Si partimos de que una necesidad es un requerimiento humano no satisfecho..."nadie puede hacer algo sin hacerlo, al mismo tiempo, en aras de una de sus necesidades y del órgano de esta necesidad". Este planteamiento ubica exactamente la importancia de las necesidades como centro de la conducta del hombre. La relación práctica del hombre con el mundo que le rodea posee siempre en su base determinadas necesidades, las cuales constituyen el principal motor impulsor de la actividad humana. O sea, las fuerzas motrices del desarrollo de la personalidad, se ponen de manifiesto en la contradicción entre las necesidades cambiantes y las posibilidades reales de satisfacerlas, que se ofrecen mediante las relaciones sociales.
Es por ello que el Psicólogo S.L. Rubinstein sancionaba: "Toda la historia evolutiva de la personalidad humana está vinculada a la historia de las necesidades humanas".
Existe una gran coincidencia entre los psicólogos de que la noción necesidad debe ocupar un lugar eminente en el inventario de los conceptos fundamentales de la psicología. Sobre la base de este concepto, toda la doctrina que estudia la motivación de la conducta humana, obtiene una interpretación diferente en comparación con aquélla que generalmente se le daba, basada en los criterios de los instintos y las atracciones.
Pero, además, existe consenso entre los psicólogos en la consideración común de la tesis cuyo planteamiento central es que las necesidades son la base, fuerza motriz, impulso y finalidad de la conducta. Es decir, el hombre siempre actúa en correspondencia con una u otras necesidades.
La formación de las necesidades humanas, que el individuo aspira a satisfacer, está determinada por las condiciones sociales más generales (el ambiente social) en forma de los sistemas de principios, convicciones, valores, otros, y por las condiciones más específicas (por ejemplo, y es nuestro mayor interés: el ambiente laboral). A semejanza de las necesidades de la humanidad, que son producto de la historia universal, el sentido y la correlación de las necesidades de cada hombre por separado, son producto de la historia de su vida, las condiciones individuales de su educación, su desarrollo ontogenético.
En el proceso de formación de las necesidades hay que tener en cuenta que en el transcurso de su actividad social, como consecuencia de determinadas condiciones sociales, el individuo se orienta hacia determinados objetivos. La influencia de las necesidades en el comportamiento es realmente complicada, ya que cualquier conducta particular de cierta complejidad es, generalmente, el resultado de la influencia no de una, sino de varias o de todas las necesidades básicas de la personalidad.
Otra característica de las necesidades, señalada por A. Maslow es que, de las necesidades que posee una persona, sólo las que se encuentran en
estado de insatisfacción en un momento dado son las que mueven su comportamiento y aquellas que han logrado ser satisfechas, pierden su rol estimulante.
Por otra parte, este mismo autor señala que casi nunca hay una completa satisfacción de las necesidades, sino más bien ellas se encuentran en grados de relativa satisfacción. Maslow señala:
"El hombre es un animal deseoso y raramente alcanza un estado de completa satisfacción, excepto por un corto período de tiempo. Una vez que un deseo se ha satisfecho, otro se presenta a tomar su lugar. Cuando éste es satisfecho, aún otro más viene hacia el primer plano. Es una característica del ser humano el estar, prácticamente siempre, deseando algo".
Esta idea no es nueva. Ya muchos años antes, Marx había planteado que "... la propia primera necesidad satisfecha, la acción de satisfacción y el arma ya adquirida de satisfacción, lleva a nuevas necesidades". Estos elementos vienen a corroborar el carácter social de las necesidades, pues aunque las necesidades naturales de conservación de la personalidad pueden saturarse fisiológicamente, las necesidades superiores sociales no lo serán, pues el hombre está inmerso en un patrimonio social que se acumula y progresa de manera ilimitada.
Clasificación de las necesidades
En el último párrafo utilizamos un criterio de clasificación al hablar de necesidades naturales (de orden fisiológico) y necesidades sociales (de orden superior). Ello representa un criterio de clasificación de los múltiples utilizados para caracterizar las necesidades. La existencia de un numeroso grupo de criterios de clasificación se deriva de la gran cantidad de necesidades que existen realmente. Sin embargo, no se cuenta aún con una respuesta clasificatoria que satisfaga a todos los que, con distintos intereses, la buscan; esto constituye un aliciente para la proliferación de estas clasificaciones.
El problema, no obstante, consiste en discernir las necesidades iniciales, que no se deduzcan una de otra y no se reduzcan una a otra, a condición, además, de que cualquier grado de satisfacción de las necesidades de una clase no asegure la satisfacción simultánea de otras (por ejemplo: tomar agua sólo satisface esa necesidad del grupo de las fisiológicas y no tiene que ver para nada con la necesidad social de reconocimiento). Así, la mayoría de los autores clasifican las necesidades, tratando de cumplir con las premisas anteriores, en:
• Materiales y espirituales
• Naturales y culturales
• Biológicas e históricas
• De existencia física y de existencia social
• Primarias y secundarias
• Fisiológicas y sociales
• De conservación y desarrollo
Sin embargo, a pesar de cumplir con los requisitos anteriores, semejante clasificación brinda un grado de generalización muy amplio, el cual es muy difícil de emplear con fines prácticos.
Jerarquía de necesidades de Maslow
La escuela behaviorista, en la obra de uno de sus máximos exponentes, Abraham Maslow, también consideró la importancia de la clasificación de las necesidades; incluso, gracias al aporte de este autor, dicha tipología se ha convertido en una de las más interesantes y más citadas.
Desarrolló el concepto de jerarquía de las necesidades como una alternativa para ver la motivación en términos de una serie de impulsos relativamente autónomos y distintos. Esta teoría de la motivación establece que las necesidades humanas están jerarquizadas y dispuestas en niveles de acuerdo a su importancia e influencia. Dividió a estas necesidades en primarias que incluye a las fisiológicas y a la seguridad; y secundarias, que incluye a las necesidades sociales, asociación, autoestima y autorrealización.
Por la importancia de esta clasificación, veámosla más detalladamente: Necesidades fisiológicas
Para Maslow es inútil e imposible establecer una lista de necesidades fisiológicas fundamentales. El hambre, el cansancio, el sueño, el deseo sexual, constituyen presiones fisiológicas de base somática. Los seres humanos son entidades biológicas y al satisfacer las necesidades de este nivel, tienen que participar, como cualquier organismo vivo, en un intercambio de sustancias y energía con el medio circundante, a fin de conservar la vida.
Necesidades de seguridad
La búsqueda de seguridad, el deseo de estabilidad, la huida del peligro, hacen que las personas, en su mayoría, se preocupen por un mundo previsible y bien ordenado. Se relaciona también a esta categoría los deseos de mantener un nivel aceptable de satisfacción de las necesidades básicas y de contar con la garantía de que éstas serán también satisfechas en una perspectiva futura. Mantienen, por tanto, estrechas relaciones con las necesidades fisiológicas. Necesidades de asociación
Son estas necesidades de relaciones, de amistad, de un lugar en el grupo. La necesidad de dar y recibir afecto es importante fuerza motivadora del comportamiento humano. Se vinculan a estas necesidades los deseos de desplegar esfuerzos de colaboración para alcanzar los objetivos de los grupos a los que se pertenece. También se logra satisfacción de estas necesidades con la existencia de espíritu de trabajo y camaradería en los grupos de trabajo.
Necesidades de estima
Son las necesidades relacionadas con la autoevaluación, firme y generalmente alta, así como de autoestima y de respeto por parte de otra persona. Entre estas están los sentimientos de fortaleza, realización, adecuación, confianza frente al mundo, independencia, libertad, autonomía. La necesidad de autoestima, cuando es satisfecha, lleva sentimientos de autoconfianza, valor, fuerza, prestigio, poder, capacidad y utilidad. Se relaciona a estas necesidades los deseos de ser reconocidos como competentes por sus semejantes y poseer prestigio de independencia dentro de los grupos de los que se forma parte. Estas necesidades se relacionan en mayor medida con las de afiliación.
Necesidades de autorrealización
Se relacionan con el deseo de cumplir la tendencia a realizar el potencial. Esa tendencia, generalmente, se expresa a través del deseo de la persona de ser siempre más de lo que es y de llegar a todo lo que puede ser. Aquí yacen los motivos más fuertes que conducen a la plena realización humana. También son llamadas necesidades de crecimiento y mantienen íntimas relaciones con las de estimación del yo.
Maslow presentó un aporte significativo a la teoría de la motivación, pero existen algunos problemas, ya que lo que motiva al ser humano es un grupo de variables complejas, no una ordenada sucesión de eventos en los cuales, cuando ocurre lo primero, ocasiona un efecto y entonces puede ocurrir lo segundo etc.; pues hace énfasis sólo en las necesidades internas del hombre sin tomar en cuenta el condicionamiento social y considerando todas las necesidades como innatas.
Según Chiavenato, varias investigaciones no llegaron a confirmar científicamente esta teoría, pero no obstante ofrece un esquema orientador y útil y, además, como hemos mencionado, se constituye en la base de múltiples clasificaciones de las necesidades.
Sin embargo, lo que convirtió a la teoría de Maslow en una concepción importante e instructiva no fue la lista o clasificación de las necesidades, sino el reconocimiento de la inhabilidad de las necesidades ya satisfechas de motivar el comportamiento. Siguiendo esta línea de ideas, Maslow plantea que las
necesidades están dispuestas de acuerdo a una jerarquía de valor o preeminencia, en correspondencia con su capacidad de motivar el comportamiento, es decir, en una pirámide:
Fig. Pirámide de Necesidades de Maslow
El nivel más básico de las necesidades incluye las que son primarias o fisiológicas. Hasta tanto no estén satisfechas, ellas, según Maslow, monopolizan el comportamiento consciente de las personas y tienen exclusividad en el poder de motivación. A medida, sin embargo, que van siendo satisfechas, van perdiendo también su poder de motivación. Pero, ahí mismo ocurre un desarrollo interesante: la satisfacción de las necesidades primarias no producen una sensación plena; al contrario, es punto de partida para la generación de una nueva serie de insatisfacciones que Maslow denomina de crecimiento. Estas necesidades, llamadas también secundarias, comienzan ahora a adquirir su poder de motivación. La propia primera necesidad satisfecha, lleva a nuevas necesidades.
Es decir, las personas, una vez que tienen agua, alimentos, comienzan a dirigir sus energías hacia aquellos elementos que le provocan seguridad tales como protección de la intemperie, reservas de alimentos, etc.; y así habrá de dirigirse, sucesivamente, hacia las subsiguientes necesidades en la misma medida en que vaya logrando satisfacción de las necesidades previas.
El establecimiento de las jerarquía de necesidades de Maslow, resultó un aporte significativo a la teoría de la motivación. Con una base fortalecida por tales conocimientos, los gerentes pudieran hacer aumentar la motivación, convirtiendo el trabajo en un camino para la satisfacción de las necesidades individuales de orden mayor.
Pero existen algunos problemas básicos con la teoría de Maslow, uno de los cuales es quizás, su sencillez. Lamentablemente, mucho de lo que nos motiva es un grupo de variables complejas, no una agradable sucesión en cadena de eventos, en los cuales esto ocurre primero, lo que ocasiona este efecto, entonces ocurre el otro y así sucesivamente.
La totalidad de los autores pertenecientes a esta escuela, por supuesto, desconocen el papel que desempeñan los sistemas sociales en el ofrecimiento o
la negación de posibilidades que desarrollan a los individuos en función del carácter de las relaciones de producción en ellos imperantes. Por otra parte, los behavioristas se preocuparon siempre mucho más por explicar y descubrir las características del comportamiento organizacional que por construir modelos o principios de aplicación práctica. Además, muestran mucho más énfasis en la "psicologización" y la "biologización" exagerada que siempre ha caracterizado a toda la sicología social norteamericana de los procesos organizacionales, aunque no existe ninguna duda que la influencia del behaviorismo dentro de la teoría de la administración, constituye un gran progreso.