Table 4.01 (Contd.)
DISCUSSION
tura)
Metodología clínica de origen chino que, no obstante que abarca un gran número de técni- cas y diversas aplicaciones, se sirve de tres pro- cesos básicos: 1] la inserción de agujas filifor- mes con las que se realiza la acupuntura pro- piamente dicha; 2] la combustión sobre la piel de pequeñas cantidades de hojas tratadas de
Artemisia vulgaris, llamada moxibustión; 3] la
perforación de pequeños vasos de la superficie cutánea con agujas especiales para obtener una microsangría en el nivel del acupunto. Co- mo según la medicina china la naturaleza de una enfermedad está en relación con un estado
xu (déficit, carencia) y con un estado shi (exce-
so) de las funciones de los aparatos del orga- nismo, la aplicación de las agujas sigue proce- dimientos de “tonificación” o de “dispersión” dirigidos respectivamente a corregir el déficit o
a la eliminación de los excesos de factores constitucionales. Las propiedades terapéuticas de los puntos de aplicación de las agujas de- penden de su ubicación por lo que, por ejem- plo, los puntos colocados sobre las extremida- des son empleados para curar las extremidades mismas o las áreas lejanas alimentadas por ca- nales a los que estos puntos pertenecen, mien- tras los puntos de la cabeza, de la cara y del tronco, además de servir para los desórdenes de estas zonas, permiten corregir los desórde- nes de los correspondientes órganos internos. El cun (distancia) es la unidad de medida para la localización de los puntos que dividen el cuerpo en partes iguales, cuyo largo es deter- minado individualmente por la estructura del cuerpo de cada una de las personas. Con esta técnica, que no tiene nada de mágico o de mis- terioso, se han tratado en China numerosísi- mas enfermedades durante miles de años. BIBLIOGRAFÍA: Autores varios. (1987).
adaptación (al. Anpassung; fr. adapta-
tion; ingl. adaptation; it. adattamento)
Proceso a través del cual un individuo o un grupo establece con su ambiente natural o so- cial una condición de equilibrio o, por lo me- nos, de ausencia de conflictos. El proceso ocu- rre a través de la combinación de operaciones
aloplásticas, orientadas a modificar el ambien-
te, o autoplásticas, dirigidas a modificarse a sí mismos en virtud de un equilibrio aceptable. Cuando el resultado de estas operaciones no surte efecto se habla de desadaptación, refirién- dose generalmente al ambiente social. El con- cepto, presente en todas las teorías psicológi- cas, es asumido por el funcionalismo (v.) como principio explicativo de la génesis y del sentido de todas las actividades psíquicas. Fuera de la
biología, donde por adaptación se entiende la
modificación de las características biológicas que llevan a la sobrevivencia de la especie y su reproducción en el ambiente a través de la se- lección natural y las mutaciones filogenéticas (v. filogenia-ontogenia), en psicología los ám- bitos disciplinarios en los que el término se usa más frecuentemente son los siguientes: 1] PSICOLOGÍA GENERAL. Ésta habla de adapta- ción en el ámbito emotivo, donde se distin-
guen emociones de emergencia, como el mie- do, la rabia, la angustia, fundados en el dolor actual o en la espera del dolor, que disuaden al individuo de comportamientos lesivos, y de emociones de bienestar como el afecto, la alegría, el amor, fundados en el placer actual o en la espera del placer, que propician com- portamientos favorables al sujeto. Esta auto- rregulación hedonista es el primer inicio de los procesos de adaptación que se desarro- llan después en la dirección de las gratifica- ciones aplazadas respecto de las inmediatas; esto permite la superación del nivel emocio- nal en formas más maduras de autocontrol. En el ámbito perceptivo se habla de “adapta- ción sensorial” a propósito de las modifica- ciones que sufre la sensibilidad en presencia de una intensificación o de una reducción de la estimulación, por lo que habrá una adap- tación “negativa” cuando la sensibilidad de los receptores se reduce para compensar el exceso de estimulación, y una “positiva” cuando aumenta para hacer frente a la debi- lidad del estímulo. En la adaptación percep- tiva y en la readaptación consecuente a las modificaciones en el campo visual desempe- ña un papel fundamental el aprendizaje (v.
percepción, § 7).
2] PSICOLOGÍA SOCIAL. Considera que la adap- tación es una de las más importantes moda- lidades del desarrollo psíquico del individuo, por lo que analiza cada variable del psiquis- mo individual como función de la adapta- ción social, entendida como adecuación a los estándares de comportamiento requeridos por la cultura ambiental de pertenencia, y como anticipación a los modelos esperados por la estructura social. Respecto a esta defi- nición, que los psicólogos sociales llaman “estadística”, toda forma de desviación de las normas de referencia es desadaptación que requiere una serie de iniciativas formativas, educativas, pedagógicas, terapéuticas, dirigi- das a la readaptación, inspiradas en gran par- te en los modelos del condicionamiento so- cial. Existe además una concepción dinámi- ca de adaptación fundada en el análisis de las motivaciones que actúan como base ener- gética del comportamiento, de las decisiones que llevan a la acción conductual, y de las modalidades de desarrollo de la organiza- ción social, lo que implica una continua revi-
sión de las técnicas adaptativas que se utili- zan en cada ocasión.
3] PSICOANÁLISIS. Éste ha indicado, en los me-
canismos de defensa (v.), procedimientos
autoplásticos que, a través de la represión (v.), la racionalización (v.), la proyección (v.), la formación reactiva (v.) y las forma-
ciones sustitutivas (v.) protegen al sujeto to-
do el tiempo necesario para que se encuentre una solución más realista para los conflictos que impiden una buena relación con la reali- dad. La adaptación a la realidad es justamen- te el objetivo primario del tratamiento analí- tico, al que es posible hacer seguir, de confor- midad con la definición dinámica de adapta- ción, ese proceso de individualización (v.) en que ha insistido particularmente la psicolo- gía analítica de C.G. Jung.
BIBLIOGRAFÍA: Bertolini, E. (1971); Carli, R. (1972); Darwin, C. (1859); Freud, A. (1936); Freud, S. (1920); Jung, C.G. (1916); Leigh, E. (1971); Lorenz, K. (1963); Riva, A. (1972); Tem- pieri, G. (1972); Walk, R. (1978); Williams, G.C. (1966); Wilson, E.O. (1975).