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Diversity of trainees: sequential/concurrent delivery of subject knowledge and practical pedagogy

5.Models and analysis of the research 5.1 The programmes

5.1.2 Diversity of trainees: sequential/concurrent delivery of subject knowledge and practical pedagogy

En sí la pintura de Rothko mantiene y manifiesta de manera particular un carácter profético. Esto se puede constatar a partir de una carta emitida por Rothko junto con pintores de su época tales como Newman y Gottliel. Veamos cuatro puntos de ese carácter profético expresado en su pintura.

a) Arte como aventura a un mundo desconocido

En la pintura de Rothko solo están presentes espacios con formas cuadradas y rectangulares, y cada uno con un color específico. Estos al mismo tiempo están ubicados dentro de un espacio único. Sin embargo, dichos espacios no son simples o carentes de sentido. Son espacios que poseen significados y contenidos propios. Para ser descubiertos es necesario la acción del espectador. Desde el ser en relación con la pintura se inicia una aventura dícese a lo desconocido. En palabras de los mismos pintores: “Para nosotros el arte es una aventura a un mundo desconocido, que sólo puede ser explorado por aquellos

       

dispuestos a arriesgarse.”119 En la disponibilidad y en el riesgo el espectador no sólo se encamina a un mundo desconocido, sino que en ese acto, él mismo se va descubriendo, se va haciendo, se va reconociendo de lo que debe hacer, pensar y de cómo debe actuar, pensar, hablar en el espacio y con todo lo que le afecta: la naturaleza, el ser humano, el cosmos y el Trascendente. Es un cambio de la estructura mental que afecta la totalidad del ser humano.

b) Imaginación y razón

Pues, las cosas se revelan para hacer del mundo injusto, un mundo justo en donde el desarrollo sea signo de la armonía que existe entre los miembros de una sociedad. Cada ser humano está capacitado para hacer algo que valga la pena. Rothko lo hizo como pintor, escritor, miembro de una sociedad y como ser humano de potencialidades y limitaciones. Del mismo modo, él, en comunión con Newman y Still, expresó su sentir respecto al arte y sobre todo a la pintura, no directamente sobre el suyo, pero, lo que las letras dicen son de carácter profético: “Ese mundo de la imaginación es libre como el viento y se opone violentamente a la razón.”120 Para Rothko la imaginación es un mundo no de meras ficciones, sino de realidades que conducen hacia un fin: son sueños, utopías, ideales que sirvan y ayuden a la construcción de un mundo mejor. Rothko ve que la razón como facultad que posee todo ser humano es opuesta en su función de ser en sí misma por la imaginación, es decir, la utopía o los sueños que anhela el ser humano, que implica una experiencia personal con algo o con alguien, se antepone a todo gusto racional. Por ello, la pintura al mostrar ese carácter vacío, pero llena de contenido y significado, invita al espectador a dejarse llevar, a dejarse conducir y acompañar por la pintura hacia un mundo desconocido, pero que detrás de él, está el Trascendente que se revela con la presencia activa del espectador.

  119 GOLDING, J. 

Caminos a lo absoluto. Op. cit., p. 176. 

       

c) La mirada del espectador

Toda obra artística plástica es apreciada por el sentido de la vista. Llegar a un sitio y encontrarse con una escultura o con una pintura de cara a ésta es casi imposible degustarla, escucharla, tocarla y mucho menos sentir su aroma. Quizá sea uno de las razones por la que muchos espectadores no le encuentran sentido. A lo mucho, hoy, sólo sirven para tomarse unas fotos para el recuerdo, debido a que una obra, por ejemplo, de renombre, sirva de testigo ante los demás. Esta actitud del espectador frente a una pintura puede producir en la obra el fin de su existencia.

Ante una actitud como esta, el maestro Kandinsky se ha dado cuenta del cómo actúan los espectadores con el libro en la mano, seres que llegan a un museo, a una galería de arte o a una Iglesia donde se encuentran muchas obras de grandes pintores: “Las gentes se dirigen con este libro en la mano de una tela a otra; lo ojean y leen los nombres. Después vuelven a irse tan ricos o tan pobres como al entrar, retomando sus preocupaciones habituales que no tienen nada que ver con el arte. ¿Qué han venido a hacer aquí?”121 El reclamo del maestro ante tal actitud es explícito, de eso no hay duda. Dice que el espectador sale del lugar tan rico o tan pobre como llegó, no hay un encuentro con lo que realmente está detrás de la obra: el Trascendente. En otros términos; toda obra tiene una intensión que debe ser revelada por el espectador: allí están plasmados sentimientos, dudas, amarguras, horas de entusiasmo y de esperanzas. Por consiguiente, toda pintura, como la pintura de Rothko, es un sujeto vivo y orgánico que habla con el espectador. Pero, ante la mirada del espectador los artistas deben de alguna manera intervenir para que dicho espectador logre un comprender y un comprenderse. Los artistas lo dicen mejor. “Es nuestra función como artistas hacer que el espectador vea a nuestro modo, y no al suyo.”122 Es decir, Rothko a través de sus obras con contenidos espirituales busca que el espectador se descubra en ellas al encaminarse a lo desconocido.

  121 KANDINSKY, W. 

De lo espiritual en el arte, y la pintura en particular”. Galatea Nueva Visión, Buenos 

Aires, 1957,  p. 15.  

122 GOLDING, J. 

       

d) Lo inequívoco en la pintura de Rothko

Lo indiscutible en Rothko es el contenido espiritual que se halla en su obra. Por ello, nos invita a que cada espectador tenga una experiencia personal con dicha pintura, ya que el camino a lo desconocido como lo expresa él mismo, sobre su obra, es entre la pintura y el espectador. De ese modo, dicen Rothko, Newman y Still que: “Favorecemos la expresión sencilla del pensamiento complejo. Estamos a favor de las grandes dimensiones porque tienen el impacto de lo inequívoco. Estamos a favor de las formas planas porque destruyen la ilusión y revelan la verdad.”123

La obra de Rothko destruye toda ilusión vana, sin contenido, sin bases sólidas que permitan un porvenir o un devenir mejor. El espectador que llega ante tal obra y se arriesga a entrar en esos espacios vacíos y encaminarse hacia lo desconocido no solamente experimentará su propia existencia, sino la existencia que le arropa todo su ser: al Trascendente. Verdad que se revela en la medida que el espectador se hace uno con la obra.

e) Últimas palabras: el cómo proyecta la obra de Rothko

Las obras de Rothko carecen de imágenes específicas. Si miramos aquellas obras de grandes formatos, nos encontraremos con muchos espacios oscuros, es decir, zonas donde el color negro logra su predominio sobre los colores cálidos o fríos. Es así, porque la pintura del maestro tiene una mirada más allá de la pintura misma, es decir, más allá de los colores busca revelar al Trascendente mismo. Una tarea que implica sólo al espectador y a la pintura, el de recorrer el camino hacia lo absoluto. “Recorrer el camino de retorno a la unidad originaria de la que todo ha surgido, (…) no es abandonar el mundo creado, la naturaleza, sino asumir toda la creación en la experiencia propia del tiempo y la historia.”124 En otros términos, retornar a la unidad originaria, es experimentar el mundo espiritual del Trascendente, en el cual, el que hace tal recorrido, vive y aprende de ese mundo, para luego, vivirlo y enseñarlo en el mundo creado: naturaleza, cosmos. En sí, la

  123 GOLDING, J. 

Caminos a lo absoluto. Op. cit., p. 176.  

124 VEGA, A. 

       

tarea de aquel que vive una experiencia como tal, es manifestar la extensión del ser en el mundo visible.

Otro de los modos de cómo proyecta la pintura es el de producir efectos en la sociedad. Dichos efectos solo pueden ser expresados por el espectador: Por un espectador arriesgado avivir en el camino desconocido, pero “…no es visible para el espectador de la pintura – vitrina que no participa del arte como revelación. Sólo el mistés, el iniciado, puede atravesar los intermundos aparentes, o los diferentes niveles de la consciencia, según una lectura psicológica, y conocer el secreto de la vida y el mismo acto creador.”125 Pues, el bienestar que experimentan los seres humanos y durante su existir en el mundo perceptible, es efecto de la prosperidad desatada por cada iniciado.

Por otro lado, las pinturas de Rothko son medios de comunicación entre el Trascendente y el ser humano. Aquellas obras que carecen de figuras, que imposibilitan al espectador crearse la escena, son signos de la presencia actuante del Trascendente en medio de su creación. “Las pinturas de Rothko son unos grandes espejos, opacos y mudos, imágenes oscuras, sin luz propia ni rostro, vueltas hacia sí mismas y que sugieren al sujeto frente a ellas la superación del conocimiento especulativo, como se describe en algunas visiones místicas, como la de san Pablo (1 Cor 13, 12).”126 Frente a las obras, el espectador no debe dejarse llevar por meras hipótesis que se tornan en razonamientos, obstaculizando el actuar del Trascendente en la vida interior del sujeto. En otras palabras, del Trascendente que está en todo y en todos “…como una vía de comprensión y de trasformación de la persona.”127

En fin, el maestro Rothko a través de sus obras de grandes formatos y donde el color negro está presente, donde no hay imágenes específicas que sirvan de guía a los espectadores, por tantos vacíos sin contenidos, había logrado que “…el Dios retirado del mundo había vuelto a descender.”128 Un Dios que se hace uno con su creación y que sale al encuentro de todo lo creado.

  125 VEGA, A. 

Zen, mística y abstracción: ensayos sobre el nihilismo religioso. Op. cit., p.  115.  

126 Ibíd., p. 97.  127 Ibíd., p. 116.  128 Ibíd., p. 129. 

       

CAPÍTULO III

Las condiciones de una pintura para llegar a ser profética

Tres condiciones a tener la pintura para hacer las veces de mediación profética, por la cual el Trascendente se deja ver y se comunica al ser humano. Pintura que desvele en una sola obra tres condiciones como el anunciar, denunciar y el proyectar, es la que se convierte en una profética. Este modo de concebir una pintura se debe a la visión aplicada a los mediadores o profetas suscitados de entre los miembros del antiguo pueblo de Israel y al describir análogamente a tres pintores de todos los tiempos.