Si nos sumergimos en la investigación del arte como tal, encontraremos cientos y cientos de obras: entre arquitectura, escultura, frescos, pinturas, grabados y dibujos realizados por muchos seres humanos a lo largo de la existencia humana. Pero, cabe decir al mismo tiempo que tales obras tienen sus propias características que las hacen ser únicas. Obras únicas gracias al sello dado por sus creadores en un tiempo y espacio determinado. Aquellas obras fueron designadas con nombre propio en un tiempo específico. Es decir, sabemos la existencia de una pintura románica, gótica, renacentista, manierista, barroca, vanguardistas, por ejemplo, pero, sabemos poco o nada de una pintura profética, poseedora de unas características propias, las cuales se desarrollaran y se explicaran en las líneas siguientes.
Existen dos razones, (al mismo tiempo se convierten en base fundamental) por lo cual, se hace concreto el término profético. Por una parte, dicha concreción es fruto de la función del mediador, es decir, del profeta del antiguo pueblo de Israel quien movido por Dios, se encaminó a anunciar, a denunciar y a proyectar, los planes del mismo. Por otro lado, el término debe su concreción a tres pintores de todos los tiempos. El primero es Vincent Van Gogh. Este pintor, siendo un amante de su entorno, afirmó: “Dios está en todo y en todos”, expresión posible y real sólo en sus pinturas. Este modo de proceder lo exalta como el
pintor del anuncio. En otras palabras, el pintor por medio de su pintura, anunció la presencia de Dios en la totalidad de las cosas. El segundo fue Francisco de Goya, de origen español, fue el pintor que expresó su descontento ante el actuar deshumanizante del ser humano contra el ser humano, señal de ello lo encontramos en su pintura y en sus dibujos de aguafuertes. Finalmente, Rothko, de origen norteamericano, fue el pintor que manifestó a Dios de un modo singular y único. Si en los dos primeros pintores existen escenas e imágenes que ayudan al espectador a revelar el misterio de la obra, en Rothko por el contario no deja cabida para el conocimiento especulativo, porque, aquella pintura al carecer de imágenes y de escenas, invita al espectador a arriesgarse a penetrar en un mundo desconocido para ser revelado, lo que está detrás de la obra, acción llevada a cabo por el propio espectador. En sí, la exhortación que pronuncia el lienzo y todo lo que le compone en su relación con el espectador, es una experiencia personal que implica aventurarse hacia un más allá del propio color y solamente puede lograrse con la iniciativa de aquel que contempla la obra.
Ahora bien, la pintura profética posee significado propio. La pintura como tal busca ser una acepción universal, es decir, que todos los seres humanos puedan tener acceso a ella teniendo en cuenta las motivaciones que posee cada espectador. Dicho de otro modo, ella no puede acaparar la mirada de unos pocos y mucho menos de los expertos en cuestiones de arte. La vida está en todos, la esperanza vibra en los corazones de todos los seres humanos y por consiguiente, Dios se hace presente en todo y en todos. En consecuencia, la pintura profética es un medio por el cual, Dios o el Trascendente se deja ver a todos los seres humanos. En este sentido, la pintura profética no se limita a unos cuantos, a unos pocos conocedores o expertos en el tema de arte o de pintura, sino que su ser pintura profética alcanza a los que saben como a los que no tienen conocimientos sobre arte o sobre pintura. Eso es una pintura profética: un mediador por el cual, Dios o el Trascendente se comunica, se encuentra, se vincula y se hace presente entre los seres humanos.
3.2.1. La pintura como mediación profética
Sin embargo, dicha pintura concebida como instrumento por el cual, el Dios o el Trascendente se manifiesta o se deja ver a los seres humanos, será siempre un medio y no una mediación profética. Entonces, ¿Qué debe poseer este medio, es decir la pintura, para ser considerada como una mediación profética?
La respuesta ha de ser: “El profeta”131
que se ha caracterizado por llevar y comunicar la Palabra de Dios, dada, acogida y humanizada por el escogido, fue palabra en la boca del profeta, palabra de vida y de esperanza ante los errores o vicios ejecutados por los mismos seres humanos en tiempos y espacios determinados. Por ejemplo, Moisés, Amós y Jeremías conscientes de sus roles exhortaban a sus coetáneos a vivir como seres en y desde Dios. Asimismo, Van Gogh, Goya y Rothko, exhortaron, a través de la pintura a reconocer a Dios o al Trascendente en todo y en todos, por consiguiente, reconocerse como parte de Dios y de la totalidad de las cosas visibles e invisibles.
Pero, el reconocer y reconocerse en el Dios siempre fue una experiencia personal. Por poner un ejemplo, los profetas (mencionados en el primer capítulo) anunciaron, denunciaron y proyectaron palabras de origen divinos para que los oyentes las acogieran y las pusieran en práctica. De la misma manera, los pintores presentados en líneas arriba trasmitieron palabras, ideas, sentimientos o mensajes a través de imágenes y colores. Estas imágenes o colores lograrían en los espectadores una mirada diferente del mundo personal, comunitario y global. En sí, sobre lo mencionado, la intención es grande: que dicha palabra sea acogida por el oyente o la pintura por el espectador para descubrir el sentido que posee la palabra como el de la imagen.
Como palabra última, la pintura es mediación profética en la medida que exprese aquellas condiciones llevadas a cabo por un profeta o por un pintor: un anuncio, una denuncia y un
131 SOLTERO, C. Deuteronomio. en:
Comentario al Antiguo Testamento. Tomo I. La Casa de la Biblia, España,
proyecto de vida. Condiciones que posibilitan a Dios, revelarse o de dejarse ver a todos los seres humanos.
3.2.2. ¿Una pintura interreligiosa?
La pintura profética al ser considerada como mediación profética no está destinada a una religión o credo en particular. Es una pintura destinada para que sea contemplada, apreciada y observada por todo ser humano. De esta manera, dicha pintura va más allá de una creencia o de un credo en particular. Se afirma ello, porque, en nuestro mundo actual poco o nada sabemos de la existencia de cinco religiones de suma importancia. Por poner un ejemplo, en el mundo hay miles de cristianos, pero poco saben del verdadero sentido de ser cristiano, ello a veces es causa de que el mal se apodere de algunos seres humanos que se proclaman cristianos. Ahora bien, en el interior de aquellas religiones, se dan modos de creer, pensar y vivir para los muchos miembros, pero todos estos hombres o mujeres, tienen algo en común: una mirada en torno alTrascendente. Puede ser llamado Dios, Yahvé, Alá, por ejemplo. A pesar de todos los predicados adjuntos a Dios, todos los seres humanos son seres que sufren conflictos personales, sociales, políticos, naturales e incluso religiosos; y al mismo tiempo, son seres humanos en busca de amor, paz, fe por una comunidad unidad y más humana. Estos elementos expresados suelen formar parte de las condiciones que posee una pintura profética: anunciar que procedemos de alguien, denunciar situaciones deshumanizantes y proyectar un mundo mejor, un futuro donde el amor, la justicia divina se refleje eficazmente en la comunidad de seres humanos.