En 1978 la OMS y OPS realizaron la declaración de Alma Ata en donde se decidió adoptar la Atención Primaria en Salud (APS) como la estrategia mediante la cual llevarían los servicios de salud a la comunidad, es decir, la APS en ese entonces era el primer contacto entre el sector salud y la comunidad. Dicha estrategia estuvo basada en lo que se denominó atención primaria en los países desarrollados, en los cuales la estrategia no era selectiva, ya que logró llegar a toda la población y subsanar todos los factores que intervienen en la salud de las personas. Esta estrategia estuvo basada en la provisión de servicios y/o medicamentos orientados a satisfacer problemáticas de salud muy específicas dirigidas a grupos poblacionales que pudiesen acceder a dichos servicios en términos económicos. Sin embargo esta estrategia permitió iniciar el proceso de intersectorialidad organizando a los diferentes sectores para participar en función de la situación de salud de la comunidad, ya que en esta declaración el enfoque de determinantes sociales de la salud se encuentra consignado como la perspectiva mediante la cual debe ser abordada la salud.
La OMS/OPS (1978) afirma que el enfoque de determinantes sociales de la salud hace alusión a concebir la salud no solo como la ausencia de la enfermedad si no como el equilibrio sistémico entre los diferentes entornos de participación de la
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persona; en ese sentido la educación, el transporte, la recreación, el desarrollo personal y la salud son sectores que deben estar organizados de tal manera que se le brinde a la persona las condiciones para que su salud sea la adecuada. Es por esto que en Alma Ata se identificó la necesidad de buscar una estrategia que coordinara dichos sectores en función de la salud de la población y allí nace la atención primaria en salud incorporando la promoción, prevención y habilitación/rehabilitación.
Según Ase y Burijovich (2009), durante la puesta en marcha de la estrategia la OPS y la OMS concluyeron que la atención primaria en salud tendría que ser renovada, ya que se transformó el enfoque de atención relacionado con la concepción de asistencia médica para subsanar situaciones sanitarias a la concepción de la salud como derecho, por lo cual la organización política estaría en función de las necesidades de la población. A partir de allí nace la atención primaria en salud (OPS/OMS, 2007) desde un enfoque de derechos en donde se prioriza la importancia del estado y la política para brindar a la comunidad atención de calidad de forma integral.
Según Vuori. H. (1984) la atención primaria en salud tiene diferentes enfoques: APS integral, APS selectiva, APS desde un enfoque de derechos y atención primaria (Ver cuadro 1). La APS integral, según los planteamientos de Alma Ata (OMS/OPS, 2007) orientó sus acciones a atender al enfoque de determinantes sociales de la salud, para lo cual empezó con el proceso de la organización intersectorial; la atención primaria selectiva, según lo planteado por la OPS (2007), nació en respuesta a la necesidad de especificar los elementos a los que se les iba a invertir cierta cantidad de recursos en función del desarrollo de los países; la APS desde un enfoque de derechos, según Ase y Burijovich (2009), propende por el empoderamiento de la comunidad sobre sus derechos, para lo cual la organización política debe estar dispuesta para dar respuesta oportuna y de calidad a las necesidades de la población; y la atención primaria, según Starfield, B. (2004) se centra la atención en la coordinación del equipo de profesionales de la salud, los cuales deben tener la formación adecuada para brindar los servicios de calidad haciendo uso de los avances investigativos y tecnológicos más recientes.
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Cuadro 1. Enfoques de la atención primaria en salud. OPS (2007)
Según los fundamentos políticos, técnicos y de gestión de la estrategia de atención integral a la primera infancia de cero a siempre (2013) se adopta la atención primaria en salud desde un enfoque de derechos para abordar la salud de la población infantil debido a que se priorizan los conceptos de equidad y la participación del gobierno para ofrecer atención preferente y diferencial para la población infantil. El enfoque de salud y derechos humanos, el cual será utilizado para esta investigación, incluye el concepto de la discapacidad desde una perspectiva social; es decir que la proyección de los servicios de salud debe contemplar la diferencia de cultura, etnia, funcional y situación socio – económica; tal como se establece en el ley 1438 (Diario Oficial de la Republica de Colombia, 2011); por lo cual, el realizar acciones desde este enfoque, según Ase y Burijovich (2009), considera la participación de las personas con discapacidad y contempla la atención integral y de calidad para la población en general.
La OPS (2007) considera la necesidad de un cambio en el enfoque de la APS debido a los nuevos desafíos epidemiológicos, corregir incoherencias en la operatividad de la estrategia con lo planteado en los principios de la misma, el desarrollo de nuevos instrumentos y la necesidad de reducir las desigualdades
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sociales en la población. Es por esto que la OMS/OPS (2007) concuerdan en que un sistema de salud basado en la APS debe garantizar la accesibilidad de la diversidad poblacional en el marco de la equidad, que presta servicios de atención integral mediante la promoción, prevención y rehabilitación/habilitación en el primer contacto de la comunidad, toma como base las familias y las comunidades, requiere de un sólido marco legal y recursos que posibiliten el uso de tecnología sostenible, emplea prácticas óptimas de organización y gestión en todos los niveles del sistema para lograr calidad, eficiencia y efectividad y desarrolla mecanismos activos con el fin de maximizar la participación individual y colectiva en materia de salud. Un sistema de salud de esta naturaleza promueve acciones intersectoriales para abordar otros determinantes de la salud y la equidad.