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La definición de inteligencia ha sido llevada a discusión, ha estado encubierto en teorías y estudios de científicos, educadores y aun filósofos de los que surgen distintos puntos de vista, los que han podido dar su enfoque y definición de inteligencia, en una visión tradicional, se define operacionalmente la inteligencia como la capacidad para objetar a las cuestiones de un examen de intelecto.

Binet (ambientalista, 1904). Dice que es la capacidad para adaptarse al poder de la autocrítica. Sternberg (1986) actividad mental involucrada en la adaptación, moldeamiento y selección de los ambientes del mundo que sean relevantes para la propia vida. Un tipo de auto gobierno o auto gestión metal superior; desarrollo de las primeras pruebas de inteligencia, y por último el dueño de la teoría de inteligencias múltiples, Howard Gardner (1994; 1999): “capacidad para resolver problemas o elaborar productos que se valoran en un o más contextos culturales”.

Como análisis del término inteligencia este se definiría; como el producto de una operación cerebral y permite al sujeto resolver problemas e, incluso, crear productos que tengan valor científico dentro de una cultura. O también lo podemos denominar como un flujo cerebral que nos lleva a elegir la mejor opción para solucionar dificultad, y se complementa como una

facultad para comprender, entre varias opciones cual es la mejor. También nos ayuda a resolver problemas o incluso a crear productos válidos para la cultura que nos rodea. (C. Antúnez, 2000).

1.8.1. Enfoque cognitivo en el estudio de la inteligencia

El enfoque cognitivo sobre la inteligencia no se centra en eliminar el enfoque Psicométrico o estructural, sino completarlo. Ambos enfoques son necesarios para comprender la inteligencia. El enfoque estructural analiza y estudia la estructura de la inteligencia, mientras que el enfoque cognitivo estudia los aspectos del procesamiento de la información y pretende identificar, representar, conocer y justificar la cadena de procesos y sucesos mentales que se dan en la conducta inteligente.

Una de las más importantes aportaciones de este enfoque ha sido el de definir la inteligencia como fruto de la interacción con el medio; a partir de ella se han derivado dos conceptos de vital importancia: el de la Inteligencia Práctica y el de la Inteligencia social.

Para estudiar los procesos mentales que dan lugar a las conductas inteligentes surgen los estudios cognitivos o componenciales, que entienden la inteligencia como un conjunto de procesos dinámicos que se adquieren gracias a la interacción con un ambiente adecuado que permita aprender las estrategias necesarias para mejorar las habilidades cognitivas.

La unidad de estudio del procesamiento de la información es el componente (estrategia del procesamiento que opera sobre las representaciones internas de objetivos y símbolos) (Sternberg, 1977). El componente es la unidad del proceso, de igual manera, que el factor es la unidad de estructura en el enfoque psicométrico.

La Psicología cognitiva ante cuestiones sin resolver desde el enfoque psicométrico o estructural, desarrolló teorías que desde un marco del procesamiento de la información analizan los procesos de resolución de problemas, la toma de decisiones, los juicios y estrategias de pensamiento, etc. explicando así, el porqué de las respuestas a los test y los comportamientos inteligentes.

La inteligencia junto con otros componentes cognitivos, determina cómo una persona procesa el mundo y cómo responde ante él. Se es más o menos inteligente en función de la habilidad en la utilización de las estrategias o procesos de la información.

1.8.2. Enfoque emocional en el estudio de la inteligencia

El concepto de inteligencia emocional fue popularizado por el psicólogo estadounidense Daniel Goleman y hace referencia a la capacidad para reconocer los sentimientos propios y ajenos. La persona, por lo tanto, es inteligente (hábil) para el manejo de los sentimientos.

Para Goleman, la inteligencia emocional implica cinco capacidades básicas: descubrir las emociones y sentimientos propios, reconocerlos, manejarlos, crear una motivación propia y gestionar las relaciones personales.

La inteligencia emocional tiene una base física en el tronco encefálico, encargado de regular las funciones vitales básicas. El ser humano dispone de un centro emocional conocido como neocórtex, cuyo desarrollo es incluso anterior a lo que conocemos como cerebro racional. La amígdala cerebral y el hipocampo también resultan vitales en todos los procesos vinculados a la inteligencia emocional. La amígdala, por ejemplo, segrega noradrenalina que estimula los sentidos.

Es importante dejar patente que aquella persona que cuente con importantes niveles de inteligencia emocional es un individuo que gracias a la misma consigue los siguientes objetivos en su relación con los demás:

• Que quienes le rodean se sientan a gusto con él.

• Que al estar a su lado no experimenten ningún tipo de sensación negativa.

• Que confíen en él cuando necesiten algún consejo tanto a nivel personal como profesional. Pero no sólo eso. Alguien que dispone de inteligencia emocional es quien:

• Es capaz de reconocer y de manejar todo lo que pueden ser las emociones de tipo negativo que experimente.

• Tiene mayor capacidad de relación con los demás, porque cuenta con la ventaja de que consigue entenderlos al ponerse en sus posiciones.

• Logra utilizar las críticas como algo positivo, ya que las analiza y aprende de ellas.

• Es alguien que precisamente por tener esa inteligencia emocional y saber encauzar convenientemente las emociones negativas, tiene mayor capacidad para ser feliz.

• Cuenta con las cualidades necesarias para hacer frente a las adversidades y contratiempos, para no venirse abajo.

Por los importantes beneficios y ventajas que tiene cualquier persona que dispone de inteligencia emocional, muchos son los estudios que se han llevado a cabo hasta el momento. Algunos de ellos vienen a dejar patente que entre las señas de identidad que más identifican a quienes la poseen, se encuentran las siguientes:

• Huyen de la monotonía, intentan en todo momento buscar alternativas para tener una vida más plena y feliz.

• Son firmes cuando así se requiere.

• Siempre miran hacia adelante a la hora de seguir viviendo. • Les encanta estar aprendiendo continuamente.

A diferencia de lo que ocurre con el cociente intelectual no existe un intrumento que permita medir la capacidad o el grado de inteligencia personal de un sujeto. En este sentido, la apreciación de esta habilidad es más bien subjetiva.

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