CHAPTER 3 VISITOR USE AND PERCEPTIONS OF CROWDING AT
3.6 Discussion
El género literario es la expresión propia de los hombres de una época, de un entorno cultural que expresa pensamientos y sentimientos. Ya Platón distinguía entre poesía y mimética o dramática y poesía no mimética o lírica y poesía mixta o épica. Vamos a referirnos a los géneros: épico, lírico y dramático. Géneros que de alguna manera expresan la estructura semiótica del hombre y que consecuentemente se encuentra en la Biblia como Palabra de Dios en la experiencia humana.
a. Género épico: Es un género literario en el cual el autor presenta de forma objetiva hechos legendarios o ficticios desarrollados en un tiempo y espacio determinados. Cada cultura tiene sus relatos épicos. Por dar algunos ejemplos en la cultura española, una obra épica es el Cantar del Mío Cid Campeador: sus triunfos frente a los árabes invasores y la descripción de los conflictos internos. Son narraciones de caballería en donde un héroe supera todas las dificultades. Aquí en este caso el héroe es Rodrigo Díaz de Vivar189. En la cultura griega: dos famosas obras épicas, atribuidas a
Homero: La Ilíada y la Odisea. La una narra la batalla de Troya y la otra los viajes de Telémaco buscando a su padre Ulises. En el capítulo siguiente veremos cómo de alguna manera este género también aparece en los
189 El Cantar del mío Cid, es un cantar de gesta anónimo que relata hazañas heróicas inspiradas
libremente en los últimos años de la vida del caballero Rodrigo Díaz de Vivar. Está escrito en castellano medieval. Véase, Mío Cid del Cantar. Un héroe medieval, de Francisco Javier Peña Pérez, Madrid, Silex, 2009, pp. 62-64. Y también, Gonzalo Martínez Díez, El Cid histórico,
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relatos bíblicos. En la Biblia aparecen hipérboles históricas: gestas y hazañas que rozan con lo inverosímil: atribuirle a Moisés toda la legislación; a Salomón, toda la sabiduría; a David, toda la justicia. En este género se puede ver los relatos del Ëxodo y la conquista de la Tierra Prometida. Así, Dios le habla al hombre a partir de su expresión semiótica. Libros epopéyicos: Josué, Jueces y Judith. Relatos epopéyicos como los que aparecen en el libro de Josué: el paso del Jordán, la conquista de Jericó y Hai, la batalla de Gabaón. Género épico que aparece en las literaturas de todas las culturas y que en Israel, parece relevante.
b. Género lírico: Se llama género lírico porque en la antigua Grecia este género se cantaba y era acompañado por un instrumento musical, la lira. En La Biblia los Cánticos de Moisés Ex 15, 1-21; los oráculos de Balaam, Num 23, 7-10; el cántico de Ana, 1 Sm 2, 1—11; los Salmos de David; el Magníficat, el Benedictus, el Nunc dimittis pertenecen a este género. Cada cultura tiene sus propias odas o poemas que son cantados y expresan gestas y triunfos. La ópera y la zarzuela, son los géneros más expresivos de la lírica. En este género aparece con evidencia la estructura semiótica del hombre.
Capítulo II
EL METALENGUAJE EN LA BIBLIA
Todas las culturas tienden a plasmar sus tradiciones en libros. Quienes aún no han llegado a la escritura, traducen sus costumbres en ritos, mitos y símbolos. En Israel se plasma el lenguaje y el metalenguaje en la Biblia, palabra escrita, fruto de siglos de oralidad. Vamos a analizar los diferentes géneros lingüísticos en la Escritura que de alguna manera expresan la estructura semiótica del hombre. Constataremos que la crítica que hace Jürgen Habermas190, quien afirma que el
Cristianismo perdió el encanto de la narrativa y la experiencia anamnética tiene alguna objetividad. Se quedó más en el logos (razón) que en la experiencia. ―Es que a la religión judía no le importaba tanto cómo es Dios, sino cómo es el
hombre‖191. Se trata de leer el mensaje bíblico en su contexto cultural. Aquí
aplicamos a la interpretación de los textos sagrados la crítica textual, pues ―en la Sagrada Escritura habló Dios por medio de hombres a manera humana, el intérprete de la Sagrada Escritura, si quiere ver con claridad qué quiso Dios mismo
190Israel o Atenas, Ed. Trotta, Madrid, 2001. 191 Habermas, o.c. p. 122.
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comunicarnos, debe inquirir atentamente qué quisieron realmente significar y qué le plugo a Dios manifestar por las palabras de ellos‖ DV σo 1β.
Al abordar ahora el metalenguaje bíblico, constataremos la trazabilidad semiótica de la apertura humana. Siguiendo al teólogo español Juan Alfaro, la cuestión de Dios es cuestión del hombre192. El lenguaje bíblico es el lugar teológico más
antropológico para ver la estructura semiótica del hombre.
1. LOS GÉNEROS LITERARIOS193
¿Qué son los géneros literarios?194 Es la forma o manera de escribir de una época o región para expresar lo que se intenta decir. Son las expresiones propias de una cultura para comunicar los pensamientos y sentimientos. Resultan el camino más expedido para manifestar el alma de un pueblo. La sicología oriental es más concreta que abstracta; utiliza mucho más la imagen; es más constructivista que racionalista en su epistemología. Santo Tomás decía: ―En la Escritura, las cosas
divinas se nos dan al modo que suelen usar los hombres‖195. Siguiendo el No. 12
de la DV el lenguaje bíblico se enmarca en la cultura. La Escritura contiene el mensaje divino en código humano. Aquí se aplica la frase latina: nec tecum et nec sine te = nunca contigo (Dios es absoluto); nunca sin ti (Dios creador del hombre, ha querido hablarle al hombre desde el hombre, -la Revelación se da en clave kenótica-). Los géneros literarios aparecen por primera vez en un documento del Magisterio en la encíclica de Benedicto XV, el 15 de septiembre de 1920, Spiritus Paraclitus.
Veamos cuatro grandes clases de géneros literarios:
a. Género histórico: No es la historia tomada en el sentido moderno, como una narración de hechos acaecidos en un tiempo y lugar determinados. Aquí es la historia como narración de hechos que hacen vida y cultura en un pueblo. Israel no es un pueblo separado de su contexto geográfico, histórico y cultural de los otros pueblos. Muchos relatos son tomados de los pueblos
192 De la cuestión del hombre la cuestión de Dios, Ed. Sígueme, Salamanca, 1988.
193 Los datos de este numeral son tomados en general del libro LOS GÉNEROS LITERARIOS DE
LA SAGRADA ESCRITURA, producto de un congreso organizado por la Pontificia Universidad de Salamanca en mayo de 1956 con motivo del VII centenario de su fundación y agrupados por Juan Flors, Barcelona 1957.
194 Paul Ricoeur dedica una parte del libro Tiempo y narración a los géneros literarios, Ed. Siglo
XXI, México, 1988.
195 Ad Haebreos, Cap. I, lect. 4. Juan Flors, Los géneros literarios de la Sagrada Escritura,
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circunvecinos y leídos desde la experiencia de Dios. Para Israel no hay dos historias, una profana y otra sagrada. Para Israel la historia es salvífica. El diluvio es un relato babilonio, leído por el autor sagrado en clave salvífica. La diosa Ea quiere salvar a Utnapishtim, que es devoto suyo, que vive en Shuruppak. El relato de Éxodo relacionado con el nacimiento de Moisés, aparece en un relato babilónico del 2600 a. de C. La narración de David y Goliat, se encuentra de alguna manera en el Cuento de Sinuhé, relato babilónico. El género histórico se presenta bajo la forma de epopeya o historia épica, es una hipérbole histórica. Los personajes Moisés, David, Salomón, son presentados en narraciones épicas. Sin que por ello signifique que no hayan sido personas históricas.
b. Género poético: La poesía religiosa provine sobre todo de Babilonia en forma de himnos, lamentaciones, composiciones litúrgicas. Por ejemplo la plegaria a la diosa Ishtar y plegaria a la diosa Ea. El libro del Cantar de los Cantares, se encuentra de alguna manera en los poemas babilónicos. c. Género sapiencial: Proverbios, Eclesiástico y Eclesiastés. El libro de Los
Proverbios de Salomón, encuentra su réplica en los proverbios de Amen- em-opc, del nombre de su autor, que se remonta hacia el año 1.000 a. de C., es un poema egipcio. El libro de Job encuentra su réplica en un poema egipcio, cerca del año 2.000 a. de C. Se llama el canto, El Justo sufre. Este género lleva a la parábola en el NT.
d. Género jurídico: El legislador Moisés lo copió del legislador babilonio Hammurabi, 2.000 años a. de C. Los exámenes de conciencia del Libro de los muertos que data, en Egipto, cerca del año 1300 a. de C. ¿De ahí habrá tomado el decálogo Moisés? Hay que tener en cuenta que Abrahán era babilonio y Moisés, en cierto sentido, egipcio. El Pentateuco está lleno de colecciones legislativas.
Géneros literarios en los profetas:
a. Los profetas: Son centinelas o vigías: Is 52, 8; Jr 6, 17; Ez 3, 17; 33, 6-7; Os 5, 1y Mi 7, 4. En los profetas parece el género hiperbólico, parabólico y alegórico: Is 5, 1-7; Jr 3, 6-11
b. Las visiones: Zac 1, 6-8. En 1 Re 11, el profeta Abías parte su manto en diez porciones para significar el cisma de las diez tribus del Norte, Jr 17, 2- 13, aquí Jeremías se pone un yugo en el cuello para significar el yugo o esclavitud a que va a ser sometido Israel.
c. Género satírico y la diatriba: Isaías se burla de los idólatras que adoran un leño, Is 40, 18; 41, 61; 44, 9-27; Jr 10, 1-10
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e. Género apocalíptico: Is 24-27. Gran parte de los libros de Joel, Ezequiel y Daniel. Dice el exégeta francés, fraile franciscano Béda Rigaux:
―L‘apocalytique est une révélation symbolique de l‘avenir » = El apocalipsis
es una revelación simbólica del futuro196. Es un género que nace en tiempo de crisis. En la persecución de Antíoco IV Epífanes aparece el libro de Daniel. Es un género que da esperanza al justo frente al aparente triunfo del malvado. Es un género profético. Se desarrolla principalmente en la literatura apócrifa judía y cristiana desde el s. II a. de C. y II d. de C. Es una literatura consolatoria que nace en los momentos de persecución. Características:
a) Seudonimia del autor (siempre un personaje bíblico de la antigüedad) b) Carácter esotérico de las revelaciones197
c) El triunfo definitivo de Dios
d) Frecuente intervención de los ángeles
e) Empleo de imágenes y personificaciones extrañas, por ejemplo: Zac 9-14; Is 11, 11-16; 24-27. Todo el libro de Daniel en el AT y el Apocalipsis en el NT.
Siguiendo la crítica textual a la Biblia se le han venido aplicando los métodos de investigación exegética la Formgeschichte o Historia de las Formas (géneros literarios); la Traditiongeschichte o Historia de las Tradiciones (escuelas, contextos culturales) y la Redaktiongeschichte o Historia de las Redacciones (autores, influjos culturales, escuelas, lenguas). Igualmente como herramienta de la exégesis se debe tener en cuenta el SITZ IM LEBEN o sea el medio vital en donde ha nacido el texto, para entender su contexto. Este análisis bíblico nos permite ver las diferentes formas de comunicarse el hombre y por ende el autor sagrado, toda vez que para nosotros los cristianos, la Biblia es la Palabra de Dios, soporte indispensable para el quehacer teológico. Este paneo lingüístico nos permite confirmar que el lenguaje y el metalenguaje propios del hagiógrafo y por ende del hombre, expresan la estructura semiótica humana.
Los hagiógrafos, antes de la redacción de los escritos, se encontraron con una densa tradición oral, material elaborado, constituido por pequeños trozos literarios (dichos, parábolas, narraciones, etc.). La historia de las formas intenta determinar en cada caso los géneros literarios que aparecen y descubrir las situaciones concretas en que surgieron tales formas. En general el lenguaje metafórico es muy propio de la cultura oriental y de modo específico de la cultura semita, en la que nace progresivamente la Palabra de Dios. De ahí la necesidad de conocer el
196 P. Rigaux, o.c. p. 246.
197 Véase el libro de Salvador Muñoz Iglesias, Los géneros literarios y la interpretación de la Biblia,
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metalenguaje, para mostrar, una vez más, que el hombre se comunica semióticamente, resultando la lengua, la expresión más antropológica del ontos humano. El conocimiento de los tropos en la Biblia nos va dando soportes para mostrar que la comunicación del Evangelio, que no es otra cosa que la persona misma de Jesucristo, parte de la estructura semiótica del hombre. De ese lenguaje, expresión semiótica del hombre, nos trasladamos a la estructura ontológica del hombre, siendo éste la significación de Dios. Tales coordenadas antropológicas nos llevan a constatar en el mismo hombre la revelación de Dios. Vamos a analizar algunas formas de escribir e interpretar la Sagrada Escritura. Este estudio mostrará, una vez más, que la Biblia es un hablar de Dios desde la limitación de su criatura, el hombre.