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0. Introducción: “Los Símbolos de la fe”

0.1. Análisis.

Antes de tratar sobre el contenido de la fe, esta Segunda Sección del CCE presenta unos números introductorios (CCE 185-197) que exponen sobre los Símbolos de la fe, los cuales servirán de guía para exponer ese contenido de la fe. Estos números servirán, también, para pasar de la perspectiva de la fides qua –que concluye la Sección anterior del CCE (142-184)– a la perspectiva de la fides quae, de la cual se ocupará la presente Sección.1

En este contexto aparecen tres números que mencionan a las Tres Personas Divinas (CCE 189, 190 y 197). Sólo aquí aparecen, pues ninguno de los otros números que componen esta introducción menciona nunca a ninguna de las Personas de la Trinidad.2

Veamos, entonces estos tres números.

CCE 189 pone al Símbolo de la fe en el contexto del bautismo. Allí, tanto la profesión de fe cuanto las palabras que se pronuncian en el momento del rito esencial, se refieren a la Trinidad: “...El símbolo de la fe es ante todo el símbolo bautismal. Puesto que el bautismo es dado «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19), las verdades de fe profesadas en el bautismo son articuladas según su referencia a las tres Personas de la Santísima Trinidad.”. 3 A continuación CCE 190 precisa –con una cita del Catecismo Romano– que el Símbolo de la fe se articula en tres partes, en relación con cada una de las Personas Divinas: “«...primero habla de la primera Persona divina y de la obra admirable de la creación; a continuación, de la segunda Persona divina y del Misterio de la Redención de los hombres; finalmente, de la tercera Persona divina, fuente y principio de nuestra santificación» (CR 1, 1, 4).”

En esta cita, como vemos, a cada una de las Personas se le apropia –según el modo acostumbrado– un aspecto de la obra de la salvación.

Finalmente, CCE 197 retoma el contexto bautismal, y lo prolonga a la vida del cristiano y a su comunión con la Trinidad y con la Iglesia: “Como en el día de nuestro bautismo... acogemos el símbolo de esta fe nuestra que da la vida. Recitar con fe el «Credo» es entrar en comunión con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, es entrar también en comunión con toda la Iglesia que nos transmite la fe y en el seno de la cual creemos.”

Por último, podemos notar que en estos tres números en que aparecen las Personas Divinas también se mencionan, junto con ellas, el Símbolo y el bautismo.4

1

R. FERRARA, Comentario, 83-88.

2

Ya era así en el PR, cuyos números 1006, 1007 y 1015 ya daban el texto actual del CCE en los números mencionados, salvo pequeños detalles.

3

Ésta es la primera vez que el CCE usa la palabra “Trinidad”. Para un comentario del uso de la palabra en el CCE, véase más abajo: 2.1.3.6. “Algunos apuntes sobre vocabulario trinitario en el CCE”, en la p. 100.

4

Esta tríada se volverá a repetir en CCE 232 –que abre la exposición sobre “Dios Trino”– y en CCE 249 –que abre la “sección sistemática” sobre la misma Trinidad–.

0. 2. Resumen.

En síntesis, vemos que aquí se mencionan siempre juntas a las Tres Personas Divinas, en relación con el Símbolo de la fe y el bautismo, y esto desde varios aspectos pues:

– el Símbolo se articula en tres partes, en relación con cada una de las Personas Divinas. – el bautismo se realiza “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28, 19). – recitar con fe el Símbolo es entrar en comunión con la Trinidad y con su Iglesia.

0.3. Comentario.

0.3.1. ¿“Credo” o “Símbolo”?

La editio typica usa la palabra “Credo” como sustantivo sólo en CCE 187, 191, 192, 197 y 198, que es un segmento muy específico sobre el tema. El resto de las veces que el texto en español dice “Credo” (que suman 19 veces), la editio typica dice “Symbolum” o “professio fidei”.

0.3.2. La cita de Mt 28, 19 en el CCE.

Ya en CCE 189 –que es el primer número sobre los Símbolos de la fe en que aparecen las Tres Personas Divinas– el CCE apela a la cita de Mt 28, 19. Esta cita bíblica es muy usada en el resto del CCE.

Ya la habíamos visto en CCE 2, contexto en que el mismo CCE nos da su marco doctrinal y vivencial, y donde se apela a la cita para hablar de la misión.

Curiosamente, la cita no aparece en la Sección sobre la revelación divina. Recién vuelve a aparecer en nuestro CCE 189, vinculando Trinidad, fe y bautismo. Y lo mismo sucederá en otro número de cuya ubicación es muy importante: CCE 232, que comienza la exposición sobre la Trinidad.5

En CCE 543 se alude a Mt 28, 19 cuando –en el contexto de “el anuncio del Reino”– se nos dice que “todos los hombres están llamados a entrar en el Reino”.6

En CCE 691 se alude a nuestro texto, para fundamentar el nombre de la Tercera Persona Divina: “«Espíritu Santo», tal es el nombre propio de Aquel que adoramos y glorificamos con el Padre y el Hijo. La Iglesia ha recibido este nombre del Señor y lo profesa en el bautismo de sus nuevos hijos.7”

Todavía en este contexto sobre el Espíritu Santo, se vuelve a aludir a este texto de Mateo, para mostrar la misión universal a la que envía el Resucitado.8 Y, con la misma perspectiva, el texto vuelve a aparecer en el contexto de la Iglesia.9 También se cita Mt 28, 19 para fundamentar la

5

En el título de CCE 232, y en CCE 233 se usa la expresión “en el nombre...”, sin poner la cita de Mt 28, 19; y lo mismo sucederá en el número de Resumen, CCE 265. De una manera especial, aparecerá también en la Commendatio animae, citada en CCE 1020: “Alma cristiana, al salir de este mundo, marcha en el nombre de Dios Padre Todopoderoso, que te creó, en el nombre de Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que murió por ti, en el nombre del Espíritu Santo, que sobre ti descendió.”

6

A esta perspectiva nos referíamos recién, cuando nos extrañábamos que no se mencionara la cita en la Sección sobre la revelación. 7 Cf. Mt 28, 19. 8 Cf. CCE 730. 9 Cf. CCE 767.

catolicidad de la Iglesia,10 y para hablar –de nuevo– de la misión, esta vez como “exigencia” de esa misma “catolicidad de la Iglesia”.11

En CCE 1120 –hablando de “los sacramentos de la Iglesia”– se alude al texto para exponer sobre la misión: “La misión de salvación confiada por el Padre a su Hijo encarnado es confiada a los apóstoles y por ellos a sus sucesores: reciben el Espíritu de Jesús para actuar en su nombre y en su persona.” Y en CCE 1122 –hablando de “los sacramentos de la fe”– se cita nuestro texto para fundamentar que “la misión de bautizar, por tanto la misión sacramental, está implicada en la misión de evangelizar, porque el sacramento es preparado por la Palabra de Dios y por la fe que es consentimiento a esta Palabra”.

Por supuesto, Mt 28, 19 aparece citado en el contexto del sacramento del bautismo, tanto en el repaso histórico que se hace allí sobre “el bautismo en la economía de la salvación”,12 como para hablar de “la necesidad del bautismo”.13 Naturalmente, aparece en el enunciado de la fórmula esencial del sacramento, aunque sin explicitar que se está citando el Primer Evangelio.14 Además, aparece dos veces en el Resumen sobre este sacramento.15

Finalmente, aparece nuestra cita –de nuevo relacionada con el bautismo– en el contexto del segundo mandamiento, y dentro del tema particular de “el nombre cristiano”: “El sacramento del Bautismo es conferido «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28,19). En el bautismo, el nombre del Señor santifica al hombre, y el cristiano recibe su nombre en la Iglesia.” (CCE 2156).16

En síntesis, vemos que la referencia es invocada 15 veces con cita explícita de Mt 28, 19: 1 en el Prólogo; 8 en la Primera Parte del CCE –siempre en la Segunda Sección–; 5 en la Parte litúrgica; 1 en el contexto de los mandamientos. Y nunca se cita nuestro texto en la Cuarta Parte del CCE.

Las dos aplicaciones que se hacen –cuando la referencia aparece explicitada– se asientan en los dos elementos del texto mismo de la cita de Mt 28, 19: la misión universal de la Iglesia a la que envía el Resucitado,17 y –en ese contexto– el bautismo “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.18

Por otra parte, esta última expresión –“en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”– adquiere peso propio en algunos textos, siendo citada sin indicar su procedencia de Mt 28, 19. Esto sucede 11 veces:19 4 en la Primera Parte; 5 en la Parte litúrgica; y 2 en el contexto de los mandamientos. Y tampoco se cita nuestro texto –de este segundo modo– en la Cuarta Parte del CCE. 10 Cf. CCE 831. 11 Cf. CCE 849. 12 Cf. CCE 1223. 13 Cf. CCE 1257. 14

Cf. CCE 1240, donde aparece dos veces: según el modo latino, y según el modo oriental. Nuevamente, aparecerá en la fórmula del sacramento de la reconciliación, sin que se indique su origen bíblico: cf. CCE 1449, 1461.

15

Cf. CCE 1276 y 1284 (en este último caso, sin anotar que es cita del evangelio).

16

Y, sin que se indique la cita de Mateo, aparece en el número siguiente, que habla de “la señal de la Cruz” (CCE 2157), y en su correspondiente número del Resumen, CCE 2166.

17

De la que hablan 8 de las citas: CCE 2, 543, 730, 767, 831, 849, 1120 y 1122 (que vincula ambos aspectos: misión y bautismo).

18

Del que hablan 9 de las citas: CCE 189, 232, 691, 1223, 1257, 1276 (que es un número del Resumen), 2156 y 1122 (que, vimos, vincula ambos aspectos).

19

CCE 232 (en el título), 233, 265, 1020 (en el modo indicado en la nota 5), 1240 (dos veces), 1284, 1449, 1461, 2157 y 2166.

De estas 11 referencias, 6 de ellas se refieren –igual que en el segundo caso anterior– al bautismo.20 Y las otras 5 veces se refieren al sacramento de la reconciliación,21 a la señal de la cruz,22 y a las exequias.23

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