ha surgido el deseo de ayudar. Significa entender los factores que influyen en los sentimientos o en el comportamiento de una persona, si se da en forma
suficiente se puede llegar a ayudar a superar una dificultad o ayudar a mejorar. En el concepto de comprensión queda incluida la cualidad de la empatía. Retomando la definición de Carl
Rogers (1957) la empatía es “percibir el marco interior de referencia del otro con exactitud y con los componentes emocionales que le pertenecen… pero sin perder la condición de observador” (1997, en Isaacs, 1998, p. 430)
Respeto. “Actúa o deja actuar, procurando no perjudicar ni dejar de beneficiarse a si mismo ni a los demás, de acuerdo con sus derechos, con su condición y con sus
circunstancias” (Isaacs, 1998, p.155). Incluye el desarrollo de ciertas normas:
1. Enseñar que cada uno es diferente y por tanto hay que tratarlos de forma diferente. 2. Enseñar a reconocer a cada uno por lo que “es” sin clasificarlos.
3. Enseñar a actuar positivamente a favor de los demás. 4. Enseñar a buscar lo positivo en los demás.
5. Enseñar a agradecer los esfuerzos en su favor.
Responsabilidad. La responsabilidad es asumir las consecuencias de los actos, que son resultado de las decisiones que se tome o acepte; también de los actos no intencionados, permitiendo que los demás queden beneficiados lo más posible o, por lo menos, no salgan perjudicados; preocupándose a la vez por influir en otras personas para que actúen de igual forma. De ahí que todo acto de responsabilidad lleva implícito el tomar decisiones reflexivas evaluando las consecuencias. Se debe hacer consciente que toda acción tiene un impacto, positivo o negativo, en los demás y que el impacto puede ser tan cercano o tan lejano como cada quien lo decida.